Mildemonios

Archive for the ‘Crítica’ Category

Terry Pratchett, Witches abroad

In .Inicio, Crítica on 11 marzo, 2020 at 6:20 AM

Cuando uno lee las novelas de la serie Mundo Disco de Terry Pratchett se encontrará con que algunas son meros disparates -muy graciosas y creativas- y otras tienen un mensaje muy fuerte.  La primera de las novelas de Pratchett que me crucé con un contenido fuerte fue Equal rites, la tercera (que comento en este enlace).  Entre chiste y chiste aborda el tema de la discriminación de género.  Quizás hoy en día parezca insuficiente, pero hay que considerar que es una novela de 1987.  De hecho, es en Equal rites en la que introduce a las brujas de Mundo Disco.

Hasta entonces solo habíamos visto hechiceros hombres y guerreros y otros personajes típicos de novelas de fantasía.  Es aquí que mete a Granny Weatherwax, una bruja vieja pegada a las reglas y a las tradiciones.  Aunque, claro, la tradición de las brujas es pasarse por encima de las reglas.  Las brujas vuelven a aparecer en Wyrd sisters, que es una especie de burla del mundo narrativo de Shakespeare (y que comento en este enlace).

En esta oportunidad, Pratchett utiliza estos personajes para arremeter contra los clichés de los cuentos infantiles.  Y lo hace de una manera muy efectiva.  Básicamente critica a los que viven su vida siguiendo los códigos morales de un cuento infantil, como que por ejemplo la princesa termina siempre casándose con el príncipe.

En Witches abroad hay un reino que está siendo controlado por una tirana que utiliza todos estos clichés a su favor.  No obstante, para poder mantener el poder, tiene que dedicarle mucho esfuerzo a mantener las apariencias.  Verán, las apariencias son muy importantes en los cuentos infantiles clásicos.  El lobo es el lobo y va a ser el malo, nada más importa.  Los chanchitos van a ser las víctimas siempre, lamentablemente.  Y Lilith necesita que todo se vea como debe verse, para que el sistema funcione.

Por el otro lado, las brujas llegan.  Y ellas saben perfectamente cómo es que funciona este asunto.  De hecho, desde las novelas anteriores ya se contaba como ellas se valen de las apariencias y de los prestigios para obtener lo que quieren.  Por eso es tan importante andar con ese sombrero negro puntiagudo que anuncia quién es bruja.  Para que la gente las respete y les tenga miedo.

Esta novela tiene todos los elementos típicos de una obra escrita por Pratchett: Es ocurrente, graciosa, creativa, tiene personajes muy sólidos y diálogos que no solamente son hilarantes, sino además muy profundos por momentos.  Pero además, tiene una historia concreta y un muy buen final, algo que no todos los libros de Mundo Disco tienen.

Dean Koontz, Odd Hours

In .Inicio, Crítica on 15 febrero, 2020 at 5:53 AM

Dean Koontz es un escritor astuto.  Sabe cómo manipular al lector para que crea que la historia va por un lado, para luego sorprender con otra cosa.  Sabe cómo hacer que el lector se encariñe con los personajes para que luego te duela cuando uno de ellos muera.  Y tiene un talento único para los diálogos.  Lamentablemente, Odd Hours no es su mejor producto.  Por lo pronto, de las novelas que ha escrito para su serie protagonizada por el personaje Odd Thomas, es la peor.

Es una pena, porque las novelas anteriores prometían mucho.  La primera, Odd Thomas, es muy buena para presentar al personaje y sus motivaciones.  La comento en este enlace.  La segunda novela, Forever Odd, sigue la misma línea.  No es tan buena como la primera, pero cumple.  La comento en este enlace.  La tercera, Brother Odd, rompe el molde.  La comento en este enlace.  En la tercera la serie cambia de curso.  El nivel cae un poco en comparación a las dos anteriores.

Pero Odd Hours ya toca fondo.  Sí, sé que parte del atractivo del personaje es que se deja llevar por lo que el universo le tiene preparado.  Cuando tiene que buscar a alguien activa lo que él llama magnetismo síquico: Se concentra en esa persona y el universo hace que esa persona se cruce con él.  Así, como suena.  Puede parecer tonto, pero Koontz en las novelas anteriores lo incorporaba de tal manera que terminaba siendo interesante.

En Odd Hours todo cuadra.  Demasiado.  Odd conoce a las personas adecuadas en el momento adecuado de manera demasiado conveniente.  Y a diferencia de la novela anterior, no hay contraparte.  En Brother Odd, por ejemplo, la amenaza a la que se enfrenta es en cierta manera divina.  Aquí, en Odd Hours, son un grupo de idiotas.

La saga trata de refrescarse con la incorporación de un personaje nuevo que es más misterioso que Odd, Annamaria.  Parece como si Koontz hubiese decidido que ella se quedará para todas las demás novelas, porque hace un esfuerzo palpable por hacerla carismática y misteriosa.  Es un personaje que te tiene que gustar sí o sí.

Por suerte las siguientes novelas de la serie levantan un montón.  Odd Hours es definitivamente la peor de la serie.

J. J. Abrams, Star Wars: Rise of Skywalker

In .Inicio, Crítica on 3 enero, 2020 at 5:45 PM

Una cosa es que te guste una película, porque apela a sentimientos que te son cercanos.  Otra es que consideres que sea buena, que está bien hecha, que tiene buenos efectos, etc.  Rise of Skywalker no me gustó.  Tampoco creo que sea buena.  Voy a tratar de ser lo más directo y objetivo posible.  Para eso voy a ir por partes.

Las dos anteriores

El efecto que genera esta película es magnificado por el hecho de que las dos anteriores no superaron las expectativas que había.  La primera de la nueva trilogía, Force Awakens, me pareció muy mal contada por la sencilla razón de que todo cuadraba gracias a casualidades cósmicas.  Vamos, la audiencia en la actual década debería ser más exigente que dejarse sorprender de esta manera.  Entonces, debemos creer que en toda la inmensidad de la galaxia, los planos que buscaba Poe justo estaban en el planeta en el que vivía la nieta de Palpatine y que justo cuando necesitaban escaparse pasaron corriendo junto al Millenium Falcon y justo cuando salen de órbita son incerceptados por Han Solo en su nueva nave y justo cuando necesitan descansar van a un planeta en el que justo hay un bar en el que justo atiende un personaje sabio y sensible a la fuerza que puede orientar a todos y justo en su sótano está escondido el sable de Luke y justo esto y justo lo otro.  Lo comento mejor en este enlace.

Y la siguiente, Last Jedi, es un continuo intento desesperado por sorprendernos en cada vuelta de la esquina.  A que no te esperabas que Luke tiraría su sable despectivamente y no te esperabas que Rey sería tan buena alumna y no te esperabas que se tiraría a la cueva del Lado Oscuro de la Fuerza y no te esperabas que Yoda fantasma quemaría los libros y no te esperabas que en realidad Rey tenía los libros y no te esperabas que Luke no estaba realmente ahí y no te esperabas que Luke se moriría por hacer ese truco de todas maneras y no te esperabas que el hacker los ayudaría y no te esperabas que el mismo hacker luego los traicionaría y no te esperabas que esto y no te esperabas lo otro.  Pero a cualquiera que osa discutirme que Last Jedi no es la peor de todas solo tengo que hacerle recordar la maniobra Holdo y listo, se acabó la discusión.  O debería, en todo caso.  La comento mejor en este otro enlace.

Todos los leaks eran correctos

Una primera cosa que me dejó sorprendido de Rise of Skywalker fue que todos los leaks fueron correctos.  Esto es algo que muchos youtubers y podcasters han estado comentando con mucha preocupación.  Conforme la fecha de estreno se acercaba, se comenzó a filtrar información sobre la película.  Por ejemplo, que el villano sería Palpatine y que estaría enchufado a una silla.  Resultó correcto y malísimo, dicho de paso.  Palpatine era un villano ya vencido.  Que lo traigan de vuelta (“somehow”, como dice Poe en algún momento… o sea, ni siquiera se molestan en explicarnos cómo esto fue posible) es aceptar que lo creado para la nueva trilogía no pegó.

Otro leak que preocupó a un montón de gente era que Rey fuese nieta de Palpatine.  Resultó correcto y también malísimo.  En la película anterior nos habían “revelado” que Rey era hija de nadie relevante.  Esto era parte de la serie de sorpresas deconstructoras de Last Jedi.  A mí me pareció estúpido, dada la mitología de Star Wars, pero en fin.  Ahora viene Abrams y borra con la mano izquierda mientras escribe algo nuevo con la derecha.  Si todo se puede reescribir así de fácil, con aclaraciones semánticas (“yo dije que tus papás eran irrelevantes… no dije nada de tus abuelos. Qué astuto que soy”), el universo narrativo se cae.  Ya nada tiene emoción, porque ya nada va a quedar definido.  Más sobre eso en un rato.

Ahora, ¿se imaginan el proceso de creación de esta película para que ése haya sido el resultado final? Me imagino que una vez a la semana Abrams se reunía con los ejecutivos de Lucasfilms que le arrojaban nuevas ideas. “Mi hijo me ha dicho que le gustan los caballos; ¿podrías meter una escena en la que los héroes salen cabalgando sobre una nave espacial?” “Eh… Pero esto es Star Wars… ¿Sabes qué? Al cuerno. Sí, lo voy a hacer. No tiene ningún sentido pero ya qué importa”.

A, pero B, pero C, pero D

Escribir una historia con buenos arcos de personajes y con estructura y sorpresas bien armadas es mucho trabajo.  Sobre todo si se considera que el público ahora es mucho más sofisticado que hace unos años.  La alternativa, entonces, es simplemente armar una historia con rebotes.  Esto es, sorprender con algo y después añadir “pero…”.  Por ejemplo, “capturaron a Chewie” te sorprende.  PERO “ahora Rey puede detener naves en el aire usando la Fuerza”.  Te sorprende.  PERO “Kylo Ren sobrevivió al accidente”.  Te sorprende.  PERO “Kylo Ren intentando liberar la nave que tiene a Chewie no es más fuerte que Rey que acaba de aprender ayer a mover objetos con la mente”.  Te sorprende.  PERO “ahora Rey resulta que también puede lanzar rayos como una Sith”.  Te sorprende.  PERO “sus rayos son tan poderosos que pueden destruir una nave en pleno vuelo”.  Te sorprende.  PERO “no lo puede controlar y destruye la nave en la que está Chewie”.  Te sorprende.  PERO “luego resulta que Chewie no estaba en esa nave”.  Te sorprende.  Y así por dos horas y media.

Dios mío.  A la quinta sorpresa ya nada me importa, porque ya sé que va a haber un rebote. ¿Ahora cada Destructor Imperial tiene capacidad para destruir un planeta? No me importa, porque algún rebote va a haber y al final todo se va a alinear para que las cosas le salgan bien a los buenos.  Aburrido.

La muerte de la muerte

Para todo efecto práctico, con esta trilogía han matado a la muerte.  En todo sentido.  Para empezar, si un androide es destruido, ahora resulta que hay copias de sus archivos de memoria en alguna parte.  Podremos construirle otro cuerpo y descargar su memoria y será como antes.  Listo.  Entonces, ¿por qué nos emocionamos cuando un androide esté en peligro de morir? Ahora, por gusto.  Ya no tiene emoción.

Ni qué decir de los villanos.  Ya quedó establecido que Palpatine nunca va a morir realmente.  “Somehow” siempre va a poder regresar.  No sabemos cómo ni por qué, pero ya lo hizo una vez.  Nada impide que regrese infinitas veces.  Entonces, ¿por qué nos emocionamos cuando esté en una pelea a muerte con un Jedi? Ahora, por gusto.  Ya no tiene emoción.

Y si eres chico bueno, la muerte tampoco significa nada ahora en el universo Star Wars.  Ahora resulta que Rey tiene el poder para revivir muertos.  Así que si eres un héroe y caes en batalla, tranquilo, no más.  Ya llega Rey para traerte a la vida.  Y listo.  Ahora ninguna muerte significa nada.  Ya no tiene emoción.

Una pena.  Ésta solía ser una franquicia interesante y emocionante.  Pareciera que están concentrados en destruirla.  Quizás para que el MCU no tenga competencia o qué sé yo.

José Donayre (ed), Superhéroes

In .Inicio, Crítica on 5 noviembre, 2019 at 2:53 AM

En la FIL 2019 se lanzó otra muestra.  Otra vez fue la Editorial Altazor la encargada y otra vez fue José Donayre el que reunió a los autores y les pidió cuentos.  En esta oportunidad el tema eran los superhéroes.  La idea era que cada autor escribiría un cuento de superhéroes con ambientación peruana.

Usualmente yo le reviento cohetes a las iniciativas de José Donayre.  Me parece que suelen ser buenas en el sentido en el que me sirven para expandir mis horizontes con respecto al tema y que me permiten conocer autores que no tenía mapeados.  Por ejemplo, el Horrendos y fascinantes me llevó a conocer a escritores peruanos con los cuales hoy mantengo una amistad muy fructífera creativamente hablando.  Pero además me sirvió para pensar en algunos monstruos de otra manera.

Ahora bien, a mí personalmente esta muestra no me resultó tan satisfactoria como las anteriores.  Es un asunto completamente personal.  Verán, yo por un tiempo he sido un maniático de los cómics.  He coleccionado series enteras y he seguido varios superhéroes a un nivel que roza con la obsesión.  Tengo un par de las etapas completas de The Flash, que por un tiempo fue mi superhéroe favorito.  También de Green Arrow, mucho antes de que tuviera serie de televisión.

A lo largo de los años he podido cruzarme con todos los clichés y con todas las historias de origen.  Con todas las fórmulas.  Es más, hoy en día ya casi no compro cómics porque tengo la impresión de que hay muy poco material nuevo original.  Buena parte de lo que sale es una reinvención de algo que ya conocíamos.  Eso hace que yo por lo menos sea particularmente exigente con historias de superhéroes.

independientemente de eso, hay otro asuntito.  Y es que mi generación creció leyendo en el colegio un tipo y nada más que un tipo de literatura peruana en el colegio.  Todo era relatos peruanos realistas y costumbristas e indigenistas y peruanistas con muy poco espacio para la exploración de otros géneros.  Y de hecho, cuando por fin podíamos leer algo de fantasía latinoamericana era en realidad real maravilloso o terror urbano que no pasaba de ser nuevamente realismo y costumbrismo e indigenismo y peruanismo infiltrado de contrabando en otro género para ver si asín caíamos.

Y aquí está el problema.  La muestra Superhéroes tiene el mismo nivel de calidad y el mismo cuidado que las muestras anteriores de Donayre.  Es tan solo que para mí personalmente no fue tan atractiva.  La mayoría de los relatos sufren del problema de ser una historia muy similar a algo que ya he leído en cómics o que tiene un fuerte componente realista o costumbrista o indigenista o peruanista.  No es que sean malos cuentos.  Es solo que a mí no me terminan de llamar la atención.

Insisto en que todo esto es un rollo personal.  No es que la calidad de Superhéroes sea inferior a las muestras anteriores.  Es solamente que a mí personalmente no me terminaron de capturar varios de los relatos incluidos.

Aún así hubo algunos que me han parecido geniales y que voy a mencionar.  Si consiguen un ejemplar de este libro, prestenle especial atención a estos títulos.

  • Superman, mi hijo, de Fernando Aguirre.  Un improbable encuentro entre Clark Kent y Friedrich Nietzsche que lleva a una conversación bastante profunda y algo académica.  Original.
  • El rostro oculto, de Daniel Collazos.  Una ambientación de terror para otro tipo de héroe.  Muy bien contado y con un final entretenido.  No estoy seguro si califica como cuento de superhéroes, pero vale la pena.
  • Reina Ukucha, de Tania Huerta.  A partir de un mito que ya existe, Tania crea una historia que se siente como un episodio dentro de una larga serie de una superheroina que ya ha venido operando y que lo seguirá haciendo.  Cumple con contarnos de la vida del pueblo sin que suene a sermón.

 

Todd Phillips, Joker

In .Inicio, Crítica on 11 octubre, 2019 at 1:40 AM

Esta película ha sido para mí una gran decepción.  No porque sea mala, porque de hecho no lo es.  La actuación de Joaquín Phoenix es perfecta.  Hay un par de escenas que solo habrían funcionado con un actor excelente.  Por ejemplo, cuando dice que tuvo un mal día.  Cuando la ves sabrás a lo que me refiero.  La dirección es genial.  El guión es muy bueno.  Y la manera cómo mantiene el suspenso hasta el final es también excelente.

No obstante, a pesar de ser una buena película, es la historia de un tipo que se volvió loco.  Punto.  Le quitaron su servicio público de salud, le dieron acceso a las armas, es sujeto de abuso por parte de tres ricachones, descubre terribles asuntos de su infancia que trastornaría a cualquiera y listo, el tipo se vuelve loco y comienza a matar gente.  El trasfondo de un mensaje político es relativamente obvio.  Pero eso no me molesta.

Me dio pena saber que el Joker que estamos viendo ascender en esta película no es el Joker de Christopher Nolan, el actuado por Heath Ledger.  Éste es otro personaje completamente.  Mientras que el Joker/Ledger es un manipulador y un genio, el Joker/Phoenix es simplemente un tipo que está loco y que no tomó sus medicamentos.  Por supuesto que esto es un drama y de hecho es una historia interesante, pero no es la que esperaba.

Joker/Ledger es un villano que tiene todo planeado.  Que sabe exactamente qué hacer y que ha previsto todos los escenarios.  Ese tipo de villano a mí me llamaba más la atención.  Y si bien tenía un discurso político también, era uno completamente distinto al del Joker/Phoenix, quien también tiene la oportunidad de salir en televisión y expresarlo.  No obstante, mientras que Joker/Ledger está siempre bajo control, Joker/Phoenix no tiene el control de nada.  Ni siquiera después de asumir la personalidad del Joker.

Una cosa que me incomoda de esta última película es que el Joker/Phoenix no tiene agencia sobre casi nada.  Todo va siendo decidido por él.  Y ok, entiendo que el personaje tiene un problema y necesita pastillas y la sociedad lo ha abanonado.  Hay un mensaje bien claro ahí.

Es tan solo que Christopher Nolan revolucionó la imagen de ese personaje.  Es comparable a lo que hizo Tim Burton con el mismo personaje de Batman.  Tomó lo que se sabía de él en ese momento y lo transformó en otra cosa.  Eso es lo que hizo Nolan con el Joker.  Lo convirtió en este anarquista que es mucho más que solamente el “clown prince of crime” (el príncipe payaso del crimen).  El Joker/Ledger tiene una crítica a la sociedad y te la va a meter por la nariz.

Quizás por eso nos molestó tanto el Joker de Suicide Squad.  En esa película, el Joker de Jared Leto es un mero delincuente con métodos extremos.  No hay crítica social.  No hay rollo político.  Después de la bomba que nos arrojó Nolan con su película, el Joker/Leto es un retroceso.

En fin.  Todo esto no quita que la película que están dando en este momento en los cines no sea buena.  Es genial.  A mí me movió el piso un montón.  Pero no es lo que yo esperaba.

Sergei Lukyanenko, Last Watch

In .Inicio, Crítica on 25 septiembre, 2019 at 6:27 AM

The Last Watch es la cuarta parte de una serie de novelas.  Se le considera la secuela a la trilogía Night Watch, porque es la primera que escribió Lukyanenko después de que cerrara un arco con las primeras tres de la serie.  En Night Watch, que comento en este enlace, se presenta a la Guardia Nocturna, un grupo de humanos buenos con poderes -llamados Otros- que controlan a los Otros malvados.  En la segunda, Day Watch, que comento en este otro enlace, se presenta a la Guardia Diurna, compuesta de los Otros malvados encargados de controlar a los Otros buenos.  En el mundo de estas novelas hay un equilibrio sagrado que no se puede romper.  Si, por ejemplo, aparece un Otro bueno extremadamente poderoso, el universo se encarga de que aparezca un Otro malo que compense la situación.  Y para velar por ese balance, existe una tercera organización, los Inquisidores.  Su punto de vista es expuesto en Twilight Watch, que comento en este otro enlace.

Y listo, con eso se cerraba el arco.  Se había recorrido un mundo entero y no quedaba mucho más que explorar.  Y es que el mundo que crea Lukyanenko es muy sólido, pero muy restringido.  Las reglas que lo rigen son muy claras.  Es algo así como las tres leyes de la robótica de Asimov, pero para brujos.  Y tiene sentido y todo cuadra.  De hecho, parte de la gracia de estas historias es descubrir cómo es que tal personaje pudo hacer algo, si es que todos sabemos que no se puede romper una regla en particular.

Como en todas las novelas anteriores, Last Watch está dividido en tres relatos.  Cada uno tiene su propio tema y su propia trama, pero los tres juntos forman una gran historia.  En la primera historia Anton, el personaje principal de la saga, es enviado a Edimburgo para investigar el caso de un asesinato, el cual se comienza a complicar y termina involucrando la posibilidad de darle acceso a la Penumbra a todos los seres humanos vivos.

La Penumbra es lo que le da sus poderes a los Otros.  No obstante, tiene una voluntad propia que se manifiesta de maneras misteriosas.  Esta segunda trilogía va a girar alrededor de eso.  Al final del primer relato queda el misterio de una corona mágica que Merlín ha escondido en alguna parte.  Por eso en la segunda historia Anton tiene que viajar a Uzbekistán a buscar a un Otro que conoció a Merlín, a ver si él tiene alguna idea acerca de los alcances de este artefacto y en dónde podría estar.

Un detalle novedoso dentro de la serie es que recién en Last Watch uno puede ver que los humanos que no son Otros se pueden organizar para protegerse de estos seres superiores que aparentemente pueden hacer lo que les da la gana con la gente normal.  Y no solo eso, sino que además pueden colaborar con algunos Otros para alcanzar distintos objetivos.

En la tercera historia de Last Watch  todo se resuelve.  Incluye una bomba atómica, un personaje del pasado de Anton que llega a participar de la trama y la verdadera interpretación de lo que hará la corona de Merlín.  Como ya nos tiene acostumbrados este autor, el final es genial.

En general es una novela que mantiene el nivel de las anteriores.  Es muy dinámica, muy movida y muy bien contada.  Los nuevos personajes que se introducen son bastante interesantes, como el vampiro oscuro que ayuda a Anton en Edimburgo o la mujer lobo que envían de Moscú para protegerlo.

Quizás el único problema que le encuentro a Last Watch es que es un intento de Lukyanenko de internacionalizar la serie.  Las anteriores novelas transcurren casi en su totalidad en Moscú y eso le daba un aire bastante particular.  Eran pesadillas urbanas sobre reguladas.  Era un buen escenario para la burocracia y las reglas inexplicables dentro de las cuales se mueven sus personajes.  Pero Edimburgo es otro asunto completamente.  Y Uzbekistán otro más.  Ahí no cuadra tan bien la metáfora.

Dean Koontz, Brother Odd

In .Inicio, Crítica on 11 septiembre, 2019 at 6:19 AM

Ésta es la tercera novela de la serie.  La primera, Odd Thomas, que comento en este enlace, es muy buena.  Muy novedosa en la manera como se cuenta la historia, muy novedosa en los personajes que sacan adelante a la trama y con un final muy inesperado, pero bien planteado.  La recomiendo.  Sirve muy bien como introducción a un mundo del que da ganas seguir leyendo.  Por eso me conseguí la segunda novela, Forever Odd, que comento en este otro enlace.  Aquí la cosa decae un poco, la amenaza ya no es masiva, sino solamente contra Thomas y su mejor amigo.  Y las soluciones a los problemas son casi todas a través del diálogo.  Está bien, pero no está al nivel de la primera.  Aun así, me gustó y por eso procedí con la tercera novela, Brother Odd.

Brother Odd es distinta a las anteriores.  En cierta medida incluso cambia las reglas.  Para empezar, parte del atractivo de las historias era que transcurrían en un pueblo pequeño en el que todos se conocen y en el que Thomas tiene aliados particulares, Pico Mundo.  En Brother Odd Thomas inicia su peregrinación, que continuará en las novelas posteriores, que lo llevará a rincones oscuros de Estados Unidos, pero siempre manteniéndose en el ámbito rural.  Thomas no funciona en ciudades, porque ahí hay demasiados fantasmas y espíritus.  Él necesita estar al margen de eso.

Así que el personaje principal está fuera de su ámbito conocido.  Se ha retirado a un monasterio a estar tranquilo y a meditar.  Los acontecimientos de las dos novelas anteriores lo han dejado alterado y necesita este tiempo de relax.  No obstante, pronto comenzará a haber problemas y él tendrá que entrar en acción para salvar a unos niños.  Pero primero insistamos en que ya no está en Pico Mundo, lo que cambia bastante la tonalidad de la historia.  A mi parecer, le quita mucho de atractivo a la historia.

Segundo, ya no están sus aliados.  Parte importante de la primera novela eran los personajes disparatados con los que tenía que tratar Thomas para poder salir adelante.  Desde su novia Stormy hasta el escritor o el sheriff del pueblo.  Si bien este espacio es llenado con nuevos personajes, estos no están a la altura de los que ya conocíamos.  Básicamente curas y monjas han venido a parar a San Bartolomeo buscando paz y tranquilidad.  Muchos de estos tienen vidas pasadas secretas interesantes, pero no son exploradas a mucha profundidad.  Está bien, pero no llega al nivel de las dos novelas anteriores.  En este frente Brother Odd también sale perdiendo.

Tercero, la amenaza es una tontería.  En la primera novela la amenaza son otros seres humanos.  Sí, hay unas entidades sobrenaturales involucradas que quieren que haya una matanza, pero al final son un grupo de humanos mal intencionados.  En la segunda pasa algo parecido.  Es un grupo de humanos que quieren hacerle daño a Thomas.  El contraste entre Thomas con sus poderes impredecibles y los villanos realistas es interesantes.  En Brother Odd no hay eso.  Aquí tenemos una amenaza sobrenatural considerablemente superior a Thomas y sus habilidades.  Y por supuesto, la resolución es arbitraria.  No me gusta.

Sigue estando muy bien escrito con diálogos muy inteligentes.  El personaje Odd Thomas sigue siendo adorable y su cruzada sigue siendo algo con lo que todos nosotros nos podemos identificar.  Pero Brother Odd no es la mejor de la serie.

David Leitch, Fast & Furious: Hobbs & Shaw

In .Inicio, Crítica on 28 agosto, 2019 at 2:39 PM

Éste es el spin off de la franquicia Fast & Furious.  Es básicamente lo que pasaría si Vin Diesel -la cara de F&F- se fuera de vacaciones y todos los demás se quedaran en el estudio a hacer la película que no les habrían dejado porque dañaría la marca.  Tiene una moto transformer que incluso suena cuando se transforma como un Autobot transformándose.  Tiene al personaje de Jason Stratham -que en F&F 6 era villano y mató a sangre fría al carismático personaje Han y que en F&F 7 mató a varias personas para llegar a Toretto y a su equipo- como bueno.  Hablando de blanquear a criminales europeos blancos de cuello blanco.

Y el personaje de Dwayne Johnson, que en F&F 5 es introducido como un oficial que comanda un equipo de varias personas, ahora de pronto es un lobo solitario que siendo padre de familia soltero -o sea, si se muere su hija se queda sola en el mundo, porque además en los primeros minutos de esta película dejan en claro que no hay más familiares a los cuales acudir- se va a hacer maromas por el mundo tentando a la muerte.  Hablando de paternidad responsable.  Hey, Hobbs, deberías ver lo que el personaje de Paul Walker hizo cuando tuvo su primer hijo en F&F 7: se fue a vivir una vida tranquila lejos de narcotraficantes y dementes homicidas.

Tiene a Idris Elba apuñalando gente con ladrillos.  No, no es una metáfora literaria.  Realmente agarra un ladrillo y apuñala a un policía con él.  Así de fuerte es, alucina.  Tiene a Vanessa Kirby, que tiene por lo menos veinte años menos que Jason Stratham, interpretando a su hermana compañera de juegos cuando eran niños.

En fin, esta película es una locura.  Nada tiene sentido.  Ni siquiera el tiempo corre como debería correr (uno de los personajes tiene horas de vida por un químico que se ha inyectado y sin embargo cada cierto tiempo hay una puesta de sol distinta; ni qué decir de lo viajes alrededor del mundo que deberían tomar más tiempo que el disponible).  Por dios, ni siquiera la anatomía básica se aplica: En un momento una cadena se rompe y Hobbs le dice a todos que no se preocupen y él con sus músculos es capaz de bajarse un helicóptero, algo que la cadena de metal no pudo.

Y aun así, nada de eso me importa.  Ésta es una de las mejores películas de acción que he visto en mucho tiempo.  Las peleas son impecables.  Los diálogos son geniales.  Las persecuciones son ingeiosas: A pesar de ser la novena película en una franquicia de persecuciones de autos, H&S tiene un par de persecuciones que contienen elementos que nunca antes había visto.

No, no estoy bromeando.  Si estás dispuesto a dejar pasar las inconsistencias, es una película muy emocionante.  Vanessa Kirby hace acrobacias que ya quisiera Tom Cruise haber soñado antes.  Y la secuencia final con un giro narrativo para que nadie pueda usar armas -lo que hace que todo sea a puñetazo limpio- es justo lo que hacía falta después de dos horas de demoliciones y disparos y explosiones.

Como estaba comentando con un amigo hace unos días, ya no hacen películas de acción como éstas, en las que tiran por la ventana toda intención de tener sentido y preocupación por ser políticamente correcto.  Aquí lo único que importa es que las secuencias de acción sean impecables y que sean emocionantes.

Y lo son.  El director David Leitch aplica todo lo que ha aprendido en John Wyck y en Deadpool 2.  Sabe exactamente lo que hace y sabe perfectamente lo que funciona.  Mientras tanto, Chris Morgan, que es el que se ha escrito la franquicia entera, ofrece exactamente la historia que los fans de F&F queríamos ver, pero que nunca harían porque había que cuidar la marca.

Si no hacen H&S 2 o sacan otro spin off con el personaje de Ryan Reynolds colaborando con el personaje de Kevin Hart (que tienen cameos que posiblemente grabaron sin guión porque son una locura) -¿Fast & Furious: Locke & Dinckley?-, estarían perdiendo dinero.

Por lo pronto, Justin Lin ya está filmando Fast & Furious 9 y la décima está anunciada para el 2021.  Así que hay Toretto para rato.

Poldark Mego, Pandemia Z

In .Inicio, Crítica on 13 agosto, 2019 at 5:10 PM

Conocí a Poldark Mego en un evento sobre muertos vivientes que organizó la revista Aeternum, el Encuentro Z.  Lo comento en este enlace.  Unos meses después, en la Feria Internacional del Libro de Lima, Poldark por fin lanzó su primera novela, Pandemia Z Sobrevivientes.  Una enumeración en la contratapa hace asumir que ésta es la primera de una serie.

En el Encuentro Z hablamos justamente de cuánto iba a durar la onda de los zombis y si algo podría revivirlos al nivel de moda en el que estuvieron hace unos años.  Poldark en esa ocasión dijo que todo dependía de que nuevos autores propusieran nuevas ideas que llamaran la atención.  Ahora tenemos Pandemia Z, que busca precisamente eso.

Lo primero que debo decir es que me llamó la atención lo pesimista que es la historia de Poldark, siendo él una persona tan positiva.  Él como persona es optimista y buena onda.  Habría pensado que su novela sería más alentadora.  No es el caso.  Los seres humanos en Pandemia Z son de lo peor.  Son básicamente incapaces de colaborar entre ellos, caen a lo más bajo de su naturaleza y pareciera que Poldark no le tiene fe a la sociedad.

Que es una opción.  No digo que por eso la novela sea mala.  Por el contrario, es muy buena en explorar justamente los límites de esas bajezas y los extremos a los que algunas personas son capaces de acceder para sobrevivir.

Lo segundo es que Poldark es claramente un amante del género.  Hace muchas referencias obvias y otras muy sutiles a obras clásicas de zombis, desde los títulos de los capítulos hasta algunas situaciones.  Es alguien que conoce el campo.  Y aun así, hay una regla que rompe.

Nuevamente, no digo que sea malo.  Lo explora a profundidad, dejando un saldo positivo al final, porque hay un mensaje después de todo.  Pero un fan duro del subgénero de los zombis saltaría de inmediato cuando se hace cierta revelación en los primeros dos capítulos.

Los personajes son sólidos.  La historia se demora un poco en realmente arrancar, pero una vez que lo hace se mantiene sólida también.  La descripción de todo lo que tienen los personajes alrededor es efectiva.  Éste es un buen libro para los amantes de los zombis.

Anthony Russo & Joe Russo, Avengers: Endgame

In .Inicio, Crítica on 9 julio, 2019 at 7:18 AM

Astutamente Disney está colocando nuevamente en cines su éxito comercial Avengers: Endgame, con unos cuantos minutos más de cinta, a ver si puede levantar un par de milloncitos adicionales.  Esta película por supuesto que no necesita presentación ni campaña publicitaria.  Todos sabemos que es una de las más vistas en cines de todos los tiempos y una de las más taquilleras.

No podemos negar que Marvel Studios ha sabido perfeccionar su fórmula.  Kevin Feige, el genio maligno detrás de la franquicia, ha sabido planear estas películas y ha sabido aprender las lecciones que han llevado desde la primera de la serie, Ironman en el 2008, hasta este mega éxito en el 2019.  Once años de gloriosa evolución que ya habrían querido entender los amigos de DC Warner.

A raíz del estreno de X-Men: Dark Phoenix, la última de esa otra franquicia, me interesaba comentar cómo las dos se han desarrollado en paralelo.  En redes sociales el mejor comentario que encuentro de Dark Phoenix es “no es la peor de la serie”. ¿Cómo es, entonces, que los estos mutantes han pasado de ser el referente desde su primera, X-Men en el 2000, a ser una caricatura de sí misma?

Cuando salió X-Men, todos queríamos ser mutantes.  Y su personaje más emblemático, Wolverine, pasó a estar en montones de series de cómics al mismo tiempo.  La contundente historia que cuenta la película, los personajes fáciles de querer, el fuerte contenido social de la película, los efectivos diseños visuales, etc.  X-Men fue un éxito no solamente porque cuenta una historia con superhéroes que ya eran queridos.  Ése es un componente ciertamente.  Pero además se trataba de buen cine.  Es una buena película.  Bien hecha, bien pensada, bien ejecutada y excelentemente actuada.

Después vino X-Men United, que está en todas las listas de todos los nerds alrededor del mundo de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos.  Quizás no nos podamos poner de acuerdo acerca de si es la mejor o no, pero definitivamente está en las primeras cinco de todos.  Es así de buena.

No sé si recuerdan, pero en ese entonces todos hablaban de los mutantes.  Había más cómics con ellos, había más series de dibujos animados, etc. ¿Qué fue lo que pasó, entonces? ¿Qué falló?

Yo sé lo que estás pensando.  X-Men: The Last Stand fue lo que pasó.  Sin embargo, la tercera película no es una causa.  Es más bien un efecto.  Es lo que pasa cuando no pasas la antorcha adecuadamente.

Algo así fue lo que pasó con Batman. ¿Se acuerdan del escándalo que causó la primera de Tim Burton? Fue prácticamente una revolución.  Después vino Batman Returns, que para algunos es mejor que la primera, también de Burton.  Y después vino el paso de la antorcha a otro director, Joel Schuhmacher, quien hizo Batman Forever, que es una propuesta completamente distinta.  Y no pegó.  Se tumbó la franquicia.  Después de eso vino Batman & Robin, que da más pena aun.

No se pudo continuar con la visión de Tim Burton, que es irremplazable.  Y no se pudo plantear una visión distinta que estuviera a su nivel tampoco.  Resultado, se tuvo que enterrar a Batman por varios años.  Recién en el 2005 se pudo relanzar al personaje con un director completamente distinto y con una propuesta distinta a la de Burton y a la de Schumacher.

Una franquicia con la que esto no pasó fue con Harry Potter.  Las dos primeras son bastante parecidas y claramente el producto de la mente de Chris Columbus, un director con una línea bien clara.  Después estaba el peligro de que la ahora millonaria franquicia se echara a perder. ¿A quién trajeron para que se encargue de la tercera? A Alfonso Cuarón, quien hoy sabemos que es un genio, pero que en ese entonces no se sabía que podía manejar proyectos millonarios.

X-men no pasó esta prueba.  Brett Ratner, que dirigió Last Stand, pretendió replicar el estilo de Bryan Singer de las dos primeras.  Y no me parece que haya hecho un mal trabajo.  Es tan solo que no estuvo al nivel.  Y por eso todos los fans se le fueron encima.

Después de eso vino otra metida de pata con Wolverine, de Gavin Hood, quien sea que él haya sido.  Pero entonces se le apareció la virgen a la gente de Fox.  El genial Matthew Vaughn, que venía de demostrar que sabía lo que hacía con Kick-Ass y Stardust, les hizo el favor de sacarlos del hoyo con una precuela, First Class, que cuenta la historia de un joven Charles Xavier juntando a su primer equipo de mutantes.

Para entonces Bryan Singer se había quedado sin jugo.  Sus primeras películas, que habían probado ser efectivas, como The usual suspects y Apt pupil, estaban en el pasado.  Ahora teníamos a un lamentable director de fallas como Superman returns o Jack the giant slayer. ¿Cómo es que Fox no vio las señales?

Singer vino a dirigir tres olvidables películas, Days of future past, Apocalypse y Dark Phoenix.  Cada una peor que la anterior.  Y antes de que me discutas que estoy equivocado porque no sé nada de cine, piensa qué niño hoy en día quiere ser Wolverine.  Hace diez años todos querían ser Wolverine.  Ahora no.  Ahora todos quieren ser un Avenger.

Y por eso Kevin Feige es un caso de estudio que deberíamos estar buscando replicar.  No Bryan Singer, por dios.