Mildemonios

Jon Favreau, Iron Man 2

In .Inicio, Crítica on 10 agosto, 2020 at 10:22 PM

(Sigo comentando las películas y series del MCU en el orden en el que transcurren las historias que cuentan.  La última de la secuencia fue Iron Man, que comento en este enlace.  La que me toca ahora es Iron Man 2.)

Con Iron Man, Jon Favreau definió el estilo que caracterizaría al MCU.  No obstante, es con Iron Man 2 que lo dejó en claro.   Con esta secuela es que toma lo que había funcionado en la película anterior y lo desarrolla más, de tal manera que queda mejor establecido para que otros directores lo tomen en las siguientes películas.  Por ejemplo, la influencia que tiene Nick Fury en este universo.

En la película anterior se sugiere solamente.  Es un elemento que se introduce en la escena post-créditos, comunicándole a la audiencia de que en ese universo existe un Nick Fury que está monitoreando a los potenciales superhéroes y que los tiene bajo control.  De lo contrario, por qué estaría molesto cuando le pregunta a Tony Stark si creía que era el único.

En Iron Man 2, resulta que Nick Fury tiene una red de agentes en todos lados que tienen sus manos en todos lados y que tienen mucho bajo control.  No solo eso, sino que además, tiene más corriendo de lo que nosotros como audiencia nos enteramos.  Esto es mostrado cuando resulta que la nueva asistenta de Pepper Potts, la nueva gerenta general de Industrias Stark, trabaja para él.  No solo eso, sino que es una super agente, ni más ni menos que Black Widow.

Es más, Nick Fury está un paso adelante en muchos frentes.  Por ejemplo, en esta película la principal preocupación de Tony Stark es que el artefacto que tiene incrustado en su pecho se está deteriorando y que para estabilizarlo necesita un elemento químico nuevo que existe en teoría, pero que aun nadie lo ha producido.  Nick Fury no solamente ya sabe de eso antes que Tony Stark, sino que tiene el equipo y el material para que sea hecho.  Fury se lo provee, lo que resuelve el problema.

Por lo demás, hay mucho que es más de lo mismo.  La acción es impecable, el humor es adecuado, los personajes están bien puestos.  Solo hay una cosa que me da pena y tiene que ver con la evolución del personaje.  Ésta es muy rápida.

Si se fijan, los saltos son enormes entre película y película.  En la primera, la armadura es completamente mecánica, con engranajes y tornillos y cables.  En cambio, para Avengers: Endgame, la armadura es prácticamente mágica.  Tony Stark caminando por la calle se toca en el pecho y la armadura se materializa alrededor de él.  Es algo muy distinto a lo que vimos en la primera película.

Me da algo de pena, porque esos saltos cuánticos se inician en Iron Man 2.  Ahí es que se introduce la idea de que Tony está haciendo grandes cambios a su tecnología.  La tecnología de Stark en la primera película me parecía más épica.  Más emocionante, más dramática.  Los límites de esa tecnología me parecía que fijaba restricciones interesantes al genio de Stark.

Luego, en Iron Man 3 resulta que la armadura vuela a él por partes.  O sea, ¿cada componente de la armadura tiene su propio propulsor? Incluso la idea de que vuela por los cohetes que tiene en las botas, pero se estabiliza gracias a esos rayos que le salen de las palmas tenía un atractivo interesante.  Después usaba esos “repulsores” en sus palmas como armas.  Curioso.  Pero después ya no necesita nada de eso.  Vuela porque vuela.  Ya no hay problemas ingenieriles que resolver.  Es lo que es.

Cuando Tony Stark era el mecánico, creo que era más interesante.  Su genialidad era más impresionante y eso, a su vez, lo hacía un contraste más atractivo con el Capitán América que es idealista porque le sale gratis o Thor que es super poderoso.  Con el pasar de las películas, Tony se convierte en una especie de tecnomago que ya no me parece tan interesante.  Incluso aprende a viajar en el tiempo mientras se relajaba en su hamaca.  Aguanta, ¿qué? ¿Ahora puede viajar en el tiempo? Ah, sí, ¿qué, nunca te lo dije?

Disponible gratis: Los vampiros de la calle Abastos

In .Inicio, Crónica on 6 agosto, 2020 at 4:38 AM

Mientras esperamos a que la pandemia pase y a que podamos volver a encontrarnos en ferias del libro o en presentaciones presenciales, les paso el dato de que estuve subiendo por partes a Wattpad una historia, Los vampiros de la calle Abastos.  La pueden leer completa en este enlace.

Estuve subiendo un episodio cada semana o cada dos semanas, que es algo que ya había hecho antes con la primera versión de mi historia de zombis Réquiem por Lima (que pueden leer en este enlace) o con mi historia infantil Los gatos de Miraflores (que pueden leer en este otro enlace).  La idea era motivarme a mí mismo a seguir escribiendo para cumplir con el compromiso personal de subir un nuevo episodio cada semana o dos semanas.

Y listo, después de 37 entregas, la historia se acabó.  Así que ya puedo anunciar que todo está ahí, por si le quieren dar un vistazo.

Los vampiros de la calle Abastos es la historia de Erwin Martin, el gerente general de una empresa cuyos accionistas son vampiros.  Abarca un día de trabajo en su vida.  En ese día debe hacer frente a la amenaza de una toma agresiva de la empresa, a un conflicto con un proveedor, un cambio peligroso en el directorio y otros muchos problemas habituales en el día a día de una corporación grande, cuyos dueños son seres inmortales que le quieren chupar la sangre a sus trabajadores, literalmente hablando.

En estos días de encierro y distanciamiento social pueden leerlo con tranquilidad desde tu casa.  Se agradece comentarios y sugerencias.

Seth Grahame-Smith, Abraham Lincoln, Vampire Hunter

In .Inicio, Crítica on 30 julio, 2020 at 3:48 PM

Por unos años se puso de moda escribir esta clase de revisionismo histórico fantástico.  Por un momento fue divertido e innovador.  Pues bien, Seth Grahame-Smith puede haber sido el precursor de ese estilo.  Comenzó con Pride and Prejudice and Zombies, que está listada como una obra de él y de Jane Austin.  Como lo comento en este enlace, es una idea original (recontar toda la novela de Austin, añadiendo el elemento de la pandemia zombi, lo que termina explicando varios elementos de la historia original), pero no es tan bien ejecutada.  Por momentos es aburrida y repetitiva.

De hecho, eso va a ser algo que se repita a lo largo de varias de las obras de Grahame-Smith en mi opinión.  Tiene muy buenas ideas que suenan muy originales, pero que no son tan efectivamente ejecutadas.  Ése es el caso de esta su segunda novela, Abraham Lincoln: Vampire Hunter, aunque en menor medida.

Grahame-Smith había tenido éxito escribiendo no ficción.  Tiene un libro analizando la industria de la pornografía, tiene otro sobre Spider-Man, tiene otro sobre películas de terror.  Pride and Prejudice and Zombies es su primera novela, su primera publicación de ficción.  No obstante, lo mejor de la novela, que es la idea original que comentaba, no fue suya, sino de su editor, Jason Rekulak.

Rekulak es una figura un poco misteriosa.  En su página web dice haber sido el “escritor fantasma” de varias novelas exitosas, pero que la obra que está promocionando actualmente, The impossible fortress, es la primera novela que publica con su nombre.  Un “escritor fantasma” es alguien que escribe material que otro firma.  Como cuando una celebridad consigue un contrato para escribir un libro, pero no sabe ni conjugar verbos.  Llama a uno de estos “escritores fantasmas” que es el que al final termina realmente escribiendo el material.  Parte importante de ese trabajo es nunca revelar que lo hiciste, por lo que nunca sabremos qué ha hecho Rekulak.  No en el corto plazo, por lo menos.

Como sea, Pride and Prejudice and Zombies fue un éxito.  De hecho, le fue tan bien que por varios años se habló de una adaptación al cine con Natalie Portman.  Al final, la película se hizo, pero con un resultado algo mediocre.  Quizás se deba a que ese sentido del humor es muy difícil de transferir a un medio más visual.  Como sea, le dio paso libre a Grahame-Smith para publicar una segunda novela.  Ésa fue Abraham Lincoln: Vampire Hunter.

Nuevamente, la idea es original y prometedora.  La historia de Lincoln es recontada desde sus inicios hasta el final, incluyendo el elemento de los vampiros.  Todo lo que Lincoln hizo en la vida real está ahí.  No obstante, lo relaciona todo a una guerra que está manteniendo Lincoln y algunos colaboradores en secreto con un clan de vampiros que se ha instalado en los Estados Unidos y que quiere fundar ahí una nación de no muertos.

El estilo de esta novela funciona mucho mejor para Grahame-Smith.  Él escribe directo al grano, casi no usa figuras literarias.  En ese sentido, un libro que se supone que es un texto de historia funciona mucho mejor para lo que está queriendo hacer.

Otra lección que parece haber aprendido es alejarse del humor.  Supongo que en la primera novela estaba tratando de seguir a Max Brooks, máximo referente de la literatura sobre zombis.  The Zombie Survival Guide había salido en el 2003 y había sido un fenómeno.  Y World War Z salió en el 2006 y fue otro fenómeno aun mayor.  Entiendo que Grahame-Smith haya pretendido imitar su estilo, haciendo algo que se supone que es serio, pero que en realidad es cómico.  Con Lincoln, él se desvía y comienza a explorar con estilo propio.  El resultado es muy superior.

Más allá de todo eso, el personaje que crea para contar la historia, el Abraham Lincoln de esta novela, es muy bueno.  Tengan en cuenta que él no es realmente el personaje histórico.  Es un tipo con una misión que decide interpretar a un político respetable y honesto porque a escondidas está haciendo otra cosa.  Es como un Bruce Wayne para esconder a Batman.

Está presentado de una manera muy profunda.  Sus motivaciones, sus angustias, sus temores.  Todo está muy bien elaborado.  Sus amigos, su esposa, sus pérdidas.  Todo está ahí y es muy cautivante.  De las dos novelas de este autor, me quedo con Lincoln.  Y eso que soy más fan del género de zombis, que el de vampiros.