Mildemonios

Qué es fantasía (1): Yo ni idea

In .Inicio, Crónica on 28 septiembre, 2012 at 4:14 PM

Hace una semana tuve la oportunidad de entrevistar al diplomático Harry Beleván.  Esto como parte de una iniciativa que está saliendo colgada en la web librosperuanos.com, por la cual estamos entrevistando a distitos escritores peruanos (por el momento hemos colgado una entrevista a Carlos Calderón Fajardo, otra a José Güich y otra a Alonso Cueto, la de Harry Beleván va a ser colgada en un par de semanas).  No solamente ha escrito libros de cuentos y novelas, sino que además tiene un libro bastante difundido, Teoría de lo fantástico, en el que aborda el tema desde la perspectiva académica.  Sabiendo que ha estudiado el asunto, le pregunté la más simple de las preguntas con respecto al tema, una que yo por lo menos no he podido responder por mi cuenta: Cómo se define, entonces, el género de fantasía.

Se supone que su posición pesa, más allá de si uno está de acuerdo o no, en el sentido en el que no solamente es un autor que ha explorado el género, sino que además en calidad de literato lo ha analizado.  Me llamó la atención que me dijera que una condición que tiene que darse en un relato para que pueda ser considerado dentro de lo fantástico, es que tiene que arrancar en nuestro mundo habitual.  Y luego tiene que darse un suceso que rompa la realidad y transporte al personaje a un mundo con otras reglas (¿está bien así o me estoy confundiendo?).  Para él, por ejemplo, Lord of the rings es otra cosa.

Por supuesto que él tiene todo un sustento para esto.  A mí me sigue pareciendo provocador y le sigo dando vueltas en la cabeza.  Y es que hay un detalle que me lleva a darle más crédito del que podría inicialmente merecer.  Se trata del hecho de que yo sin querer cumplo con esa condición, aunque las razones por las que lo haya hecho no sean del todo nobles.

En mi primera novela, El heraldo en el muelle, tenía la intención de contar una historia que acompañara a un personaje que se está adentrando en un universo fantástico, partiendo de uno realista.  Según Elton Honores, ese título cumple con varias características propias de una primera publicación de un autor que recién comienza.  Por ejemplo, que la narración es en primera persona.  Por las razones sicológicas que sean, El muelle cumple con la condición que pone Harry Beleván.

En la segunda mi intención era contar la historia contraria: La de un personaje que proviene de un mundo fantástico y que tiene que explorar nuestro universo.  No obstante, se me hacía difícil comenzar en una realidad distinta, por lo que tuve que incluir un personaje que va de nuestro mundo al otro y que luego acompaña al personaje principal de regreso.  Para que funcione tenía que comenzar en el mundo de este otro personaje secundario, que sirva para adentrar al lector a ese otro universo con reglas que aún no conoce, pero que tiene que ir conociendo de a pocos para que la historia funcione.  Así El heraldo en la barca termina cumpliendo también con la condición de Harry Beleván, pero nuevamente sin querer.  Esta vez meramente por razones prácticas.

La tercera que estoy por publicar mejor la comento cuando salga.  Parece que estará entrando a librerías en algún momento del mes de octubre.  Pero como es algo medio incierto, mejor lo comento en su momento.

Lo que me interesaba era ir un poco más allá con esta condición, a la que mejor valga la pena ponerle nombre (¿”el Principio Beleván”?).  Haciendo un breve repaso de los títulos fantásticos peruanos que siempre ando comentando, encuentro que es algo que se repite.  Desde El cuy de Acevedo, que cada vez que viaja al futuro o al pasado parte de una realidad peruana fácilmente reconocible (más allá del hecho de que sea un cuy que habla, por supuesto), hasta cada uno de los cuentos de C Carrillo en Para tenerlos bajo llave.  Es más, de los cinco título que incluí en mi top 5 hace un tiempo, tres cumplen y dos no (Thecnetos y Quispichix).  No obstante, ambos se presentan como obras de ciencia ficción, antes que de fantasía.  Así que en cierto sentido, el Principio Beleván se cumpliría en ese ranking.

Claro, sé que hay muchas definiciones para el género de fantasía.  Elton Honores en su libro Mundos imposibles repasa un montón de ellas en sus primeras páginas y casi ninguna pone una condición como ésa.  Pero igual me pareció curioso.

(Dibujito de arriba: http://tortugamarina.wordpress.com/)

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  1. […] que partir de lo real (nuestro mundo) y de ahí pasar a un mundo con otras reglas, lo fantástico. En este post, reflexiono sobre estas ideas y comenta sus propias […]

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