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Matt Reeves, The Batman

In .Inicio, Crítica on 28 abril, 2022 at 11:24 PM

Por fin pude ver The Batman en HBO Max. Menos mal no gasté dinero o arriesgué mi vida yéndola a ver al cine. Dios mío, qué mala. Vamos a resumirlo así: Éste es el Batman para la generación de Rey Skywalker. Aquí no hay historia. ¿Para qué? Aquí hay sorpresas. A que no te esperabas que Thomas Wayne sería uno de los malos. A que no te esperabas que Catwoman sería hija de ya sabes quién. A que no esperabas que Batman no podría salvar a Ciudad Gótica de la inundación. Todo son sorpresas y nada te lo esperabas. Pero a la tercera, ¿sabes qué? Ya a nadie le importa. Listo, en cuanto queda establecido que esta película está hecha para sorprenderte y nada más que para sorprenderte, la siguiente sorpresa ya no importa.

Empecemos por los «tropes». Al igual que la última trilogía basura de Star Wars, The Batman juega a tumbarse los tropes de la franquicia. Eso lo comenté en este post de hace tiempo. La historia no importa, los personajes menos, la sobrevivencia de la franquicia menos aun menos. Lo que importa es que en el universo Star Wars está establecido que Luke Skywalker es la personificación de la esperanza. Entonces, ¿qué vamos a hacer? Pues a representarlo como un viejo amargado que ya se dio por vencido. A que no te la esperabas. Qué capo que soy.

The Batman básicamente asalta a los tropes propios de la tradición del personaje. Por ejemplo, ¿ahora Batman sale de día? ¿Desde cuándo? Se supone que una de las gracias de Batman es que sale solo de noche. Las películas de Nolan respetan eso al extremo. Por ejemplo, cuando el Joker amenaza con dinamitar clínicas, Batman no sale de día en su batimoto. Eso iría contra una de sus reglas. Batman está diseñado dentro de su propio universo para dar miedo a los criminales. Si sale de día, como el mismo Joker lo explica en un momento de The Dark Knight, daría un poco menos de miedo de noche. Pero no. Según Matt Reeves, Batman sale de día. Bah. Seguro que Rian Johnson le dijo que era buena idea.

Otro trope que me molesta es que Batman es un personaje obsesivo. De eso se trata. Es un tipo que se volvió loco porque presenció el asesinato violento de sus padres. Decide desde pequeño, entonces, entrenarse y usar su fortuna para castigar a los criminales con sus propias manos. Por eso tenía sentido el trailer de esta película, cuando lo muestran golpeando a un ladrón y cuando creen que ha terminado, lo sigue golpeando y ante la pregunta de quién es, termina gritando que él es la venganza. No es la justicia. No es la protección de los inocentes. Él es *la venganza*. Si quieres que alguien te ayude a cuidar a tu gatito, anda a Metropolis y pregunta por Superman. Batman no es un protector. Es un tipo con serios problemas mentales.

Para Reeves no. Para Reeves empieza así, porque, ya saben, es un niño rico engreído que no sabe lo que quiere. Como que dos días antes decidió ser superhéroe. Ay, esta clase alta aristocrática. Y al final de la película ya no está embarcado en la venganza, sino en ayudar a la comunidad de Ciudad Gótica a tener un mejor estilo de vida. Así como queda ese final, me interesa absolutamente cero una secuela, en la que veremos seguramente a Batman con traje completo sirviendo sopa en un centro comunitario a indigentes.

Otro trope que pisotean es el del Riddler. En la tradición de los cómics, Riddler es el primer supervillano de Ciudad Gótica. O sea, es una ciudad con mucho delincuente, llega Batman vestido de murciélago a hacerlos sufrir. Y el primer malvado en vestirse con antifaz y adoptar un nombre de supervillano es Edward E. Nygma, a quien se le conocerá como el Riddler. Es un personaje de transición. Después de él otros villanos asumirán nombres coloridos, como Joker o Pinguin. Pero Riddler es un poco mafioso, un poco genio incomprendido, un poco motivo de burla por parte de los gangsters. Es un personaje muy interesante, muy complejo. ¿Recogen algo de eso aquí? No, aquí se van por la sorpresa, por supuesto. La sorpresa, el exceso y el comentario social. Todo lo relacionado al Riddler en esta película está en volumen once. Es asesino en serie, habla a gritos, está loco, se cubre toda la cara, etc. Y su origen por supuestísimo que tiene que estar atado al origen de Batman. Reeves no podía dejar pasar ese cliché.

Al igual que las nuevas de Star Wars, en el pisoteo de los tropes de la franquicia no se acaban los problemas. Además están las inconsistencias internas de la película. Mencionemos algunas.

Riddler va matando uno por uno a los ciudadanos más corruptos de Ciudad Gótica. Lo hace porque está loco y porque tiene un plan y porque ésa es su venganza. No obstante, ¿por qué entonces quiere matar a Bruce Wayne? Él no es culpable de nada. Thomas Wayne, quien resulta que es uno de los ciudadanos más cochinos de esa ciudad -pisoteando nuevamente un trope de la mitología de Batman, que el padre de Bruce era una persona buena- ya está muerto, así que por extensión Bruce es el que debe pagar.

En la locura de Riddler, esto no tiene sentido alguno, más que para mover la trama de la película para adelante. Y encima, ni siquiera lo hace bien. Termina mandando a Alfred a la clínica. Pero un momento. ¿Cómo es que alguien como el Riddler, que ha planeado al milímetro cada detalle de su plan comete ese error tan estúpido? ¿Espera que una persona tan influyente como Bruce Wayne abrirá su propio correo? Y Alfred, sabiendo que viven en una ciudad que es un campo de guerra, ¿abre el correo él mismo sin revisar con mayor cuidado sobres que llegan sin remitente? Qué tal roca, pues.

En fin. Me alegra que este experimento fallado no sea parte de la continuidad oficial del snyderverse y que los rumores dicen que Pattinson y Reeves se han peleado y probablemente no haya secuela. Que mala. Lo siento muchachos, pero Nolan elevó el nivel de exigencia para todo aquel que quiera hacer una película se Batman. Y eso es bueno.

Joss Whedon, Jed Whedon, Maurissa Tancharoen, Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Temporada 3

In .Inicio, Crítica on 22 abril, 2022 at 6:37 AM

(Voy a seguir comentando todo el material del MCU en orden de la historia. La última que comenté fue la segunda temporada de Agents of S.H.I.E.L.D. Lo pueden leer en este enlace. Pero en realidad, en el mundo del MCU ya he avanzado hasta Captain America: Civil War, que ya lo había comentado hacía tiempo en este otro enlace. Ahora lo que me toca es la tercera temporada de esta serie)

La idea de la serie es buena, pero desde su planteamiento es difícil de implementar. Agents of S.H.I.E.L.D. buscaba explotar la creciente popularidad de las películas del MCU brindando aventuras tras bambalinas y explicaciones las contradicciones que pudieran surgir. Como idea es buena, pero con el avance del MCU en las películas, esto se volvía cada vez más complicado. En esta temporada eso se comienza a evidenciar.

En la primera temporada, si bien había un arco que unía todo en una gran historia, se mantenía una estructura de caso por caso. Es decir, cada episodio era acerca de solucionar una amenaza. Se neutralizaba, se terminaba el capítulo, se avanzaba en algo el desarrollo de los personajes, pero se dejaba todo listo para la siguiente amenaza. En una estructura como ésa era más fácil abordar los cabos que dejaban sueltos en las películas.

En la segunda temporada se introduce el primer gran elemento nuevo de esta serie, los Inhumans. Estos tendrán luego su propia serie, pero es aquí que se ven por primera vez en la pantalla. En un post anterior ya expliqué cómo Agents trata de recrear con los Inhumans el fenómeno de los Mutantes, a los cuales ya no tenían acceso por temas legales. Eran personas normales que al llegar la adolescencia manifestaban poderes por alguna razón que los guionistas fueron perfeccionando. En la segunda temporada se les presenta y se cumple con crear la intriga. Se introducen suficientes Inhumans con poderes lo suficientemente llamativos para mantener la atención. Que la misma personaje principal, Daisy, resulte siendo una Inhumans es un giro muy audaz, que se aplicó bien.

En la tercera temporada ya se comienza a notar el problema de que Agents supuestamente transcurre en el mismo universo que el MCU. Dentro del universo de la serie, el fenómeno de los Inhumans se ha vuelto demasiado grande. Involucra al ejército persiguiéndolos, una nación de Inhumans escondidos en las montañas, batallas con explosiones que son mencionados en los periódicos… ¿Cómo es que nada de eso es mencionado en los noticieros de los que se nutre, por ejemplo, Ultrón en Avengers 2 (que comento en este enlace)?

En la otra dirección también hay problemas. Hay algunos acontecimientos del MCU que son introducidos en la serie o mencionados, pero complicaciones empiezan a surgir. Es una pena, porque me queda claro que este choque lo termina ganando el MCU. En esta temporada es que la serie llega a un punto máximo, en el que S.H.I.E.L.D. se enfrenta a una amenaza global, ni más ni menos que Hydra. Una organización malvada que viene de los cómics, que es mencionada en varias películas. Aquí están de nuevo y serán vencidas por Coulson y los personajes que ya hemos aprendido a querer durante dos temporadas anteriores.

¿Sí? No realmente. La versión de Hydra que vemos en la serie no es lo que vimos en Ultron. Y no es lo que vimos en Winter Soldier. Esto es distinto. Además, no la terminan de matar, porque luego aparecerá Hydra en posteriores temporadas de esta misma serie. Todo se enreda demasiado. Y por último, no es lo más importante.

Por su lado, en esta temporada es que Fitz y Simmons reciben mucha más atención. Ambos se consolidan como una pareja, pero como es una serie de Marvel tiene que ser a través de un acto trágico. En temporadas posteriores esta pareja tendrá sentido. Por lo pronto, aquí es forzado, poco natural. ¿Por qué Simmons tendría que hacerle caso a Fitz, si pasó todo ese tiempo en otro planeta con otro tipo? De hecho, en esta temporada estos dos personajes dejan de ser humanos para pasar a ser una especie de super genios que pueden resolver el viaje en el tiempo y otros misterios del universo. En esta temporada es cuando son por última vez personas como cualquiera. Inteligentes, pero dentro de la escala humana.

En general, después de ver toda la serie creo que éste es el punto más alto de Agents. Cuando tenían las cosas claras, cuando la organización funcionaba sin mucha complicación, cuando había una amenaza que cuadraba, cuando los personajes principales tenían sus papeles claros. Además, en lo personal hasta esta temporada es que me parece que saben lo que están haciendo con el elemento de los Inhumans. Aparecen nuevos a cada rato, cada uno tiene su historia, cada uno tiene sus poderes que hay que explicar, etc. Y todos los Inhumans en su conjunto son una fuerza más que hay que tener chequeada. A mí, por lo menos, me gusta.

Que la gran amenaza en esta temporada esté relacionada a los Inhumans también me parece que era una evolución natural de las dos temporadas anteriores. Después de esto es que todo se va al cuerno con saltos complejos por encima de tiburones. Supongo que tiene sentido, si es que se persiste en que es una serie que coexiste en el MCU. Y que en las películas están pasando cosas fuertes. Y que si en la serie pasan cosas demasiado fuertes, habría que incluirlo en las películas, pero eso es algo que no estaban dispuestos a hacer.

Después de años hemos visto cómo eso sí se podía llegar a hacer. Todos vimos a Matt Murdock en Spider-Man: No way home. Y fue emocionante. Y cuadraba. Tenía sentido. Con Agents eso es difícil. Estar en el MCU ayudó a que la serie despegue, pero resultó ser un lastre que no les permitió seguir creciendo mucho más. Y lo que viene luego en las siguientes temporadas es confirmación de esto último.

David Lynch, Dune (1984)

In .Inicio, Crítica on 23 marzo, 2022 at 12:23 AM

La intención de adaptar a la pantalla Dune venía de hacía años. Se había perseguido por décadas. Jodorowski había tratado de armar un proyecto que le tomó un montón de tiempo y que llegó a tener involucrados a varios artistas reconocidos, pero dado que Jodorowski es Jodoroswki, su iniciativa terminó siendo una locura infilmable (la comento en este enlace). Y así se quedó por un tiempo. De pronto, Dino de Laurentiis tenía los derechos de las novelas. El productor italiano que había sacado adelante otras adaptaciones difíciles como Flash Gordon (1980) y Conan The Barbarian (1982) estaba viendo la manera de filmar Dune y eso emocionó a muchos.

Filmar Dune seguía siendo una locura, pero ahora tenía un productor encima reconocido por hacer viables esta clase de disparates justamente. No solo eso, sino además por volverlos éxitos comerciales. De Laurentiis había sido el responsable de grandes éxitos como Barbarella (1968) con Jane Fonda, Blue Velvet (1986) con Kyle MacLachlan, King Kong (1976) con Jeff Bridges, Orca (1977) con Richard Harris, entre otras muchas.

En 1976, inmediatamente después del colapso del proyecto de Jodorowski De Laurentiis lo intentó una primera vez. En esa ocasión contrataron al mismo Herbert para que escribiera el guión, pero su propuesta terminaba durando tres horas. Era demasiado y el guión no era bueno. El productor italiano comprometió entonces a Ridley Scott para que trabajara con Rudy Wurlitzer en un nuevo guión. Scott estaba fresco de Alien. Propuso dividir el proyecto en dos películas. Trabajaron en tres versiones hasta que abandonó el proyecto para irse a hacer Blade Runner. Según Scott, hacer Dune iba a tomar demasiado tiempo y él no estaba dispuesto a dedicarle tanto.

En 1981 De Laurentiis renegoció los derechos de la novela y se juntó con Universal. Decidieron ofrecerle el proyecto a David Lynch, que acababa de tener éxito con The Elephant Man. Lynch en ese momento era bastante solicitado. En cierto momento estuvo vinculado a The Return of the Jedi, por ejemplo. Trabajó por meses con otros guionistas hasta que al final quedó solo y pulió el guión final que sería el que se terminaría filmando. La idea que tenía era filmar un Star Wars para adultos.

La película se filmó en seis meses y a la hora de editar comenzaron los verdaderos problemas. La edición preliminar era de cuatro horas. Aún así Lynch tenía la intención de cumplir con su ofrecimiento de una versión de tres horas. Los estudios comenzaron a presionar para que no pase de las dos horas. Lynch y De Laurentiis colaboraron para reducir escenas, volver a grabar algunas otras con mejor exposición, crearon una introducción en voz en off que no estaba originalmente planeada, etc. Después de todos los trucos, se logró el objetivo.

¿Por qué me detengo tanto en el proceso de la producción, en vez del contenido mismo? Porque esta película está definida por sus limitaciones. Muchos la tratan como una basura (el mismo Jodorowski incluido), pero eso es solo la superficie. En esta película hay muchos elementos bastante buenos. Las actuaciones, por ejemplo, son de primera. McLachlan como Paul Atreides rompe un poco con la metáfora de la maduración de un héroe, siendo un actor mayor cuando asumió el encargo. Trata de hacerlo ver como jovenzuelo al comienzo, pero no puede evitar verse como un héroe de acción maduro. Aun así, actúa muy bien. Incluso las escenas de acción con peleas cuerpo a cuerpo están bien coreografiadas.

Én esta película hay un contraste entre la exuberancia y la excentricidad de los Harkonnen (la casa noble malvada) y la sutileza de los Atreides (la buena). Los actores interpretando a personajes Harkonnen son parodias, caricaturas. Y está bien, ésa era la idea. Brad Dourif es un maestro interpretando al consejero cruel, pero conteniéndose para no ser más cruel. Muchos lo reconocerán como Gríma Wormtongue en Lord of the Rings, repitiendo un papel similar. Sting como el sobrino hambriento por destruirlo todo, Kenneth McMillan como el barón sádico. Todo es una ilustración exagerada de la decadencia.

Al otro lado tenemos a los Atreides, que son los correctos. Sutiles, calmados, equilibrados. Paul es la cúspide de ese estilo de vida. Todos a su alrededor le están enseñando a serlo. Desde su madre, hasta su profesor de música. MacLachlan es muy bueno en mostrar que sí, que Paul es calmado y pensativo, pero que además tiene un conflicto interno poderoso. Él no quiere ser así, pero no le queda otra opción. Vive en un mundo en el que no tiene otra opción.

Los diseños también son geniales, por lo menos así me parece. A muchos les molesta que no fuera más similar a Star Wars, con batallas aéreas y saltos acrobáticos. Pero Lynch estaba tratando de hacer otra cosa. Los espacios son abiertos, los diseños son más geométricos. Incluso el ornicóptero -el medio de transporte de los Atreides- es básicamente una caja con alas. Eso hace contraste con lo recargado de los adornos de los palacios y de otros detalles, típico de las producciones de Dino De Laurentiis. Para su época decepcionó, pero a mí por lo menos me parece que funciona. Ése no es el problema de esta película.

En contra a lo que dicen muchos, Dune no fue un fracaso comercial. Recuperó el dinero invertido -que era un montón para su época- y logró hacer utilidades. Lamentablemente, la crítica se le fue encima y nadie quiso hacer una continuación. No obstante, nos sacamos la espina de tener una adaptación de esta novela. Tendrían que pasar un par de décadas para que alguien lo intente nuevamente, solo que no para la pantalla grande, sino para un canal de cable.

Joss Whedon, Jed Whedon, Maurissa Tancharoen, Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Temporada 2

In .Inicio, Crítica on 4 marzo, 2022 at 1:22 PM

(Voy a seguir comentando todas las series y películas del MCU en el orden de la historia que están contando, no en el orden en el que las hicieron. La última que colgué fue sobre la segunda temporada de Daredevil, que pueden leer en este enlace. La siguiente que me tocaría sería la película Civil War, pero ésa ya la había comentado hace tiempo, en este otro enlace. No obstante, he caído en cuenta de que me faltó comentar la segunda temporada de Agents of S.H.I.E.L.D., que se supone que transcurre después de Age of Ultron y antes de Ant-Man, las cuales comento en este enlace y en este enlace. Así que llenemos ese hueco)

La primera temporada de esta serie -que comento en este enlace– fue bastante efectiva. Toma una idea que es introducida en las exitosas películas del MCU para crear una serie que desarrolla temas que no hay tiempo de abordar a fondo en las películas. Además, nos presenta personajes interesante y carismáticos de los cuales queremos saber más. Desde Coulson hasta Skye, de lejos lo mejor de la serie es la manera cómo los miembros de este equipo se relacionan entre ellos, discuten, se amistan, etc. Esta primera temporada desarrolla eso y lo hace de una manera brillante. Y si bien hay un arco general que une todo en la primera temporada, la lógica ahí era de caso por caso en cada episodio. O sea, en cada capítulo se desarrolla una amenaza y se resuelve.

Esto cambia en la segunda temporada. Aquí ya hay un grupo definido y están listos para una amenaza global que justifique la existencia de una organización secreta tan proliferada como se supone que es S.H.I.E.L.D. Ya no se trata solo de una pandilla de una organización mayor con misiones específicas, sino de todo S.H.I.E.L.D. enfrentándose a algo tan grande y tan peligroso. Eso es un giro interesante. El otro es definitivamente el elemento más importante de la temporada y que sin lugar a dudas redefine la orientación de la serie para las siguientes temporadas por venir: La introducción de los inhumans.

Alguna vez el MCU tenía a los mutantes para toda clase de historias que tratasen el asunto de la discriminación. No obstante, cuando Marvel Comics estuvo al borde de la quiebra hace unas décadas, le vendió los derechos de los X-Men y de todos los mutantes del MCU a un estudio que no era Disney o ninguno de los estudios de cine bajo el paraguas de Disney. No obstante, la figura de los mutantes era muy efectiva. Así que, ¿cómo podía hacer el MCU ahora para poder contar esas historias de nuevo?

Introduciendo a los Inhumans. Es básicamente lo mismo, pero ya no son producto de mutaciones genéticas, sino de una manipulación biológica por parte de una raza de extraterrestres guerreros que querían crear superseres usando a los humanos como base. Los X-Men descubrían sus poderes cuando llegaban a la adolescencia y pasaban por una situación estresante. Los Inhumans, en cambio, son personas normales que estaban caminando por la calle y de pronto te caía encima un humo morado y te transformaba. El problema era, claro, que no sabías en qué te transformaría. Podías resultar siendo una mole azul terrorífica o mantener tu forma humana, pero adquirir un poder cool, como poer volar o poder lanzar rayos de tus ojos.

Hasta ese entonces el MCU no había explotado a los Inhumans. Luego tendrían su propia serie, pero en ninguna película los habían mencionado. De hecho, que mal no recuerde en ninguna de las películas los mencionarían jamás. Como sea, es en esta temporada de S.H.I.E.L.D. que se presentan por primera vez.

Por otro lado, el estilo de la narración también cambia. Ya no se trata de un caso por episodio. Ahora hay una amenaza global más importante que mantiene a toda la temporada. Coulson es ahora el director de todo S.H.I.E.L.D. y el villano al que se enfrentan lo amerita. La revelación hacia el final de la temporada de quién realmente es el villano debe impactarnos, pero para entonces ya era relativamente obvio. Y el descubrimiento de que uno de los personajes originales de la serie es Inhuman también debe impresionarnos, pero también era relativamente obvio.

Al equipo se unen algunos nuevos personajes relevantes, uno de los cuales se mantendrá hasta el final de la serie y otros dos se suponían que iniciarían su propia serie por su cuenta. Mención aparte merece Kyle MacLachlan como el supuesto villano que después evoluciona a algo más. Si no fuese un actor tan hábil ese personaje no habría funcionado.

Alejandro Jodorowsky, Dune

In .Inicio, Crítica on 11 febrero, 2022 at 12:00 AM

Comenté la novela Dune hace un tiempo (lo pueden leer aquí). Y creo que dejé bien en claro ahí que es un libro que me gustó muchísimo y que me parece muy bien escrito. Que es bien profunda y que desarrolla varios temas de una manera genial. Pues bien, siendo una novela que impactó en muchos, no era de suponer que por mucho tiempo se intentó adaptar al cine. No obstante, había varios elementos que hacían que esto fuese muy difícil. Los gusanos gigantes siendo el reto más grande, pero no el único.

Como sea, en 1974 una empresa francesa adquirió los derechos para adaptar la novela a una película. El proyecto sería dirigido por un artista frances chileno llamado Alejandro Jodorowsky. Quizás hayan visto su nombre en alguna parte. Para entonces había dirigido cuatro películas, todas ellas muy extrañas y locas. No obstante, Jodorowsky era más bien conocido por su carrera haciendo de todo. El tipo ha hecho cómics, música, películas, poesía, ensayos, obras de teatro. Personalmente yo lo conocía por El Incal, una miniserie de cómics que escribió para que Moebius la ilustrara. Una locura, pero emblemática para su época.

Jodorowsky tiene una fama de loco. Así fue como ponerlo al frente de este proyecto tenía sentido. Él encontraría las maneras de hacer que funcionara, se suponía. Se reunió con una disquera para conseguir que varios músicos supieran de que se estaba preparando una película de Dune. Lograron que ni más ni menos Pink Floyd aceptara componer para ellos. Esto en su momento fue una gran noticia. Esto fue antes de The Wall. Una de las bandas más relevantes del rock progresivo haría la música para una película de Dune. Había mucha espectativa.

La música era importante, pero más importante era el aspecto visual. Jodorowsky debía innovar en la manera cómo presentarían las naves espaciales, los trajes de los Freemen (trajes especiales que permitían vivir en el desierto intenso, descrito en la novela todo el tiempo, peor no al detalle, lo que daba espacio para la imaginación), los ornicópteros (el medio de transporte de los Atreides en Arrakis), etc. Sin embargo, el mayor reto sería definitivamente representar a los gusanos.

Para eso Jodorowsky comprometió a H. R. Giger, quien luego sería famoso por su contribución a Alien; a Chris Foss, quien en esa época trabajaba ilustrando portadas de novelas de ciencia ficción pero que luego trabajaría en películas como Flash Gordon y Guardians of the Galaxy; y a su viejo amigo Jean Giraud, mejor conocido como Moebius. Con ellos se trabajó propuestas para todos los conceptos de la película, lo cual Jodorowsky juntó en una especie de biblia de la película y usó para visitar a otros que necesitaba que se comprometan con el proyecto.

En 1976 el mismo Frank Herbert, autor de Dune, viajó a Europa a encontrarse con Jodorowsky. A pesar de que éste había hecho cambios profundos a la historia, Herbert luego diría que eran cambios que tenían sentido, así que no le preocupaban. Lo que sí resultó siendo un problema fue la plata. El presupuesto que se estaba manejando era de US$9.5 millones. Cuando Herbert lo visitó, ya se habían gastado US$2 millones. Además, el plan de Jodorowsy ahora era producir una película de 14 horas, lo cual resultaba totalmente inviable. Dos años después la película aun no se comenzaba a filmar y el presupuesto se había extendido a US$15 millones, de los cuales US$5 habían desaparecido.

La película nunca se hizo. Lo que nos queda es el guión inmenso, las ilustraciones y muchas entrevistas que dieron varios de los involucrados. Y déjenme decirles, que si bien Jodorowsky tiene su culto y es adorado por muchos, a mí me parecía que en este caso, por lo menos, estaba desvariando. Hacer una película de 14 horas era sencillamente una locura. Eso es si no quieres sacrificar ni un solo detalle de la novela. Pero adaptar una novela al cine implica necesariamente tomar esas duras decisiones. Si no, no funciona.

Además, los diseños de Moebius y de Giger son geniales por su propio mérito, pero no me parece que capturaran la esencia de Dune. Los de Moebius, que son los más difundidos, son demasiado colorinches, con demasiado detalle artístico. Rompe con la idea de que los Freemen son una sociedad marginal, que viven con las justas. Ese detalle está bien representado en la última película de Villeneuve. Y los Atreides son nobles, pero eficientes. No visten tonterías encima por las puras. Y los Harkonnen son unos decadentes. No son despampanantes en el uso de su ropa.

Los diseños de Moebius son imaginativos y novedosos, pero son una explosión de arte y de estilos. Son típicos de él. Si han leído El Incal, encontrarán muchas similitudes. Y está bien. El Incal es lo máximo. Pero es una historia muy distinta a Dune.

Por el otro lado, los cambios que hizo Jodorowsky a la historia en algunos casos me molestaron. Por ejemplo, a mí me parece una piedra angular de toda la historia que el protagonista principal Paul Atreides sea una mezcla de muchas intenciones. Que su padre quería que él fuera su sucesor, para lo cual lo mandó a entrenar en varias cosas. Pero además, su madre Jesica a escondidas le ha estado enseñando artes oscuras de la secta a la que pertenece, porque ella tiene otras expectativas. Y encima de todo eso, llega a los Freemen y lo inician en otras artes. No debe sorprender que termine volviéndose loco. O por lo menos, ésa es mi interpretación sobre la base de lo que hace en novelas posteriores.

Jodorowsky cambia todo eso. En un intento por burlarse de la religión católica o de criticar la figura de Jesucristo o qué sé yo, hacía a Paul una figura mucho más mesiánica, engendrado sin pecado concebido y puro incluso en su nacimiento. Puaj.

Frank Herbert, Dune

In .Inicio, Crítica on 6 enero, 2022 at 11:39 PM

No puedo creer que haya tenido este blog por tanto tiempo y no haya escrito un post sobre Dune, la brillante novela de Frank Herbert. Habrá que solucionar eso de inmediato.

Dune es la primera de una serie de varias novelas. Cuántas depende de tu definición de la saga. No obstante, es un libro independiente. Puedes leerlo solo y no necesariamente tener que leer algo después para tener una historia completa. Es una novela que deja sin explicar muchas cosas, pero que no importan para la historia central. Sí, esas cosas son explicadas luego en otras novelas de la saga, pero no eran tan importantes para la primera entrega.

Los personajes tienen arcos completos, hay una resolución final, se acaba con la amenaza, se llegan a acuerdos. Dune es una novela completa. Es importante empezar aclarando eso, porque hoy en día eso es la excepción para las novelas de ciencia ficción.

Como sea, Dune es una obra maestra por varias razones. Primero, porque muestra un universo en orden. En esta novela todo tiene un lugar. La sociedad humana ha evolucionado a un imperio en el cual todo está en donde debe estar y de lo contrario un desastre sucede. Tenemos las Casas, de las cuales en esta primera novela solo vemos tres, pero se menciona a más. Cada Casa tiene una personalidad muy bien definida. Los nobles Atreides son buenos, los malvados Harkonnen son traicioneros y los déspotas Corrino son los gobernantes por el momento. Para que una de estas Casas sea considerada Mayor, tiene que controlar un planeta. Así, al inicio de la novela los Harkonnen controlan Duna, el planeta conocido como Arrakis, en donde se desarrollará la historia.

No obstante, alrededor de las Casas hay otras organizaciones que también tienen poder político y que también apoyan o negocian. Es interesante, porque al final de todo, son estos pequeños grupos los que deciden el destino del imperio. Entre estos se encuentran las Bene Gesserit, una especie de brujas con su propia agenda secreta; los Mentat, individuos entrenados para ser computadoras humanas; los CHOAM, una super empresa que controla varios aspectos del imperio, en la cual las distintas Casas tienen acciones; etc, etc.

Como digo, es un universo en donde todo tiene su lugar. En donde nadie puede traicionar a nadie sin que haya consecuencias. En ese contexto, sin embargo, hay traiciones todo el tiempo. El emperador traiciona a la Casa Atreides al comienzo, lo que da inicio a toda la saga. Obligan a Paul, el personaje principal, y a otros sobrevivientes a aliarse con los Fremen, los primitivos habitantes de Duna que tienen su propia estructura y costumbres y secretos.

Ése es otro importante punto a favor de Dune. En esta novela los personajes son creíbles. Paul se comporta como un joven que ha sido entrenado para varias cosas al mismo tiempo y que siente la responsabilidad en sus hombros de algún día dirigir la Casa Atreides, pero además la necesidad de que su padre se sienta orgulloso de él y de cumplir con las tradiciones y de honrar la amistad que tiene con varios miembros de la Casa. Es una vida muy complicada y en su exploración Herbert te muestra cómo es que esta sociedad funciona.

Aunque no hay que confundirse. Dune es la historia de Paul. Todo tiene que ver con él. Desde su vida antes de ir a Arrakis, su preparación, su entrenamiento, sus impresiones al llegar, su escape de la emboscada, su ascenso en la sociedad Fremen y lo que viene después. Todo tiene que ver con él.

Ése es otro detalle a favor de Dune. Si bien es una historia muy personal, es a la vez una narración épica sobre fuerzas muy poderosas que se enfrentan. No solo las Casas, sino además fuerzas de la naturaleza y fuerzas cósmicas que están conspirando y alianzas que mantienen al imperio funcionando. La batalla final es narrada de una manera impecable, dejando a la imaginación justo lo necesario. Y si bien puede sonar a un final sacado de debajo de la manga, no lo es. Absolutamente todos los elementos que participan de esa desenlace han sido desarrollados previamente.

Sin duda, Frank Herbert era un maestro narrador. Lástima que después de Dune se fuera poniendo cada vez más místico y filosófico. Gradualmente las siguientes entregas de la saga se ponen más y más metafísicas. Me gustan a mí, por lo menos, cada vez menos.

Lois McMasters Bujold, Ehtan of Athos

In .Inicio, Crítica on 2 diciembre, 2021 at 10:39 PM

Ésta es de lejos la peor de las novelas de esta saga hasta ahora. Sin lugar a dudas. Comencemos por el problema más obvio. Estamos hablando de la saga Vorkosigan, cuyo hilo conductor es la vida del personaje Miles Vorkosigan -un joven oficial de la flota espacial del planeta Vor- o su madre Cordelia Niasmith -científico del planeta Beta-. La única excepción a esa regla fue la primera de la saga, Free falling (que comento en este enlace), protagonizada por el ingeniero Leo Graff. Free falling transcurre varias décadas antes de que nazca Miles. Y está bien, porque tiene una historia interesante y emocionante. No como Ethan of Athos.

Entonces, los que hemos estado leyendo las novelas en orden para observar cómo Miles nace, crece, se convierte en oficial, tiene aventuras propias… nos vemos ante un impase, porque Ethan no aporta nada. Los protagonistas de esta historia son tres: el doctor Ethan Urquhart -el Ethan del título- de un planeta en el que toda la población son clones y masculina; la comandante Elli Quinn de la flota mercenaria Dendarii que creó Miles, aunque a él no se le ve en ningún momento; y el telepata Terrence producto de un experimento oculto en un planeta en el que luego Miles tendrá aventuras. Los tres suenan como personajes interesantes, pero no terminan de serlo.

Quizás el contexto en el que McMasters escribió la novela tenga mucho que ver. Si bien ésta es la octava novela que hay que leer si quieres seguir la historia contada en la saga Vorkosigan, es la tercera que escribió la autora. Y se nota. Hay mucho aquí que no cuadra con el estilo que va a perfeccionar luego. Para empezar, con los personajes. Ninguno de los tres está lo suficientemente bien presentado como para que el lector se identifique con él, a pesar de que al primero le da mucho espacio. Ethan es un imbécil funcional en un mundo que no entiende, que viene de un planeta que seguramente dará mucho que hablar a los que escriben estudios de género, pero que narrativamente no es explotado realmente. Es apenas presentado como algo fuera de lo normal, algo extraño, algo que tiene sus propias reglas, etc, etc. Y cada dos párrafo hay algo que pretende sorprendernos con respecto a él o a su percepción del mundo. Después de un capítulo, aburre.

Elli Quinn se supone que debe interesarnos, porque será la pareja de Miles, que es el verdadero personaje central de toda la saga. Pero más allá de eso, no es interesante por sí misma. Y eso no es mi culpa por ser hombre. Es como Harley Quinn cuando tiene aventuras por su cuenta. Entiendo que están tratando de contar una historia de individualismo y de libertad y de soberanía de un personaje femenino. Sin embargo, es un personaje que está definido como la contraparte de un personaje masculino, lo siento mucho. Si la van a separar del Joker, tienen que esforzarse por contar una historia particularmente fuerte y con muchos sentido. Es como que me contaran las maravillosas aventuras de Romeo antes de que conociera a Julieta. No me parece tan interesante como el romance mismo de Romeo y Julieta, porque Romeo fue creado para ser la contraparte de Julieta. Lo mismo para aquí. Elli Quinn no es interesante sin Miles. Y la misma narración lo reconoce, cuando vuelve y vuelve a insistir que eventualmente va a conocer al almirante Naismith y que tiene un romance platónico con él, aunque aun nunca lo ha visto en persona.

Otro problema tiene que ver con la astucia de Elli. Se supone que se las sabe todas, pero constantemente anda fallando. La resolución final favorable tiene que ver con sucesos casuales. Lo mismo pasa con Ethan, que por momentos hace caso a lo que le dicen, por momentos se rebela. Al final todo sale bien por milagro, porque por buena parte de la novela no tiene control de nada.

Mención aparte merece la estación espacial en la que transcurre casi toda la historia. La estación Kline tiene sus propios códigos, sus protocolos, sus temores, etc, etc. Y sería interesante que los exploren más. Por ejemplo, cómo su reciclaje de basura domina muchos códigos, porque de eso depende la sobrevivencia de la estación. Interesante. Quiero saber más, pero no lo exploran más allá de las supuestamente astutas formas como Elli se aprovecha de todo para alcanzar sus objetivos.

De lejos Barrayar sigue siendo la mejor de la serie. Sigo esperando esa novela de la saga en la que la autora la supere. Supongo que no tenía mucho sentido esperar que ésta lo fuera, considerando que fue la tercera que escribió. Estaré atento, ahora, a la novela en la que Elli conoce a Miles.

Drew Goddard, Daredevil Temporada 2

In .Inicio, Crítica on 8 octubre, 2021 at 3:12 PM

(Voy a continuar comentando todas las películas y las series del MCU no en el orden en el que las hicieron, sino en el orden de la historia que están contando. Lo último que comenté fue la primera temporada de Jessica Jones, que pueden leer en este enlace. Ahora me toca la segunda de Daredevil)

Como comentaba en el post sobre la primera temporada, la serie exclusiva para Netflix de Daredevil, es importante en un sentido histórico. Fue la primera de las series que Marvel sacó en esa plataforma cuando Disney Plus aun no era competencia. Si bien técnicamente contaba una historia que transcurría dentro del MCU, esta primera temporada definió un estilo que se mantendría con sus variaciones menores en las otras series que vendrían.

No obstante, a diferencia de las demás, Daredevil es interesante independientemente de eso. A diferencia de Jessica Jones, incluye escenas de acción impresionantes. A diferencia de Iron Fist, contiene personajes que interesan. Y a diferencia de Luke Cage, tiene una historia que tiene sentido. La segunda temporada de Daredevil nos dio más de lo que ya había desarrollado en la primera y la supera.

La primera temporada presentaba todo y tenía como fondo una muy buena historia, sobre todo para los conocedores de la tradición del personaje en los cómics. Contaba la caída de Fisk, uno de los grandes villanos «realistas» del mundo Marvel. En la segunda temporada este jefe del crimen ya no está y ha dejado un vacío que va a comenzar a atraer la atención de otros potenciales villanos. Daredevil tendrá que encargarse de eso.

No obstante, ése no es el verdadero gancho de esta temporada. Astutamente, Goddard introduce una consecuencia más a las andanzas de Daredevil. No solamente ha creado la arena para que distintos grupos criminales se peleen por el control que era de Fisk, perjudicando a inocentes en el proceso, sino que además le ha mostrado la forma a otros para que también se metan a impartir justicia por su cuenta. Introduciendo, así, a uno de los superhéroes oscuros más populares de Marvel, Punisher.

De toda la temporada, lo que quizás menos me gusta es la justificación que le dan a las acciones de Frank Castle, aka Punisher. Es un personaje popular, así que tenía sentido que lo metieran a esta temporada, para luego darle su propia serie. Genial. Sin embargo, por más oscuro que sea el enfoque de las series de Marvel para Netflix, sigue siendo el MCU, así que no podían tener un asesino sicópata matando chicos malos de manera serial. Así que había que hacerlo pasar por un blanqueo.

Entonces, es un veterano de guerra con problemas para adaptarse a la sociedad. Genial. Hasta ahí todo bien. De hecho, están regresando al personaje a su perfil original de los cómics, alejándose de las dos películas que ya no son canon. Como sea, el detalle que me molesta es que introducen que por una lesión, Frank ya no reconoce qué está bien y qué está mal. Simplemente va y mata gente. Sí, esto lo hace más versátil para las escenas de acción, pero le quita mucho al personaje.

En los cómics Punisher es exageradamente violento, pero no está loco. Él justifica lo que está haciendo, porque ha visto de lo que son capaces los criminales a los que se enfrenta. Además, su guerra es contra el crimen, no contra un criminal en especial. Esto define a ese personaje. Si le quitas eso, queda algo mucho menos interesante. Frank ya no tiene ese conflicto interno. Simplemente está loco y mata gente y no se da cuenta de lo que hace. La discusión está alrededor de él, es cierto. Matt Murdoch, aka Daredevil, discute de esto con sus dos socios, Karen y Foggy. Pero no es lo mismo.

Y es una pena, porque Jon Bernthal lo interpreta muy bien. Realmente bien. Mucho mejor que todas las demás adaptaciones, independientemente del guión o del planteamiento visual. Los gestos, la acción, los movimientos. Todo es exactamente como me imaginaba a Punisher. Lástima que decidieran hacer ese pequeño cambio que a mí, por lo menos, me parece que le hace perder mucho.

Steven Gould, Jumper

In .Inicio, Crítica on 11 septiembre, 2021 at 8:11 AM

Quizás hayan visto que existe una película llamada Jumper con Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Jamie Bell, Rachel Bilson y Diane Lane. Dirigida por Doug Liman y escrita por, entre otras personas, David S. Goyer. Pues está basada en esta novela escrita por Steven Gould. Si bien la película tiene su gracia, deja mucho que desear. Sobre todo porque nos permite dar un vistazo a un mundo bien complejo, pero no lo desarrolla. En la película David (Hayden Christensen) descubre que tiene la habilidad de teletransportarse, arma su vida alrededor de eso y eventualmente descubre a otro con la misma habilidad, Griffin (Jamie Bell), que tiene toda una operación montada, con escondites y técnicas y estrategias. Yo habría querido ver una película sobre Griffin antes que una sobre David. Por suerte Steven Gould ha escrito un libro entero sobre Griffin que en algún momento voy a leer. Definitivamente.

La novela Jumper es algo distinta, pero tiene un detalle que hace que todo el foco de la historia sea otro. Mientras que en la película el foco es el romance entre David y su amor de infancia Millie (Rachel Bilson), en la novela David fue víctima de abuso físico por parte de su padre. Buena parte de la novela David está tratando eso. De hecho, al comienzo de la novela hay secuencias muy gráficas en las que Gould te cuenta cómo el padre de David maltrata a su hijo, por qué y las consecuencias inmediatas en el niño. Son muy fuertes. Estoy seguro que hay libros que tratan este tema de una manera más adecuada y terapéutica. Pero Gould es muy efectivo en impactarte con estas partes.

Narrativamente está muy bien hecho, porque le da sentido a mucho de lo que pasa después. Además, establece el camino para un crecimiento de David. Él aprende a vivir con ese trauma, lo afronta, resuelve las consecuencias del maltrato de su padre a él y a su madre y termina enfrentando a su padre. En paralelo pasan muchas cosas que te mantienen interesado, pero lo central es lo otro. Gould parece tener un interés particular por personas con problemas de este tipo, porque en la segunda novela hay un personaje que pasa por un arco comparable. Pero de eso podemos hablar otro día.

La novela está escrita desde el punto de David, de tal manera que el lector solo sabe lo que él descubre. Al inicio descubre que se puede teletransportar, pero no conoce los límites de esa habilidad. Nosotros lo acompañamos mientras lo va explorando y va llegando a conclusiones. Por ejemplo, que solo puede saltar a un lugar en el que ha estado previamente. Que, de haberse olvidado de ese lugar porque lo visitó hace mucho tiempo, puede usar un soporte gráfico, como una foto del lugar. En ese proceso tiene que descubrir cómo vivir de esta habilidad. Así empieza robando bancos, lo que atrae la atención de las autoridades, que terminan descubriendo quién es.

Otro tema que se va desarrollando en paralelo tiene que ver con la búsqueda de su madre. Ella huyó del abuso de su padre, abandonándolo a su maltrato. Él quiere llegar a ella para reconciliarse, lo cual termina siendo muy difícil, porque ella se ha escondido y se ha cambiado de nombre. Toda esta línea es muy emotiva y muy bien escrita. En un momento pensé que Gould debió de haberse concentrado en una novela solo sobre esto, pero no. Todos estos pasajes son profundos, porque están en contraste con la locura que es lo demás. Y es que las partes que tienen que ver con su exploración de sus poderes son bien frías. Son procedimentales. O sea, prueba una cosa, funciona, toma nota. No funciona, toma nota. Y así va avanzando. Es casi como un manual.

He leído varias críticas a esta novela diciendo que esa parte es aburrida. Puede ser. Pero funciona muy bien dentro del todo que es la novela. Es un buen contraste con la búsqueda de su madre y el romance con Millie. Éste es otro rollo completamente y es muy distinto al de la novela. Tiene su gracia, pero queda en un segundo o en un tercer plano. De todas maneras, la relación entre David y Millie es mejor explorada en la segunda novela, que también es muy buena.

Philip Reeve, Mortal engines

In .Inicio, Crítica on 25 agosto, 2021 at 9:42 PM

Quizás hayan visto que existe una película llamada Mortal engines, producida por Peter Jackson. Digan lo que quieran de ella, está basada en una novela de Philip Reeve, la cual a su vez es parte de una serie de novelas. Mortal engines específicamente es la primera de un cuartero, en la cual se introduce todo el mundo en el que transcurrirán estás imaginativas historias y los personajes de las primeras cuatro. Tiene un estilo bastante particular que será abandonado en la segunda novela y que voy a comentar en un momento.

Philip Reeve comenzó como ilustrador y eso se nota en su narración, que le da mucha importancia a la descripción física de los personajes, el detalle de los lugares por los que pasan, los vehículos que usan. Sin embargo, tiene tal dominio de esto, que se puede dar el lujo de incluir disparates en su texto, que el lector tiene que imaginarse como pueda. El más obvio es el de las ciudades móviles, que introduce y describe a medias, dejando a que el lector se imagine el resto.

Parte central de esta serie de novelas es el «darwinismo municipal». En algún momento hubo una guerra mundial y como resultado de eso mucha gente murió y las ciudades y pueblos que sobrevivieron tuvieron que ponerse llantas y moverse de un lado para otro. Suena como una locura, pero es algo que tienes que simplemente aceptar para entrar a estas novelas. En la primera novela la ciudad central para la historia es Londres. Esta ciudad es una de las dominantes, a la que las demás le tienen miedo. No obstante, para mantenerse en movimiento y funcionando, Londres se tiene que comer a otras ciudades más pequeñas constantemente. Si no, no puede mantener sus sistemas activos. Es una preocupación constante y un tema de discusión entre sus dirigentes: ¿A dónde ir para conseguir la siguiente presa?

Ni te molestes en preguntarte por los aspectos más prácticos de esta imagen. ¿Cómo es que una ciudad entera se puede desplazar desde la isla de Britania a Europa continental? No importa. Déjalo pasar. Eso no es lo importante. En Mortal engines lo importante son los personajes, el mundo planteado y el estilo. Eso es lo que te debería preocupar.

Mortal engines está plagado de personajes pintorescos que tienen sentido en ese mundo, pero que para un lector normal llaman la atención. Los dos principales son Hester Shaw y Tom Natsworthy. En un giro que agradezco, la heroína Hester no es la típica chica bonita que todo lo puede, de origen noble, elegida para un destino, etc. De niña sobrevivió un atentado y quedó con la cara desfigurada. Por eso, tiene que andar siempre con la cara cubierta. Solo tiene un ojo y se autodescribe ella misma como fea. Tom, por su lado, es un inútil. Se ha pasado la vida en un museo y ha estudiado historia. Lamentablemente en el mundo en el que tendrá que sobrevivir cuando se caiga de Londres eso no servirá de mucho. Tendrá que ser rescatado constantemente por otros.

Hester y Tom terminarán como pareja y en la siguiente novela esto será más explorado. En esta primera novela lo interesante es el contraste entre ambos. Cómo comienzan intentando matarse, pero terminan colaborando y formando un equipo. Además está su relación con Anna Fang, una líder de un grupo de aviadores que viven en aldeas que se mantienen en el cielo lejos de las ciudades motorizadas. Ellos se oponen al darwinismo municipal. Reeve describe así un mundo complejo, con distintos grupos humanos que hacen lo que pueden para sobrevivir. Hester y Tom durante su viaje se irán cruzando con varios de ellos.

Finalmente, el estilo con el que se cuenta todo es extraordinario. Es hilarante. Muy, muy gracioso en el sentido en el que se supone que están contando las cosas desde el futuro, un tiempo en el que no entienden por qué nosotros en el presente hacíamos las cosas de cierta manera. Entonces, cuando describen las razones por las que Londres es motorizado, lo hace de una manera tan natural, pero además cuestionan que la encarnación de Londres que nosotros conocemos hoy en día sea racional. Tanta gente apiñada en un solo lugar, al cual había que llevar comida y recursos de otros lados, a través de una interminable red de camiones y de trenes y de aviones. No puede ser, responde un personaje. Eso sería estúpido. Y sí, pues. Lo es. Las ciudades de hoy en día no tienen sentido. Tanto como ponerle ruedas y tenerlas dando vueltas.

Parte importante de esta serie es la recuperación de tecnología del presente. Supuestamente algo pasó entre hoy y el tiempo en el que transcurren estas historias. Mucha de la tecnología que usamos hoy se ha perdido y hay muchas cosas que ya no pueden hacer. Esto le da un ambiente steampunk a Mortal engines. No obstante, deja el espacio también para tecnología que Reeve se inventa. Por ejemplo, los Stalkers, una forma de revivir muertos para convertirlos en soldados imparables.

En resumen, Mortal engines me parece muy original, muy creativa, con una crítica social bien dura, pero sutil. Personajes cautivantes que llaman a leer las siguientes novelas. La segunda, por lo menos, Predator’s gold, es también excelente, aunque de una manera distinta. Ya la comentaré otro día.