Mildemonios

Al filo de la ley: A que no es tan mala

In .Inicio, Crítica on 23 julio, 2015 at 3:28 PM

house01

Primero lo primero.  Al filo de la ley no es una buena película.  Sorry, no lo es.  Me parece chévere que la hayan hecho, me parece más chévere que vayan a hacer una segunda parte (en la que espero que solucionen los problemas que tuvo la primera), pero definitivamente no la recomendaría y no la defendería.

Es una película con muchos problemas.  Mencionaré algunos a pesar de que no soy un técnico, ni un crítico de cine.  Solamente algunos detalles de Al filo de la ley que me impidieron completamente disfrutar la experiencia.

Primero, el sonido.  Por lo general no soy muy quisquilloso con estos detalles técnicos si es que la historia de un film me está pareciendo entretenida, pero por dios.  Al encargado del sonido de Al filo de la ley hay que conseguirle otra chamba urgentemente.  Segundo, las transiciones entre las secuencias.  Son malísimas y en algunos momentos rompen completamente el hilo de la trama (que sí la hay, aunque no te guste o te parezca mala).  Hay una secuencia en la que los dos personajes principales arman todo un chongo para conseguir un carro impresionante… Corte.  Siguiente secuencia comienza con ellos conduciendo cualquier otra cosa.  Descuadra completamente.  Tercero, todas las escenas de acción son de bajo presupuesto y pasan piola, porque así están planteadas.  Pero hay una en la que se muestra una explosión que, pucha, yo con Movie Maker te hago algo mejor.  Es ofensivamente mala.  Con decir que el fuego sale pixeleado.  Es tan mala la escena que no pasa ni bajo el membrete de “tan malo que es bueno”.

Habiendo dicho todo esto, lo cierto es que buena porción de lo que podemos llamar nuestra crítica especializada de cine se le ha ido encima, porque en fin, al alacrán que le pica al lagarto no le podemos pedir que vaya contra su naturaleza.  Desde el momento en el que ninguno de ellos nota el obvio y evidente “homenaje” que es esta película a Fast & Furious, pero con bajo presupuesto (lo único que falta es que Julian Legaspi aparezca con el pelo rapado), ya te puedes ir dando cuenta de que se trata de opiniones de gente que está comentando un género que no entiende. ¿Cómo? ¿Que las actuaciones no son convincentes? ¿Quién CUERNOS va a ver The last stand para llorar con la emotiva interpretación de Arnold Schwarznegger de un sheriff de pueblito texano? No, pues.  Las actuaciones no son un elemento relevante en una película de acción.  Y en una película de acción clase B menos aún. ¿O es que alguien aquí espera que Lorenzo Lamas en Mega Shark te reconecte con tu niño interior? No, pues.  Es como reclamar que no haya zombies en una comedia romántica, porque solo he visto películas de zombies toda mi vida y si no hay zombies es mala.

Con lo cual, nuevamente, no digo que Al filo de la ley sea buena.  Lo que digo es que cada género tiene sus estándares y que si no los conoces mejor te callas la boca.

Es más, las actuaciones en Al filo de la ley para mí no es un problema.  No son excelentes, pero no son malas, tampoco.  Y cuadran con la propuesta.  Julian Legaspi y Renato Rossini no apuntan alto, porque no necesitan.  Pero además, porque no tendría sentido que lo hagan.  Hacen lo que tienen que hacer, sonríen, miran a las flacas, se las levantan, hacen sus escenas de acción, etc, etc, y listo.

Mención aparte se merece Reynaldo Arenas como el villano.  Varias críticas le dan de alma por sobreactuar.  Y sí, si estuviera en Las malas intenciones, podríamos decir que está sobreactuando.  Pero aquí eso es lo que tiene que hacer.  Lo que hace es tomar a Al Pacino y llevarlo al extremo.  En el contexto de esta película (ojo, en la propuesta de Al filo de la ley y en esta propuesta solamente), esto es lo que se espera de él.  Y lo hace brillantemente.  No cualquier actor se mandaría con esas escenas de tortura y de lecciones de vida para el gangster en formación.

Algo que no he visto que nadie haya comentado es la música.  El fondo rock metal es genial.  Claro, por momentos es echada a perder por la pésima edición de sonido.  Pero cuando no la desperdician, es muy adecuada.  Es más, hay una secuencia que transcurre en un taller mecánico (un ta-ller-me-ca-ni-co… ¿Y ni así sacaste la relación que hay con Fast & Furious?) en el que de la nada tres mecánicas que inexplicablemente bien podrían ser modelos, vestidas como si estuviesen modelando terminan de arreglar un carro y se ponen a bailar así de la nada.  Aparece una DJ inexplicablemente, se instala sin pedirle permiso a nadie, pone música y todos -Julian Legaspi y Renato Rossini incluídos-, se ponen a bailar por un rato.  Este incruste no lo voy a defender porque en fin.  Pero ahí se los dejo.

(Fotito de arriba: http://automovilescolombia.com/)

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