Mildemonios

Jon Favreau, Iron Man

In .Inicio, Crítica on 22 julio, 2020 at 5:17 PM

(Estoy aprovechando el tiempo de pandemia en el que Marvel no está sacando nuevas películas ni series, para repasar todo el MCU.  Estoy yendo en el orden en el que transcurren.  Comencé con Captain America: First Avenger y continué con Agent Carter.  Después tocaba Captain Marvel, que ya la había comentado cuando la fui a ver al cine.  Ahora toca Iron Man).

Cuando uno comenta Iron Man no puede dejar pasar el hecho de que además de ser una buena película por razones que podemos discutir, es la película que dio origen al universo cinematográfico de Marvel.  Y no solo eso, sino que replanteó al personaje en algo que sí pegó con la audiencia moderna.  Comentémoslo por separado.

Primero, ésta es una buena película.  Cumple con todos los requisitos.  Es una película con excelentes efectos especiales para su época y que incluso hoy en día cumplen bastante bien.  Replantea visualmente el traje de Tony Stark de una manera ligeramente más creible: Para ponérselo hay que estar en el medio de una máquina más grande que te la coloca.  Además, relaciona mucho más integralmente la armadura con el trabajo que hacía Tony en su empresa Stark Industries.  Por ejemplo, al inicio de la película menciona que tienen una tecnología única, el repulsor.  Éste luego es incorporado a la armadura para estabilizarla cuando vuela.  Y después la usa como arma.  Todo cuadra en un guión de estructura muy clásica.

Éste es un guión escrito por cuatro personas, así que me imagino que en buena medida fue un tiro de suerte bajo la visión fija de Jon Favreau.  Aquí tienen la historia de un héroe que comienza con una vida desordenada, sufre un acontecimiento traumático (la captura de los guerrilleros y su escape), que lo lleva a querer ser héroe.  Lo hace inicialmente con éxito, tiene una caída y luego retorna como el héroe que será a partir de ahora.  Genial.  Una estructura clásica bien ejecutada.

Segundo, hoy en día tenemos claro que Jon Favreau, el coordinador de Marvel Studios Kevin Feige y el actor protagónico Rober Downey Jr definieron los fundamentos de todo el universo que Marvel fue construyendo para el cine.  No creo que haya sido al propósito, porque no era la primera película de Marvel con alto presupuesto.  Claro, en ese entonces había un problema con los derechos del uso de los personajes en el cine.  Marvel Comics en algún momento había vendido esos derechos para sobrevivir en un contexto en el que estaba a punto de quebrar.

Pero recuerden al Spider-Man de Sam Raimi.  De las tres películas que se hicieron, dos de ellas son excelentes.  No obstante, no pudieron lanzar una franquicia que trascendiera a esas tres películas.  Al otro lado de la calle, teníamos a los X-Men de Brian Singer.  Las tres primeras (aunque la tercera la dirigió alguien más) lograron lanzar spin offs con resultados variados.  Se anunció una serie de películas de personajes concretos.  Se lanzó la de Wolverine con tan pobres resultados, que se archivaron los demás proyectos que había, de los cuales el más avanzado era el de Magneto.  Pero después llegó la excelente precuela, First Class, que revivió la franquicia para después aniquilarla para siempre en Dark Phoenix.  Pero no solo eso, sino que además hubo series de televisión que expandían ese universo.

Ante el éxito de Iron Man y el universo abierto que dejó Favreau planteado -a diferencia de, por ejemplo, el Spider-Man de Sam Raimi que es un universo cerrado- la gente de Marvel decidió arriesgarse con continuar contando historias que coexistieran ahí.  Si recuerdan, eso fue muy tímidamente sugerido en la escena post crédito de Iron Man.  Ah, entonces, hay una iniciativa Vengadores.  Y hay un Nick Fury que la está coordinando.  Genial.  Dime más.

Tendrían que pasar dos años para que regresara… en Iron Man 2.   No en otra película de otro superhéroe.  Aun no.  Y un año después en Captain América y en Thor.  Para entonces pareciera que Marvel ya lo tenía más claro.

Hay mucho de esas películas que viene de Iron Man: El sentido del humor, la representación de la tecnología, el rechazo de lo paranormal (los poderes de Thor, por ejemplo, son explicados como producto de una tecnología que los humanos no entienden), etc.

Tercero, hay personajes que tienen sentido en ciertos contextos históricos y que luego dejan de tenerlo.  Y puedes mantenerlos como una pieza de museo o lo puedes replantear para que se adapte.  El caso más representativo es el Capitán América.  Un superhéroe tan obviamente chauvinista como ése tenía sentido en el contexto de la segunda guerra mundial y en los años que siguieron.  No obstante, conforme Estados Unidos entraba en una crisis de personalidad en los setentas, el Capitán América original deja de tener sentido.  Se convierte, por el contrario, en un símbolo de lo que se está criticando.

Por eso se le deja de lado y luego se introduce la idea de que estuvo congelado en el hielo por varias décadas y que es despertado en el presente, en un país que ya no reconoce, pero manteniendo los ideales y principios inocentes de la primera mitad del siglo XX.  Esto último se hace justamente para revitalizar al personaje.  Para que sea interesante.  Ahora lo interesante es el conflicto entre sus principios y valores y el mundo en el que vive.  Eso se introduce en los cómics, funciona a medias y es retomado en las películas, alejándolo de su planteamiento de super soldado para convertirlo en una especie de super espía.  Muy bien manejado.

Esto mismo ya se había hecho antes con Iron Man, gracias a esta película. El Tony Stark que teníamos antes era un rezago de la imagen que teníamos de millonarios industriales de antes de los ochentas: hacen lo que les da la gana con su plata, carismáticos, sin respeto por las reglas de la sociedad.  Una especie de cruce entre Howard Hughes, Walt Disney y Ted Turner.  Ese planteamiento deja de ser atractivo con la llegada de la revolución digital.  De pronto, ésa justamente es la figura de los millonarios que están cayendo como moscas.  Ahora lo importante es ser un loco incomprendido, pero ameno, con una visión.  Una especie de Doctor House, pero con plata.

Y los personajes allegados también son adaptados.  Pepper Potts ya no es la secretaria dedicada.  Es la ejecutiva inteligente y cínica que evolucionará a ser la CEO de Stark Industries y que en la siguiente película mandará al cuerno a Tony.  Jarvis ya no es el mayordomo sumiso, es el sistema digital que maneja su casa y su taller y que evolucionará en películas posteriores a otra cosa.

Así que tenemos mucho que agradecerle a Jon Favreau y si es cierto que está colaborando con George Lucas y Dave Filoni para crear un nuevo futuro para el universo Star Wars al otro lado del patio, podemos descansar tranquilos.

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