Mildemonios

La noche que aún da miedo

In .Inicio, Crónica on 15 mayo, 2017 at 4:19 PM

Éste es otro segmento de la presentación que hice en la Feria del Libro de Piura en 2015.  El anterior lo pueden ver en este enlace.  En este salgo hablando sobre por qué la noche aún da miedo en la era actual.  Es un rollo que antes ya he soltado y en el que insisto a veces.  Pero aquí está en su versión natural.

Es quizás algo elemental y seguramente que si tienes estudios superiores en antropología te va a sonar infantil, pero qué demonios. Me gusta este rollo.

Terry Brooks, Star Wars: Episode I – The phantom menace

In .Inicio, Crítica on 12 mayo, 2017 at 9:07 PM

Tranquilo, aquí nadie va a defender la película The phantom menace.  Sí, ya sé que en mi comentario a mis lecturas del 2015 mencioné que The Force awakens me pareció tan mala que me hizo revalorizar The phantom menace y concluir que TAN mala no era. Pero la película me sigue pareciendo mala. Lo que ahora sucede es que valoro que por lo menos George Lucas se tomara el riesgo de intentar cosas nuevas, a diferencia de J. J. Abrams que nos presentó una película que no era más que parches de las películas anteriores que ya hemos visto.

Pero eso es la película.  La novela es otra nota.  Sigue siendo la misma historia y sigue teniendo varios de los problemas de la película.  Pero hay algunos detalles que cambian e información adicional que hace que la historia tenga mucho más sentido.  Empecemos por comentar que la novela oficial de The phantom menace la escribió Terry Brooks.  Si el nombre te suena es porque se trata de uno de los autores de fantasía actual más importantes.

Terry Brooks es el autor de la serie de novelas de Shannara.  Quizás ese nombre te suene también.  Se trata de una serie que se inició con The sword of Shannara y que ya lleva varios libros y trilogías. Empezó en 1977 y desde entonces se ha establecido como uno de los autores de fantasía más relevantes.  A mí, por lo menos, me llamó mucho la atención en su momento que alguien con esta trayectoria atracara escribir la novelización de una película como The phantom menace, dado que no es fantasía y dado que no es su historia.  Pero supongo que el cheque debe de haber sido cuantioso, porque ahí está el producto final.

Y la verdad es que no es malo. Si algo hay que reconocerle a la película The phantom menace, como comentaba en mi post sobre Rogue One, es que intenta cosas nuevas con la franquicia.  No todas son buenas, pero por lo menos lo intenta, a diferencia de The Force awakens que es lo mismo de siempre.  Pero el problema de fondo es que la historia misma de la película The phantom menace no funciona.  Esto por muchas razones, siendo dos de ellas que la intriga política y económica de fondo es inentendible y por los personajes ridículos como Jar Jar Binks.

Estos dos detalles son limpiados en el libro.  La intriga de fondo es bastante bien explicada, de tal manera que las aventuras que ésta genera tiene mucho más sentido.  Eso por un lado.  Por el otro, Brooks trata a los personajes ridículos de manera distinta que en la película, en donde pretenden ser una especie de comic relief permanente.  En la novela cumplen una función.  Brooks es un narrador profesional con trayectoria.  Él sabe cómo se hace eso.

Pero un detalle que hizo que me gustara la novela es el cambio en el enfoque del personaje principal.  En la película, el personaje principal es Qui Gon Jinn.  Todo sucede por él.  Él es el que arrastra a Obi Wan Kenobi a la acción, él es el que encuentra a Anakin, él es el que convence al Consejo de que lo dejen entrenar a Anakin, etc.  Todo gira alrededor de él.  Si no me crees, tómate un momento para pensarla.  Es por eso que luego de la pelea con Darth Maul y esa resolución, la película se siente tan vacía.

En la novela el enfoque es otro.  El personaje principal no es Qui Gon, sino más bien Obi Wan Kenobi.  Muchas cosas son narradas desde su punto de vista, no el de su maestro.  Éste me parece un cambio muy positivo, porque Qui Gon es básicamente un superhéroe con el que es difícil sentirse identificado.  Para todo tiene una solución y no tiene inseguridades y tiene una larga trayectoria que no conocemos.  En cambio Obi Wan es un joven padawan que está tratando de darle sentido a todo con nosotros, al mismo tiempo que la audiencia está explorando este nuevo universo.

Además, Obi Wan está fuera de las intrigas.  Qui Gon no es parte del Consejo, pero sabe cómo se mueve, tiene información que nosotros no.  Obi Wan, en cambio -por lo menos en esta entrega-, no sabe en dónde está parado.  En la novela nos enteramos de sus razonamientos y eso por sí solo ya es bastante interesante.

Los demás cambios sutiles entre la película y la novela no me interesan.  Los pueden consultar en alguna web de fanáticos.  Hay varios.  Yo la leí como una unidad, como una sola cosa sin conexiones al resto del universo Star Wars.  En este caso es mejor así.

Lev Grossman, The magician’s land

In .Inicio, Crítica on 30 abril, 2017 at 6:28 AM

Éste es el tercer libro de la trilogía de Grossman, la última novela de la saga.  La primera me gustó mucho (la comenté en este enlace).  La segunda también, aunque es distinta (la comenté en este otro enlace).  La tercera sigue siendo buena, pero me gustó un poco menos.  Tiene sus buenas partes, pero a estas alturas todo el rollo ya me pareció un poco repetitivo.  Además, mientras que en las dos primeras había alguna especie de estructura, en esta tercera no pareciera que la hay.

Por los acontecimientos de la segunda novela, Quentin se ve obligado a regresar a la Tierra.  Esto puede parecer un poco cruel y efectivamente lo es.  Después de todo se ha pasado toda la primera novela añorando ir a vivir a Fillory y toda la segunda novela celebrándolo.  Que ahora no lo dejen regresar es una reverenda crueldad.  Su primera reacción es regresar al ambiente que mejor conoce: Brakebills.  No obstante, Quentin ya no está en edad de ser un alumno, así que consigue ser contratado como profesor.

No voy a decir que es aburrida esa parte.  Es interesante, porque Quentin tiene la oportunidad de definir varias cosas.  Para empezar, cuando él se graduó lo hizo sin definir una especialidad, algo que todos los demás sí habían hecho.  Por alguna razón los procedimientos que tiene Brakebills para orientar a un alumno a que encuentre su especialidad no habían funcionado en la primera novela.  Ahora que regresaba como profesor se le revela cuál es.  La especialidad que le asignan es curiosa e inesperada, pero tiene mucho sentido si uno lo piensa retrospectivamente: Quentin nunca fue realmente un chico físico.  Los que sabían hacer magia física a la perfección eran otros.  Él simplemente estaba ahí con ellos.  Pero esto nuevo que se le revelaba tenía mucho más sentido.

Eventualmente Quentin es expulsado de Brakebills por culpa de una alumna, Plum.  Como consecuencia de eso termina trabajando para un ser mágico que necesita que un objeto sea robado, en una proeza que parece imposible.  Para esta labor han juntado a un equipo de magos y seres -entre los cuales está Plum y un personaje más de la novela anterior- con distintas habilidades que se complementan y que en conjunto elaboran el plan perfecto.  No obstante, como es obvio, el plan sale mal y todo se desbarata.  En todo este proceso lo genial es cómo Quentin ha madurado.  Pero además, cómo aspectos de su etapa inmadura están presentes en el personaje de Plum y de un joven talentoso que participa del robo (personaje nuevo del que me gustaría saber más).  Mientras los demás están emocionados y nerviosos, Quentin está tranquilo.  Él ya se ha enfrentado a situaciones terribles, ha terminado mutilado en la batalla contra la Bestia en la primera novela, ha frenado a dioses en la segunda.  Es un tipo que ya ha visto el mundo y eso lo convierte en alguien maduro y mesurado.

Quizás lo mejor de The magician’s land es eso.  Pareciera como que la evolución de Quentin ya terminó al inicio de la tercera novela y todo el libro es una demostración de lo maduro que es ahora.  Los que están evolucionando aquí son los demás: Plum, Eliot (que pasa por un proceso parecido al que vimos en el libro anterior con Quentin), Janet.  Incluso los dos dioses creadores de Fillory tienen un arco muy interesante.  Y el más emocionante de todos y el que termina siendo el central de la novela: El de Alice.  Spoiler alert: Alice no estaba muerta.

De hecho, al final de la primera novela queda claro que ése es el caso.  Por los acontecimientos de The magicians, Alice termina convirtiéndose en un ser de pura magia, un niffin.  Éste es un ser de pura magia, pero también de puro odio y resentimiento.  En el caso de Alice, su odio es hacia Quentin, por lo que hizo en la primera novela.  Así que cuando éste descubre en The magician’s land que existe la posibilidad de traerla a la vida, invierte todo el tiempo y los recursos que puede en ese proyecto.

A partir de cierto punto de la novela todo gira alrededor de eso y de las consecuencias del éxito o fracaso de esa iniciativa.  Hay una amenaza mayor y hay un sacrificio inmenso que hay que hacer, pero esto termina siendo secundario.  Hacia el final de la novela lo importante es Alice y cómo salvarla y cómo devolverle su humanidad.  Además de su relación con Quentin en el nuevo contexto.  Cuando ella se volvió un niffin, él era un chiquillo irresponsable e inmaduro.  Ahora es un hechicero hecho y derecho, héroe para muchos. ¿Cómo reaccionará Alice ante este nuevo Quentin? ¿Lo seguirá odiando? ¿Volverá a quererlo? No lo sabemos.  Y la manera como lo vamos descubriendo es lo mejor de esta novela, creo.

Buen cierre a la trilogía, aunque está muy por debajo de la primera y de la segunda.  Pero no me quejo.  Sigue estando entretenida y profunda.  Además de que, claro, me da pena que con esto se cierre la saga.