Mildemonios

Mis novelas en la Feria Internacional del Libro de Lima

In .Inicio, Crónica on 20 agosto, 2019 at 2:59 AM

Como todos los años, el evento literario más grande del Perú es la Feria Internacional del Libro de Lima.  Se suponía que en este congreso lanzaría mi siguiente novela de terror, Réquiem por Lurín.  Sin embargo, por razones que se supone que existen y que asumo son de naturaleza comercial, la editorial decidió no hacerlo.  El status de esta publicación ahora es incierto.  La verdad es que no tengo idea de cuándo la sacarán, porque tampoco entiendo los criterios que están aplicando.

Como sea, en esta oportunidad tuve a la venta en la feria por primera vez mis cinco novelas anteriores.  En el stand de Altazor estaban Réquiem por Lima, Réquiem por San Borja y Albatros, las tres novelas que he sacado con ellos.  Una tarde fui a firmar libros en ese stand y fue, como siempre, divertido poder hablar con fans del género que se acercaban a hablar de zombis o a padres de familia que consideraban que con esto sí capturaban a sus hijos para que por fin lean algo.

Además, en el stand que el escritor Alfredo Dammert instaló, Dammert Ficción, tuve la oportunidad de colocar no solamente estos tres títulos, sino además mis primeras dos novelas, de las cuales aun tenía algunos ejemplares: El heraldo en el muelle y El heraldo en la barca.  Yo había pensado que no llamarían mucho la atención, pero estaba equivocado.  Se vendieron un montón de estos dos.  Tanto así que ya me quedé sin ejemplares del segundo.

Y dado que la editorial Torre de Papel tenía planeado lanzar durante la feria la novela de zombis del autor peruano Poldark Mego (que comento en este enlace), les pedí que vendieran también Réquiem por Lima y Réquiem por San Borja.  Ahí se agotó todo lo que coloqué, lo cual también son muy buenas noticias.

Por otro lado debo aceptar que este año hubo mucho más variedad que otros años en los stands de las editoriales medianas y pequeñas.  Los stands de las grandes y de las distribuidoras y de las librerías eran, aceptémoslo, lo mismo de siempre.  Hace mucho que han perdido la habilidad de sorprenderme.  Pero pequeñas editoriales que sí se están arriesgando con propuestas nuevas y distintas a lo usual realmente están innovando.  Bien por ellas.  Espero que el resto de la industria editorial vea la luz y comience a imitarlas pronto.

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Poldark Mego, Pandemia Z

In .Inicio, Crítica on 13 agosto, 2019 at 5:10 PM

Conocí a Poldark Mego en un evento sobre muertos vivientes que organizó la revista Aeternum, el Encuentro Z.  Lo comento en este enlace.  Unos meses después, en la Feria Internacional del Libro de Lima, Poldark por fin lanzó su primera novela, Pandemia Z Sobrevivientes.  Una enumeración en la contratapa hace asumir que ésta es la primera de una serie.

En el Encuentro Z hablamos justamente de cuánto iba a durar la onda de los zombis y si algo podría revivirlos al nivel de moda en el que estuvieron hace unos años.  Poldark en esa ocasión dijo que todo dependía de que nuevos autores propusieran nuevas ideas que llamaran la atención.  Ahora tenemos Pandemia Z, que busca precisamente eso.

Lo primero que debo decir es que me llamó la atención lo pesimista que es la historia de Poldark, siendo él una persona tan positiva.  Él como persona es optimista y buena onda.  Habría pensado que su novela sería más alentadora.  No es el caso.  Los seres humanos en Pandemia Z son de lo peor.  Son básicamente incapaces de colaborar entre ellos, caen a lo más bajo de su naturaleza y pareciera que Poldark no le tiene fe a la sociedad.

Que es una opción.  No digo que por eso la novela sea mala.  Por el contrario, es muy buena en explorar justamente los límites de esas bajezas y los extremos a los que algunas personas son capaces de acceder para sobrevivir.

Lo segundo es que Poldark es claramente un amante del género.  Hace muchas referencias obvias y otras muy sutiles a obras clásicas de zombis, desde los títulos de los capítulos hasta algunas situaciones.  Es alguien que conoce el campo.  Y aun así, hay una regla que rompe.

Nuevamente, no digo que sea malo.  Lo explora a profundidad, dejando un saldo positivo al final, porque hay un mensaje después de todo.  Pero un fan duro del subgénero de los zombis saltaría de inmediato cuando se hace cierta revelación en los primeros dos capítulos.

Los personajes son sólidos.  La historia se demora un poco en realmente arrancar, pero una vez que lo hace se mantiene sólida también.  La descripción de todo lo que tienen los personajes alrededor es efectiva.  Éste es un buen libro para los amantes de los zombis.

Réquiem por Lima en la Feria Internacional del Libro de Ayacucho

In .Inicio, Crónica on 22 julio, 2019 at 8:43 PM

Hace un par de años me invitaron a participar de la primera versión de la Feria Internacional del Libro de Ayacucho.  En esa ocasión el país invitado fue Uruguay y debo decir que la pasé genial.  Hablé dos veces al público, conocí a varios autores uruguayos, paseé por la ciudad y pasé mucho tiempo con otros autores peruanos.  Fue una bonita experiencia.

Por eso cuando me propusieron participar de la tercera edición de la feria, acepté de inmediato.  En esta ocasión estuve en los primeros días.  La experiencia fue mucho más afinada que la vez pasada.

Primero, hubo una relación mucho más directa con la prensa local.  Quizás la prensa nacional ni cuenta se dio de que este evento estaba sucediendo.  Pero no importa, porque no era para todo el país.  Era para la gente de la ciudad de Ayacucho.  Y ellos sí tienen que haberse dado cuenta.  La feria era en la plaza de armas, había mucha propaganda por toda la ciudad y había muchas menciones en prensa.  A mí específicamente me entrevistaron en dos canales de televisión local y me mencionaron en dos artículos de periódicos locales.  No me puedo quejar.

Segundo, la estética de la feria misma era impecable.  Hace dos años llamó la atención que cada uno de los stands tenía forma de retablo ayacuchano.  No obstante, había algunos problemas prácticos con este diseño.  Por ejemplo, que cuando llovía el agua se filtraba, por lo que los expositores tenían que poner unos plásticos azules en los techos que rompían con la imagen.  Este año eso ha sido resuelto, al igual que otros asuntos menores.  El resultado era una feria mucho más bonita que, si bien aún tuvo algunos problemas menores, se veía mucho más formal que la del primer año.

Tercero, la calidad del material ofrecido en la feria fue definitivamente superior.  Había más editoriales y distribuidoras formales, hubo incluso un stand dedicado a un solo autor local.  Y los precios no estaban mal.  De hecho, había gente todo el día.  Se suponía que la feria era hasta las nueve de la noche, pero el viernes eran las once y aun había stands abiertos y gente revisando libros.  Y no solo miraban, como en otras ferias, sino que estaban comprando.

En resumen, fue una bonita experiencia.  Nuevamente conocí autores y pude conversar con personas vinculadas a la industria editorial.  Ojalá esta feria siga mejorando.