Mildemonios

Avatar, James Cameron

In .Inicio, Crítica on 16 diciembre, 2011 at 3:06 PM

Fui a ver el experimento de James Cameron, Avatar.  Por supuesto, la vi en 3D, como debe ser.  En general me pareció una buena película, con una historia decente -pero no demoledora- y con un planteamiento visual digno del siglo XXI.  Como decía el amigo @yog_sototh en el twitter, uno puede decir tranquilamente que Cameron lo ha hecho de nuevo.  Estoy más que seguro que ésta será una película que terminará siendo una referencia indispensable cuando se hable del cine del nuevo milenio de aquí a unos 10 años.  Como lo fue Terminator en su momento o The Abyss o Titanic.  James Cameron sabe lo que hace y dejémoslo ahí.  Yo no soy crítico de cine.  Para los detalles cinéfilos los dejo con los maestros de Slate o con los genios de AVClub (dos medios a los que siempre acudo para saber qué tal es una película antes de verla).

En este post yo sólo quería comentar dos puntos que me parecieron discutibles de la película.  Ok, es una loa a la defensa del medio ambiente y en contra de la industrialización y en fin.  Sí, pues.  De hecho, es bastante simbólico que en esta película se incluya una secuencia de una batalla entre un humano dentro de un robot mecánico contra un monstruo y gane el monstruo, siendo el humano el malo; mientras que apenas dos décadas atrás, en Aliens James Cameron incluyera una pelea bastante comparable entre un humano dentro de un robot mecánico -Ripley- contra un monstruo -la mamá alien- y ganara la tecnología, siendo la humana la buena.

Si alguien no ha visto la película y no se quiere arruinar el final con spoilers, mejor no siga leyendo.

En fin.  Primer detalle que no me cuadra: Que el mesías sea externo.  O sea, los na’vi azules están felices viviendo en sus árboles y les va bien.  Llegan los humanos con la tecnología y la industria, malos como ellos solos.  Y cuando arranca el conflicto, resulta que los na’vi tienen los recursos para solucionar el asunto en una y comerse vivos a los humanos.  Pero no están enterados.  Caray, de haber sabido desde el comienzo que se pueden enchufar a la naturaleza de ese planeta y pedirle la gauchada de que mande a sus hordas de animales salvajes a jamearse a los invasores, me habría ahorrado dos horas y media de espectáculo visual.  Pero no.  Tiene que venir el humano -el foráneo, el externo, etc.- para tirarse al lomo del dragón y unificar a los clanes y pedirle el favorcito a Eywa y después salir a poner al ejército humano en cuatro.  Al final, el mensaje de Cameron no es tan pro-derechos de los indígenas como comentan algunos en sus blogs.  Es un juego de doble filo.  Y los paralelos que hacen con el Baguazo fallan en reconocer ese detalle.  Nosotros deberíamos estar en posición de defender nuestra propia Amazonía y nuestras propias posiciones.  Y no esperar a que vengan seres mesiánicos del extranjero a enseñarnos el camino.  Como si no tuviésemos gente capa que sabe cómo hacerla.

Segundo detalle que no me cuadra: Uno no se desenchufa de la naturaleza.  Ya, ok, la selva es cool, es libre, es lo máximo.  Ahí uno está más allá de las limitaciones de la sociedad moderna, man, y a los animalitos de la selva no les importa si te botaron de la universidad por la trica de mate o porque eres un flojo de miércoles.  Listo, chévere.  Pero cualquiera que haya ido a la selva alta, ni qué decir de la baja, sabe perfectamente que la selva no es un juego.  Uno no va ahí a pasarla mostro y cuando comienzan los problemas se desenchufa y regresa a su vida tecnológica con internet y con twitter.  La vida en la selva es una vaina.  Y no solamente me refiero al calor y a los bichos, me refiero a la realidad dura en la que tienen que ver la manera de hacer viables las operaciones productivas, la falta de infraestructura, la falta de medicinas, etc.  Ni qué decir de las enfermedades tropicales que cobran muchas vidas ahí.  Esa versión idealizada de la selva que uno ve en las películas habitualmente (Indiana Jones and the Temple of Doom, por ejemplo), aquí se ve repotenciado por el elemento del enchufe.  Y eso a mí me parece que tiene un efecto negativo en la manera como valoramos nuestra Amazonía.  Nuestra selva es extensa, rica en recursos, con gente de una sabiduría ancestral invalorable… Pero es un lugar fregado y duro.  Y en Avatar simplemente te lo dicen al comienzo, muestran a un militar con tajitos y te lo exhiben por unos minutos cuando Jake Sully se pierde.  Después de eso, la selva es lo máximo.

Igual me pareció una excelente película.  Que la tecnología en la estación humana fuese mostrada de una manera tan habitual o natural (típico de Cameron) me pareció genial.  Y como dije al comienzo, el planteamiento visual es alucinante.

(Originalmente publicado en Economía de los Mil Demonios, 18/09/2009)

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