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Anthony Russo, Joe Russo, Captain America: Civil War

In .Inicio, Crítica on 27 abril, 2016 at 5:23 AM

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Después del fiasco que fue Batman v Superman, todos hemos estado con la esperanza de que Captain America: Civil War nos quitara el mal sabor de boca.  No solo porque era la versión Marvel del encuentro entre dos superhéroes emblemáticos, sino porque además es la siguiente película en una serie de filmes que Marvel ha estado presentando muy astutamente para armar un universo que poco a poco nos ha estado cautivando.  Civil War es el siguiente paso en una tensión que se comenzó a formar con The Avengers en el 2012.  Es la película que nos mostrará qué pasará con personajes que venimos aprendiendo a querer desde antes incluso.  Quizás desde Iron Man en el 2008.

Pero no solo es eso, sino que además el equipo detrás de la película también hacía esperar algo bien hecho.  Los directores -los hermanos Anthony Russo y Joe Russo- fueron los que nos trajeron la entrega anterior del Capitán América, Winter Soldier, que estuvo bastante buena.  Pero más importante aún, el guionista es el mismo de varias películas anteriores del universo Marvel.  Christopher Markus y Stephen McFeely han escrito desde la miniserie Agent Carter hasta Captain America: First Avenger.

Pues bien.  Déjenme decirles que no me ha decepcionado en lo más mínimo.  Esto es como debería verse una película de superhéroes que se enfrentan a otros superhéroes.  Y no lo digo por despecho.  Es porque de verdad que lo es.

Primero, la razón del conflicto.  A diferencia de otra película de superhéroes, en la que la razón para que el superhéroe A se agarre a puñetazos con el superhéroe B es un niño engreído, en Civil War el proceso que lleva al conflicto está muy bien establecido.  Como hay un tiempo limitado para trabajarlo, los guionistas astutamente se apoyan en las películas anteriores con mucha frecuencia.  La referencias a los desastres que van dejando atrás los Avengers conforme se enfrentan a los villanos es constante. “Y después simplemente se fueron”, les dice un personaje en un momento.  La idea de que los Avengers son unos irresponsables, porque simplemente llegan, se mechan con Ultron o con Loki o con quien sea, para luego retirarse a su guarida, dejando atrás las ruinas está en todo momento presente.

¿Y saben qué? Me gusta la idea.  Apela mucho al sentido de responsabilidad.  Lo responsable es quedarse y preocuparse por los que han muerto, por los heridos, por los que se quedan atrás.  Pero hasta ahora eso no lo hemos visto en las películas que han pasado.  El punto de partida de Civil War es éste.  Y creo que es adecuado.

Es la relación con este fenómeno que es realmente el problema.  Mientras que Tony y su gente tienen un enfoque más institucionalizado, Cap y la suya quieren mantener su libertad por encima de esta responsabilidad.  Como ven, el conflicto en la película tiene un origen distinto que en el comic.  Aquí lo que Tony y otros varios quieren es que el accionar de los Avengers pase por una supervisión de un comité de la ONU.  Aquí nadie quiere que todos los metahumanos se registren.  A eso no se llega y nuevamente es lo adeacuado, considerando que ésta es una película que máximo puede durar dos horas y media.  El conflicto se mantiene acotado y funciona.

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Segundo, la razón de la pelea.  Separemos en dos la razón de las discusiones y del conflicto con la razón de la pelea misma.  Esta película astutamente deja en claro que si se pelean a puñetazo limpio es porque quieren.  En varios momentos se ofrecen salidas dignas para todos los personajes, pero tanto Tony como Cap están tan convencidos de sus respectivas causas, que siguen tercos en lo suyo.  Pero no solo eso.  Ambos bandos en varios momentos dejan en claro que consideran que son invencibles.  O sea, Tony con su equipo trata a Cap en los momentos previos a las peleas como a un niño al que le está evitando la molestia del castigo.  Por su lado, Cap trata a todos como si supiera de antemano que él es el que va a ganar.

Y déjenme decirles que este detalle es genial.  Es como cuando el Joker le dice a Batman que esto es lo que pasa cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible.  Ambos son seres superpoderosos.  Ambos se consideran estar por encima del bien y el mal.  Ambos son líderes y son capaces de jalar a su causa a otros seres poderosos.  El resultado es lo que Vision predice al comienzo de la película al comentar el incremento de presencia de seres con poderes: Desastre.

Hacia el final de la película se da una razón adicional para que dos personajes específicos se vuelvan enemigos de por vida.  Este elemento es excepcional y es casi casi una cachetada a Batman v Superman.  Y no es para nada forzado -como sí se sintió el descubrimiento de que todos se llaman Martha-, sino que es algo que ya se ha introducido en otra película, se ha estado desarrollando en ésta y que cuando se muestra hacia el final es totalmente natural.

Y con ese detalle se cierra el destino del universo Marvel.  No, no se cierra el universo Marvel, sino que éste pasa a otra etapa completamente.  Se acabó el juego.  Ahora ser superhéroe es cosa de adultos.

Tercero, la razón para parar.  Me parece muy “adulto” de la película que cada personaje tiene una razón distinta para parar la pelea, para ya no seguir.  Como dije, Tony y Cap son la fuerza imparable y el objeto inamovible.  O sea, ellos dos no van a parar nunca de pelear, cada uno a su manera y de una forma que irá cambiando durante la película.  Pero los demás no son así de maniáticos.  Podría dar ejemplos, pero sería spoiler.

En algunos casos, la razón para parar es reconocer que la han embarrado.  Que están en el bando contrario.  En otros, es darse cuenta de que han llevado las cosas muy lejos.  Pero en casi todos los casos, cada superhéroe tiene una razón distinta.  Esto hace todo mucho más sofisticado.  Mucho más elaborado.  Y mucho más adulto.

De hecho, en general Civil War tiene mucho de ritual de paso a la adultez.  Mientras que en las anteriores los superhéroes estaban experimentando como cuando uno es adolescente, en Civil War ya tienes que enfrentar las consecuencias de tus actos.  Como cuando ya dejas de ser adolescente para ser adulto.

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Cuarto, no hay saturación.  A estas alturas ya todos hemos visto quiénes componen ambos bandos.  Cada uno de esos superhéroes tiene su rollo y su razón.  Tiene su posición.  No es una masa de personajes generados por CGI peleándose por el mero placer visual de ver una pelea.  Y si bien podría saturar, no lo hace.  En parte esto se debe a que el desarrollo de estos individuos no ha sido todo dentro de Civil War, sino que viene de películas anteriores.  Por ejemplo, ¿por qué Sam Wilson, aka The Falcon, es tan fiel a Cap? Eso no lo vas a ver aquí.  Eso lo debiste de haber visto en Captain America: The Winter Soldier. ¿Por qué Ant-Man no duda en ir a apoyar a Captain America? Para eso debiste quedarte hasta el final de Ant-Man.

Pero hay una crítica que se le estaba haciendo a Civil War y que creo que no es del todo adecuada.  Por ahí decían que la inclusión de personajes como Spider-Man era gratuita.  Y que si se le extraía de la película no pasaba nada.  Yo discrepo.

Civil War es una guerra. ¿Y qué es una guerra sin soldados? Necesitas llenar esos bandos con soldados, de lo contrario no es interesante.  En esa búsqueda de soldados, Spider-Man sí es relevante, por la manera como se introduce.  Peter Parker es un chiquillo, inocente, primerizo.  Que Tony lo pueda reclutar para su bando y las cosas que le dice son relevantes.  Sirven para mostrar el lado idealista de Tony.  Luego, en plena batalla, cuando Cap le pregunte a Spider-Man cómo lo convencieron se expone un error en el razonamiento de Tony.

Quinto, la resolución final.  Es quizás lo mejor de la película.  Cómo quedan las cosas después del conflicto es, para mí, lo mejor.  Civil War pareciera haber sido diseñada para ser la transición.  Si mal no recuerdo, se había anunciado que Ant-Man sería el final de una etapa para el universo Marvel.  En ese sentido, Civil War sería la primera de una nueva etapa.  Como primer episodio de la nueva temporada funciona a la perfección.  Queda claro que lo que viene a continuación será distinto a lo que ha estado sucediendo hasta entonces.

Así que vayan a verla sin miedo.  No será la decepción que fueron otras recientes.  Vale la pena.

Luigi Valdizán y Issa Watanabe, Las pequeñas aventuras de Juanito y su bicicleta amarilla

In .Inicio, Crítica on 15 abril, 2016 at 7:47 PM

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Escondido para el ojo no entrenado está el hecho de que en el Perú se publica un montón de literatura infantil.  Desde los esfuerzos heroicos de las hermanas Paz hasta los experimentos exitosos de Javier Zapata, en los últimos años se ha estado produciendo un montón de material orientado para niños que recién están comenzando.  Y es importante comenzar este comentario con este detalle, al final verán por qué.

El libro infantil de tapa dura Las pequeñas aventuras de Juanito y su bicicleta amarilla es mucho más que solamente un libro.  Es básicamente la experiencia completa.  Y tomado cada uno por separado se puede concluir que es un producto genial.  Por ejemplo, las ilustraciones del libro son perfectas.  Son justamente lo que necesita la publicación para apoyar el texto.  El arte de Issa Watanabe es excepcional.  Muy bueno por sí solo.  O sea, más allá de que sea parte de un todo más grande, es apropiado para un producto infantil.  Son juguetonas y amenas.

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Otro elemento importante de la experiencia de Juanito es el CD que está incluido y que trae diez canciones.  Cada una de éstas se relaciona a una página en especial del libro.  En una esquina te indican que debes parar de leer, para poner el CD y escuchar la canción asociada.  Esto se supone que hace la experiencia mucho más completa.

La música también está genial.  Los responsables son Luigi Valdizán y Jorge “Awelo” Miranda.  El primero es el autor del libro mismo.  El segundo es del Colectivo Circo Band.  Pueden chequear su trabajo en su canal de Soundcloud.

En todo caso, de las diez canciones que hay en el disco, la mayoría son juguetonas y propicias para un libro infantil.  Por ejemplo, Hoy huelo mal y Mocos.  No obstante, hay un par que serán muy buenas a un nivel técnico y artístico, pero podrían resultar algo pasivas.

La experiencia de Juanito se eleva cuando el grupo musical a cargo del disco, Los Mocos, hace presentaciones en vivo para niños.  He ido a una de éstas y déjenme decirles que son perfectas.  La música que tocan ahí está algo distinta al disco.  Y el planteamiento de la presentación es poco menos que el show de unos rockstars para niños.  No lo digo en el mal sentido.  Los niños se alocan y se vacilan y se divierten mucho.  Al final del concierto, por supuesto, venden más ejemplares del libro y los autografían.  Y está bien, es su modelo de negocio.  Todos salen ganando.

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(Además de que los Mocos mismos claramente se divierten como locos en la presentación)

Finalmente está la obra de teatro.  En el centro cultural de la Universidad del Pacífico estuvo por un tiempo.  Ésta no la puedo comentar porque no la he visto, pero tuvo buenos comentarios.

Si bien es increíble que se forme todo un ecosistema de productos alrededor de un libro infantil y si bien es indiscutible que la calidad de estos productos es de primera, hay una pata de la cual cojea todo el Juanitoverso.  Y es que la historia misma de Juanito no es particularmente buena.  No es mala, tampoco.  Pero no es la gran cosa.

Por eso comenzaba comentando que en el Perú la literatura infantil ha avanzado un montón y se encuentra en un nivel en el cual nos podemos poner exigentes.  La historia misma que está contenida en el libro es muy imaginativa, incluye una fiesta de sapos que bailan y flores que hablan, pero es totalmente lineal.  Es una cosa después de otra hasta que zas, se acabó.  Y no, no me jueguen la carta Harry Potter de que esto es así de simple porque es para niños.  Chequeen los libros de las hermanas Paz.  Son para niños y están a su nivel, pero no son historias simplonas y lineales.  Plantean un problema, que es solucionado en el mundo infantil en el que transcurren.  Pero hay drama.

Aún así, el Juanitoverso es una buena propuesta.  El concierto es de lo mejor que he visto en años de espectáculos para niños.  Diría que el verdadero aporte de Luigi Valdizán es habernos hecho eso posible.  No dudo que haya niños que disfruten de la historia de Juanito en su bicicleta yendo al punto A y después al punto B y después al punto C.  Pero habría sido más paja si en el camino tenía que solucionar un problema o qué sé yo.

Oh, espíritu del bosque – El escenario

In .Inicio, Crónica on 7 abril, 2016 at 3:37 PM

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En un post anterior estaba contando sobre este juego de computadora que estamos haciendo con un grupo de amigos.  Desde entonces algunas personas me estuvieron haciendo preguntas específicas con respecto al proyecto y déjenme decirles que no es un asunto simple.  Tiene muchas aristas y se me olvidó mencionar el detalle de que todo este esfuerzo está bajo el techo de una empresa peruana que ya viene haciendo juegos desde hace un montón de tiempo.  Me refiero a The Boneless.  Pueden ver las cosas que hacen en su página de Facebook.  Y si tienen la necesidad de encargar un juego para alguna campaña o qué sé yo, los pueden contactar por ahí, también.

En todo caso, como curiosidad les comento lo interesante que ha sido trabajar en esto, considerando cómo ha evolucionado el arte de hacer animaciones por computadora.  Ver cómo una idea se genera en papel y luego Sebastián va y la implementa en animación 3D en un par de horas es sorprendente.

Pero vayamos por partes.

El juego transcurre en un mundo llamado Woodlark, el cual es un plano de existencia previo al mundo real.  Ahí cinco aldeas de humanos serán puestas a prueba.  Conforme éstas por separado vayan llegando a un nivel de santidad y realización, éstas irán trascendiendo al siguiente plano.  El jugador es un espíritu puesto a cargo de Woorlark.  El jugador es el Espíritu del Bosque al cual estos humanos rezarán para pedir ayuda o para hacerle peticiones o para agradecerle por lo que sea.

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Si ese es el planteamiento, el mundo en el cual transcurre el juego, Woodlark, es de extrema importancia.  Debe estar bien planteado y ser creíble dentro de los parámetros del juego.  Debe ser interesante en sí mismo.  Pero por otro lado, debe ser limitado.  No puede ser infinito.  No obstante, esos límites no deben caer chinches, sino que deben ser tomados como naturales.

Eso lo solucionamos planteando que Woodlark es una especie de bosque en el medio de un desierto.  Y en cierta medida, funciona.

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Además está el sonido y la música, pero de eso podemos hablar otro día.  Aquí lo chévere es ver cómo se puede crear con Unity un mundo que funciona para un juego con una trama en especial.  Y cómo ese mundo se convierte en un personaje en sí mismo.

En estas imágenes no se puede apreciar en todo su potencial cómo el bosque está compuesto, pues, de árboles.  Y de cómo cada uno de los árboles tiene sus ramas y sus hojas y sus sombras y toda la cosa.  Eso hace que navegar por el bosque como el Espíritu sea mucho más interesante.

Oh, sí.  Se me olvidó mencionar.  El personaje que el jugador asume es un espíritu que se desplaza volando de un lado a otro, como un fantasma.  No obstante, no puede chocar con los árboles.  Esto es particularmente importante, considerando que parte de la emoción del juego es que el jugador debe responder a las plegarias de los humanos lo más rápido posible para que estos no pierdan su fe en ti. Esto implica ir de un lado a otro volando lo más rápidamente posible.

Más sobre la dinámica del juego en otro post.