Mildemonios

Una primera novela gráfica

In .Inicio on 5 julio, 2022 at 1:29 PM

En la feria del libro del bicentenario, el año pasado, por fin se lanzó mi primera novela gráfica. Se trata de Bolognesi y la peste voraz. Es un producto que se demoró en salir no se imaginan cuánto, pero por fin ya está a la venta.

Para entender bien de dónde ha salido esta publicación, hay que ir de atrás para adelante. Este cómic está dibujado por Fabricio Rivas Mar, un artista cusqueño con amplia trayectoria. Él es el responsable de publicaciones como Necrohistoria.

Fabricio tiene un estilo bien particular que es reconocible. El editor de este proyecto consideró que era el adecuado para la historia que había escrito. Pueden ver su arte en su página de Facebook o en su cuenta de Behance o en su cuenta de Twitter.

John Harrison, Frank Herbert’s Dune (2000)

In .Inicio, Crítica on 15 junio, 2022 at 8:36 PM

A inicio de los dos miles la televisión había descubierto que si usaba las nuevas técnicas menos perfeccionistas de hacer efectos especiales que en Hollywood ya no eran novedad, podían salirse con la suya haciendo producciones que antes habría sido impensables. En 1998, por ejemplo, se habían salido con la suya haciendo una maravillosa versión de Merlín (que comento en este enlace de mi otro blog). Una producción llena de magia y de efectos y de seres fantásticos que no habría sido posible hacer diez años antes. Con un final impresionante y muy impactante que no habría funcionado si segundos antes no te mostraban todo el poder que tenía a su disposición la villana.

Después de Merlín, otros canales y otras productoras trataron de explotar este nuevo modelo: Miniseries de historias conocidas ya contadas, pero con la magia de estos efectos especiales que aun eran novedad para los televidentes. En ese sentido, algunas novelas pedían a gritos ser adaptadas. Había el proyecto de hacer una de Lord of the Rings, por ejemplo. Pero se complicaba legalmente. Y la otra que siempre se buscaba era Dune.

Era cuestión de tiempo antes de que se intente. Dune lo tiene todo para ser una gran historia épica emocionante (la novela la comento en este enlace). El fracaso de Jodorowsky en producir su versión (que comento en este otro enlace) y la decepción de la película de Lynch (que comento aquí), hacer una miniserie bien hecha de Dune parecía ir a lo seguro. ¿Qué falló entonces?

Tengo amigos que la defienden, pero a mí no me parece un buen producto. Es una adaptación que cumple. Están todos los personajes y están todos los hechos relevantes. Es una adaptación bastante fiel. El problema es que es aburrida. Hay diálogos que no aportan nada, excepto la satisfacción de que se está incluyendo todo lo que se puede.

Para entender mejor qué pasó, hay que entender que éste fue un proyecto encargado a John Harrison, un guionista y director con mediana experiencia en televisión. Había escrito capítulos para las series Tales from the Crypt y Tales from the Darkside, entre otras. Pero nada sobresaliente. Y en cuanto a la dirección, tenía experiencia dirigiendo capítulos de estas dos series y de Earth 2. Nuevamente, nada sobresaliente. De hecho, después de Dune tampoco ha hecho nada sobresaliente.

Es decir, Sci fi Channel y las empresas involucradas en esta producción decidieron traer a alguien estándar que se mantendría dentro del plan de adaptar la novela y nada más. En cambio, para Merlin la competencia se trajo a Steve Baron, director de muchísimos videoclips en MTV, con un estilo visual muy innovador para su época. Para el guión de Merlin trajeron a un veterano que habría escrito incluso para Matlock y lo combinaron con otro veterano de Hollywood al servicio de una historia que había sido escrita por Edward Khmara, una leyenda en su momento, que había escrito Enemy Mine de ciencia ficción, la biográfica Dragon: The Bruce Lee Story y la épica Ladyhawke.

Es decir, para Dune no se arriesgaron. Fueron a lo seguro. Y en el resultado se nota. Dune es aburrida, lenta, pegada a la letra. Visualmente tampoco llama la atención. La novela de Frank Herbert da muchas oportunidades para ofrecer diseños impresionantes. Harrison no se atrevió o no tuvo el presupuesto. Una pena. Los fans seguían sin estar satisfechos.

Cheo Hodari Coker, Luke Cage (2016)

In .Inicio, Crítica on 2 junio, 2022 at 9:26 PM

En el año 2016, el MCU estaba floreciendo. Toda la base que se había estado colocando estaba comenzando a rendir. El año anterior ya se había sacado Ant-Man (que comento en este enlace) y Avengers: Age of Ultron (que comento en este otro enlace). Ambas habían sido muy exitosas y jugaban con el cross over de personajes entre películas. Así, en Ultron tenías a todos los Vengadores, algunos de los cuales estaban comentando consecuencias de cosas que habían pasado en otras películas. Thor, por ejemplo, que Jane estaba segura en una estación científica. Captain America con los sucesos de Winter Soldier (que comento en este otro enlace).

Es decir, el público ya estaba bien metido en la idea de que éstas no eran un montón de películas, sino que estaban frente a una franquicia que se estaba desarrollando delante de nuestros ojos película tras película. Genial. Novedoso. Bien hecho. Efectivo.

Además, estaba la expectativa de lo que se venía. En Ultron ya habíamos visto el inicio de los roces entre dos bandos y lo que sabíamos todos que eventualmente sería Civil War (que comento en este otro enlace). Además de otros muchos anuncios de personajes que tendrían sus propias películas y de otras cosas que estaban por salir. El 2016 era un momento muy emocionante para ser fan de Marvel.

Una discusión, sin embargo, era la ausencia de héroes que representaran a un sector de la población que no fuesen hombres blancos. Hasta ese momento, la única diversidad que habíamos visto en las películas del MCU eran en los villanos y en los asistentes de los héroes. Es más, hasta entonces no había habido una película con una heroína mujer en el título. Y ya se comenzaba a notar.

En las series de televisión ya habíamos visto unos primeros intentos. Ya habíamos tenido a Agent Carter (que comento en este enlace) que giraba exclusivamente alrededor del tema de la inclusión, arruinando un poco la fórmula. Con Jessica Jones (que comento en este enlace) aprenden la lección. Ya no solo nos presentan a una heroína mujer al nivel de sus contrapartes masculinas, sino que es una heroína que tiene sus aventuras y sus misiones y que casualmente durante el desarrollo de éstas resulta que se afianza como un personaje empoderado e independiente. No hace falta que todo el rato esté hablando de ello. Mucho más sutil. Mucho más efectivo.

Algo similar pasa con Luke Cage. Esto es antes de la película Black Panther. Incluso antes de la primera aparición del personaje en Civil War. Mucho antes de las producciones más culturalmente coloridas de los últimos años, como Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings o Moon Knight. Luke Cage llegó en un momento en el que se criticaba que el MCU fuese demasiado blanco y que requería más diversidad. Y tenía todo el potencial para ser el Black Panther antes de Black Panther.

Salía de las series de Netflix anteriores, como Daredevil (que comento aquí) o Jessica Jones, las cuales habían tenido éxito. Ahí el personaje cuadraba, porque no lo estaban forzando. Era una de las muchas redes que habían tirado para ver qué funcionaba. Y el público estaba pidiendo más series de Netflix. Y estaban pidiendo más diversidad. Y Luke Cage había sido bien recibido. ¿Qué podía fallar?

Pues que hicieron una serie sobre un tema social, no sobre una historia. Como digo, genial que quieras abordar temas sociales en estas series. Para eso están, en buena medida. Pero tiene que haber una historia. Tiene que haber trama, tiene que haber intriga, tiene que haber drama. En la primera temporada de Luke Cage hay todo eso, pero sometido a un mensaje social. Y así no funciona.