Mildemonios

Archive for the ‘Crítica’ Category

José Donayre (ed), Superhéroes

In .Inicio, Crítica on 5 noviembre, 2019 at 2:53 AM

En la FIL 2019 se lanzó otra muestra.  Otra vez fue la Editorial Altazor la encargada y otra vez fue José Donayre el que reunió a los autores y les pidió cuentos.  En esta oportunidad el tema eran los superhéroes.  La idea era que cada autor escribiría un cuento de superhéroes con ambientación peruana.

Usualmente yo le reviento cohetes a las iniciativas de José Donayre.  Me parece que suelen ser buenas en el sentido en el que me sirven para expandir mis horizontes con respecto al tema y que me permiten conocer autores que no tenía mapeados.  Por ejemplo, el Horrendos y fascinantes me llevó a conocer a escritores peruanos con los cuales hoy mantengo una amistad muy fructífera creativamente hablando.  Pero además me sirvió para pensar en algunos monstruos de otra manera.

Ahora bien, a mí personalmente esta muestra no me resultó tan satisfactoria como las anteriores.  Es un asunto completamente personal.  Verán, yo por un tiempo he sido un maniático de los cómics.  He coleccionado series enteras y he seguido varios superhéroes a un nivel que roza con la obsesión.  Tengo un par de las etapas completas de The Flash, que por un tiempo fue mi superhéroe favorito.  También de Green Arrow, mucho antes de que tuviera serie de televisión.

A lo largo de los años he podido cruzarme con todos los clichés y con todas las historias de origen.  Con todas las fórmulas.  Es más, hoy en día ya casi no compro cómics porque tengo la impresión de que hay muy poco material nuevo original.  Buena parte de lo que sale es una reinvención de algo que ya conocíamos.  Eso hace que yo por lo menos sea particularmente exigente con historias de superhéroes.

independientemente de eso, hay otro asuntito.  Y es que mi generación creció leyendo en el colegio un tipo y nada más que un tipo de literatura peruana en el colegio.  Todo era relatos peruanos realistas y costumbristas e indigenistas y peruanistas con muy poco espacio para la exploración de otros géneros.  Y de hecho, cuando por fin podíamos leer algo de fantasía latinoamericana era en realidad real maravilloso o terror urbano que no pasaba de ser nuevamente realismo y costumbrismo e indigenismo y peruanismo infiltrado de contrabando en otro género para ver si asín caíamos.

Y aquí está el problema.  La muestra Superhéroes tiene el mismo nivel de calidad y el mismo cuidado que las muestras anteriores de Donayre.  Es tan solo que para mí personalmente no fue tan atractiva.  La mayoría de los relatos sufren del problema de ser una historia muy similar a algo que ya he leído en cómics o que tiene un fuerte componente realista o costumbrista o indigenista o peruanista.  No es que sean malos cuentos.  Es solo que a mí no me terminan de llamar la atención.

Insisto en que todo esto es un rollo personal.  No es que la calidad de Superhéroes sea inferior a las muestras anteriores.  Es solamente que a mí personalmente no me terminaron de capturar varios de los relatos incluidos.

Aún así hubo algunos que me han parecido geniales y que voy a mencionar.  Si consiguen un ejemplar de este libro, prestenle especial atención a estos títulos.

  • Superman, mi hijo, de Fernando Aguirre.  Un improbable encuentro entre Clark Kent y Friedrich Nietzsche que lleva a una conversación bastante profunda y algo académica.  Original.
  • El rostro oculto, de Daniel Collazos.  Una ambientación de terror para otro tipo de héroe.  Muy bien contado y con un final entretenido.  No estoy seguro si califica como cuento de superhéroes, pero vale la pena.
  • Reina Ukucha, de Tania Huerta.  A partir de un mito que ya existe, Tania crea una historia que se siente como un episodio dentro de una larga serie de una superheroina que ya ha venido operando y que lo seguirá haciendo.  Cumple con contarnos de la vida del pueblo sin que suene a sermón.

 

Todd Phillips, Joker

In .Inicio, Crítica on 11 octubre, 2019 at 1:40 AM

Esta película ha sido para mí una gran decepción.  No porque sea mala, porque de hecho no lo es.  La actuación de Joaquín Phoenix es perfecta.  Hay un par de escenas que solo habrían funcionado con un actor excelente.  Por ejemplo, cuando dice que tuvo un mal día.  Cuando la ves sabrás a lo que me refiero.  La dirección es genial.  El guión es muy bueno.  Y la manera cómo mantiene el suspenso hasta el final es también excelente.

No obstante, a pesar de ser una buena película, es la historia de un tipo que se volvió loco.  Punto.  Le quitaron su servicio público de salud, le dieron acceso a las armas, es sujeto de abuso por parte de tres ricachones, descubre terribles asuntos de su infancia que trastornaría a cualquiera y listo, el tipo se vuelve loco y comienza a matar gente.  El trasfondo de un mensaje político es relativamente obvio.  Pero eso no me molesta.

Me dio pena saber que el Joker que estamos viendo ascender en esta película no es el Joker de Christopher Nolan, el actuado por Heath Ledger.  Éste es otro personaje completamente.  Mientras que el Joker/Ledger es un manipulador y un genio, el Joker/Phoenix es simplemente un tipo que está loco y que no tomó sus medicamentos.  Por supuesto que esto es un drama y de hecho es una historia interesante, pero no es la que esperaba.

Joker/Ledger es un villano que tiene todo planeado.  Que sabe exactamente qué hacer y que ha previsto todos los escenarios.  Ese tipo de villano a mí me llamaba más la atención.  Y si bien tenía un discurso político también, era uno completamente distinto al del Joker/Phoenix, quien también tiene la oportunidad de salir en televisión y expresarlo.  No obstante, mientras que Joker/Ledger está siempre bajo control, Joker/Phoenix no tiene el control de nada.  Ni siquiera después de asumir la personalidad del Joker.

Una cosa que me incomoda de esta última película es que el Joker/Phoenix no tiene agencia sobre casi nada.  Todo va siendo decidido por él.  Y ok, entiendo que el personaje tiene un problema y necesita pastillas y la sociedad lo ha abanonado.  Hay un mensaje bien claro ahí.

Es tan solo que Christopher Nolan revolucionó la imagen de ese personaje.  Es comparable a lo que hizo Tim Burton con el mismo personaje de Batman.  Tomó lo que se sabía de él en ese momento y lo transformó en otra cosa.  Eso es lo que hizo Nolan con el Joker.  Lo convirtió en este anarquista que es mucho más que solamente el “clown prince of crime” (el príncipe payaso del crimen).  El Joker/Ledger tiene una crítica a la sociedad y te la va a meter por la nariz.

Quizás por eso nos molestó tanto el Joker de Suicide Squad.  En esa película, el Joker de Jared Leto es un mero delincuente con métodos extremos.  No hay crítica social.  No hay rollo político.  Después de la bomba que nos arrojó Nolan con su película, el Joker/Leto es un retroceso.

En fin.  Todo esto no quita que la película que están dando en este momento en los cines no sea buena.  Es genial.  A mí me movió el piso un montón.  Pero no es lo que yo esperaba.

Sergei Lukyanenko, Last Watch

In .Inicio, Crítica on 25 septiembre, 2019 at 6:27 AM

The Last Watch es la cuarta parte de una serie de novelas.  Se le considera la secuela a la trilogía Night Watch, porque es la primera que escribió Lukyanenko después de que cerrara un arco con las primeras tres de la serie.  En Night Watch, que comento en este enlace, se presenta a la Guardia Nocturna, un grupo de humanos buenos con poderes -llamados Otros- que controlan a los Otros malvados.  En la segunda, Day Watch, que comento en este otro enlace, se presenta a la Guardia Diurna, compuesta de los Otros malvados encargados de controlar a los Otros buenos.  En el mundo de estas novelas hay un equilibrio sagrado que no se puede romper.  Si, por ejemplo, aparece un Otro bueno extremadamente poderoso, el universo se encarga de que aparezca un Otro malo que compense la situación.  Y para velar por ese balance, existe una tercera organización, los Inquisidores.  Su punto de vista es expuesto en Twilight Watch, que comento en este otro enlace.

Y listo, con eso se cerraba el arco.  Se había recorrido un mundo entero y no quedaba mucho más que explorar.  Y es que el mundo que crea Lukyanenko es muy sólido, pero muy restringido.  Las reglas que lo rigen son muy claras.  Es algo así como las tres leyes de la robótica de Asimov, pero para brujos.  Y tiene sentido y todo cuadra.  De hecho, parte de la gracia de estas historias es descubrir cómo es que tal personaje pudo hacer algo, si es que todos sabemos que no se puede romper una regla en particular.

Como en todas las novelas anteriores, Last Watch está dividido en tres relatos.  Cada uno tiene su propio tema y su propia trama, pero los tres juntos forman una gran historia.  En la primera historia Anton, el personaje principal de la saga, es enviado a Edimburgo para investigar el caso de un asesinato, el cual se comienza a complicar y termina involucrando la posibilidad de darle acceso a la Penumbra a todos los seres humanos vivos.

La Penumbra es lo que le da sus poderes a los Otros.  No obstante, tiene una voluntad propia que se manifiesta de maneras misteriosas.  Esta segunda trilogía va a girar alrededor de eso.  Al final del primer relato queda el misterio de una corona mágica que Merlín ha escondido en alguna parte.  Por eso en la segunda historia Anton tiene que viajar a Uzbekistán a buscar a un Otro que conoció a Merlín, a ver si él tiene alguna idea acerca de los alcances de este artefacto y en dónde podría estar.

Un detalle novedoso dentro de la serie es que recién en Last Watch uno puede ver que los humanos que no son Otros se pueden organizar para protegerse de estos seres superiores que aparentemente pueden hacer lo que les da la gana con la gente normal.  Y no solo eso, sino que además pueden colaborar con algunos Otros para alcanzar distintos objetivos.

En la tercera historia de Last Watch  todo se resuelve.  Incluye una bomba atómica, un personaje del pasado de Anton que llega a participar de la trama y la verdadera interpretación de lo que hará la corona de Merlín.  Como ya nos tiene acostumbrados este autor, el final es genial.

En general es una novela que mantiene el nivel de las anteriores.  Es muy dinámica, muy movida y muy bien contada.  Los nuevos personajes que se introducen son bastante interesantes, como el vampiro oscuro que ayuda a Anton en Edimburgo o la mujer lobo que envían de Moscú para protegerlo.

Quizás el único problema que le encuentro a Last Watch es que es un intento de Lukyanenko de internacionalizar la serie.  Las anteriores novelas transcurren casi en su totalidad en Moscú y eso le daba un aire bastante particular.  Eran pesadillas urbanas sobre reguladas.  Era un buen escenario para la burocracia y las reglas inexplicables dentro de las cuales se mueven sus personajes.  Pero Edimburgo es otro asunto completamente.  Y Uzbekistán otro más.  Ahí no cuadra tan bien la metáfora.

Dean Koontz, Brother Odd

In .Inicio, Crítica on 11 septiembre, 2019 at 6:19 AM

Ésta es la tercera novela de la serie.  La primera, Odd Thomas, que comento en este enlace, es muy buena.  Muy novedosa en la manera como se cuenta la historia, muy novedosa en los personajes que sacan adelante a la trama y con un final muy inesperado, pero bien planteado.  La recomiendo.  Sirve muy bien como introducción a un mundo del que da ganas seguir leyendo.  Por eso me conseguí la segunda novela, Forever Odd, que comento en este otro enlace.  Aquí la cosa decae un poco, la amenaza ya no es masiva, sino solamente contra Thomas y su mejor amigo.  Y las soluciones a los problemas son casi todas a través del diálogo.  Está bien, pero no está al nivel de la primera.  Aun así, me gustó y por eso procedí con la tercera novela, Brother Odd.

Brother Odd es distinta a las anteriores.  En cierta medida incluso cambia las reglas.  Para empezar, parte del atractivo de las historias era que transcurrían en un pueblo pequeño en el que todos se conocen y en el que Thomas tiene aliados particulares, Pico Mundo.  En Brother Odd Thomas inicia su peregrinación, que continuará en las novelas posteriores, que lo llevará a rincones oscuros de Estados Unidos, pero siempre manteniéndose en el ámbito rural.  Thomas no funciona en ciudades, porque ahí hay demasiados fantasmas y espíritus.  Él necesita estar al margen de eso.

Así que el personaje principal está fuera de su ámbito conocido.  Se ha retirado a un monasterio a estar tranquilo y a meditar.  Los acontecimientos de las dos novelas anteriores lo han dejado alterado y necesita este tiempo de relax.  No obstante, pronto comenzará a haber problemas y él tendrá que entrar en acción para salvar a unos niños.  Pero primero insistamos en que ya no está en Pico Mundo, lo que cambia bastante la tonalidad de la historia.  A mi parecer, le quita mucho de atractivo a la historia.

Segundo, ya no están sus aliados.  Parte importante de la primera novela eran los personajes disparatados con los que tenía que tratar Thomas para poder salir adelante.  Desde su novia Stormy hasta el escritor o el sheriff del pueblo.  Si bien este espacio es llenado con nuevos personajes, estos no están a la altura de los que ya conocíamos.  Básicamente curas y monjas han venido a parar a San Bartolomeo buscando paz y tranquilidad.  Muchos de estos tienen vidas pasadas secretas interesantes, pero no son exploradas a mucha profundidad.  Está bien, pero no llega al nivel de las dos novelas anteriores.  En este frente Brother Odd también sale perdiendo.

Tercero, la amenaza es una tontería.  En la primera novela la amenaza son otros seres humanos.  Sí, hay unas entidades sobrenaturales involucradas que quieren que haya una matanza, pero al final son un grupo de humanos mal intencionados.  En la segunda pasa algo parecido.  Es un grupo de humanos que quieren hacerle daño a Thomas.  El contraste entre Thomas con sus poderes impredecibles y los villanos realistas es interesantes.  En Brother Odd no hay eso.  Aquí tenemos una amenaza sobrenatural considerablemente superior a Thomas y sus habilidades.  Y por supuesto, la resolución es arbitraria.  No me gusta.

Sigue estando muy bien escrito con diálogos muy inteligentes.  El personaje Odd Thomas sigue siendo adorable y su cruzada sigue siendo algo con lo que todos nosotros nos podemos identificar.  Pero Brother Odd no es la mejor de la serie.

David Leitch, Fast & Furious: Hobbs & Shaw

In .Inicio, Crítica on 28 agosto, 2019 at 2:39 PM

Éste es el spin off de la franquicia Fast & Furious.  Es básicamente lo que pasaría si Vin Diesel -la cara de F&F- se fuera de vacaciones y todos los demás se quedaran en el estudio a hacer la película que no les habrían dejado porque dañaría la marca.  Tiene una moto transformer que incluso suena cuando se transforma como un Autobot transformándose.  Tiene al personaje de Jason Stratham -que en F&F 6 era villano y mató a sangre fría al carismático personaje Han y que en F&F 7 mató a varias personas para llegar a Toretto y a su equipo- como bueno.  Hablando de blanquear a criminales europeos blancos de cuello blanco.

Y el personaje de Dwayne Johnson, que en F&F 5 es introducido como un oficial que comanda un equipo de varias personas, ahora de pronto es un lobo solitario que siendo padre de familia soltero -o sea, si se muere su hija se queda sola en el mundo, porque además en los primeros minutos de esta película dejan en claro que no hay más familiares a los cuales acudir- se va a hacer maromas por el mundo tentando a la muerte.  Hablando de paternidad responsable.  Hey, Hobbs, deberías ver lo que el personaje de Paul Walker hizo cuando tuvo su primer hijo en F&F 7: se fue a vivir una vida tranquila lejos de narcotraficantes y dementes homicidas.

Tiene a Idris Elba apuñalando gente con ladrillos.  No, no es una metáfora literaria.  Realmente agarra un ladrillo y apuñala a un policía con él.  Así de fuerte es, alucina.  Tiene a Vanessa Kirby, que tiene por lo menos veinte años menos que Jason Stratham, interpretando a su hermana compañera de juegos cuando eran niños.

En fin, esta película es una locura.  Nada tiene sentido.  Ni siquiera el tiempo corre como debería correr (uno de los personajes tiene horas de vida por un químico que se ha inyectado y sin embargo cada cierto tiempo hay una puesta de sol distinta; ni qué decir de lo viajes alrededor del mundo que deberían tomar más tiempo que el disponible).  Por dios, ni siquiera la anatomía básica se aplica: En un momento una cadena se rompe y Hobbs le dice a todos que no se preocupen y él con sus músculos es capaz de bajarse un helicóptero, algo que la cadena de metal no pudo.

Y aun así, nada de eso me importa.  Ésta es una de las mejores películas de acción que he visto en mucho tiempo.  Las peleas son impecables.  Los diálogos son geniales.  Las persecuciones son ingeiosas: A pesar de ser la novena película en una franquicia de persecuciones de autos, H&S tiene un par de persecuciones que contienen elementos que nunca antes había visto.

No, no estoy bromeando.  Si estás dispuesto a dejar pasar las inconsistencias, es una película muy emocionante.  Vanessa Kirby hace acrobacias que ya quisiera Tom Cruise haber soñado antes.  Y la secuencia final con un giro narrativo para que nadie pueda usar armas -lo que hace que todo sea a puñetazo limpio- es justo lo que hacía falta después de dos horas de demoliciones y disparos y explosiones.

Como estaba comentando con un amigo hace unos días, ya no hacen películas de acción como éstas, en las que tiran por la ventana toda intención de tener sentido y preocupación por ser políticamente correcto.  Aquí lo único que importa es que las secuencias de acción sean impecables y que sean emocionantes.

Y lo son.  El director David Leitch aplica todo lo que ha aprendido en John Wyck y en Deadpool 2.  Sabe exactamente lo que hace y sabe perfectamente lo que funciona.  Mientras tanto, Chris Morgan, que es el que se ha escrito la franquicia entera, ofrece exactamente la historia que los fans de F&F queríamos ver, pero que nunca harían porque había que cuidar la marca.

Si no hacen H&S 2 o sacan otro spin off con el personaje de Ryan Reynolds colaborando con el personaje de Kevin Hart (que tienen cameos que posiblemente grabaron sin guión porque son una locura) -¿Fast & Furious: Locke & Dinckley?-, estarían perdiendo dinero.

Por lo pronto, Justin Lin ya está filmando Fast & Furious 9 y la décima está anunciada para el 2021.  Así que hay Toretto para rato.

Poldark Mego, Pandemia Z

In .Inicio, Crítica on 13 agosto, 2019 at 5:10 PM

Conocí a Poldark Mego en un evento sobre muertos vivientes que organizó la revista Aeternum, el Encuentro Z.  Lo comento en este enlace.  Unos meses después, en la Feria Internacional del Libro de Lima, Poldark por fin lanzó su primera novela, Pandemia Z Sobrevivientes.  Una enumeración en la contratapa hace asumir que ésta es la primera de una serie.

En el Encuentro Z hablamos justamente de cuánto iba a durar la onda de los zombis y si algo podría revivirlos al nivel de moda en el que estuvieron hace unos años.  Poldark en esa ocasión dijo que todo dependía de que nuevos autores propusieran nuevas ideas que llamaran la atención.  Ahora tenemos Pandemia Z, que busca precisamente eso.

Lo primero que debo decir es que me llamó la atención lo pesimista que es la historia de Poldark, siendo él una persona tan positiva.  Él como persona es optimista y buena onda.  Habría pensado que su novela sería más alentadora.  No es el caso.  Los seres humanos en Pandemia Z son de lo peor.  Son básicamente incapaces de colaborar entre ellos, caen a lo más bajo de su naturaleza y pareciera que Poldark no le tiene fe a la sociedad.

Que es una opción.  No digo que por eso la novela sea mala.  Por el contrario, es muy buena en explorar justamente los límites de esas bajezas y los extremos a los que algunas personas son capaces de acceder para sobrevivir.

Lo segundo es que Poldark es claramente un amante del género.  Hace muchas referencias obvias y otras muy sutiles a obras clásicas de zombis, desde los títulos de los capítulos hasta algunas situaciones.  Es alguien que conoce el campo.  Y aun así, hay una regla que rompe.

Nuevamente, no digo que sea malo.  Lo explora a profundidad, dejando un saldo positivo al final, porque hay un mensaje después de todo.  Pero un fan duro del subgénero de los zombis saltaría de inmediato cuando se hace cierta revelación en los primeros dos capítulos.

Los personajes son sólidos.  La historia se demora un poco en realmente arrancar, pero una vez que lo hace se mantiene sólida también.  La descripción de todo lo que tienen los personajes alrededor es efectiva.  Éste es un buen libro para los amantes de los zombis.

Anthony Russo & Joe Russo, Avengers: Endgame

In .Inicio, Crítica on 9 julio, 2019 at 7:18 AM

Astutamente Disney está colocando nuevamente en cines su éxito comercial Avengers: Endgame, con unos cuantos minutos más de cinta, a ver si puede levantar un par de milloncitos adicionales.  Esta película por supuesto que no necesita presentación ni campaña publicitaria.  Todos sabemos que es una de las más vistas en cines de todos los tiempos y una de las más taquilleras.

No podemos negar que Marvel Studios ha sabido perfeccionar su fórmula.  Kevin Feige, el genio maligno detrás de la franquicia, ha sabido planear estas películas y ha sabido aprender las lecciones que han llevado desde la primera de la serie, Ironman en el 2008, hasta este mega éxito en el 2019.  Once años de gloriosa evolución que ya habrían querido entender los amigos de DC Warner.

A raíz del estreno de X-Men: Dark Phoenix, la última de esa otra franquicia, me interesaba comentar cómo las dos se han desarrollado en paralelo.  En redes sociales el mejor comentario que encuentro de Dark Phoenix es “no es la peor de la serie”. ¿Cómo es, entonces, que los estos mutantes han pasado de ser el referente desde su primera, X-Men en el 2000, a ser una caricatura de sí misma?

Cuando salió X-Men, todos queríamos ser mutantes.  Y su personaje más emblemático, Wolverine, pasó a estar en montones de series de cómics al mismo tiempo.  La contundente historia que cuenta la película, los personajes fáciles de querer, el fuerte contenido social de la película, los efectivos diseños visuales, etc.  X-Men fue un éxito no solamente porque cuenta una historia con superhéroes que ya eran queridos.  Ése es un componente ciertamente.  Pero además se trataba de buen cine.  Es una buena película.  Bien hecha, bien pensada, bien ejecutada y excelentemente actuada.

Después vino X-Men United, que está en todas las listas de todos los nerds alrededor del mundo de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos.  Quizás no nos podamos poner de acuerdo acerca de si es la mejor o no, pero definitivamente está en las primeras cinco de todos.  Es así de buena.

No sé si recuerdan, pero en ese entonces todos hablaban de los mutantes.  Había más cómics con ellos, había más series de dibujos animados, etc. ¿Qué fue lo que pasó, entonces? ¿Qué falló?

Yo sé lo que estás pensando.  X-Men: The Last Stand fue lo que pasó.  Sin embargo, la tercera película no es una causa.  Es más bien un efecto.  Es lo que pasa cuando no pasas la antorcha adecuadamente.

Algo así fue lo que pasó con Batman. ¿Se acuerdan del escándalo que causó la primera de Tim Burton? Fue prácticamente una revolución.  Después vino Batman Returns, que para algunos es mejor que la primera, también de Burton.  Y después vino el paso de la antorcha a otro director, Joel Schuhmacher, quien hizo Batman Forever, que es una propuesta completamente distinta.  Y no pegó.  Se tumbó la franquicia.  Después de eso vino Batman & Robin, que da más pena aun.

No se pudo continuar con la visión de Tim Burton, que es irremplazable.  Y no se pudo plantear una visión distinta que estuviera a su nivel tampoco.  Resultado, se tuvo que enterrar a Batman por varios años.  Recién en el 2005 se pudo relanzar al personaje con un director completamente distinto y con una propuesta distinta a la de Burton y a la de Schumacher.

Una franquicia con la que esto no pasó fue con Harry Potter.  Las dos primeras son bastante parecidas y claramente el producto de la mente de Chris Columbus, un director con una línea bien clara.  Después estaba el peligro de que la ahora millonaria franquicia se echara a perder. ¿A quién trajeron para que se encargue de la tercera? A Alfonso Cuarón, quien hoy sabemos que es un genio, pero que en ese entonces no se sabía que podía manejar proyectos millonarios.

X-men no pasó esta prueba.  Brett Ratner, que dirigió Last Stand, pretendió replicar el estilo de Bryan Singer de las dos primeras.  Y no me parece que haya hecho un mal trabajo.  Es tan solo que no estuvo al nivel.  Y por eso todos los fans se le fueron encima.

Después de eso vino otra metida de pata con Wolverine, de Gavin Hood, quien sea que él haya sido.  Pero entonces se le apareció la virgen a la gente de Fox.  El genial Matthew Vaughn, que venía de demostrar que sabía lo que hacía con Kick-Ass y Stardust, les hizo el favor de sacarlos del hoyo con una precuela, First Class, que cuenta la historia de un joven Charles Xavier juntando a su primer equipo de mutantes.

Para entonces Bryan Singer se había quedado sin jugo.  Sus primeras películas, que habían probado ser efectivas, como The usual suspects y Apt pupil, estaban en el pasado.  Ahora teníamos a un lamentable director de fallas como Superman returns o Jack the giant slayer. ¿Cómo es que Fox no vio las señales?

Singer vino a dirigir tres olvidables películas, Days of future past, Apocalypse y Dark Phoenix.  Cada una peor que la anterior.  Y antes de que me discutas que estoy equivocado porque no sé nada de cine, piensa qué niño hoy en día quiere ser Wolverine.  Hace diez años todos querían ser Wolverine.  Ahora no.  Ahora todos quieren ser un Avenger.

Y por eso Kevin Feige es un caso de estudio que deberíamos estar buscando replicar.  No Bryan Singer, por dios.

 

Luis Arbaiza, Thecnetos

In .Inicio, Crítica on 20 junio, 2019 at 1:24 AM

(Éste es un comentario que escribí a la novela peruana de ciencia ficción Thecnetos.  Originalmente la publiqué en el blog que tenía en La Mula en abril del 2011.  Dado que la segunda parte ya ha sido lanzada oficialmente y nunca comenté la primera en este blog, aquí la replico)

Thecnetos es una novela de ciencia ficción dura escrita por el peruano Luis Arbaiza.  Definirla es difícil, porque se trata de una obra bastante fuera de lo común, lo cual en este caso es algo bueno.  Me enteré de la existencia de este libro por un comentario que le había dedicado Daniel Salvo en su columna de El Peruano.  De ahí rescato dos ideas con las que estoy de acuerdo: Primero, que el peor enemigo de Arbaiza es su editor… Pareciera que lo odia, porque hizo un pésimo trabajo procesando Thecnetos.  Segundo, que en otro contexto Arbaiza se habría hecho famoso con un trabajo como éste.

Thecnetos transcurre en un lejano futuro, en el que la humanidad hace tiempo dejó de ser lo que hoy llamaríamos humanidad y ha evolucionado a otra cosa.  Buena parte del libro está dedicado a describir cómo sería esa sociedad y cómo son los individuos que la conforman.  Esto de por sí solo ya es una delicia, en la que Arbaiza se la pasa hablando de meta-corporaciones que controlan todos los aspectos de la vida de las personas, las castas que la componen, los conflictos entre estas meta-corporaciones, etc.  Pero sobre eso no es Thecnetos.

El libro narra los sucesos que vienen luego de que un científico, conocido simplemente como L, descubre que en apenas una generación el universo cambiará y ya no tendrá las condiciones para mantener vida.  Es decir, no es que el universo mismo esté llegando a su fin, sino que pronto dejará de ser habitable.  Viene a continuación una serie de conflictos y de planes para intentar salvar a lo que queda de humanidad.  L tiene un plan, pero siendo un científico de baja jerarquía en la meta-corporación a la que pertenece, no es tomado en serio desde el comienzo.  Buena parte de Thecnetos son las discusiones filosóficas y científicas que mantiene L con distintos personajes para convencerlos de que deben hacer lo que él sugiere.

Thecnetos comienza con un L decepcionado de la vida y opinando que quizás sea mejor que en el universo no haya seres vivos.  Pero en los primeros capítulos pasa algo que lo hace cambiar de opinión: L se enamora.  Esto no solamente introduce la motivación para querer salvar a la humanidad, sino que además le trae varias complicaciones y es la excusa para otro nivel de conflicto en la historia.

Todo esto se usa de excusa para discutir desde distintos ángulos y de manera exhaustiva la naturaleza misma de la vida y -quizás con mayor intensidad- qué es la conciencia.  Esto último es un tema que se repite y se repite en distintas formas.  Pero no son discusiones complejas o difíciles de entender.  Por el contrario, hay algo de El mundo de Sofía aquí.  Se abordan problemas filosóficos elaborados a través de meditaciones o discusiones de personajes simples que no son particularmente filósofos.  Esto hace que el lector casual entienda los argumentos más difíciles.  Arbaiza tiene claramente un talento para esto: Presentar discusiones simples sobre temas complejos.

Lamentablemente conseguir una copia de Thecnetos es complicado, dado que el mismo autor es el que imprime ejemplares por su cuenta y las vende en festivales o en eventos.  No obstante, tiene un blog en el que ha comenzado a colgar de a pocos el libro.

Los dejo con una cita del libro, en la que creo que medio que se luce Arbaiza.  Es el razonamiento que hace un personaje que toda la vida la ha pasado solo y nunca ha tenido la oportunidad de preguntarle a nadie de dónde viene o quién es.

En los seres vivos, los de ahora y los de antes, es infructuoso buscar otro sentido, otro significado a su industria, a su anatomía, a su conducta y a su psicología. La vida solo sirve para persistir; cualquier examen de los elaborados y a veces oscuros rasgos de la vida, si llega a una suficiente profundidad, llega siempre a esta conclusión: el vacío sentido de la vida es la vida. Y es quizás más honesto y simple admitir que no tiene ningún sentido. Se dice que el fin justifica y explica los medios. Pero en la vida el fin perseguido por ese medio es el mismo medio. La vida es un fenómeno de reproducción que se auto reproduce y nada más. Esto es obvio en las poblaciones y en los individuos, pues solo egoísmo y ansiedad por seguir siendo, se observa al estudiar la prehistoria universal, pero ya somos menos los que sabemos que detrás está la vana pulsión de supervivencia de la molécula germinal, que es una molécula capaz de generar otras moléculas iguales a sí misma, -y que no sabe hacer otra cosa más que eso- y que ha encontrado, después de un infinito tiempo de perfeccionamiento, una infinitamente eficaz forma de copiarse a sí misma (…).

Anna Boden & Ryan Fleck, Captain Marvel

In .Inicio, Crítica on 30 abril, 2019 at 10:02 PM

Ahora que todos están distraídos con Avengers: Endgame quizás pueda publicar esto sin que la gente no me linche.  Cuando recién salió Captain Marvel cometí la atrocidad de decir que no me parecía perfecta y que le encontraba problemas con la narrativa.  Grave error.  De inmediatome cayeron como pirañas los sospechosos comunes a acusarme de machista, misógino, etc.  Y eso que yo no había dicho nada del aspecto de género de la película.  Pero en fin, ése es el mundo en el que vivimos.

Cuando fue el  estreno de Captain Marvel era imposible estar en internet y tener un mínimo de interés por el universo cinematográfico de Marvel sin estar enterado de la controversia alrededor de esta película.  Verán, el universo DC tiene la película Wonder Woman, con la cual se posicionaron como un universo de superhéroes en el que las mujeres tienen un lugar relevante.  Por supuesto que sus superhéroes principales siguen siendo dos hombres, Batman y Superman.  Pero con Wonder Woman pueden decir que entre sus tres superhéroes más poderosos tienen a una mujeres.  Bien por ellos.

Marvel, en cambio, no podía decir lo mismo.  En su universo los superhéroes más poderosos son los Avengers, por lo menos en etiqueta.  Y de estos, los que saltan a la mención si uno le pregunta a quien sea cuáles son los tres que se te ocurren primero, serán definitivamente Ironman y Captain America y quizás Thor o Hulk.  Pero ninguna mujer.  Black Widow es básicamente la asistente de Captain America.  Y Scarlet Witch llegó en la segunda película para ser considerada Avenger recién en la tercera.

Para hacer frente a esto, por lo menos en el mundo cinematográfico que manejan, planearon sacar Captain Marvel, la película que se estrenó hace varias semanas.  Y desde el día uno quedó claro que la intención de este film era imponerse como un referente en el mundito feminista.  Que no está mal.  Es una estrategia comercial válida.

Para eso, desde el comienzo se insistió en que es la más poderosa de todas, en las entrevistas repetían que podía tumbarse a todos los demás, que tiene una historia interesante, etc, etc.

Pues bien.  Todo esto es antes de ir a ver la película.  Ahora hablemos del personaje en cuestión.

A lo mejor Carol Danvers te simpatizó y por alguna razón la vas a tomar como ejemplo a seguir y a tu hija le vas a insistir que vea Captain Marvel.  Genial.  No obstante, hay un detalle que hay que tomar en cuenta.

Carol no tiene que mover un dedo para ser el superhéroe más poderoso del universo Marvel.  Piensen, por ejemplo, en Tomb Raider.  Lara Croft se la pasa toda su vida entrenando y viviendo en las calles para ser la aventurera que luego terminará siendo.  O piensen en Buffy.  Sí, ella es la elegida, pero le cuesta un montón: Entrenamiento, secretos, amigos, etc.

Esto es lo que me parece peligroso de esta película.  Ese mensaje que promueve.  La película Wonder Woman me parece que tiene un problema, pero es otro.  Lo comento en este enlace.  Diana llega a ser la Mujer Mravilla no solamente por haber nacido noble -que sí, puede ser parte de un mensaje perverso-, sino además por rebelarse contra el conformismo de que por ser princesa se debería quedar bajo el cuidado de los guardias.  No, ella sale a escondidas a entrenar, a que la muelan a palazos hasta que aprenda a pelear.

Y por eso ella está al nivel de Superman y de Batman.  Porque hizo ese sacrificio.  No porque le cae del cielo.

Más allá de eso, buena película, excelente acción y buenos efectos.  Todo lo que Marvel nos acostumbra dar para engreírnos.

 

Lenin Solano, Crimen en el colegio

In .Inicio, Crítica on 19 marzo, 2019 at 4:19 PM

Lenin Solano es un autor peruano que vive en Francia.  Ha escrito un montón, pero yo lo conozco más que todo por sus relatos de misterio.  He comentado antes El asesino de notre dame en este enlace.  He tenido además el honor de ser invitado a presentar precisamente esta novela en una edición de la Feria del Libro de San Borja, hace tres años (comentado en este enlace).  Al año siguiente presenté otra novela suya, Muerte en la ciudad luz, en la Feria Internacional del Libro, lo cual comento en este otro enlace.

A lo que quiero llegar es que al autor lo conozco y lo he estado siguiendo.  Aun así, créanme cuando les digo que Crimen en el colegio es lo mejor que ha publicado hasta ahora.

En Crimen en el colegio ha habido un asesinato dentro de una escuela y un detective es llamado para apoyar en la investigación.  Esto se llevará a cabo casi enteramente a través de los diálogos que tiene el detective con los testigos y los posibles asesinos.  Al final de este proceso, el detective llegará a la conclusión correcta y el asesino será capturado.

Esto, que suena simple, no lo es.  Hoy en día escribir un relato de detectives es bastante complicado, porque el público es mucho más sofisticado que hace un siglo.  Todos hemos leído cuentos de Sherlock Holmes o hemos leído las novelas de Agatha Christie o hemos visto películas o hemos visto series.  No obstante, la respuesta a esta audiencia más difícil no es super complicarlo todo.  Por el contrario, es darnos una historia más pensada, con elementos que nos capturen, con un suspenso muy inteligentemente administrado.

Lenin Solano logra esto y solo por eso este libro ya es recomendable.  Sin embargo, hay más en Crimen en el colegio que lo hace superior.  Dos detalles que hay que mencionar.

Primero, a través de los interrogatorios se va descubriendo no solamente el crimen, sino además un mundo muy interesante y retorcido que existe dentro del colegio.  Los dramas, los conflictos, las rivalidades.  En ese sentido, Crimen en el colegio tiene mucho de Agatha Christie.  Si Lenin Solano se mantiene por esta línea y la sigue cultivando, podría llegar lejos.

Segundo, a través de esta historia nos enteramos de la realidad social en la cual opera el colegio.  Los problemas, las preocupaciones.  En sus novelas anterior Lenin había tratado de introducir esta dimensión a su relato, pero en cierta manera se sentía forzado.  En Crimen en el colegio es intrínseco a la historia. Muy bien colocado.  Sutil.

Si Lenin sigue mejorando así, pronto tendremos un importante representante de este género.

Que igual seguirá siendo ignorado por la prensa formal en el Perú, por supuesto.  Como si aquí hicieran su trabajo y escarbaran un poco más allá de lo que les recomiendan sus amigos en primer grado.