Mildemonios

Archive for the ‘.Inicio’ Category

Joss Whedon, Jed Whedon, Maurissa Tancharoen, Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Temporada 4 (2016)

In .Inicio, Crítica on 17 diciembre, 2022 at 1:52 AM

(Sigo comentando el MCU en el orden de la historia, no en el que se emitió. La última entrada de esta secuencia fue la primera temporada de Iron Fist, que pueden leer en este enlace. Ahora me toca la cuarta temporada de Marvel Agents of S.H.I.E.L.D.)

Como comentaba cuando cubrí la tercera temporada (que pueden leer en este enlace), durante ésa se llega al punto más alto de la serie. Después se comienzan a notar las consecuencias de tanta complicación. Se apostó por el desarrollo de los personajes: Sky evoluciona de ser una hacker caótica al personaje principal de la serie, con poderes y una dedicación sorprendente por la organización S.H.I.E.L.D., que ahora es su familia. Hasta se cambia el nombre a Daisy. Todo es un proceso muy bien contado y emotivo. No obstante, te deja el problema de que ahora no saben qué hacer con el personaje. Al final de la temporada anterior se culminó su ascenso. ¿Qué le queda?

En esta temporada Daisy se posiciona como una superheroína, con nombre de superheroína y con traje de superheroína. Tanto es así, que en la próxima temporada resultará que en el futuro la tienen en calidad de leyenda.

Algo parecido pasa con Fitz y Simmons. La relación de la científica y el ingeniero ya se consolidó en la tercera temporada. Ahora ya son pareja y tienen que aprender a llevarse. Para mí, éste es el punto más débil de esta cuarta temporada. La forma como Fitz se vuelve villano de una manera tan gratuita y directa, así como la manera como Simmons le sigue teniendo fe a pesar de todo es algo inquietante. Me imagino que los guionistas leyeron sobre la maldición de Moonlightning y decidieron evitarla a como dé lugar.

Y esto no solamente es un problema aquí. Es un problema que se retoma en la sexta temporada. La idea de que Fitz tiene un lado oscuro que lo puede convertir en supervillano con un tronido de dedos y que Simmons le tiene fe incondicional que eventualmente lo salvará va a volver varias veces. A mí, la verdad, me aburre. La primera vez ya me había parecido forzado. Las siguientes son insistir en un chiste que no funcionó.

Con la temporada anterior aun se estaba jugando a que la serie transcurría en el MCU. Con la cuarta se comienza a patear el tablero. Aquí tenemos personajes que deberían estar en el radar de héroes más relevantes de las películas. Por ejemplo, Ghost Rider. La versión de este personaje místico que tenemos en esta temporada de Agents es harto poderosa. Y la inteligencia artificial que se introduce, que luego se voltea contra sus creadores, también lo es. En ambos casos, los Vengadores deberían estar encima apenas se manifestaron. Después de todo, ambos fueron vencidos con grandes sacrificios por los miembros de Shield. Si hubieran tenido apoyo de Tony Stark y de Stephen Strange, los habrían superado sin tanto escándalo.

Además, en esta cuarta temporada se desvían de lo que yo creía que sería la nueva orientación de la serie: los Inhumans. Es conocido que Marvel en ese momento no tenía control legal de los mutantes y por eso metió a los Inhumans donde pudo. En la tercera temporada de Agents se exploró eso a fondo y dejaba el camino libre para que construyan algo más interesante. Quizás para que se forme una red de Inhumans que permita ir introduciendo personajes de los cómics gradualmente. O qué sé yo. Pero no. En esta cuarta temporada se van por algo completamente distinto que es lo que se mantendrá hasta el final de la serie.

Habrá Inhumans, por supuesto. Pero no serán lo central de las siguientes temporadas. Es una pena. Me habría gustado ver más de eso. Supongo que en parte se debe a que ya se venía la serie The Inhumans, que abordaría a fondo este asunto. Ya la comentaremos pronto.

Crónica de una posesión: Multiservicios Peralta

In .Inicio, Crónica on 8 diciembre, 2022 at 2:44 AM

multiservicios_portada

Cuando estaba en el colegio era fan de los libros «elige tu propia aventura».  Esos libros que te daban la opción de decidir por el personaje.  Al final de una página te podía decir algo así como «si quieres que el personaje desenfunde su pistola, pasa a la página 8; si quieres que levante las manos, pasa a la página 15».  Y así la historia se iba desarrollando sobre la base de las decisiones que el lector iba tomando.  Eran lo máximo.

Cuando estaba en el colegio intenté escribir un par de historias de este tipo y se me complicaba.  Luego, en algún momento, alguien me presentó la plataforma Philomela, la cual te permite contar una historia de ese tipo.  Probé con una historia que había tenido en la cabeza por mucho tiempo, Multiservicios Peralta y la Mecedora Satánica.  La pueden leer en este enlace.

Hacía tiempo que no la visitaba.  Hoy entré por curiosidad y me di con la sorpresa de que aun está activa.  Pueden intentar la experiencia y me cuentan qué les parece.  Por mi parte, les puedo comentar que escribir una historia de éstas es demasiado trabajo.

Ryan Coogler, Black Panther: Wakanda Forever (2022)

In .Inicio, Crítica on 24 noviembre, 2022 at 6:02 PM

Vayamos por partes. Primero, comentemos que ésta es una continuación de Black Panther del 2018 (que comento en este enlace). Mi mayor problema con esa película era que giraba alrededor de esta nación, Wakanda, que se había podido mantener en secreto por siglos. O sea, la gente sabe que existe, pero ha podido ocultar el hecho de que tienen tecnología muy superior. Y si bien eso funciona dentro de los límites de esa película puntual, para el contexto del MCU es una estupidez. En el MCU tenemos genios, tenemos super espías, tenemos super seres capaces de infiltrarse en los lugares más recónditos. De existir una nación misteriosa que de pronto resulta que puede hacer cosas impresionantes de manera inexplicable, tendría encima a medio mundo. Empezando por los super villanos y terminando por los héroes que necesitan saber qué onda. No tiene sentido.

En Wakanda Forever, en vez de corregir eso, lo refuerzan, haciendo que ésta sea una película que tenga aun menos sentido dentro del MCU. Ahora resulta que no tenemos una sola nación con acceso a tecnología superior, sino dos: Wakanda y Talokan. Una en Africa, la otra en el fondo del mar. Nuevamente, esto puede funcionar dentro de los límites de la película, pero en el contexto del MCU es una estupidez.

Segundo, en ambos casos tenemos a naciones que son presentadas como superiores a la cultura occidental. En el caso de Wakanda, tienen su tecnología superior y por ello se burlan de los demás. Se burlan de la CIA, se burlan de los ejércitos que podrían intentar invadirlos. Y está bien, no creo que haya problema con el hecho de que haya una nación africana que tenga esa posición y esa actitud. Lo que me preocupa es el origen de esa superioridad. En Iron Man, por ejemplo (que comento en este enlace) tenemos a un personaje que es superior a los demás por su inteligencia. Ése es el punto de partida. Y con esa inteligencia logra salir de una crisis terrible produciendo una armadura que nadie esperaba que hiciera. Pero la hizo con basura. Porque es así de hábil. A raíz de esa experiencia y de cosas que le pasan durante la película, Tony Stark aprende a ser un héroe. Por eso Iron Man es tan buena película y dio origen a todo un universo cinematográfico. ¿Pasa algo así en Wakanda Forever? Para nada, todo lo contrario.

Wakanda es superior literalmente hablando, porque les cayó algo del cielo. Los wakandianos recibieron este asteroide, lo procesaron y lo usan para tener tecnología superior. Pero ellos mismos no son superiores a los demás humanos de los que se burlan. Es más, en esta película ya no tienen la planta que les da poderes y a raíz de eso, están a la merced de fuerzas extranjeras, algo que constantemente andan repitiendo. La tecnología superior que tienen sigue siendo superior, pero su origen es el vibranium, que a su vez viene del asteroide. Incluso dentro de la sociedad wakandiana, el líder que no depende de los beneficios del vibranium, M’Baku, que vive con su facción en las montañas, es presentado como inferior. Es vencido constantemente en todos los conflictos. Después resulta que lee un montón, lo cual es presentado como cómico.

Comparen eso con, por ejemplo, los Fremen en Dune (novela que comento en este enlace). Los Fremen son una tribu superior, dura, indomable. Los Atreides buscan tenerlos como aliados, porque reconocen que serían una fuerza imbatible en batalla. Los Harkonnen los quieren cazar, porque los ven como amenaza. Pero todos tienen claro que serían terribles como enemigos, que al final efectivamente terminan siendo. Al tomar el control de Arrakis y superando las fuerzas del emperador, los Fremen bien podrían ser considerados la facción más poderosa de ese universo. Pero se lo han ganado. Generaciones viviendo en el duro desierto, aprendiendo a tratar con los gusanos gigantes, a administrar el agua gota a gota los ha convertido en ese pueblo duro y temible. ¿Pasa lo mismo con los wakandianos?

Para nada. Ellos dependen del vibranium. Y cuando pierden acceso a parte de sus gracias, la planta milagrosa, pierden su posición. De hecho, al encontrarse con otro pueblo que también tiene vibranium, están en jaque. Y si bien los wakandianos tienen ese problema, Namor y Talokan lo tienen aun peor. Por lo menos Wakanda ha desarrollado tecnología propia sobre la base del vibranium. Talokan ni eso. Ellos son super fuertes como consecuencia de la exposición al vibranium y ya, eso es. Han desarrollado una civilización submarina muy bonita y muy colorida. Pero mucho más que eso no hay. Y está bien, una cultura no tiene por qué ser bélica y tener armas de destrucción masiva. Pero ésta es una sociedad militarizada. Talokan es básicamente un gran ejército. Cuando Namor llama a la guerra, toda la población participa.

Lo que me incomoda de esta película es que en el mundo en el que sucede, eso gana. Talokan sin tecnología y sin esfuerzo -sus ventajas vienen de estar cerca al vibranium, pero no han hecho nada más- le gana al esfuerzo conjunto del ejército y los científicos de Estados Unidos y Francia en los primeros minutos de la película. Y después le gana a Wakanda. Ese ejército armado de palos y piedras supera al ejército de Wakanda, que cuenta con armaduras futuristas y armas alucinantes. Al final la película acaba bien porque la nueva gobernante de Wakanda, que además es científico, que además es guerrera, que además es espía -porque en la nueva etapa del MCU todos son todo-, utiliza un objeto recogido de Talokan para recuperar la fuerza y poderes que le daban las plantas de vibranium que ya no tienen. Con esas habilidades es que Shuri puede vencer a Namor en un combate mano a mano, por lo que el ejército de Talokan debe retirarse. Es decir, Wakanda gana por tomarse una sopita de vibranium.

Qué feo mensaje. Películas como Doctor Strange (que comento en este enlace) tienen el mensaje de que se llega a hacer cosas extraordinarias a través de perseverancia, del estudio, de superar demonios interiores. No Wakanda Forever. Aquí lo que necesitas te cayó del cielo. En Captain América: First Avenger (que comento en este otro enlace), primero hay que probarse a sí mismo, demostrar que eres digno y humilde antes de adquirir los superpoderes. No en Talokan. Ahí tú ya naces con superpoderes y si alguien se mete contigo, tienes el camino libre para matarlo a palazos. Y la única manera de pararte es agarrándote a golpes aun más duros a ti. No estoy seguro de que ésta sea una película que promueva valores que debamos difundir.

Scott Buck, Iron Fist Temporada 1 (2017)

In .Inicio, Crítica on 19 noviembre, 2022 at 2:19 AM

(Aquí sigo comentando las series y películas del MCU en el orden de la historia, no en el que fueron estrenadas. Lo último que colgué fue un comentario a Black Panther, que pueden leer en este enlace. Ahora me toca la primera temporada de Iron Fist, que lo siento mucho, pero es parte del canon)

Cuando anunciaron que harían Iron Fist yo estaba emocionado, porque había los elementos para una serie genial. Habíamos visto Daredevil y a todos nos había gustado. La primera temporada había planteado un mundo muy interesante en el que podía haber más superhéroes urbanos (la comento en este enlace). Y en la segunda, la acción se había puesto mucho mejor (la comento en este otro enlace). Entonces, una serie de Iron Fist parecía una excelente idea. Sería una especie de Daredevil elevado al cuadrado. Pero cuán equivocados estábamos.

Parte crucial del éxito de Daredevil estaba en el showrunner. O sea, la mente creativa que pusieran a cargo del proyecto: Drew Goddard, el guionista de las geniales Cabin in the woods y Cloverfield. Además, autor de varios capítulos de series complejas como Buffy, Angel y Lost. Es decir, trajeron a un peso pesado. No debe sorprender que el resultado sea un referente en series de superhéroes. Para que se encargue de Iron Fist, en cambio, trajeron a uno del montón, Scott Buck. Había estado a cargo de la fracasada Inhumans. Había escrito varios episodios de Dexter, que puede ser buena, pero es otro estilo a lo que se necesitaba. Y había escrito episodios salpicados de series menores. ¿Qué esperaban?

Es una pena, porque era una serie con mucho potencial. Sí, la criticaron por apropiación cultural: Un personaje blanco que regresa del Asia dominando su cultura (artes marciales). Bueno, sí. Pero eso podía ser motivo de mucho conflicto y de una trama interesante que discutiera justamente este asunto. No, con las justas lo mencionan. En una temporada posterior será origen del resentimiento del villano, pero no se discute el aspecto social o se profundiza mucho más. Obvio. Scott Buck no es el adecuado para escribir ese guión. Él está en otra cosa.

Culpa del actor no es tampoco. Finn Jones hace un excelente papel. Fresco de Game of Thrones, interpreta bastante bien al personaje que se le asigna: Danny Rand, el heredero perdido de un imperio corporativo que ha estado en un monasterio entrenando por años y que regresa a la civilización sin explicación y sin aviso. Esa combinación de inocencia e idealismo no es fácil. Este actor la alcanza. No solo eso, sino que está a la altura de las escenas de acción también. Al igual que Charlie Cox plasmando las secuencias de Daredevil, Finn Jones domina las artes marciales lo suficiente como para mantenernos interesados el tiempo que toman. Lástima que Scott Buck tampoco esté interesado en explotar el conflicto interno de Danny, regresando y tomando el control de los negocios familiares. Sí, esa trama es parte de la primera temporada, pero no son lo central y son abordados de manera eficiente. En mi opinión, debieron de haber sido lo principal. Pudo haber sido lo que diferenciaba a Iron Fist de las demás series de Marvel en Netflix.

Luego están las artes marciales. Finn Jones las domina. Claramente estuvo en un entrenamiento intenso. Y no usa máscara, como Daredevil. En el primer episodio tiene una pelea en un ascensor que es sobresaliente. Después de todo, mientras que Daredevil es violento y rompe huesos, Iron Fist busca someter sin hacer daño. Son dos estilos completamente distintos. Eso por sí solo podría haber sido suficiente para atraer y mantener una audiencia fuerte. Pero tampoco. Scott Buck tampoco se fue por ahí. Si bien Iron Fist tiene mucha acción, ésta no es lo central, como sí bien lo podría ser en Cobra Kai.

Al final y tantos años después, no entiendo qué estaban queriendo hacer con Iron Fist. Tenían todos estos elementos que correctamente combinados pudieron haber dado una serie ganadora. Pero no. No sé qué hicieron que terminaron dando algo por cumplir. Una vez más, esto es lo que pasa cuando pones de showrunner a alguien que no está a la altura del reto.

Réquiem por Tarma en la Feria del Libro Ricardo Palma

In .Inicio, Crónica on 9 noviembre, 2022 at 2:43 PM

El Hay Festival en Arequipa ha recibido un montón de prensa, porque ya saben, son *la* gente. Pero al mismo tiempo en Lima tenemos la tradicional Feria del Libro Ricardo Palma, llevada a cabo como todos los años (excepto cuando hubo pandemia) en el parque Kennedy de Miraflores.

Cuando yo estaba en la universidad iba a este evento y era deprimente. Los stands ofrecían libros viejos, casi ninguno tenía lo último, a menos que sea literatura latinoamericana costumbrista pesimista. Ni por asomo tenían lo último de la literatura mundial de terror o de ciencia ficción. Y yo sé lo que están pensando. Que, tal como se los dictó Mario Vargas Llosa, esos géneros son baja cultura. Que no me merece el mismo trato. Pero déjenme que les diga que entre los menospreciados que nunca estaban, se encontraba Umberto Eco. A ver, raja de Umberto Eco en pleno año 2022. Te reto.

Hoy en cambio, hay de todo. Hay fantasía, hay romance, hay policial. Hay misterio, hay infantil. Hay realmente de todo y los jóvenes deberían estar agradecidos. Hasta hay esa literatura deprimente de exposición de la pobreza y el sufrimiento local que tanto te gusta.

Y tienen mis libros de terror. Dense una vuelta por el stand de Ediciones Altazor y por el del Grupo Jurado. Por si les falta alguno de la serie. El último, por ejemplo.

Jaume Collet-Serra, Black Adam (2022)

In .Inicio, Crítica on 4 noviembre, 2022 at 6:32 PM

Digan lo que quieran de Black Adam, pero es una película valiente. Intentar humanizar a un super villano no es novedoso en sí mismo. Ya se ha intentado antes. La reciente y celebrada Joker es un buen ejemplo. Si se hace bien, puede dar como resultado una historia muy profunda. Después de todo, todos sabemos que una buena película de superhéroes es tan buena como su villano. Sin Doctor Octupuss no tendrías Spider-Man 2. Sin General Zod no tendrías Superman 2. El diseño del villano adecuado es de la más alta relevancia cuando se arma una película de superhéroes.

Pero si lo haces mal, el resultado es ridículo. No sé qué opinarán al respecto, pero Cruela en Disney Plus es un buen ejemplo de esto. Sí, claro que tiene actuaciones increíbles y música insuperable y visualmente es impresionante. Pero la historia es una estupidez. Y Maleficent con Angelina Jolie es algo parecido. Queriendo justificar las malacrianzas de la bruja, cuentan una historia que no convence para nada. Que esta película tenga segunda parte me parece una ofensa al sétimo arte. Sobre todo porque la segunda es aun peor que la primera.

Hay varios detalles que hacen que Black Adam funcione, en mi opinión. Primero, el personaje principal está atado al DCU que ya conocemos. Sí, ya todos sabemos que este villano está en los cómics y que todo buen conocedor lo ha visto ahí. Listo, cómo la rompes. Pero además, está atado a películas que ya hemos visto. Por un lado, es el Shazam anterior al Shazam que vimos en la película Shazam!. Con un origen más trágico y en un contexto más duro. Pero es el campeón elegido por los siete hechiceros cuando aun había siete. El Capitán Marvel que vemos en Shazam! es elegido por el último de esos hechiceros. Pero es básicamente el mismo poder. Es decir, en Black Adam estamos viendo el potencial de Capitán Marvel. Interesante.

También está la presencia de Amanda Waller, lo cual ata esta película en cierta medida a The Suicide Squad. En esa película del 2021 se muestra a Amanda Waller habiendo establecido una institución de super villanos que trabajan para el gobierno de Estados Unidos. Que por otro lado tenga una organización de aristócratas que también trabajan para ella, la Sociedad de la Justicia, tiene bastante sentido. Y que sean un puñado de pomposos petulantes, más aun.

Ahí está el otro elemento que ayuda a que la película funcione, la Sociedad de la Justicia. El DCU está en esa etapa en la cual puede ir expandiéndose al traer personajes y cosas de los cómics e irlos metiendo de a pocos. Hace unos años esto lo estaba liderando Zack Snyder, cuando lanzó la película Justice League en el 2017. Previamente había sacado unas cuantas películas que habían llevado a ese evento. Y se suponía que después de ésa vendrían más, armando la cama para un mega evento más. Se suponía que tendríamos una de Batman, una de Flash. Lamentablemente el estilo de Snyder no terminó de gustarle a todos y lo terminaron sacando. Además del drama corporativo que llevó a decidirse que ya no habría ese DCU, sino un montón de películas, cada una de las cuales sería su propio universo.

Hemos estado años con películas separadas, cada una por su lado, pero guiñándose entre ellas. Aquaman, por ejemplo, no es abiertamente parte del mismo universo que Wonder Woman, pero comparte la misma estética, comparte un par de actores, hacen mención a hechos comunes, etc. Bien podrían serlo. La empresa DC Warner no quería que lo sean, pero los fans lo queríamos tanto, que terminaron siéndolo. ¿Black Adam es parte de ese mismo universo compartido? No necesariamente, pero pareciera que sí. Algún purista podría salir a decir que no, porque en tal escena se dice algo que contradice algo que dicen en tal otra de tal otra película. Pero qué importa. Los fans estamos dispuestos a dejar pasar algunas tonterías, a cambio de tener un DCU en construcción. Y la escena post-créditos de Black Adam nos da en la yema del gusto.

En ese sentido, que Black Addam se hubiese tenido que pelear con la Liga de la Justicia, en vez de la Sociedad de la Justicia habría sido, quizás, demasiado material demasiado pronto. Piensen que habríamos podido reemplazar a Hawkman por Batman, a Doctor Fate por por Superman, a Atom Smasher por Flash y a Cyclone por Wonder Woman. O algo similar. Quizás dejar fuera a Superman o a Wonder Woman por un personaje nuevo y así mantener fresco el asunto. Bien pudo haber sido. Pero no. Eso habría puesto a Black Adam demasiado en el medio de todo. Prefirieron introducir una Sociedad de la Justicia y tener más libertad para, por ejemplo, matar a uno de los héroes. Buena decisión.

Ryan Coogler, Black Panther (2018)

In .Inicio, Crítica on 29 octubre, 2022 at 5:09 AM

(Sigo comentando las series y películas del MCU en el orden de la historia, no en el orden en el que fueron estrenadas. La última que colgué fue el comentario a Doctor Strange, que lo pueden leer en este enlace. Ahora me toca la película de Black Panther).

Cuando salió Black Panther, fue adorada de inmediato. Tiene un 96% de críticas positivas en el portal Rotten Tomatoes y un 79% en calificación del público. Comparen eso con la anterior, por ejemplo. Doctor Strange tuvo apenas 89% de críticas positivas y 86% del público. Tomen en cuenta que para mí, por lo menos, es una excelente película, cuyos problemas vienen del hecho de que introduce elementos problemáticos al MCU.

Y es que Black Panther fue diseñada para gustar de todas maneras. Aborda temas sociales, pero no mucho; presenta a una sociedad secreta viviendo en África superior a la occidental; el personaje principal es masculino, pero está rodeado de femeninos fuertes; etc. Disney metió la mano a su saco de trucos y los sacó todos.

No obstante, yo tengo un problema con esta película. Desde el comienzo del MCU, se han contado historias acerca de agrupaciones secretas, sectas de espías, sociedades escondidas, etc. Pero ésta es la primera vez que nos pretenden presentar un país entero que existe oculto del resto del mundo. Demasiado, MCU. Demasiado. Esto funciona en los cómics, en donde tienes que ceder sentido crítico, porque de lo contrario el medio mismo no funciona. Pero en las películas ya cabe comenzar a hacerte algunas preguntas.

No obstante, en las películas anteriores esto llegaba a ser plausible. Que había un laboratorio secreto en Nueva York en el que se experimentaba con super soldados. Pues, puede ser, ¿no? Con tanto sótano y movimiento que hay en esa ciudad, no sé, quizás. Que el gobierno de los Estados Unidos tiene una división de agentes super secretos que se enfrenta a las super amenazas. No lo sé, a lo mejor. Con lo inmenso y burocrático y complicado que es ese gobierno, quién sabe.

Todo eso está bien. Puede ser. Pero, ¿un país entero? Ahí ya están pidiendo demasiado. Y lo peor es que esto será una tendencia en el MCU a partir de ahora.

Una cosa era aceptar que podía existir Asgard, que estaba en un planeta lejano. Ok, puede ser. Pero otra que había una especie de anti-S.H.I.E.L.D. ruso que había estado operando todo este tiempo en paralelo y que ninguno de los superespías que hemos tenido en el MCU se había dado cuenta: Nick Fury o Peggy Carter, por ejemplo. Una cosa es aceptar que en el Tibet hay un templo con unas doscientas personas en el que enseñan a usar una energía mística secreta. Ok, puede ser. Pero otra completamente que en China hay una organización criminal con presencia a nivel mundial, pero secreta, que nunca chocó con las mafias formales que ya hemos visto: la de Kingpin en Nueva York o la de Pride en California.

Sugerir que hay un país entero secreto es demasiado. Lo que me da pena es que es innecesario para contar la historia bien. ¿Es necesario que Wakanda sea un país secreto para contar la historia que se cuenta en esta película? No realmente. Que sea secreto añade a la imagen de que Wakanda es tan adelantada y tan genial, que se da el lujo de ocultarse del resto del mundo. Porque son lo máximo. Y está bien, pueden seguir siendo lo máximo, pero sin llegar a esos extremos.

En el post anterior comentaba cómo Doctor Strange introduce la magia al MCU y que, si bien la película misma lo maneja bien, el MCU pierde mucho con esta adición. Con Black Panther pasa lo mismo. Se introduce la idea de que en el mundo ahora resulta que hay montones de sociedades y naciones y grupos y que todos son secretos unos de los otros. Caray, qué mundo tan inestable sería ese. Digamos que el primo de T’challa, que vive en Londres como espía -como la película establece que Wakanda tiene espías en todos lados- se tropieza y le echa café en la calle al bodeguero, que resulta que es un agente minuto de la serie Loki y se molesta y lo golpea, empujando así a un transeúnte, que resulta que es uno de los terroristas encubiertos de Falcon and Winter Soldier.

De pronto en este MCU hay que andar de puntitas y vivir encerrado en tu casa, porque resulta que estás rodeado de gremios misteriosos y bandas encubiertas y oficinas escondidas del gobierno. Y si todos son espías, ya nada sorprende. Con Black Panther, el MCU pierde otro poquito. Aunque, al igual que con Doctor Strange, la película en sí misma no sea mala.

La saga Réquiem: El cierre de un arco y el inicio de otro

In .Inicio, Crónica on 19 octubre, 2022 at 4:07 AM

Ya le he dado un montón a este tema, pero quizás valga la pena ahondar en el asunto. La primera novela que saqué de terror, Réquiem por Lima, tenía originalmente pensado un final abierto. Eso tenía que ver con la forma como se había contado la historia a lo largo del libro. No obstante, tuvo tan buenas ventas, que me animaron a escribirle una continuación. Eso fue Réquiem por San Borja. En esta segunda ya se cerraba todo y no había excusa para continuarla. Las dos novelas forman parte de un solo arco.

Después me pidieron que escriba más, porque se seguía vendiendo. Así que escribí una novela más ambiciosa y larga y con una estructura más armada. No obstante, cuando la íbamos a sacar, resultó que era demasiado larga, así que decidimos dividirla en dos. Eso fue Réquiem por Lurín primero y Réquiem por Tarma segundo. Como estas dos habían sido pensadas para que sean una unidad, es lógico que el resultado final sea el mismo que con las dos anteriores. Es decir, que las dos juntas cuenten una sola historia completa. En ese sentido, nuevamente tenía un arco que abarcaba dos novelas.

Ahora bien, los que han leído Réquiem por Tarma saben que hay un giro importante en el mundo de estas historias. Así que las siguientes novelas, si las hubiera, tendrían que tener una orientación distinta. Pues bien, estuve experimentando en Wattpad otra vez, en donde subí un relato ambientado en Trujillo, que pueden leer en esa plataforma, aunque no es la versión final. Ésta, junto a una más que podría o no estar escribiendo, serían el nuevo arco. O no serlo. Es un misterio.

Jason Reitman, Ghostbusters: Afterlife (2021)

In .Inicio, Crítica on 12 octubre, 2022 at 1:32 PM

La primera película de esta franquicia, Ghostbusters de 1984, fue un éxito involuntario. La idea original de Dan Aykroid era otra cosa. Él quería hacer un «buddy film» protagonizada por él y por su amigo John Belushi, con quien había tenido tanto éxito en Blues Brothers unos años antes. Lamentablemente en 1982 Belushi murió por abuso de drogas y dejó el proyecto colgando. Se tuvo que cambiar ligeramente, variando de una película sobre dos amigos haciendo algo descabellado a una comedia fantástica con protagonismo en grupo. Se introdujo entonces como guionista a Harold Ramis y como actor disparatado a Bill Murray. Éste ni siquiera quería estar ahí. Se le obligó como compromiso por el apoyo que había recibido por otras películas que él sí quería hacer. Así que actuó su personaje saliéndose de todo molde, porque total, no le importaba. El resultado es fenomenal. Su personaje de Peter Venkman es buena parte del atractivo de Ghostbusters.

La historia de cómo se hizo esta película está plagada de pequeños detalles que la hacían irrepetible. Por eso, cuando se sentaron a hacer la continuación, cumplieron con una película amena y emocionante, pero no capturaba la magia de la primera. Imposible. Desde tonterías aparentemente tan insignificantes como la música. La emblemática canción de la primera película, por Ray Parker Jr, es irrepetible. Ésta fue producto de los estudios de cine, que juntó talentos y luego los editó y lanzó para promocionar la película, pero obtuvo un éxito inesperado. No fue producto de una disquera. Para la segunda película intentó algo parecido, pero no pudo. Run DMC hizo lo que pudo, pero no pudo capturar al rayo en la botella.

La serie de dibujos animados fue un relativo éxito porque no pretendió replicar el fenómeno de la película, sino que se fue por un rumbo distinto. Nuevamente, éste fue el resultado de felices accidentes que empujaron ese proyecto en otra dirección. Por eso luego, cuando trataron de relanzar la serie varios años después (con Egon solo, pero con alumnos que lo acompañaban) no funcionó. La idea de la nueva generación de cazafantasmas no cuajaba. Tampoco funcionó cuando lanzaron la serie del fantasma Pegajoso solo. Más humorística, buscando estirar el éxito de la serie animada The Real Ghostbusters, pero fallando.

Por muchos años, décadas incluso, estuvimos esperando la siguiente película. Quizás un Ghostbusters 3, quizás el guión original de Aykroid, lo que sea. Pero nada llegaba. Eventualmente el guión original se convertiría en un juego de computadora solo apto para fanáticos de la franquicia. Y cuando se anunció una película con cazafantasmas todas mujeres, se activaron las alertas. Sobre todo cuando se supo a quiénes incluía ese proyecto. Muchos han comentado sobre esa película del 2016. Yo no sé de asuntos feministas de representación. Lo único que sé es que la historia que se cuenta ahí, independientemente del género de las protagonistas, es estúpida y sin sentido. En la mitología de las primeras dos películas todo cuadraba. Habían reglas a lo paranormal. El público las descubre junto a los mismos cazafantasmas. En la película del 2016 no hay reglas. Todo es una gran locura que seguramente algún atractivo tendrá para alguien.

Así que seguía habiendo expectativa por una buena película que continúe la tradición. Y de pronto se anunció que ni más ni menos que el hijo del director original estaba por dirigir una película que buscaría expandir el universo de los cazafantasmas. Genial. Con un guión suyo propio, que no me molestaba en lo más mínimo, considerando que este Jason Reitman había co-escrito también Up in the air, que me parece fantástica, y Thank you for smoking, que es perfecta. Con él en este nuevo proyecto estaba también Gil Kenan, que había dirigido City of Ember y Monster House, ambas decentes. Así que todo bien por ese lado.

Reitman toma varias decisiones astutas que terminan jugando a su favor. Primero, saca la acción de Nueva York. En las dos primeras películas la ciudad es casi un personaje más. Llevando la historia a un pueblo pequeño, cambia el escenario y lo hace más simple. Apunta además a la nostalgia que funcionó tan bien con Stranger Things. Segundo, hasta el final, mantiene a los cuatro personajes de las primeras dos películas como mitos. No se les ve, sino hasta los últimos minutos. Juega así con nuestras expectativas, pero además usa ese mito para darle base a los nuevos cazafantasmas. Tercero, no los desprecia. Una moda en Hollywood actualmente es querer imponer una nueva generación de héroes chancando el legado de la generación anterior.

Éste creo que es el mayor logro de Afterlife y la razón por la que haya tenido éxito, cuando la de Paul Feig fracasó rotundamente. A diferencia de Star Wars, en donde pretenden enchufarnos a Rey mostrando que es naturalmente mejor en todo que Luke y que además Luke ahora es un viejo amargado y Han es un fracasado. A diferencia de casi toda la nueva etapa del MCU, que nos muestran a She-Hulk siendo mejor en todo que Hulk, a She-Loki siendo mejor en todo que Loki, a She-Hawkeye siendo mejor en todo que Hawkeye. ¿Y por qué son mejores? Porque lo son. Acéptalo.

En Afterlife, los cuatro cazafantasmas originales siguen siendo supremos. Egon es ahora más que solo el científico extraordinario. Es también el visionario que entiende lo que está por venir. Stan ha continuado la tradición con su librería y responde el llamado de la nueva generación cuando le toca. Sigue siendo el corazón del equipo. Peter sigue siendo el ocurrente e irreverente. Para él todo esto sigue estando por debajo de su atención. Y Winston es ahora el inversionista que financia todo. Los cuatro han evolucionado a algo más, pero siguen siendo cazafantasmas. Siguen siendo la leyenda.

Ahí está el detalle. La nieta de Egon, Phoebe, es inteligente y entiende rápido lo que está pasando. Pero no es Egon. Ella se está colgando de la tecnología que le dejó su abuelo. No lo está reemplazando o lo está despreciando. Está construyendo encima de lo que le dejaron. Lo mismo pasa con su hermano mayor Trevor. Arregla el Ecto 1, pero este carro no lo armó él. Está tomando algo que dejó hecho alguien más. Es valiente y sagaz y quizás algún día sea un aventurero por su cuenta, pero no está chancando a nadie.

Esta película respeta el legado. Respeta la leyenda. No pisotea nada para meternos por la nariz a una nueva heroína que todo lo puede hacer mejor. O nos brinda un nuevo dato que se tumba todo lo que sabíamos de las películas anteriores. Está construyendo encima de lo que tenemos. Ojalá Hollywood hiciera más de esto.

Scott Derrickson, Doctor Strange (2016)

In .Inicio, Crítica on 3 octubre, 2022 at 1:42 AM

(Sigo comentando las películas y series del MCU, yendo en el orden de la historia que están contando, no en el orden en el que fueron estrenadas. El último post que colgué de esta secuencia fue el comentario a la primera temporada de Luke Cage. Después tocaría Spider-Man: Homecoming. No obstante, esa película ya la había comentado cuando se estrenó. Así que ahora me toca Doctor Strange)

Hasta esta película, el MCU se había mantenido tecnológico. Piensen en los héroes más representativos de este universo hasta ahora. Teníamos a Tony Stark, que en sus películas insistía en que la tecnología era la solución a los problemas. Esto lo lleva al extremo en Age of Ultron, que comento en este enlace. En esa película tiene la osadía de proponer un ejército de robots patrullando la Tierra como solución a la amenaza de civilizaciones extraterrestres invadiendo el planeta.

Steve Richards, aka Capitán América, tiene un origen tecnológico también. Fantástico dentro de nuestra realidad, por lo menos, pero tecnológico dentro del MCU. Un científico inventó un proceso para crear a un supersoldado. Todo lo que vemos en Captain America: First Avenger, que comento en este enlace. Por supuesto que es tecnología que no existe en la vida real, pero por lo menos tiene un corte tecnológico. No hay magia en su creación.

Incluso en la dos películas de Thor que ya habíamos visto, que comento en este enlace y en este otro enlace, explican que lo que uno está viendo no es magia, sino tecnología que los humanos no comprenden. Se especifica que hay energía y hay método, etc. No es magia. Por eso Jane puede manipular las cosas al final de la segunda película con esas varas con cables que comienza a clavar al piso. Es tecnología, no es magia.

En algunos capítulos de las temporadas que ya habían salido en ese entonces de Agents of S.H.I.E.L.D., que comento en este enlace, en este otro enlace y en este otro, se hace la misma aclaración. Hay cosas que parecen magia a los humanos, pero que son tecnología que no comprendemos. En esos capítulos típicamente los tecnológicos del grupo, Fitz y Simmons, encuentran la manera de controlar esa tecnología. Pero nunca termina siendo magia.

Con Doctor Strange se rompe esto. De pronto, sí hay magia. Hay hechizos y maldiciones y magos y brujos. Más allá de que la película funciona y está muy bien actuada y todo lo que quieran, creo que el MCU pierde mucho con esto. Con Doctor Strange están rompiendo sus propias reglas. Y entiendo que están innovando, como cuando introdujeron ciencia ficción de aventura y humor con Guardians of the Galaxy, que comento en este enlace. Pero no me gusta la dirección que toma.

En ese sentido, no creo que esté mal que estén probando nuevos territorios, nuevos temas. Ése no es el problema. El problema es que, al intentar contar una historia mágica, están perjudicando todo lo que ya sabemos del MCU. Ahora bien, me dirán que no hay otra forma de contar una historia de Doctor Strange sin que ésta sea mágica. A eso yo respondo: ¿Por qué una película sobre el hechicero supremo Stephen Strange? No es uno de los personajes más populares. Hay otros que serían mucho mejor recibidos.

Es más, en el MCU se han probado cosas y han funcionado (como con Guardians, que influyó en las siguientes de Thor), pero también se han probado cosas que no pegaron. Por ejemplo, el enfoque oscuro y trágico de The Incredible Hulk, que comento en este enlace y que no se volvió a aplicar en las películas de Marvel, aunque sí en las series. Lamentablemente en el caso de la magia de Doctor Strange, este elemento se aplicó y se quedó. Y a mí eso no me gusta. En un rato les explico por qué.

Apenas un año después ya se estaba aplicando a las series del MCU en Netflix. Iron Fist y The Defenders tienen magia. Incluso la siguiente temporada de Agents of Shield ya tiene magia de pronto, con Ghost Rider y otros personajes inexplicables. Thor: Ragnarok y Thor: Love and Thunder tienen magia en la forma de dioses usando poderes sobrenaturales. Nuevas series como The Runaways, What If y Loki tienen personajes mágicos. WandaVision y Moon Knight son pura magia. Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings también. Es decir, Doctor Strange abrió la puerta.

Específicamente en Doctor Strange no se revive muertos, pero en varios de los que he mencionado sí. Desde Defenders con Elektra hasta WandaVision con Vision. Y en las palabras de un youtuber que ya no recuerdo, cuando revives a Superman, matas a la muerte. Ya no tiene relevancia si un personaje muere o no, porque sabes que existen los medios para revivirlo. Sí, claro que se pagará un terrible precio, como siempre se advierte. Pero es posible. Y cuando la muerte es irrelevante, las aventuras del héroe ya no son emocionantes, porque ya no importa si sobrevive o muere. Igual lo podrán regresar luego.

Eso comienza en el MCU con Doctor Strange. Como película independiente de todo lo demás, sí, en fin, pasa. Está bien hecha, bien actuada. Los efectos son novedosos. Bla, bla, bla. Todo a lo que Marvel nos tiene acostumbrados. Pero dentro de la evolución del MCU, esta película hizo mucho daño.