Mildemonios

Archive for the ‘Crítica’ Category

Philip Pullman, The Subtle Knife

In .Inicio, Crítica on 2 julio, 2020 at 11:54 PM

No puedo creer que nunca haya escrito nada sobre esta novela en este blog, siendo parte de una serie que me gusta tanto, His Dark Materials de Philip Pullman.  The Subtle Knife es la segunda de la serie.  O mejor dicho, fue la segunda en ser escrita.  Desde que se completó la primera trilogía el autor estuvo sacando material adicional.  De este material adicional, una novela corta, Once a time in the north transcurre antes de Subtle Knife.  Y la penúltima en ser publicada, La Belle Sauvage, también.

Pullman es un maestro narrador.  Sus novelas son de esos textos que no tienen ni una coma de más.  Absolutamente todo aquí tiene un sentido y tiene relación a algo.  A veces no sea obvio y a veces te cueste entender por qué y a veces tengas que esperar la publicación de otra novela para entenderlo.  Pero todo tiene sentido.  En ese sentido, es una saga de largo aliento.  Lleva hasta la fecha cinco novelas largas publicadas y dos novelas cortas.  Entre todo ha ido construyendo un universo bastante sólido y presentando personajes de una manera muy profunda.

Habiendo dicho esto, Subtle Knife quizás sea la menos buena de toda la serie.  La primera, Golden Compass (que comento en este enlace), presenta un mundo impresionante, muy interesante y muy cautivante.  Es muy interesante que cada ser humano sea acompañado por un “daemon”, una especie de espíritu animal con el que puedas mantener una conversación.  Y que éste cambie de forma de un animal a otro hasta que seas adulto, cuando el daemon se queda con una sola forma.

Esto y otros muchos elementos originales son introducidos en la primera novela.  En Golden Compass también se cuenta una historia muy buena.  Es un viaje que la personaje principal, Lyra, tiene que hacer desde una universidad en la versión del Reino Unido de ese mundo hasta el polo norte.

En Subtle Knife el ritmo cambia mucho.  Quizás el cambio más fuerte es el cambio de una aventura sobre una niña, Lyra, a una narración que sigue a dos personajes que debemos entender que son igual de importantes, Lyra y Will.  Ella sigue investigando lo que es el misterioso Polvo y sigue tratando de comprender a su padre.  Está bien, hasta ahí es una continuación de Golden Compass.

Pero Will es lo que rompe la escena.  Él es un niño aparentemente normal de nuestro mundo que se ve envuelto en esta trama de viajes a otras dimensiones y de seres fantásticos.  Es interesante cómo Pullman coloca un personaje como éste a la mitad de la saga.  Sobre todo si se considera que será tan importante para el resto de la saga y que incluso cuando desaparezca en la siguiente novela, seguirá siendo una influencia relevante en las dos novelas que transcurren después de ésta, Lyra’s Oxford y Secret Commonwealth.

Un escritor más convencional lo habría puesto al inicio de la saga, para que sirva para introducirnos a nosotros a este mundo raro con reglas distintas.  Pero no Pullman.  Él lo pone al medio.  Y funciona.

Lamentablemente, la introducción de un nuevo co-protagonista cobra su costo por el lado de la acción.  Su historia personal es muy buena y resultará siendo útil en la siguiente novela.  Pero en ésta frena un poco el movimiento.

Por el otro lado, averiguamos más sobre la profecía, conocemos a otro nuevo personaje místico relevante Stanislaus, averiguamos más sobre el padre de Will, conocemos a otro nuevo personaje científico relevante Mary Malone, averiguamos cómo le llaman al Polvo en nuestro mundo, etc, etc.  En Subte Knife somos informados de muchas cosas.  Y es interesante, pero no es la aventura veloz que era Golden Compass.

Y como decía, todo influjo de información es útil para el desenlace de la siguiente novela.  Pero por momentos puede ser un poco pesado.  El elemento más importante de estos es precisamente el cuchillo del título.  Un artefacto místico con habilidades milagrosas que será crucial para lo que vendrá después.  Todo lo relacionado al cuchillo es básicamente una novela aparte.

Así con todo, es una buena novela.  Es tan solo que está en el medio de dos libros excepcionales.

Christopher Markus & Stephen McFeely, Agent Carter

In .Inicio, Crítica on 29 junio, 2020 at 1:41 AM

Como comentaba en otro post, he estado viendo las películas del MCU en orden y me había planteado analizarlas un poquito una por una.  Sin embargo, luego encontré un listado del orden en el que hay que verlas, en el que habían incluido las series.  Y pensé que sería un desperdicio no aprovechar el hecho de que soy un maniático que además se las ha visto todas.  Así que ahora el proyecto es comentar las películas y las series en el orden en el que suceden dentro del universo Marvel.  Esto tiene sentido, dado que las series y las películas coexisten en la misma línea.

Entonces, la primera fue Captain America: The First Avenger, una película que no toma muchos riesgos y que cumple, pero que no es particularmente impresionante.  Quizás su mejor aporte es definir algunos personajes que luego serán relevantes en el MCU.  Uno de ellos es la agente Peggy Carter, el interés romántico del Capitán América en esa película, que luego es incluida en varias otras películas y que incluso tuvo su propia serie en el 2015.

Cuando la anunciaron yo me emocioné, porque me parecía un personaje muy interesante.  En los cómics nunca la vi realmente aprovechada.  Era un personaje secundario al que nunca le vi mayor importancia.  De hecho, lo máximo que recordaba de ella era ser el antepasado de Sharon Carter, otro personaje que también es interés romántico del Capitán, pero en el presente.  Tanto Peggy Carter como Sharon Carter tienen sentido como soporte, no por su cuenta.

No obstante, en First Avenger el personaje promete mucho.  Es una especie de agente secreto que está en el medio de la acción.  Es tomada en serio por los demás oficiales.  Cualquiera que haya sido su historia, debe de haber sido muy interesante.  Y si iba a haber una serie sobre ella, seguramente estaría llena de acción y de intrigas y de espionaje.  Pero no.  Los creadores de la serie, Christopher Markus y Stephen McFeely, sueltan la pelota por completo y se van por algo completamente distinto.

Estoy seguro que en alguna sala de reuniones de Marvel Studios celebran una vez por semana que nos la hicieron, porque esperábamos A y nos dieron B, que es ahora la explicación para muchas producciones mediocres.  No obstante, eso funciona si el B que nos terminan dando es superior al A que esperábamos.  Si se trata solamente de darnos B por sorprendernos, dado que esperábamos A, es una mera excusa para ser hacer las cosas a medias.

Yo creo que ése es el caso con esta serie.  Tenían un personaje muy interesante y que habría sido muy útil para una serie bien hecha de espionaje, que incluyera comentario sobre el machismo de la época y muchas otras cosas.  En su lugar giran la tuerca.  Supongo que mucho tiene que ver los límites de presupuesto que tuvieron para la producción.

Sacan a Peggy de su ambiente.  Ya no está en la segunda guerra mundial, ya no está en Europa y ya no está en el ejército.  Ya no es espía, ya no es una agente de campo.  Ya no tiene un cargo de acción.  Ya no es respetada por sus compañeros.  Ya no viste para la acción.  Ahora es una oficinista en California.  Y es amiga de Howard Stark.  Y ya, eso es.

Yo sé que criticar una serie con personaje principal mujer es exponerse a toda clase de ataques e insultos.  Pero creo que ése justamente es el asunto.  Esta serie prometía ser distinta justamente por eso.  Me interesaba mucho ver cómo harían que Peggy Carter continuaría sus aventuras con la luz encima y ya no siendo un mero personaje de soporte de un héroe masculino, Capitán América.

Creo que parte del problema es que es una serie sobre la discriminación que sufre Peggy constantemente por ser mujer, en vez de ser una serie sobre Peggy que circunstancialmente es constantemente discriminada.  Piensen en Buffy.  Buffy The Vampire Slayer es una serie sobre una cazadora de vampiros que circunstancialmente tiene que tratar con los problemas usuales de una adolescente en edad escolar.  Funciona tan bien porque el foco no está en los problemas, sino en las aventuras que tiene.  Y lo demás es contexto.  Con Agent Carter no pasa eso.  Es al revés.

El foco principal de Agent Carter es todo el tiempo demostrarle a los demás hombres que ella es valiosa y que sabe lo que hace.  Genial.  Pero de eso no sale, en mi opinión.  Las tramas en las que se ve envuelta en la serie son tontas.  No le veo mayor complicación.  Los hombres con los que tiene que tratar y a los que tiene que superar son idiotas o caricaturas.  Desde Howard Stark que es una caricatura de un millonario norteamericano de los cincuentas, hasta Jarvis que es tan inseguro que da pena.  Desde los agentes incompetentes con los que trata en su trabajo, hasta los asistentes de los villanos a los que se enfrenta.  Incluso así el mensaje de la serie se ve mermado.

Incluso la serie misma internamente promete mucho que después no entrega.  Ah, o sea, alguien se ha robado tecnología de Howard Stark y está causando problemas con eso.  Genial.  Entonces, supongo que veremos a Peggy en cada episodio persiguiendo a estos villanos para recuperar las armas haciendo uso de sus habilidades y siendo independiente.  No.  De eso no se trata.

Como decía al comienzo, me parece una oportunidad desperdiciada.  Pudieron haber hecho una serie mucho más sólida, con acción que tenga sentido.  Con una heroína mujer fuerte que no tenga que estar rodeada todo el tiempo por hombres, en su mayoría bufones.  Mejor que solo hayan hecho dos temporadas.  La Peggy Carter en las películas que vienen después está mucho mejor retratada y cumple mucho mejor con el objetivo.

Por ejemplo, lo que dicen de ella en su funeral en Captain America: Civil War es mucho más profundo que las dos temporadas enteras, cuando Sharon Carter en la iglesia la cita diciendo: “I asked her once how she managed to master diplomacy and espionage at a time when no one wanted to see a woman succeed at either. And she said, compromise when you can. Where you can’t, don’t. Even if everyone is telling you that something wrong is something right. Even if the whole world is telling you to move. It is your duty, to plant yourself like a tree, look them in they eye and say, “No… … you move”“.

Lois McMasters Bujold, Cetaganda

In .Inicio, Crítica on 18 junio, 2020 at 3:16 PM

La saga Vorkosigan, escrita por Lois McMaster Bujold, es de lo mejor que he leído en ciencia ficción en mucho tiempo.  Lamentablemente es un poco inconstante.  Algunas de sus novelas son excelentes y muy movidas.  Otras son un poco aburridas.  No obstante, las buenas son tan buenas que ameritan seguir leyendo.  Por lo menos hasta donde he llegado.

La anterior en la serie, Vor Game (que comento aquí), había levantado un poco.  No estuvo excelente, pero de nuevo teníamos una historia de Miles enfrentándose a una amenaza mucho más grande que él solo con su astucia e improvisando en el camino.  En Cetaganda, la serie sigue por ese camino.  No obstante, ya no es el Miles al que todo le sale bien porque así de inteligente es, como en Warrior’s Apprentice (que comento aquí).  Éste es el Miles que me parece más interesante.  Uno que tiene que improvisar constantemente, porque es sorprendido.  Porque cosas le suceden que no había previsto.

En Cetaganda Miles ya es un oficial.  No obstante, es un joven con discapacidad, después de los sucesos de Barrayar.  Y por lo sucedido en Vor Game, ha tenido que aceptar que será oficial del servicio de inteligencia de su gobierno.  Para cuando comienza Cetaganda aparentemente ya ha tenido otras misiones menores, encubierto como un oficial que además es miembro de la familia imperial.  En una discusión que tiene con un oficial de seguridad, Miles no tiene ningún problema es restregarle esa historia, diciendo que por puro nepotismo había logrado seguir siendo oficial sin tener que poner su vida en peligro.  Lo cual es mentira, su puesto en el servicio secreto lo pone en peligro mortal en varias oportunidades durante esta novela solamente.

Por eso esta saga me gusta.  Los personajes son mucho más profundos que un típico héroe de novela mal escrita.  Miles Vorkosigan es un personaje imperfecto.  Nació con discapacidades que lo condenadan a una vida de segundo orden en una sociedad altamente militarizada.  Se abrió camino en este difícil contexto y ahora no tiene problemas en fingir que ha obtenido el puesto que tiene a través de sus contactos familiares, aunque nosotros sabemos que ése no es el caso.  Nosotros sabemos que, por el contrario, pertenecer a la familia imperial le ha costado mucho y que ha jugado en su contra todo el tiempo.

En esta novela en especial la autora coloca en todo momento junto a Miles a su primo Ivan, que en muchos aspectos es su opuesto.  No tiene discapacidad alguna.  Es atractivo físicamente.  También nació dentro de la familia imperial, pero no se ha preocupado por desarrollarse como persona.  No es brillante porque no quiere.  Tiene entrenamiento militar básico y no se da cuenta de nada.  No obstante, cuando quiere puede ser muy útil y perceptivo.  Es decir, es un inútil porque quiere.  Da para pensar.  El sistema de su planeta ha cumplido con prepararlo para lo que le toca.  Ha sido su decisión no explotarlo.

Algo que no me gustó mucho de Cetaganda fue la trama política misma.  Miles e Ivan son enviados a un planeta lejano que se ha enfocado a desarrollar tecnología pensada para mejorar sus líneas genéticas.  Así como el planeta de Miles se ha enfocado a desarrollar tecnología bélica, la sociedad de este otro planeta está enfocada en manipulación genética y medicinas y drogas, etc.  No obstante, parte de esta búsqueda constante de la perfección los ha llevado a desarrollar un complejo sistema político que asegura que haya castas y que éstas estén siendo monitoreadas para acercarse cada vez a su objetivo.

El problema con esto es que el sistema en cuestión es bastante complejo e implica varias casas nobles que están compitiendo entre sí y distintos niveles de nobleza y líderes de cada casa con distintas orientaciones políticas y sus esposas, cada una de las cuales viene de un grupo distinto.  Y uno no puede simplemente superar todo esta red, porque es parte importante de la trama de la novela misma.  La intriga que Miles va descubriendo tiene que ver con una conspiración al interior de este sistema.  Es más, después resulta que hay más de una sola conspiración.

Demasiado complicado para mi gusto.  Por momentos le quita dinamismo a la trama, que por momentos es muy emocionante.  Como siempre, las discusiones que Miles tiene con otros son geniales.  Las resoluciones a los aprietos en los que se mete siempre son creativas.  Después de todo, Miles no es un héroe de acción, sino más bien un intelectual.  Él se salva de las trampas apelando a su inteligencia y a su astucia y a información que el lector ya tenía porque en algún momento se le comunicó también.

Como sea, Barrayar sigue siendo mi novela favorita de esta serie.  Pero con Cetaganda, la saga levanta mucho de lo que había caído, pero no llega a los niveles de las primeras tres.  Me dicen que luego se va a poner mejor, así que seguiré leyendo.

Joe Johnston, Captain America: The First Avenger

In .Inicio, Crítica on 10 junio, 2020 at 3:30 PM

Hace un tiempo he comenzado a ver todas las películas del MCU en orden narrativo, no en orden cronológico.  O sea, las estoy viendo en el orden dictado por la historia que se está contando, no en el orden en el que fueron hechas.  En ese sentido la primera sería Captain America: The First Avenger, que fue estrenada en 2011, después de Iron Man (2008), The Incredible Hulk (2008), Iron Man 2 (2010) y Thor (2011).  De éstas, tres ya habían definido los parámetros de lo que sería el MCU, el estilo del humor, el estilo de la acción y otros detalles.  Iron Man fue la gran precursora, que encontró el equilibrio sobre el cual se construyó todo un universo.  The Incredible Hulk había definido todo lo que no lo sería, todo lo que quedaría fuera.

Con Iron Man se definió que el MCU sería más colorido y optimista.  Es decir, que no se seguiría el ejemplo de DC, que había optado por llevar a su héroes por una senda más oscura y pesimista y adulta.  The Incredible Hulk fue la constatación de que esa línea, que tan bien había funcionado para Batman, no era algo que iba a funcionar para los héroes de Marvel Comics.  Este contexto es importante, porque explica más de la mitad de las decisiones que se tomaron cuando se hizo Captain America.

Ésta es una película que va a lo seguro.  Recuenta la historia del origen del superhéroe sin mayores sorpresas.  Todo lo que sabes que tiene que estar ahí está ahí.  Desde su origen en un programa experimental durante la segunda guerra mundial hasta su desaparición en una zona helada que lo mantendrá congelado por medio siglo.  Desde el origen de su uniforme hasta su rivalidad con Red Skull.

Quizás su mayor aporte sea el replanteamiento de algunos personajes que a partir de esta película serán relevantes para todo el MCU.  Algunos de estos, como la agente Peggy Carter, eran personajes que ya existían en los cómics y que los adaptaron para que sean más interesantes.  De hecho, con Peggy Carter hicieron un tan buen trabajo, que sale en varias de otras películas, aunque siempre como personaje secundario: Captain America: The Winter Soldier en 2014, en Avengers: Age of Ultron en 2015, en Ant-man en 2015 y en Avengers: Endgame en 2019.  Es más, tendría su propia serie de dos temporadas, Agent Carter, que no me gusta tanto.  Nada mal para un personaje que en los cómics es completamente cliché y bidimensional.  La Peggy Carter de la pantalla es mucho más interesante, independiente, inteligente y motivada.

Otro personaje relevante que salta de esta primera película es Bucky, el cual también es fuertemente cambiado para que cuadre.  En los cómics Bucky es poco más que el Robin del Capitán América.  Es un compañero de menor edad.  En los tiempos actuales pensar que un superhéroe idealista como Steve Rogers andaría por ahí con un adolescente teniendo aventuras y poniéndolo en peligro es impensable.  Así que se replanteó a Bucky como el amigo de infancia del Capitán, el cual logró entrar al ejército cuando Steve Rogers aun no era aceptado.  Durante esta película se supone que muere, pero luego el personaje reaparecería transformado.  Bucky sale en Winter Soldier, en Captain America: Civil War (2016), Avengers: Infinity War (2018) y en Endgame, además de cameos en otras películas.  No sólo eso, sino que Bucky está en el medio de la intriga de Winter Soldier y es el detonante del conflicto en Civil War.

Otros personajes que se replantean en esta película y que serían retomados en el MCU son Howard Stark -el padre de Tony Stark-, Red Skull -que en los cómics es el némesis eterno de Steve Rogers-, Zola -otro villano que es replanteado- y el Tesseract, que no es propiamente dicho un personaje, sino un objeto.  Pero tiene un arco interesante que para nosotros como espectadores se inicia aquí.

El resto cumple, como una buena película saliendo de la maquinaria que ahora es Marvel Studios.  La acción es buena, el humor es equilibrado, la música es nostálgica, la ambientación es adecuada, las actuaciones son aceptables.  Pero no es por eso que vas a ver una película como ésta.  Uno la va a ver porque es parte de algo más grande y porque quieres saber cómo se va a mover la trama del MCU hacia adelante.  Con el pasar de los años me imagino que cuando la gente se refiera a la película del Capitán América, se va a imaginar Winter Soldier, no First Avenger.

La siguiente película en el MCU es Captain Marvel, que comento en este enlace.

Sergei Lukyanenko, The New Watch

In .Inicio, Crítica on 20 mayo, 2020 at 4:10 PM

Definitivamente lo mejor de la saga Night Watch fue al comienzo.  La propuesta era genial y parecía crear un escenario para todo tipo de aventuras y de historias.  Yo lo suelo comparar con la saga de Isaac Asimov de robots.  Asimov definió un universo: humanos viviendo en la Tierra hacinados saliendo a explorar el espacio y colonizarlo, luego de lo cual se llegan a crear hasta tres facciones que están en conflicto; en ese mundo hay robots que están sujetos a las famosas tres reglas de la robótica.  Cada historia que Asimov escribía en ese mundo giraba alrededor de descubrir cómo se pudo hacer algo o cómo se podría hacer algo con los robots, si es que tenían esas tres reglas infranqueables.  Genial.  En ese mundo Asimov escribió cuentos y novelas y casi todas ellas son bastante interesantes.

No pasa eso con el mundo creado por Lukyanenko para su serie de novelas y cuentos.  Aquí también tenemos un escenario bien definido: la Rusia post-Unión Soviética que está buscando redefinirse.  Los individuos no saben qué son y en muchos casos retornan a sus tradiciones anteriores al comunismo.  En otros casos, hay una devoción a la burocracia que había durante la Unión Soviética.  Se trata de una sociedad en transición, con mucha confusión y muchos problemas.  Ahí Lukyanenko cuenta la historia de “los Otros”.  Unos seres sobrenaturales que pueden hacer magia en la medida en la que se relacionan con la Penumbra, una especie de dimensión encima de la nuestra.

La Penumbra tiene reglas muy definidas.  Por eso lo relaciono a Asimov.  En el mundo de Lukyanenko, hay Otros buenos y hay Otros malos.  Alguna vez estos dos bandos se pelearon entre ellos usando poderes inimaginables y estuvieron a punto de destruirlo todo.  Así que para prevenir otro conflicto potencialmente apocalíptico, se estableció una serie de reglas.  Para empezar, que los Otros buenos serían regulados por los Otros malos y viceversa.  Así nacieron la Guardia Nocturna (de buenos regulando a los malos) y la Guardia Diurna (de malos regulando a los buenos).  Ambas Guardias están supervisadas por una entidad superior que tiene acceso a poderes mayores, la Inquisición.

Entonces, si soy malo y quiero usar mis poderes para ascender en mi oficina, tengo que solicitarlo a través de un proceso burocrático que debe ser aprobado por ambas Guardias.  Si la Guardia Diurna te lo aprueba, se lo pasa a la Guardia Nocturna, que lo aprueba a cambio de que la Guardia Diurna apruebe un acto mágico bondadoso, como lo podría ser curar a alguien que está por morir.  Así la lucha entre el bien y el mal termina reducido a una lucha administrativa por tener ventaja sobre el otro, mientras que la Inquisición revisa que no se violen las reglas y que todo se mantenga equilibrado.

Hasta ahí básicamente estamos en las dos primeras novelas, Night Watch y Day Watch.  Hasta ahí genial, porque se ha tomado un set estricto de reglas y se tiene personajes creativos y astutos encontrando maneras de darle la vuelta a todo.  Encontrando la manera de sacarle provecho al sistema.  En el medio de esto, el personaje principal, Anton Gorodetsky, un analista de la Guardia Nocturna que no es de los hechiceros más poderosos, pero es inteligente y astuto y encuentra la manera de resolver crisis a pesar de ello.  Muy buen personaje.

En las siguientes dos (Twilight Watch y Last Watch) se comienza a doblar las reglas.  Ahora resulta que hay maneras de ascender de nivel como hechicero, hay formar de hacer que humanos normales sean Otros, que ahora existen también hechiceros absolutos que están más allá del sistema de niveles, etc, etc.  No digo que sean malas historias, sino que rompen con el universo que tan inteligentemente había definido en las primeras dos novelas.  Para cuando comienzas a leer New Watch, la quinta, ya nada te importa, porque sabes que a lo largo de la historia el autor sacará un conejo de debajo de la manga que explica todo y listo.  Siguiente aventura.  Lukyanenko se nos puso Rowling.

En la Twilight Watch Anton pasó a ser un hechicero supremo, quitandole mucho del atractivo que creo que tenía como personaje.  En Last Watch, no pasa nada relevante.  Hay un misterio, se resuelve, muere alguien que luego será retomado (como cualquier otro personaje que Lukyanenko podría haber agarrado de todos los que anda matando) y ya.

En New Watch tenemos una nueva trama que tuerce las reglas.  Como las novelas anteriores, la novela está compuesta de tres historias independiente que terminan contando un gran arco.  En realidad, en esta novela es que se inicia el comienzo del fin.  Aquí es que se introducen los cambios que harán que la saga se acabe una novela después.

Se introduce al Tigre, una especie de manifestación de la voluntad de la Penumbra.  Ahora resulta que esta energía tiene voluntad propia y que ésta se puede manifestar a través de un persona con poderes ilimitados, porque tiene conexión directa a la Penumbra, que es la fuente.  Este Tigre aparece solamente cuando la Penumbra misma está siendo puesta en peligro y no va a parar ante nada hasta que la amenaza sea eliminada.

La introducción de este nuevo elemento es poderosa, porque es un poder que está por encima de la Inquisición, que hasta ahora era a la que había que temer.  Sin embargo, es un elemento que está por encima de las reglas.  O sea, sabe dios lo que podrá hacer y sabe dios cómo lo van a vencer.  Al final se le vence por un tecnicismo.  No es spoiler.  Es mala narrativa.

Después la forma como vencieron al Tigre trae un par de consecuencias que son atendidas por Anton y listo.  Eso es.  Siguiente novela.

Mark Gatiss, Doctor Who: The unquiet dead

In .Inicio, Crítica on 16 mayo, 2020 at 4:29 AM

La serie británica Doctor Who había sido transmitida por mucho tiempo.  Había iniciado en 1963 y había pasado por varias etapas hasta que terminó en 1989.  En todo ese tiempo tuvo que variar su tono muchas veces.  Una serie que comenzó siendo un claro instrumento de educación (un ser sobrenatural viaja en el tiempo conociendo seres históricos y se los exhibe a dos profesores de colegio y a una estudiante) pasó a ser una serie de ciencia ficción (con invasiones y amenazas de otros planetas), para luego ser una serie cómica y luego una serie de terror y luego perder el rumbo.

Es decir, la serie Doctor Who es muy versátil.  Lo que necesitas es saber qué es lo que pegaría en un momento en particular y explotarlo.  Si sabes hacer click, Doctor Who puede volverse una marca imbatible.  Si no entiendes lo que la gente quiere ver, puedes echar a perder una franquicia de más de medio siglo.  Ejemplo de esto último es lo que está pasando actualmente con la serie, en mi opinión.  Los que están a cargo de la serie no han entendido lo que hoy quiere la gente y cómo.

En ese sentido, cuando relanzaron la serie en 2005, Russell T. Davies tenía una buena idea de lo que pegaría.  Pero se demoró una temporada en experimentar con distintas opciones e irse adaptando en lo que fue un fenómeno mundial unos años luego.  Russell T. Davies venía de escribir guiones para muchas muchas muchas series para la televisión británica.  Tenía una sólida experiencia como base para iniciar ese proceso de experimentación.

El capítulo The unquiet dead es apenas el tercero de esta nueva temporada y es uno de los que incluye más elementos clásicos de la serie anterior.  Para empezar, incluye como personaje y compañero de aventuras del Doctor a un personaje histórico emblemático de la cultura británica, en este caso Charles Dickens, el brillante autor, interpretado para este episodio por Simon Callow (que ya había hecho de Dickens en una película).

Otro detalle importante es la ambientación victoriana.  Por momentos, la serie clásica en general tenía muchos elementos victorianos: Los trajes, el sentido de la aventura de la literatura de esa época, etc.  En The unquiet dead se retorna un poco a este escenario, a pesar de que el Doctor no viste adecuadamente.  Sin embargo, su acompañante Rose sí lo hace.

Otro detalle importante que se retoma de la serie clásica es el terror.  Los dos primeros episodios habían sido más bien de ciencia ficción y con mucha comedia.  Eso está bien.  Después de todo, la serie clásica había tenido periodos en los que se había apoyado mucho en el disparate y lo absurdo para generar humor.  The unquiet dead se acerca más bien a las etapas de la serie clásica con capítulos que daban miedo.

Aquí unos seres de otro mundo buscan habitar los cadáveres de humanos recientemente fallecidos para poder sobrevivir, lo que genera una imagen bastante similar a la que se podía ver en las películas de zombis de ese entonces.  Consideren que este episodio se emitió en el 2005.  28 days later de Danny Boyle es del 2002 y Dawn of the dead de Zach Snyder es del 2004.  Los zombis estaban de moda.

No sólo eso.  Este capítulo lo escribe Mark Gatiss, quien también venía de escribir varios guiones para la televisión británica.  Es decir, era otro veterano con conocimiento de lo que funciona y lo que no funciona.  Gatiss escribiría este episodio, que busca insertar a los zombis (uno de los monstruos emblemáticos del cine de terror actual) a la mitología de Doctor Who.  Le sale bastante bien.

Gatiss escribiría luego un episodio por temporada de la serie.  Para la segunda temporada escribiría The idiot’s latern, en la que la televisión a mediados del siglo pasado se revela como parte de un plan para dominar el mundo.  Después escribiría Victory of the Daleks (en la que el Doctor se encuentra con Winston Churchill), Night terrors (una historia de terror clásica, con personajes que desaparecen y niños que saben más que los adultos), Cold War (otra historia clásica ambientada en un lugar alejado y congelado con un monstruo que termina siendo el monstruo), The Crimson Horror (que busca introducir al mismo Doctor como una especie de monstruo de Frankestein), Robots of Sherwood (en la que el Doctor se supone que se cruza con Robin Hood), Sleep no more (que transcurre en una nave espacial que hay que ir descubriendo, muy al estilo de Aliens) y Empress of Mars (que es nuevamente aventura victoriana en el espacio).

The unquiet dead funciona, es efectiva, tiene personajes sólidos y una buena trama.  La amenaza es también efectiva, el Doctor cumple con tener discusiones con los demás sobre asuntos morales (¿qué tiene de malo regalarle cadáveres a esta raza de extraterrestres que se está extinguiendo?).  Pero lo más importante es que ayudó a definir elementos que se quedarían en la serie y que ayudarían a que crezca.  Lástima que sean lecciones que se arrojaran por la borda para las dos últimas temporadas.

Mis lecturas del 2019, un poco tarde

In .Inicio, Crítica on 1 mayo, 2020 at 4:34 PM

Con todo lo que ha pasado en el primer trimestre de este año, se me pasó escribir este post que suelo escribir todos los años y colgar en enero.  Se trata de un esfuerzo de repasar mis lecturas del año pasado.  Pero como no voy a hacer un listado de todo lo que leo, porque me parece pedante si ese año leí mucho y deprimente si ese año leí poco, lo que hago es seleccionar una muestra, siguiendo los mismos criterios todos los años.

A lo largo de los años me ha servido para revisar lo que leí y evaluar si he perdido el tiempo o no.  Verán, conforme pasa la vida, tengo cada vez menos tiempo al día para leer todo lo que me gustaría leer y tengo que aplicar criterios cada vez más estrictos para decidir cuál será el siguiente libro que leeré cuando acabo uno.  Por ejemplo, me gustaría seguirle dando oportunidades a la serie de novelas de Walking Dead, pero revisando las dos últimas novelas de esa serie que leí, he llegado a la conclusión que no vale la pena.  Ese respiro me ha dado la oportunidad de encontrar otras series que me han capturado.  Por ejemplo, la de Mortal Machines, que comento aquí abajo.

La mayor decepción personal del 2019.  Cuando era niño me encantaba Sherlock Holmes.  Pero ahora que soy adulto me doy cuenta de que solo leí material seleccionado para mí.  La obra de Sir Arthur Conan Doyle es en realidad un poquito inconstante.  Tiene trabajos muy buenos, pero otros no tanto.  Y sus narraciones sobre el detective son mucho mejores si es que son cortas, o sea, en forma de cuento.  Las novelas que escribió protagonizadas por el famoso detective no me han terminado de convencer.  En el 2019 leí El sabueso de los Baskerville.  Nope.  Aventuras de Sherlock Holmes que se estiran para llenar una novela entera no funcionan tan bien.  Prefiero sus cuentos cotos.

El mayor descubrimiento personal del 2019. Quizás han visto la publicidad de la película producida por Peter Jackson y protagonizada por quien sea que consiguieron para ese desastre.  Yo vi la película y si bien la historia y los personajes y los diseños me parecieron totalmente ridículos, el concepto detrás me pareció interesante.  Me dio curiosidad por investigar qué material fue el que leyó Jackson para pensar que valía la pena hacer una película al respecto, que terminó en ese horror cinematográfico.  De hecho, la novela Mortal Engines de Philip Reeves es muy buena.  Tiene un sentido del humor muy fino y tiene unos personajes muy originales.  El mundo que presenta es mucho más sólido que el de la película.  Me capturó por completo y tengo pendiente leer la segunda de la serie.

El mayor descubrimiento metaliterario del 2019. Mis amigos saben que soy fanático de Doctor Who, la serie británica de ciencia ficción que tiene más de 50 años y que lanzó películas, cómics, juegos de computadora y demás.  En algún momento me interesé en las novelas y me compré una de las primeras que se publicaron, hace décadas.  La comento en este enlace y fue un desastre.  Investigando si valía la pena retomar novelas de Doctor Who, pero de otra era, me di con la sorpresa de que hay muchísimas novelas de distintas encarnaciones del Doctor… Pero que están ordenadas en etapas.  Cada etapa estuvo bajo una editorial distinta y con un equipo distinto a cargo, etc.  Quién lo hubiera dicho.  Así que le voy a dar una oportunidad más a la primera novela de otra de esas etapas, a ver qué tal.

Mayor placer culposo del 2019. ¿Se acuerdan de los libros Multiaventura o Elige tu propia aventura? Se trata de libros que te dan la opción de tomar decisiones.  Si quieres que el héroe abra la puerta derecha, ve a la página 23.  Si quieres que abra la izquierda, ve a la página 45. ¿Se acuerdan? Uno de los precursores de ese género era la serie de libros Lone Wolf, escritos por Joe Dever y Gary Chalk.  Hace varios años en un remate de Crisol me compré los dos primeros de esa serie.  Hace unos pocos meses me pedí por Amazon el tercero, The Caverns of Kalte.  No es un libro malo, es que es inocente.  Muy ingenuo y muy poco sofisticado.  Las cosas que atracábamos en los ochentas.

Mayor sentimiento encontrado del 2019. Philip Pullman escribió una serie de novelas que empiezan con The golden compass, que comentó aquí.  Es excelente y muy complejo.  De hecho, se ha intentado adaptar una vez al cine con resultados terribles y una vez a la pantalla pequeña, con resultados menos mediocres, pero aun insatisfactorios.  Después vinieron dos novelas más que completaron una trilogía.  La tercera de estas novelas, The amber spyglass, es demasiado buena.  En su momento hubo mucha presión para que el autor sacara continuaciones, pero no lo hizo.  Sacó unos libritos chiquitos con mapas e historias relacionadas a la historia principal, pero no eran continuaciones propiamente dicho.  Y el año pasado, después de mucha expectativa, por fin sacó algo, pero no era continuación, sino una precuela, Belle Sauvage.  Lo leí durante el 2019 y no sé.  No es mala.  Pero no ayuda, tampoco.  Y la historia está bien, pero no es genial como las anteriores.  Igual ya me compré la que viene después.  Ojalá mejore.

Michael A. Stackpole, Star Wars: The New Jedi Order – Dark Tide I: Onslaught

In .Inicio, Crítica on 22 abril, 2020 at 5:28 PM

Alguna vez tuvimos una franquicia llamada Star Wars que contaba con cómics, películas y hasta una serie de novelas.  Se sacaron tantas que el universo descrito en esas novelas se complicó mucho.  Así que George Lucas decidió que debía poner un poco de orden.  Convocó a su rancho a un grupo de autores y les dio el encargo de escribir entre todos una saga que pusiera orden.  Que matara a algunos personajes, que cambiara el enfoque, que introdujera una nueva amenaza.  El resultado fue la saga New Jedi Order.

La saga en general es muy buena.  En un futuro en el que los rebeldes ya ganaron y tomaron el control de la galaxia, aun quedan fuerzas imperiales que están organizadas en algún rincón, contra los que aun hay conflictos y los jedis se están reorganizando, aparece una nueva amenaza.  Se trata de los Yuuzhan Vong, una sociedad de guerreros invasores que se apoyan en el desarrollo personal y la manipulación genética, cuando los héroes que nosotros conocemos de Star Wars se basan en máquinas y tecnología.  Es un enfrentamiento militar, tanto como ideológico.  Bien escrito es genial.

Lo único que lamento de New Jedi Order es que es inconstante.  Algunas de las novelas son muy buenas.  Otras no tanto.  Dark Tide: Onslaught es una de las buenas.  De hecho, no debería sorprender si se considera que el autor es Michael A. Stackpole.

Stackpole es un nombre conocido en el género de la fantasía.  Comenzó escribiendo para juegos de computadora.  Y no cualquier juego.  Si tienes más de 40 años seguramente recuerdas los juegos Wasteland y Wasteland 2, que en su momento fueron muy originales.  Después participó en la producción de otros juegos, escribió novelas de franquicias como Battletech y la misma Star Wars.  Así que cuando es convocado por George Lucas para formar parte del grupo de escritores que generaría New Jedi Order, ya era alguien bien establecido.

La primera novela, Vector Prime, escrita por R. A. Salvatore (que comento aquí) es muy efectiva en definir el conflicto y en presentar a los personajes y en qué situación se encuentran.  No obstante, no es un libro particularmente emocionante y eso no necesariamente es un problema, porque no es su función serlo.  En cambio, Dark Tide es otro asunto.  Aquí Stackpole tiene que subir la apuesta.

En Onslaught la narración se divide, como suele hacerse en las historias de Star Wars.  Leia, su hija Jaina (Jedi en entrenamiento que ha descubierto ser una piloto sobresaliente) y Danni Quee (sobreviviente de la novela anterior que se ha hecho amiga de ambas) se van con fuerzas militares a hacerle frente a la amenaza directamente.  Mientras tanto, Luke Skywalker (que es el Maestro Jedi más poderoso por el momento y temido por los Yuuzhan Vong) y Jacen (gemelo de Jaina y si bien también es Jedi en entrenamiento, se encuentra cuestionándose el lugar de los Jedi en la sociedad de ese momento) se van a un planeta a estudiar a los Yuuzhan Vong de cerca.

Finalmente, el hijo menor de Leia, Anakin (que es un aprendiz de Jedi con muchísimo potencial y con una conexión directa a la Fuerza) y Mara Jade (esposa de Luke, ex asesina del Emperador, entrenada en la lucha con el sable, pero por el momento enferma con un mal que los médicos no pueden identificar) se van a Dantooine (que los fans duros de Star Wars recordarán que es mencionado en A New Hope) para alejar a Mara del conflicto y darle una oportunidad de relajarse y sanar un poco usando la Fuerza.

Todo eso está muy bien desarrollado.  Sobre todo los cuestionamientos de los tres jóvenes Jedis sobre cuál debe ser la función de los Jedis en este conflicto.  Algunas de las discusiones que tienen son bien profundas.  Por ejemplo, cuando Mara convence a Anakin de no usar la Fuerza para tonterías, como levantar una maleta.  La justificación que da es muy buena y se presta como metáfora de otras muchas cosas de la vida real.

De hecho, una trama más que se incluye es una misión que reciben dos Jedis, Corran Horn (siempre vestido de verde, como se le suele representar) y Ganner Rhysode.  El primero es maduro y chapado a la antigua.  Ganner, en cambio, es parte de la facción que opina que los Jedis deberían tomar el control.  Que ellos deberían ser más dominantes.  Durante la misión discuten y se revela mucho de una amenaza que vendría después.  Estos Jedis son unos soberbios.  Creen tener la obligación de ser autoridades y decidir por los demás.  Se burlan de la democracia y de la república.

Al final hay una batalla a la que convergen los distintos personajes en distintas partes de la galaxia.  Acción muy bien narrada y muertes muy bien tratadas.  Corran, habiendo matado a dos guerreros especiales, se gana la enemistad de uno de los comandantes Yuuzhan Vong.

Muy buena novela.  Stackpole sabe lo que hace y se nota que es una novela con intención.  O sea, busca explorar un tema y no tiene miedo de llegar a conclusiones concretas a través de lo que los personajes dicen.

Cathy Yan, Birds of prey

In .Inicio, Crítica on 3 abril, 2020 at 4:42 PM

Desperdicio.  Eso es lo primero que pensé cuando salí de ver esta película del cine, cuando la dieron por aquí.  Qué tal desperdicio.  Desperdicio de personajes, desperdicio de contexto, desperdicio de recursos.  Todo para contar una historia estúpida que se supone que tiene contenido social -que sí que lo tiene y que es pertinente, pero envuelta en una trama mal hecha e infantil- que no llega a ninguna parte.

Y lo que es peor, dándole la espalda a la base.  O sea, si vas a adaptar un personaje de cómic a la pantalla grande, lo primero que deberías hacer es respetar y tratar bonito a los fans de ese personaje, de tal manera que vayan a ver tu película.  No solo eso, sino que además son tus principales promotores en Internet.

Pues no.  Birds of prey agarra a los fans de Harley Queen y se burla de ellos.  Los maltrata.  Ni qué decir de los pocos fans que tenía la película sobre la cuál ésta está construida, Suicide squad.  Sí, por supuesto que ésa es una película fallida, pero es una película de culto.  Hay gente por ahí a la que le gustó.  No sólo eso, sino que además no es toda mala.  Tiene algunos elementos rescatables.

Birds of prey los toma y los aplasta.  Reniega de su pasado.  Entiendo lo que querían hacer en términos creativos.  Querían contar la historia de una mujer que había roto con su pareja y que tiene una crisis de personalidad porque esa relación que se acaba de terminar era lo que la definía.  Check.  Queda clarísima su intención.  Como que lo repiten varias veces dentro de los diálogos de la misma película.

Ahí no más ya comienzan los problemas.  Ése es el planteamiento de la película, el tema de fondo, alrededor de lo cual gira todo a distintos niveles.  Y está bien, es una idea interesante.  No obstante, es en extremo difícil.  Harley Queen es un personaje que fue creado para ser la sombra del Joker.  Como personaje no es tan vieja como Catwoman o Poison Ivy.  Fue introducida por Paul Dinni y Bruce Timm en la serie animada de Batman de los 90s y todo su planteamiento es derivado del Joker.

Mientras que el Joker es el genio malvado demente que se viste como payaso, ella era su eterna compañera, igual de loca, pero con una orientación distinta.  El Joker es caótico.  Impredecible.  Sicópata.  Harley Queen, en cambio, es obsesiva.  Está obsesionada con el Joker y su estilo de vida.  Inicialmente era siquiatra -lo que implica que fue a la universidad y estudió medicina y luego se especializó en siquiatría, lo cual se por sí ya tiene harto mérito- y luego conoció al Joker, quien la desestabilizó completamente para obtener algo de ella.

En ese sentido, es un personaje que fue creado para estar detrás de un hombre en especial todo el tiempo.  Ok, eso es un mensaje negativo en la escena actual de liberación femenina en la cultura popular.  Con Birds of prey pretenden romper con ese pasado.  Excelente.  Me parece genial.  Pero es muy difícil hacerlo con este personaje que tiene ese origen.  Es como hacer una obra de teatro de Romeo, sin Julieta.  Es posible y podría salir algo interesante, pero no es fácil.  Para que algo así funcione necesitas un guionista excepcional y un director sobresaliente.

Piensen, por ejemplo, en Rosencrantz y Guildenstern.  Ambos son personajes de la obra Hamlet, que fueron creados para girar alrededor del personaje Hamlet.  Sería una locura hacer una obra de teatro sobre ellos, sin Hamlet.  En el que se explore su individualidad independiente de Hamlet.  Pero es posible.  Y si te sale bien, seguramente sería una obra genial.  Pues bien, se necesitó de un genio de esos, Tom Stoppard, para escribir ese libreto, Rosencrantz y Guildenstern están muertos.  Una obra excelente.  Pero sí, pues, Stoppard es un genio.

Pues bien, ¿quién escribe Birds of prey? La escribió Christina Hodson, que venía de escribir esa maravillosa obra de arte sofisticada llamaba Bumblebee.  Sí, la del Transformer Autobot.  Película con un puntaje de 6.8 sobre 10 en la calificación de IMDB.  O sea, no es alguien particularmente sobresaliente.  A ella le dieron el encargo. ¿Y quién dirige este fiasco? Una tal Cathy Yan que tenía solo una película previa producida.  Una película con 5.7 de puntaje en IMDB.

Y ahí tienen el resultado.  Una lástima, porque desperdician todo.  Desperdician a Margot Robbie y a Mary Elizabeth Winstead y a Ewan McGregor en sus respectivos roles.  Desperdician personajes muy ricos como la misma Harley Queen y otros como Huntress, Black Cannary, Cassandra Cain y Victor Zsasz.  Ni qué decir del desperdicio de recursos.  Este bodrio costó US$84.5 millones.  Con eso se hacían una y media Joker.

Lástima.  Pudieron haber hecho una muy buena historia con un excelente mensaje.  Lo echaron a perder.

Terry Pratchett, Witches abroad

In .Inicio, Crítica on 11 marzo, 2020 at 6:20 AM

Cuando uno lee las novelas de la serie Mundo Disco de Terry Pratchett se encontrará con que algunas son meros disparates -muy graciosas y creativas- y otras tienen un mensaje muy fuerte.  La primera de las novelas de Pratchett que me crucé con un contenido fuerte fue Equal rites, la tercera (que comento en este enlace).  Entre chiste y chiste aborda el tema de la discriminación de género.  Quizás hoy en día parezca insuficiente, pero hay que considerar que es una novela de 1987.  De hecho, es en Equal rites en la que introduce a las brujas de Mundo Disco.

Hasta entonces solo habíamos visto hechiceros hombres y guerreros y otros personajes típicos de novelas de fantasía.  Es aquí que mete a Granny Weatherwax, una bruja vieja pegada a las reglas y a las tradiciones.  Aunque, claro, la tradición de las brujas es pasarse por encima de las reglas.  Las brujas vuelven a aparecer en Wyrd sisters, que es una especie de burla del mundo narrativo de Shakespeare (y que comento en este enlace).

En esta oportunidad, Pratchett utiliza estos personajes para arremeter contra los clichés de los cuentos infantiles.  Y lo hace de una manera muy efectiva.  Básicamente critica a los que viven su vida siguiendo los códigos morales de un cuento infantil, como que por ejemplo la princesa termina siempre casándose con el príncipe.

En Witches abroad hay un reino que está siendo controlado por una tirana que utiliza todos estos clichés a su favor.  No obstante, para poder mantener el poder, tiene que dedicarle mucho esfuerzo a mantener las apariencias.  Verán, las apariencias son muy importantes en los cuentos infantiles clásicos.  El lobo es el lobo y va a ser el malo, nada más importa.  Los chanchitos van a ser las víctimas siempre, lamentablemente.  Y Lilith necesita que todo se vea como debe verse, para que el sistema funcione.

Por el otro lado, las brujas llegan.  Y ellas saben perfectamente cómo es que funciona este asunto.  De hecho, desde las novelas anteriores ya se contaba como ellas se valen de las apariencias y de los prestigios para obtener lo que quieren.  Por eso es tan importante andar con ese sombrero negro puntiagudo que anuncia quién es bruja.  Para que la gente las respete y les tenga miedo.

Esta novela tiene todos los elementos típicos de una obra escrita por Pratchett: Es ocurrente, graciosa, creativa, tiene personajes muy sólidos y diálogos que no solamente son hilarantes, sino además muy profundos por momentos.  Pero además, tiene una historia concreta y un muy buen final, algo que no todos los libros de Mundo Disco tienen.