Mildemonios

Harry Bradbeer, Enola Holmes

In .Inicio, Crítica on 25 septiembre, 2020 at 3:34 PM

Déjenme por comenzar aclarando que yo soy un fanático de Sherlock Holmes.  Me encanta el personaje, me encanta el universo creado alrededor de él (su compañero Watson, su relación con Scotland Yard, su red de apoyo callejera, etc), me encanta cómo son narrados los casos que trabaja (cuando son cuentos cortos, no tanto las novelas) y me encanta su ética, sus principios.  Me encanta todo el paquete.

Por eso me emociono cuando anuncian una adaptación.  Sí, ya sé que lo políticamente correcto es decir que la serie Sherlock de la BBC es lo máximo y que es insuperable y que nada más se puede hacer al respecto.  Sin embargo, yo creo que sí se puede hacer mucho más con el personaje.  Sí me gustó la primera película de Guy Ritchie con Robert Downey Jr, porque me pareció que era inusuablemente fiel al texto original: Sherlock siendo un antipático, Watson siendo su único amigo, Scotland Yard tolerándolo porque es efectivo, etc.

Pero hay otras adaptaciones que rompen un poco con la tradición de Sherlock y que no terminan por arruinar el planteamiento del personaje.  Tomen, por ejemplo, The great mouse detective, la película animada de Disney de 1986, que introduce a Basil, un ratón detective que no es otra cosa que Sherlock convertido en roedor.  Es mucho más fiel al personaje original que otras muchas películas que lo han intentado.

Ahora, Sherlock Holmes funciona porque es un personaje complejo.  No es como Batman, que funciona porque justamente tiene un planteamiento simple: Sus padres fueron asesinados por un criminal indefinido cuando era niño, suceso que lo traumatiza y lo lleva a ser un vigilante obsesivo que le ha declarado la guerra a todo el crimen como respuesta.  Simple.  En cambio, Sherlock es complejo y tiene muchas aristas.  Es brillante, pero tiene una obsesión por el siguiente reto.  Por eso consume drogas por momentos: Porque se pone ansioso cuando no tiene un caso difícil entre manos.  En ese sentido, está claro que Sherlock es un personaje con trastornos.  Por eso me parecía que Robert Downey Jr lo capturaba bien en la primera película.

Pues bien, llegamos así a Enola Holmes, una película estrenada por Netflix en estos días.  Rompe con varios elementos clásicos de la tradición de Sherlock Holmes, que podría dejar pasar si fuese una buena historia.  Lamentablemente no lo es.  Y me hubiera gustado que lo fuera, porque la idea de que Sherlock tenía una hermana menor que era tan brillante como él realmente me parecía atractiva.  Es una lástima que se hayan ido por el camino de definir a Enola como contraparte a Sherlock y Mycroft, en vez de definirla como brillante por sus propios méritos.

Al final el mensaje que queda es que Enola es interesante por su relación con ellos dos y con su madre y en menor medida porque ella es interesante y profunda por su cuenta.

En ese proceso, por supuesto, tienen que tomar al personaje que todos sus seguidores aman y lo tienen que despreciar para darle espacio al nuevo personaje.  Algo que es una tendencia.  La serie Watchmen de HBO intenta eso destruyendo al personaje Ozymandias -que en el material original es el hombre más inteligente del mundo- mostrándolo cometiendo errores estúpidos, para darle espacio a la genial y brillante nueva mini Ozymandias, que lo supera en todos los aspectos… porque el original se volvió idiota de un momento a otro.

Lo mismo pasa con las últimas tres películas de Star Wars.  Tienen que tomar a Luke y olvidar que era un personaje idealista, comprometido, creyente y entregado para convertirlo en un viejo amargado y asesino de niños ni más ni menos, de tal manera que haya espacio para el reemplazo, Rey, que es mágicamente mejor que él en todo porque es mejor que él.

En Enola Holmes, de pronto resulta que Sherlock es un caballero que observa las reglas de la sociedad, que es recto y correcto, que no tiene sensibilidad social.  De esta manera hay espacio para que llegue Enola y cubra esos aspectos.  Me da mucha pena, porque si hubieran mantenido el personaje original de Sherlock como realmente es y hubieran construido a una Enola sobre la base de eso que sobresale por sus propios méritos, habría sido el inicio de una franquicia muy interesante.

Justamente uno de los detalles que hace tan interesante a Sherlock es que es iconoclasta.  No respetaba las reglas de la sociedad.  No le importaba lo que la gente esperaba de él.  Mantenía amigos en todos los estratos sociales.  No sólo eso, hay casos en los que él deja ir al culpable de un crimen, porque considera que es la víctima de alguna injusticia social.  O sea, es incorrecto que no tenga sensibilidad social.

En un momento de Enola Holmes, un personaje lo acusa de tener una visión sesgada, por haber crecido en un castillo en una vida de privilegios, lo cual rompe también con el personaje.  En los cuentos se relata cómo Sherlock desde sus orígenes había hecho el específico esfuerzo de pasar tiempo en distintas realidades, mantener amigos delincuentes y de establecer una red de contactos en distintos grupos para precisamente ser más objetivo.

Ni qué decir de Mycroft.  El hermano mayor de Sherlock, que también es sobresalientemente inteligente.  En los textos lo plantean como una antítesis de Sherlock en el sentido en el que usa sus talentos para la política, que no cuida su físico, etc.  En la serie de la BBC lo replantean como un conspirador involucrado en los más altos niveles de la sociedad.  Me pareció bien planteado, aunque me molestó que fuera un amargado.

En los libros, Mycroft no es un amargado.  Es un tipo de buen humor y que mantiene una relativa buena relación con Sherlock.  Es tan solo que tiene otros intereses.  En ese sentido, la interpretación de Stephen Fry en la segunda película de Guy Ritchie me parece más adecuada.  Un tipo brillante y tan inexplicable como Sherlock, pero buena gente y ameno.  Carismático de una manera distinta.  Otra cosa importante: Mycroft también rompe las reglas de la sociedad.

El Mycroft de Enola Holmes es un pobre imbécil.  Es amargado, no tiene brillantez alguna, es constantemente burlado por Enola porque Enola es Enola, etc.  Desperdicio de un buen personaje solo para dejar espacio a un personaje nuevo que se agarra parte de su mérito.

Un detalle final que me molesta: La sugerencia de que Mycroft y Sherlock no intervienen en la política de su país, porque están desconectados con los cambios de la sociedad y porque no tienen interés en los menos favorecidos.  Eso es un cambio fuerte.  En los libros ambos están constantemente interviniendo en el rumbo del Reino Unido, cada uno de una manera distinta.  Mycroft, de hecho, está metido en el gobierno.  Sherlock de maneras más sutiles.

Por todo esto me da pena.  Han podido construir algo encima de la mitología que creó Sir Arthur Conan Doyle con sus libros.  Decidieron irse por el camino fácil y destruir partes de ese universo para forzar espacio en el cual colocar los méritos de un nuevo personaje.  Qué desperdicio.

 

  1. […] Déjenme por comenzar aclarando que yo soy un fanático de Sherlock Holmes. Me encanta el personaje, me encanta el universo creado alrededor de él (su compañero Watson, su relación con Scotland Yard, su red de apoyo callejera, etc), me encanta cómo son narrados los casos que trabaja (cuando son cuentos cortos, no tanto las novelas) y me encanta su ética, sus principios. Me encanta todo el paquete. (Seguir leyendo) […]

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