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Archive for the ‘Crítica’ Category

Drew Goddard, Daredevil Temporada 2

In .Inicio, Crítica on 8 octubre, 2021 at 3:12 PM

(Voy a continuar comentando todas las películas y las series del MCU no en el orden en el que las hicieron, sino en el orden de la historia que están contando. Lo último que comenté fue la primera temporada de Jessica Jones, que pueden leer en este enlace. Ahora me toca la segunda de Daredevil)

Como comentaba en el post sobre la primera temporada, la serie exclusiva para Netflix de Daredevil, es importante en un sentido histórico. Fue la primera de las series que Marvel sacó en esa plataforma cuando Disney Plus aun no era competencia. Si bien técnicamente contaba una historia que transcurría dentro del MCU, esta primera temporada definió un estilo que se mantendría con sus variaciones menores en las otras series que vendrían.

No obstante, a diferencia de las demás, Daredevil es interesante independientemente de eso. A diferencia de Jessica Jones, incluye escenas de acción impresionantes. A diferencia de Iron Fist, contiene personajes que interesan. Y a diferencia de Luke Cage, tiene una historia que tiene sentido. La segunda temporada de Daredevil nos dio más de lo que ya había desarrollado en la primera y la supera.

La primera temporada presentaba todo y tenía como fondo una muy buena historia, sobre todo para los conocedores de la tradición del personaje en los cómics. Contaba la caída de Fisk, uno de los grandes villanos “realistas” del mundo Marvel. En la segunda temporada este jefe del crimen ya no está y ha dejado un vacío que va a comenzar a atraer la atención de otros potenciales villanos. Daredevil tendrá que encargarse de eso.

No obstante, ése no es el verdadero gancho de esta temporada. Astutamente, Goddard introduce una consecuencia más a las andanzas de Daredevil. No solamente ha creado la arena para que distintos grupos criminales se peleen por el control que era de Fisk, perjudicando a inocentes en el proceso, sino que además le ha mostrado la forma a otros para que también se metan a impartir justicia por su cuenta. Introduciendo, así, a uno de los superhéroes oscuros más populares de Marvel, Punisher.

De toda la temporada, lo que quizás menos me gusta es la justificación que le dan a las acciones de Frank Castle, aka Punisher. Es un personaje popular, así que tenía sentido que lo metieran a esta temporada, para luego darle su propia serie. Genial. Sin embargo, por más oscuro que sea el enfoque de las series de Marvel para Netflix, sigue siendo el MCU, así que no podían tener un asesino sicópata matando chicos malos de manera serial. Así que había que hacerlo pasar por un blanqueo.

Entonces, es un veterano de guerra con problemas para adaptarse a la sociedad. Genial. Hasta ahí todo bien. De hecho, están regresando al personaje a su perfil original de los cómics, alejándose de las dos películas que ya no son canon. Como sea, el detalle que me molesta es que introducen que por una lesión, Frank ya no reconoce qué está bien y qué está mal. Simplemente va y mata gente. Sí, esto lo hace más versátil para las escenas de acción, pero le quita mucho al personaje.

En los cómics Punisher es exageradamente violento, pero no está loco. Él justifica lo que está haciendo, porque ha visto de lo que son capaces los criminales a los que se enfrenta. Además, su guerra es contra el crimen, no contra un criminal en especial. Esto define a ese personaje. Si le quitas eso, queda algo mucho menos interesante. Frank ya no tiene ese conflicto interno. Simplemente está loco y mata gente y no se da cuenta de lo que hace. La discusión está alrededor de él, es cierto. Matt Murdoch, aka Daredevil, discute de esto con sus dos socios, Karen y Foggy. Pero no es lo mismo.

Y es una pena, porque Jon Bernthal lo interpreta muy bien. Realmente bien. Mucho mejor que todas las demás adaptaciones, independientemente del guión o del planteamiento visual. Los gestos, la acción, los movimientos. Todo es exactamente como me imaginaba a Punisher. Lástima que decidieran hacer ese pequeño cambio que a mí, por lo menos, me parece que le hace perder mucho.

Steven Gould, Jumper

In .Inicio, Crítica on 11 septiembre, 2021 at 8:11 AM

Quizás hayan visto que existe una película llamada Jumper con Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Jamie Bell, Rachel Bilson y Diane Lane. Dirigida por Doug Liman y escrita por, entre otras personas, David S. Goyer. Pues está basada en esta novela escrita por Steven Gould. Si bien la película tiene su gracia, deja mucho que desear. Sobre todo porque nos permite dar un vistazo a un mundo bien complejo, pero no lo desarrolla. En la película David (Hayden Christensen) descubre que tiene la habilidad de teletransportarse, arma su vida alrededor de eso y eventualmente descubre a otro con la misma habilidad, Griffin (Jamie Bell), que tiene toda una operación montada, con escondites y técnicas y estrategias. Yo habría querido ver una película sobre Griffin antes que una sobre David. Por suerte Steven Gould ha escrito un libro entero sobre Griffin que en algún momento voy a leer. Definitivamente.

La novela Jumper es algo distinta, pero tiene un detalle que hace que todo el foco de la historia sea otro. Mientras que en la película el foco es el romance entre David y su amor de infancia Millie (Rachel Bilson), en la novela David fue víctima de abuso físico por parte de su padre. Buena parte de la novela David está tratando eso. De hecho, al comienzo de la novela hay secuencias muy gráficas en las que Gould te cuenta cómo el padre de David maltrata a su hijo, por qué y las consecuencias inmediatas en el niño. Son muy fuertes. Estoy seguro que hay libros que tratan este tema de una manera más adecuada y terapéutica. Pero Gould es muy efectivo en impactarte con estas partes.

Narrativamente está muy bien hecho, porque le da sentido a mucho de lo que pasa después. Además, establece el camino para un crecimiento de David. Él aprende a vivir con ese trauma, lo afronta, resuelve las consecuencias del maltrato de su padre a él y a su madre y termina enfrentando a su padre. En paralelo pasan muchas cosas que te mantienen interesado, pero lo central es lo otro. Gould parece tener un interés particular por personas con problemas de este tipo, porque en la segunda novela hay un personaje que pasa por un arco comparable. Pero de eso podemos hablar otro día.

La novela está escrita desde el punto de David, de tal manera que el lector solo sabe lo que él descubre. Al inicio descubre que se puede teletransportar, pero no conoce los límites de esa habilidad. Nosotros lo acompañamos mientras lo va explorando y va llegando a conclusiones. Por ejemplo, que solo puede saltar a un lugar en el que ha estado previamente. Que, de haberse olvidado de ese lugar porque lo visitó hace mucho tiempo, puede usar un soporte gráfico, como una foto del lugar. En ese proceso tiene que descubrir cómo vivir de esta habilidad. Así empieza robando bancos, lo que atrae la atención de las autoridades, que terminan descubriendo quién es.

Otro tema que se va desarrollando en paralelo tiene que ver con la búsqueda de su madre. Ella huyó del abuso de su padre, abandonándolo a su maltrato. Él quiere llegar a ella para reconciliarse, lo cual termina siendo muy difícil, porque ella se ha escondido y se ha cambiado de nombre. Toda esta línea es muy emotiva y muy bien escrita. En un momento pensé que Gould debió de haberse concentrado en una novela solo sobre esto, pero no. Todos estos pasajes son profundos, porque están en contraste con la locura que es lo demás. Y es que las partes que tienen que ver con su exploración de sus poderes son bien frías. Son procedimentales. O sea, prueba una cosa, funciona, toma nota. No funciona, toma nota. Y así va avanzando. Es casi como un manual.

He leído varias críticas a esta novela diciendo que esa parte es aburrida. Puede ser. Pero funciona muy bien dentro del todo que es la novela. Es un buen contraste con la búsqueda de su madre y el romance con Millie. Éste es otro rollo completamente y es muy distinto al de la novela. Tiene su gracia, pero queda en un segundo o en un tercer plano. De todas maneras, la relación entre David y Millie es mejor explorada en la segunda novela, que también es muy buena.

Philip Reeve, Mortal engines

In .Inicio, Crítica on 25 agosto, 2021 at 9:42 PM

Quizás hayan visto que existe una película llamada Mortal engines, producida por Peter Jackson. Digan lo que quieran de ella, está basada en una novela de Philip Reeve, la cual a su vez es parte de una serie de novelas. Mortal engines específicamente es la primera de un cuartero, en la cual se introduce todo el mundo en el que transcurrirán estás imaginativas historias y los personajes de las primeras cuatro. Tiene un estilo bastante particular que será abandonado en la segunda novela y que voy a comentar en un momento.

Philip Reeve comenzó como ilustrador y eso se nota en su narración, que le da mucha importancia a la descripción física de los personajes, el detalle de los lugares por los que pasan, los vehículos que usan. Sin embargo, tiene tal dominio de esto, que se puede dar el lujo de incluir disparates en su texto, que el lector tiene que imaginarse como pueda. El más obvio es el de las ciudades móviles, que introduce y describe a medias, dejando a que el lector se imagine el resto.

Parte central de esta serie de novelas es el “darwinismo municipal”. En algún momento hubo una guerra mundial y como resultado de eso mucha gente murió y las ciudades y pueblos que sobrevivieron tuvieron que ponerse llantas y moverse de un lado para otro. Suena como una locura, pero es algo que tienes que simplemente aceptar para entrar a estas novelas. En la primera novela la ciudad central para la historia es Londres. Esta ciudad es una de las dominantes, a la que las demás le tienen miedo. No obstante, para mantenerse en movimiento y funcionando, Londres se tiene que comer a otras ciudades más pequeñas constantemente. Si no, no puede mantener sus sistemas activos. Es una preocupación constante y un tema de discusión entre sus dirigentes: ¿A dónde ir para conseguir la siguiente presa?

Ni te molestes en preguntarte por los aspectos más prácticos de esta imagen. ¿Cómo es que una ciudad entera se puede desplazar desde la isla de Britania a Europa continental? No importa. Déjalo pasar. Eso no es lo importante. En Mortal engines lo importante son los personajes, el mundo planteado y el estilo. Eso es lo que te debería preocupar.

Mortal engines está plagado de personajes pintorescos que tienen sentido en ese mundo, pero que para un lector normal llaman la atención. Los dos principales son Hester Shaw y Tom Natsworthy. En un giro que agradezco, la heroína Hester no es la típica chica bonita que todo lo puede, de origen noble, elegida para un destino, etc. De niña sobrevivió un atentado y quedó con la cara desfigurada. Por eso, tiene que andar siempre con la cara cubierta. Solo tiene un ojo y se autodescribe ella misma como fea. Tom, por su lado, es un inútil. Se ha pasado la vida en un museo y ha estudiado historia. Lamentablemente en el mundo en el que tendrá que sobrevivir cuando se caiga de Londres eso no servirá de mucho. Tendrá que ser rescatado constantemente por otros.

Hester y Tom terminarán como pareja y en la siguiente novela esto será más explorado. En esta primera novela lo interesante es el contraste entre ambos. Cómo comienzan intentando matarse, pero terminan colaborando y formando un equipo. Además está su relación con Anna Fang, una líder de un grupo de aviadores que viven en aldeas que se mantienen en el cielo lejos de las ciudades motorizadas. Ellos se oponen al darwinismo municipal. Reeve describe así un mundo complejo, con distintos grupos humanos que hacen lo que pueden para sobrevivir. Hester y Tom durante su viaje se irán cruzando con varios de ellos.

Finalmente, el estilo con el que se cuenta todo es extraordinario. Es hilarante. Muy, muy gracioso en el sentido en el que se supone que están contando las cosas desde el futuro, un tiempo en el que no entienden por qué nosotros en el presente hacíamos las cosas de cierta manera. Entonces, cuando describen las razones por las que Londres es motorizado, lo hace de una manera tan natural, pero además cuestionan que la encarnación de Londres que nosotros conocemos hoy en día sea racional. Tanta gente apiñada en un solo lugar, al cual había que llevar comida y recursos de otros lados, a través de una interminable red de camiones y de trenes y de aviones. No puede ser, responde un personaje. Eso sería estúpido. Y sí, pues. Lo es. Las ciudades de hoy en día no tienen sentido. Tanto como ponerle ruedas y tenerlas dando vueltas.

Parte importante de esta serie es la recuperación de tecnología del presente. Supuestamente algo pasó entre hoy y el tiempo en el que transcurren estas historias. Mucha de la tecnología que usamos hoy se ha perdido y hay muchas cosas que ya no pueden hacer. Esto le da un ambiente steampunk a Mortal engines. No obstante, deja el espacio también para tecnología que Reeve se inventa. Por ejemplo, los Stalkers, una forma de revivir muertos para convertirlos en soldados imparables.

En resumen, Mortal engines me parece muy original, muy creativa, con una crítica social bien dura, pero sutil. Personajes cautivantes que llaman a leer las siguientes novelas. La segunda, por lo menos, Predator’s gold, es también excelente, aunque de una manera distinta. Ya la comentaré otro día.

Melissa Rosenberg, Jessica Jones Temporada 1 (2015)

In .Inicio, Crítica on 8 agosto, 2021 at 3:30 AM

(Voy a seguir comentando las series y películas del MCU en orden. El último post fue éste sobre Ant-Man. Ahora me toca la primera temporada de Jessica Jones, la serie exclusiva de Marvel para Netflix)

Es loco cómo cambia todo en tan poco tiempo. Apenas hace unos años, las series de Marvel en Netflix eran algo muy esperado. Como ya lo comenté cuando hablé de la primera temporada de Daredevil, su éxito resultaba del cruce de varios factores. Jessica Jones tomó lo mejor de Daredevil y lo plasmó en una serie nueva, con un enfoque distinto. Hubo, sin embargo, unas cuantas diferencias cruciales que impidieron que ésta alcanzara los niveles de la anterior.

Empezando por el creador de la serie. Daredevil estaba en manos de un monstruo de la industria, Drew Goddard. Marvel y Netflix habían decidido no correr riesgos y se habían ido con uno de los guionistas de la exitosísima Lost, forjado en las canteras de Buffy, Angel y Alias. Era básicamente la persona ideal sin vuelta que darles para un proyecto como éste. Jessica Jones, en cambio, fue encargada a Melissa Rosenberg. Una guionista de series de televisión con créditos en varias series conocidas, como Party of five o The O. C. Es decir, mientras que para Daredevil trajeron a un veterano de ese tipo de series y le dieron los recursos para que lleve su producción al próximo nivel, para Jessica Jones trajeron a una guionista que había hecho carrera escribiendo dramas.

Y se nota. Daredevil es una serie que va al punto. Hay una amenaza, hay un problema, hay personajes que ayudan a que esa trama avance. Todo está al servicio de la historia que se está contando. Eso no pasa con Jessica Jones. Ésta es una serie oscura y muy profunda, pero no es una serie de superhéroes con drama. Es más bien un drama cuyo personaje principal casualmente podría haber sido superhéroe si lo hubiese querido.

Otra diferencia crucial entre ambas series es el actor principal. Mientras que Charlie Cox como Matt Murdock es perfecto y toca todas las notas adecuadas y ejecuta peleas convincentes y nos hace creer que un ciego puede ganarle en una pelea a una banda de rusos, Krysten Ritter como Jessica Jones deja mucho que desear. Tiene una tonalidad de actuación durante toda la serie: Molesta. Muy molesta. Eso es todo lo que le vemos, salvo un par de excepciones. Y así no funciona. Una historia tan dramática y profunda como la que quiere contar Rosenberg no funciona con una actuación tan plana. Sí, por supuesto que es bonita y que tiene cara de chiste. Pero no es suficiente.

Además, las secuencias de acción son flojas. Entonces, Jessica Jones tiene poderes. Es super fuerte. Listo, eso es. Cuando se enfrenta a una amenaza que no puede solucionar con su super fuerza, está en serios problemas. Además, la amenaza a la que se enfrenta, a diferencia de Daredevil, es mental y emocional. Ser super fuerte no le va a ayudar mucho.

Yo tomo Jessica Jones como un experimento de Marvel Studios por incursionar en un campo nuevo. Con Daredevil ya estaban teniendo éxito con una serie en Netflix. Una serie oscura, ni más ni menos. Pero con Jessica Jones quisieron hacer algo distinto y no me parece que les haya funcionado completamente. En las temporadas siguientes tratarían de ir corrigiendo algunas cosas. La última temporada me parece mucho mejor.

Ari Aster, Hereditary

In .Inicio, Crítica on 20 julio, 2021 at 10:19 PM

Pocas películas en mi vida me han dejado sin dormir por días. Que me han dejado pensando sobre el tema que exponen por mucho tiempo. Que me devuelven la fe en el género del terror, mostrándome algo que no había visto antes. Hereditary es una de esas películas. Es una película sobresaliente en muchos niveles. Muy recomendable, aun si no te gustan las películas de terror.

Si no la has visto, tienes que verla. Tiene varios temas fuertes, pero en el fondo tiene que ver con la pérdida y la depresión. La familia Graham ha perdido en poco tiempo dos miembros de su familia: la abuela Ellen y su nieta Charlie. Al comienzo, cuando comentan la pérdida de Ellen, nadie realmente se siente triste al respecto. Incluso su hija, Annie, comenta que se siente mal por no sentirse más triste. Y es que Ellen era una persona difícil. El consenso es que estaba loca y que era una carga para los demás.

Aún así, Annie se siente mal por el asunto y maltrata sicológicamente a sus dos hijos, el adolescente Peter y la niña Charlie. Como resultado, Peter es obligado a llevar a Charlie a una fiesta totalmente impropia para alguien de su edad y una serie de acontecimientos fortuitos llevan a que Charlie muera decapitada en una escena muy impactante. Peter, alterado completamente por lo sucedido, deja el cuerpo sin cabeza de Charlie en el carro cuando llega a su casa y se va a su cuarto. Annie lo descubre al día siguiente, lo que la traumatiza más aun.

Todo esto sucede en los primeros minutos de la película, lo cual ya te mueve el piso, porque toda la publicidad de Hereditary giraba alrededor de Charlie. Es más, es la cara de la niña la que está en el poster, no la de Annie, que es en realidad el personaje principal y es quien toma las decisiones que hacen que todo sea cada vez peor. Ella es la que decide obligar a Peter a llevar a Charlie a la fiesta, lo cual es obviamente una mala idea. Ella es la que le dice a Peter cosas terribles luego, pensando que siendo sincera arreglaría todo. Esto también es una pésima idea. Ella es la que accede a escuchar a la anciana Joan y creer que Charlie se puede comunicar con ella desde el más allá. Esto también es una pésima idea, incluso en el contexto de la película.

Esta parte de la película es otra genialidad, porque deja bien en claro que es una decisión que Annie toma. Ella no es supersticiosa o religiosa. Pero cuando Joan le presenta la opción de supuestamente ponerse en contacto con Charlie, ella duda, lo considera y cede. El ritual que hace luego -por su propia decisión- resulta que no era para convocar a Charlie, sino para atraer a un demonio. Y recién entonces comienza el horror. Las cosas se irán poniendo cada vez peores, Annie seguirá tomando malas decisiones, hasta la conclusión que es -SPOILER alert- la peor posible.

El esposo de Annie, Steve, incluso es terapeuta. Él intenta ayudarla, pero Annie no se deja. Peter trata de mantener su distancia, dándole a Annie su espacio. No obstante, queda claro que ésta era una familia fallada desde el comienzo. Es interesante, porque lo que se presenta es la familia que ha alcanzado el sueño: viven en una casa grande, el padre es un profesional respetado con un buen trabajo, el hijo mayor es brillante y popular en el colegio. Aquí el problema fue Ellen, que dañó a Annie cuando la crio, lo que a su vez dañó a Charlie. Como resultado, las tres mueren horribles muertes. Los hombres, en cambio, uno es quemado vivo y el otro está condenado a vivir poseído por el resto de su vida. Ambos también terribles destinos.

Y todo se inició con la locura de Ellen. Sí, por supuesto que al final resulta que tenía razón. Que sí existía un demonio que le había prometido cosas y que sí había un ritual que debió estar preparando por años. Pero ella es la razón de todo el drama. Si la hubieran cuidado mejor, si hubiese recibido el cuidado adecuado, no habría destruido emocional y literalmente a toda su familia.

Hay mucho más que analizar. Hereditary es realmente rica en ese sentido. Por ejemplo, todas las escenas de Peter en su salón de clase, hablando de las tragedias griegas, de la inevitabilidad del destino y de otros temas que se van volviendo relevantes a lo largo de la historia. Que Annie sea una artista que vende miniaturas de casas o escenas, obras sobre las que sí tiene total control, en contraste con su vida real, en donde nadie le hace caso y hace rato perdió el control de todo. Etc, etc. Es una película llena de detalles, como para verla varias veces.

Peyton Reed, Ant-Man (2015)

In .Inicio, Crítica on 2 julio, 2021 at 7:39 AM

(Sigo comentando las series y películas del MCU en orden. La última que comenté fue Avengers: Age of Ulton, que pueden ver en este enlace. Ahora me toca la primera de Ant-Man)

Ant-Man es la culminación de un proceso de creación de un fórmula que Disney y Marvel Studios habían estado creando desde Iron Man (que comento en este enlace) y que se había estado perfeccionando a lo largo de las dos primeras fases de este gran proyecto que es el MCU. En esta película vemos todos los elementos colocados en perfecto orden y con quirúrgica precisión. Ant-Man es en mi opinión la película más representativa del MCU. No la mejor o la más importante, pero la que refleja mejor que Marvel ha aprendido todas las lecciones de los errores y los aciertos de las películas anteriores.

Primero, su tono de comedia. Ant-Man es en el fondo, una película de acción, por supuesto. Pero la comedia está muy presente en todo momento. Esto va desde los diálogos astutos y graciosos hasta las situaciones ridículas, pasando por los personajes ocurrentes. La evidencia más clara de que la intención de esta película está ligada a la comedia es la elección del actor principal. Paul Rudd interpreta al Hombre Hormiga. Rudd es un actor con larga trayectoria en el género de la comedia. Desde Clueless hasta Anchorman, ha demostrado dominar ese campo.

Los demás personajes son interpretados con actores que han tenido experiencia en comedia, pero que tienen una trayectoria más sólida en otros géneros. Por ejemplo, Michael Douglas, que es un actor con larga trayectoria y más conocido por sus películas dramáticas y de acción. Aquí está en un papel cómico con los mejores diálogos. Y los entrega sin mayor problema. Algo parecido sucede con el villano, interpretado por Corey Stoll, a quien muchos reconoceremos de House of Cards, pero que también tiene experiencia en comedia.

Segundo, la temática de la redención. Todos sabemos que la historia de la redención es la que mejor funciona con películas de superhéroes. Feige lo sabe bien. Piensen en Dark Knight Returns, en Spider-Man 2, en Superman 2 y básicamente todas las películas de superhéroes que trascendieron a su época. Un personaje extraordinario que cae en desgracia y que debe recuperarse y superar lo que era antes de la caída es una historia que sintoniza muy bien con el público de hoy. Los que manejan los hilos del MCU lo saben bien. Desde Iron Man hasta Guardians of the Galaxy (que comento este enlace), es un rollo que se repite bastante.

En Ant-Man tenemos a Scott Lang que comienza ya desde abajo. Sabemos que es idealista, sabemos que el crimen por el que ha estado en la cárcel tuvo que ver con alguna clase de sanción social a una empresa que estaba haciendo algo malo y sabemos que por culpa de eso no puede ver a su hija pequeña, a la que quiere mucho. Es decir, de entrada ya está mal y tiene que redimirse a partir de eso. En ese sentido, la película no pierde el tiempo. Va de frente al grano de lo que sabe que al público le gusta.

Tercero, secuencias de acción novedosas. Cuando supe que la siguiente gran película del MCU después de Avengers: Age of Ultron tendría como personaje principal al Hombre Hormiga dudé, porque no es un héroe muy épico que digamos. En los cómics el primer Ant-Man, Hank Pym, es un personaje bastante conflictivo. Fue el creador de Ultrón, quien lo controló desde el comienzo. Ha tenido problemas con la bebida, abusó físicamente de su esposa Janet Van Dyne, aka The Wasp, tiene problemas de autoestima, etc. No es el típico superhéroe de Marvel. Para la película lo arreglan un poco, pero dentro del universo Marvel, no es un superhéroe sobresaliente. No es tampoco terriblemente heroico o líder.

Mucho tiene que ver con que sus poderes son ridículos. Está bien, entonces, ¿puede hacerse pequeño? ¿Y? ¿Qué más? Eso por sí solo suena aburridísimo. Ah, pero también puede comunicarse con las hormigas. Eh… Si quieres, pero las hormigas no son terriblemente épicas tampoco. Pues bien, para la película arreglan todo eso. Para empezar, convierten su poder de hacerse pequeño en algo realmente impresionante. Sus secuencias de pelea en las que se hace pequeño, corre por el cañón de una pistola y se hace grande; corre hacia una puerta y se hace pequeño para pasar por la cerradura; corre hacia el helicóptero, se hace pequeño y salta sobre una hormiga voladora… Todo eso está muy bien hecho y jamás me lo habría imaginado por mi cuenta cuando leía los cómics de Avengers en los que salía Ant-Man.

Así que Ant-Man no es la película más relevante del MCU o la más contundente, pero ciertamente es la más representativa.

Julius Avery, Overlord

In .Inicio, Crítica on 14 junio, 2021 at 4:02 PM

Overlord es una película de terror del 2018 que pasó desapercibida, pero que yo esperaba con muchas ansias desde que vi el trailer. Transcurre durante la segunda guerra mundial y juega con la idea de que los nazis están experimentando con sabe dios qué, pero que están creando vampiros para usarlos contra los aliados. Más allá de la ejecución de la idea, que es muy buena, el concepto me parecía excelente y prometía a muchos niveles.

Para empezar, hace años que vengo esperando una buena película que reinvente a los vampiros. Algo así como lo que pasó con Walking Dead para los zombis. Muchos pensaban que los zombis ya estaban acabados en la cultura popular, que irían regresando a su condición de género de nicho, pero llegó esta serie y la repotenció con muchas ideas originales. Sí, es fácil rajar de Walking Dead hoy en el 2021. Pero en el 2010, cuando la estrenaron, era original y novedosa.

Overlord pone a la figura del vampiro en un contexto poco usual. Un día antes del Día D, en el que las tropas de Estados Unidos llegarán a Europa a participar de la Segunda Guerra Mundial. La película relaciona la trama central con ese evento histórico que todos conocemos y que sabemos que fue decisivo para vencer a los nazis. Un pequeño grupo de soldados tienen que llegar como sea a una antena que hace algo con las comunicaciones de los aliados y destruirla. Si no lo hacen, la operación del día siguiente será un fracaso.

Astuta manera de vincularnos con el conflicto central de la película. Luego nos presentan al grupo de soldados que seguiremos durante la película. Parece como que cada uno ha sido estratégicamente diseñado para que cada miembro de la audiencia se sienta identificado con uno o con otro. El oficial al mando, que no tarde en exponer que los nazis son malvados (por si no te habías enterado); el experto en explosivos, que representa al ideal del soldado norteamericano: valiente, decidido, duro; el soldado bully que se burla de los demás; el periodista que vino a registrar todo lo que va a pasar, pero que no tiene entrenamiento militar; etc, etc.

Y Boyce, que será el personaje principal.

Overlord tiene unas cuantas secuencias de acción que son todas una sola secuencia larga de varios minutos. Sé que pocas personas registran eso y que no es tan importante, pero suelen ser indicador de un director hábil. Es curioso, porque Julius Avery no ha hecho mucho antes de esto: una película de acción y varios cortometrajes. Además, su manejo de las escenas distrae astutamente para que los sustos sean más efectivos. Por ejemplo, cuando Chase el periodista se infecta y se transforma. Toda esa secuencia está muy inteligentemente armada y está muy inteligentemente incrustada en la película. No solo es tensa, sino que además te muestra lo que pasa cuando te infectas. Chase va narrando en voz alta lo que siente, lo que hace que el espectador se haga una mejor idea de lo que está en juego. Así, luego, cuando los héroes estén rodeados de estos vampiros, sepan lo que va a pasar si son mordidos.

A muchos les emocionaba que ésta fuese una producción de J. J. Abrams. A mí, por el contrario, me preocupaba. Abrams es conocido por inflar expectativas y después terminar su historia sin revelar nada o sin llevar el suspenso a su natural final. Piensen en Lost, por ejemplo. ¿Fue el final realmente satisfactorio? O piensen en Star Wars: Rise of Skywalker. ¿Realmente sintieron que todas sus preguntas fueron respondidas? Sí, sí, ya sé que su rollo es que te quedes pensando y que por eso sus finales a veces son un poco abiertos. Pero hacerlo bien es un arte y yo no creo que lo domine realmente. El gancho de Abrams es otro.

Pues bien, en una película de terror la resolución es importante. Es lo que le da el sentido a todo lo demás. En una película costumbrista o policial, en fin, lo importante es el proceso. En una película de terror el final es importante. Y como decía, no creo que Abrams sepa escribir finales. Consideren que Overlord vino después de Mission Imposible: Fallout (que me parece la segunda peor de la franquicia), The Cloverfield Paradox (que es la peor de la franquicia) y Star Wars: The Last Jedi (que definitivamente es la peor de la franquicia). Para entonces yo me preguntaba por qué alguien en Hollywood aun confiaba en Abrams para lo que sea. Quizás por eso él la produce y no la dirige.

Dos detalles antes de cerrar este comentario. Primero, cuando promocionaron esta película algunos críticos de cine estúpidamente decían que ésta era una película de zombis. Para nada. Ni de lejos. Los infectados siguen pensando, se vuelven más rápidos, más fuertes. No hay una horda de ellos avanzando hacia ningún lado. Estos no son zombis. Son una especie de vampiros. Es clarísimo: las alegorías a la sangre, las menciones constantes a la vida eterna, etc. Esto es lo que pasa cuando mandas a alguien que no sabe nada del género de terror a escribir la crítica de una película que está tratando de reinventar uno de los subgéneros. Y claro, como los zombis estaban de moda, era de esperarse que al no entender nada, pensara que sería una más de zombis.

Finalmente, en Overlord se demuestra una vez más lo importante que es tener personajes profundos y desarrollados para que el terror funcione. Estas película es bien Wes Craven en ese sentido. En la secuencia en la que Chase se infecta, por ejemplo, que ya mencioné. Es efectiva porque hemos conocido a fondo a Chase. Lo hemos escuchado contando su historia, lo hemos visto colaborando con los soldados a pesar de no tener entrenamiento, nos hemos comprometido con él. Lo mismo pasa con Boyce. Desde el comienzo hemos vivido con él el caos del lanzamiento. Hemos visto cómo se sentía desubicado en el campo de batalla, cómo se preocupaba por la francesa que los aloja. De tal manera que cuando Chase no puede evitar querer morder a Boyce, la secuencia es más efectiva.

Esto no es fácil de hacer, por supuesto, pero en Overlord está particularmente bien hecha. La francesa Chloe nos ha contado cómo sufre en esa aldea, lo que ha pasado con sus padres, sus sueños de estudiar medicina, etc. Y lo ha hecho de manera sutil. No es información que el director nos mete por la nariz, sino que es parte de una conversación, que a su vez es parte de la trama. No es forzado. Quizás el más misterioso de los miembros de este equipo sea Ford, el especialista en explosivos, que de pronto es el oficial al mando. Ford específicamente dice que no le interesa compartir su pasado con nadie. Es un soldado duro. Él no le va a contar su vida a sus subordinados. No obstante, el actor que lo interpreta, Wyatt Russell (hijo de Goldie Hawn y Kurt Russell, recientemente visto como el nuevo Capitán América en The Falcon & The Winter Soldier) es tan carismático y tan expresivo, que no necesita habernos contado nada. En su cara vemos que desprecia a Chase, pero respeta a Boyce, a pesar de que lo tiene que maltratar, porque ése es su papel como oficial militar duro. En la batalla final podemos ver el sufrimiento en su cara. Cuando le da la última orden a Boyce es dramático, porque vemos el conflicto en su cara. Muy buen actor. Esta película no habría funcionado con alguien más en ese papel.

Joss Whedon, Avengers: Age of Ultron

In .Inicio, Crítica on 4 junio, 2021 at 4:54 AM

(Continúo comentando todas las películas y series del MCU en orden. La última fue la primera temporada de Daredevil, que comento en este enlace. Ahora me toca la segunda de Avengers.)

Avengers: Age of Ultron es el segundo megaevento en el MCU, cuando aun éramos inocentes e ingenuos. Se había armado la cama desde la primera de Avengers (que comento en este enlace) con películas fuertes como Thor: The Dark World (que comento en este enlace) y Captain America: The Winter Soldier (que comento en este otro enlace). Si bien estas tenían sus escenas post-créditos en las que sugerían que se venía algo grande después, las películas de esta etapa no están articuladas. Es decir, lo que pasa en Dark World no aporta a Ultron. Puedes ver Ultron sin haber visto Winter Soldier e igual entiendes todo. El MCU aun no había aprendido a integrarlo todo en una gran narrativa superior que hacía que esperásemos con mayor ansiedad la siguiente película de la serie, como sí pasó conforme nos acercábamos a Endgame (que comento en este enlace) varios años después.

Es importante tener esto en cuenta a la hora de juzgar a esta película, porque introduce muchos elementos que luego serán tomados en películas posteriores. Sin embargo, los introduce de cero. Por ejemplo, ¿de dónde sale que ahora Tony está produciendo robots para reemplazar a los Vengadores? En Iron Man 3 (que comento en este enlace) vimos que Tony tenía esa capacidad. En la batalla final de esa película vimos que usa muchas armaduras como soldados en una batalla. O sea, en ese mundo tiene la tecnología para hacerlo. Lo que no me queda claro es por qué querría hacerlo. De todo lo que hemos visto hasta ahora, Tony Stark es una ególatra que ama la atención. Él quiere ser Vengador. Se ofende cuando Nick Fury le dice que no puede serlo en Iron Man 2 (que comento en este enlace), porque lo consideran muy inestable.

Entonces, ¿por qué querría abandonar la luz de la atención? Todo el mundo lo quiere y lo idolatra y lo admira. No tiene sentido. Es más, si Tony tiene esta tecnología y pasa por todo lo que pasó en esta película y aprende las lecciones y tiene a Vision de su lado ahora… ¿por qué en los años que pasan entre Infinity War (que comento en este enlace) y Endgame no creó un ejército mejorado de robots para la batalla final?

En Endgame él discute con Steve Rogers y le deja en claro que la idea era correcta. Que si hubiesen tenido ese ejército de robots en Infinity War, no habrían perdido frente a Thanos. Y tiene razón. La batalla final de Infinity War la perdieron por poquito. Si hubieran tenido los robots, seguramente habrían ganado. Y está bien, en ese preciso momento Tony no contaba con ese recurso, porque en Ultron lo convencen de que no era buena idea. Pero en los años que pasan hasta Endgame tiene que haberse dado cuenta que sí lo necesita.

Esto es más claro aun si vemos Spider-man: Far away from home. Resulta que Tony antes de morir en Endgame sí había invertido en un sistema de defensas global que incluía unos drones que no eran exactamente los robots que vimos antes, pero que sí están controlados por una inteligencia artificial. El mecanismo de seguridad en este caso era el humano que controlaba a la inteligencia artificial. Es decir, no estarían bajo el control de una computadora como Ultrón, sino bajo el control de un humano que tendría unos lentes especiales puestos. Primero los vemos en manos de Peter Parker, que los usa irresponsablemente y que bien podría haber matado inocentes. Después los vemos en manos de Mysterio, que es peor aun. Así que la solución no termina siendo muy buena tampoco.

Todo eso es un tema que me llamó la atención cuando volví a ver Ultron hace poco. Hay otro detalle que me pone en alerta con esta película. Tiene que ver con el incremento del volumen en todo. O sea, hicieron Avengers y funcionó. Eran seis Vengadores con una amenaza grande: Un ejército invasor del espacio. Está bien. Genial. Emocionante. Funciona. ¿Qué hacemos ahora para la segunda película de los Vengadores? ¿Una amenaza diferente? Nah, básicamente lo mismo, pero que ya no venga del espacio, sino del laboratorio de Tony Stark. Y a todo lo demás le subimos el volumen.

Entonces, ahora ya no son solo seis Vengadores. Ahora son los seis originales, más dos juniors (Wanda y Pietro) y varios de soporte (War Machine, por ejemplo). Ahora ya no son miles de soldados del espacio, sino miles de robots en un país en Europa Oriental. Ahora Tony tiene una armadura más grande y con más volumen, la Hulk Buster. Ahora los Vengadores tienen una base en el medio de Nueva York. Etc, etc. Todo es más grande y con más volumen. Claro, es efectivo, pero hace que el MCU en general me importe un poco menos. Eso quiere decir que, si siguen por este camino, la amenaza para la siguiente película de los Vengadores será cósmica. Más y más grande.

Sí, pues. Será Thanos. Y claro, funciona. Pero después de eso ya no hay más grande. Hasta ahí llegaste. No hay más grande que el tiempo y el espacio. Quizás por eso muchos dicen que después de Endgame, el MCU perdió interés. Bueno, pues. Ése era el riesgo de ir por ese camino. Ahora pues.

Zack Snyder, Army of the Dead

In .Inicio, Crítica on 27 mayo, 2021 at 5:55 AM

Yo sí estaba emocionado por el estreno de esta película. Tenía varias razones para eso. Primero, estaba siendo dirigida por Zack Snyder, que cierto, ha hecho muchas tonterías en su carrera, pero también fue el director de Dawn of the dead, el remake de la película de George Romero que a mi parecer arreglaba varios de los problemas que tenía la original. Dawn a mí me pareció muy buena y la he visto varias veces. Segundo, el trailer de Army se veía muy fuerte y mostraba varios elementos que me parecían intrigantes.

Además, retoma una idea que Romero dejó en desarrollo cuando falleció. Cuando él empezó a hacer películas de zombis, hubo un detalle que introdujo con Day of the dead en 1985: Los zombis son horribles y dan miedo, en parte, porque no se puede razonar con ellos. Pero si se pudiera hacer eso, seguramente terminaríamos aprovechándonos de ellos. En esa oportunidad mostraba a un muerto viviente que aprendía a pensar, pero nada más. En Land of the dead de 2005 lo desarrolla un poco más, con la introducción de algo adicional. Los muertos vivientes ya no solo podían comenzar a pensar y usar herramientas, sino que además ya se podían comunicar entre ellos. ¿Te da miedo eso? ¿Que los zombis que se comen a los vivos y que son imparables de pronto puedan usar rifles también? Ni tanto, porque si te puedes comunicar con ellos, también los puedes engañar y ponerlos a trabajar para ti.

En Army de Zack Snyder llevan el asunto un nivel más allá. Aquí ya tenemos humanos que están negociando directamente con los zombis. Sí, ya tenemos zombis que piensan y que se comunican con otros. Es más, les dan órdenes. Los llaman “alfas”. Para poder ingresar a su territorio les tienes que hacer una ofrenda. Darles a un humano vivo. A cambio de eso, te dejan pasar.

Y tal como Romero lo sugería, que puedan negociar funciona en su contra. Los alfas dejan que entren estos mercenarios a su territorio. Los muertos vivientes no saben para qué y no les importa. Pero los dejan pasar. No saben que son un equipo que se ha juntado para llegar a la bóveda de uno de los casinos de Las Vegas -ciudad infestada por zombis- para capturar un botín de millones de dólares y escapar en un helicóptero que los espera en el techo.

Pues bien, la predicción de Romero se cumple. Los alfas terminan perdiendo por hacer el trato. Dejar pasar a los mercenarios les trae ruina. No sólo en el hecho de que estos eventualmente terminarán atacando a los zombis que no les habían hecho nada hasta ese momento, sino que además capturarán a una de las alfas para llevársela de rehén. Resulta que ése era el plan todo el tiempo. Lo de la bóveda había sido una excusa. Y los demás alfas terminarán siendo destruidos por los mercenarios.

No por la bomba nuclear que arrojarán sobre Las Vegas. Eso matará a todos los demás zombis. Pero los alfas mueren en manos de los mercenarios que dejaron pasar, porque hicieron el trato. Tal y como lo predice Romero. Que puedan pensar los hace susceptibles a engaños y trucos y eso representa su destrucción. Interesante mensaje.

Pero aquí la parte interesante. Los humanos también salen perdiendo. Si los humanos hubiesen seguido el plan, todo habría salido bien. Si hubiesen respetado el trato con los alfas, habrían llegado a la bóveda, habrían cargado el dinero al helicóptero y listo. Pero no, los humanos no somos así. Los humanos tenemos que traicionar a otros y entre nosotros. Eso lleva a que uno de ellos traicione a los alfas, lo que a su vez lleva a un ataque frontal de zombis al hotel en el que están trabajando los mercenarios. Mientras tanto, otra de ellos también los traiciona y se va a buscar a unos refugiados. Sus intenciones pueden ser buenas, pero sigue siendo una traición. Ella se había comprometido a no hacer eso.

Es más. El resultado de la traición de los humanos a los humanos es que se matan casi todos ellos, menos una de las traidoras y una inocente que todo el momento mantuvo el plan (la piloto). Además, el resultado es que se perderá otra ciudad entera. La película acaba con otro de los mercenarios en un avión volando a México. Pero este mercenario está infectado, sugiriendo que se transformará pronto y que Ciudad de México también caerá.

Entonces, los humanos como especie son traidores y eso los lleva a la ruina. Pero no solo a ellos, sino también a la nueva especie. Los alfas terminan todos muertos también como consecuencia de haber confiado en los humanos. Y ojo, los alfas no se traicionan entre ellos. Ellos, aparentemente una especie superior a pesar de todo, no se traicionan entre ellos ni traicionan a los humanos.

Más allá de la acción, que es muy buena, esto es lo que me gusta de Army. Yo soy fan de los zombis clásicos y en esta película rompen varias de las convenciones de los zombis clásicos. Pero no importa, porque lo hacen para hacer cuadrar un mensaje que me parece fuerte y adecuado. Muy recomendable.

Joe Johnston, The Rocketeer

In .Inicio, Crítica on 13 mayo, 2021 at 9:49 PM

The Rocketeer es una de esas películas que ya no volverán a hacerse nunca más. Es el producto de una época en la que sí había un esfuerzo por escribir guiones inteligentes, con dirección precisa y un aprecio por el espectador, a quien no se le está tratando como a un idiota al que hay que darle todo masticado o al que hay que adoctrinar. Rocketeer es una película divertida, emocionante, con personajes cotidianos que se enfrentan a una situación extraordinaria. Aquí el piloto Cliff es machista porque en fin, en esa época había mucho machismo socialmente aceptado. Su novia Jenny no espera sentada a ser rescatada, pero sí termina siendo rescatada por Cliff porque, en fin, las circunstancias se dieron así. Nadie odia a nadie dentro del contexto de la película por eso.

En esta película el villano es un actor, porque en fin, alguna profesión tenía que tener el villano. Y la amenaza son espías nazis que quieren apoderarse de tecnología norteamericana. Porque en fin, ¿quién no odia a los nazis? Y son alemanes, porque lo siento mucho, los nazis venían de Alemania. Nadie está menospreciando la Alemania de hoy por eso. Es simplemente algo que pasa. Y todo gira alrededor de un nuevo tipo de cohete que ha diseñado un ingeniero norteamericano, porque los ingenieros norteamericanos en esa época eran bastante buenos y sorprendentes. Lo siento mucho, lo eran. Nadie está introduciendo un mensaje de hegemonía imperialista. Simplemente es divertido que la trama gire alrededor de eso.

Es más, el brillante industrial Howard Hughes que produce el prototipo del cohete lo pierde y es recuperado por Peevy, un mecánico de a pie que trabaja en un taller al borde de la quiebra. Y él, con sus conocimientos aplicados de mecánica logra corregir algunos de los problemas que tenía el aparato y que Hughes no había podido solucionar. Porque los mecánicos de pueblo sin así de brillantes y de preparados aparentemente. ¿No es ése un mensaje bonito? Que los mecánicos sin estudios, pero con experiencia aplicada están al nivel de los ingenieros con muchos títulos y con mucho dinero. Definitivamente ésta es una película de Disney de otra época.

Hoy cada dos escenas habría una reafirmación de una minoría o el tratamiento directo de un tema social o la reinvindicación de algo, de tal manera que la historia dejaría de ser divertida y los dos o tres mensajes positivos que sí tiene Rocketeer se perderían.

Otra cosa: En Rocketeer los personajes son lo que son. Cliff es un piloto y no mucho más que eso. Es valiente, como lo solían ser los pilotos de esa época en la que se estaba experimentando con nuevos motores y formas de volar. Cuando pelea a puñetazos, siempre le terminan ganando. Cuando tiene que discutir, lo dejan mal parado. Es un piloto, hecho y derecho. No es como los pilotos de las películas de hoy, que además son espías y son líderes y son francotiradores y son revolucionarios y son todo. Porque por qué no.

Lo mismo pasa con Peevy. Él es el mecánico y desde el comienzo es un mecánico excepcional y astuto y todos en esa pequeña comunidad lo respetan y lo tratan bien y lo reconocen… como mecánico Cuando el cohete llega a sus manos, de inmediato se pone a experimentar y a mejorar el cohete. Básicamente porque es un mecánico excepcional. No da grandes discursos motivacionales. No es millonario. No es aguerrido. Es simplemente un buen mecánico. Y lo es desde el comienzo. No es un superhéroe que de pronto resulta que también sabía de mecánica.

Y el villano, interpretado por Timothy Dalton. Un actor de Hollywood que todo lo soluciona actuando. Es bien sutil, como lo solían ser las buenas películas de esas épocas, pero sale de situaciones difíciles usando diálogos de películas que hemos visto antes en la misma película o frases que otros han dicho. Es un truco que Jenny reconoce de inmediato y lo expone. Incluso hasta el final, el villano Neville sigue siendo falso y mentiroso, pero lo hace con tal glamour que lo justifica como actuación. Genial.

Otro elemento interesante es la representación de la mafia norteamericana. Colaboran con Neville mientras éste les paga y no saben que trabaja para nazis. Pero cuando se enteran que el cohete se lo llevarían del país a Alemania, se voltean y colaboran con el FBI para evitarlo. Estamos hablando de un distinto tipo de gangster. Uno que tiene un código de ética. Eran otros tiempos.

Rocketeer es genial. Recordaba haberla visto en el cine y que me gustó mucho. Claro, esto fue después de Batman y de la ola de adaptación de superhéroes oscuros a la pantalla grande. Pero no Rocketeer. Sí, es la adaptación de un héroe de cómics al cine, pero no es oscura. Muy por el contrario, es muy iluminada y muy positiva y optimista. Cliff es inocente y Peevy confía en la gente y Hughes no tiene problema en ayudar al piloto y al mecánico quebrados. Es la representación de otros ideales de otros tiempos. Sí, claro que recrea una época más inocente. Pero, ¿no son ideales que valdría la pena retomar? Es más, ¿no es ésa la función de los superhéroes? ¿Despertar en nosotros las ganas de querer hacer las cosas bien? De ser más inocentes y más rectos. O por lo menos de aspirar a serlo.