Mildemonios

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Encuentro Z en Casatomada Librería Café

In .Inicio, Crónica on 11 diciembre, 2018 at 3:11 PM

Como ya he comentado en otros posts, una de las cosas más bacanes de haber publicado novelas de terror es que me ha permitido conocer a gente muy interesante de distintos círculos sociales.  El género del terror en general en el Perú está bastante desarrollado y, también como siempre digo, si las editoriales más formales no lo reconocen debe ser porque tienen la cabeza metida en la arena.  No se me ocurre otra explicación.

Prueba de esto son las distintas agrupaciones que se forman alrededor de la temática del terror y los eventos que organizan.  Justamente hace un par de meses me invitaron a hablar en uno.  Se trataba del Encuentro Z, organizado por la Revista Resistencia en la librería y café Casatomada en San Isidro.  Tuve el honor de compartir mesa con Poldark Mego, que claramente es un fanático del género, y con Gonzalo del Rosario, cuyo enfoque es más humorístico.

Estuvo interesante en el sentido en que si bien cada uno de nosotros escribe algo completamente distinto, había referencias que se repetían.  Obviamente George Romero.  Pero además, algunos elementos que nos habían impactado de pequeños.  Se mencionó a Tarman, por ejemplo, el cadáver reanimado de la película burlona El regreso de los muertos vivientes.

Un asistente nos preguntó qué esperábamos que pasara con el género de zombis ahora.  Mi visión era un poco más apocalíptica: Que ya pasó de moda y que por lo menos a nivel comercial no debíamos esperar nada muy impactante.  Poldark, en cambio, decía que es un género que constantemente se está reinventando, así que debíamos esperar algún giro novedoso pronto.  Y Gonzalo está más interesado en burlarse de todo, con zombis o sin zombis.  Lo cual no está mal.  Es su estilo, su línea.

Por el otro lado, también es bonito ver que hay una comunidad que se ha formado alrededor de un tema que me gusta tanto.  Lo digo, porque me ha pasado varias veces: Que me gusta algo que creo que a nadie más le gusta y de pronto resulta que tiene toda una legión de seguidores.  Que lo único que hacía falta era que nos encontráramos entre nosotros.

Me pasó con Doctor Who antes del 50 aniversario, con Foundation cuando estaba en el colegio, con Watchmen cuando estaba en la universidad.  Aunque, claro, el fenómeno de los zombis es mucho más grande que todos estos juntos.

Finalmente, sobre Death Troopers

In .Inicio, Crítica on 20 agosto, 2013 at 8:47 PM

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Creo que ésta va a ser la última vez que estire tanto el comentario de un libro que he leído, por más chévere que me haya parecido.  Intenté separar el comentario acerca de Death troopers en tres posts: Uno sobre el aspecto de que ésta es una novela que transcurre en el mundo de Star Wars, otro sobre el componente zombie que tiene la novela y ahora pretendo comentar la historia y los personajes independientemente de esos dos factores.  Pero, ¿saben qué? Es mucha chamba.  Me canso.

En todo caso, comencemos con los personajes.  Death troopers, como toda historia de zombies que se respete, tiene de protagonistas a un grupo de sobrevivientes que no están particularmente entrenados para enfrentarse a la amenaza que tienen encima.  En este caso son dos muchachos que están siendo transportados en una nave prisión a su destino final: Un penal en un planeta lejano.  Su padre acaba de morir y ellos se han quedado tratando de sobrevivir en un entorno muy hostil.  Han heredado a los enemigos de su padre contrabandista.  Los guardias los maltratan.  En fin, todo lo que puede hacer que una epidemia zombie se vea como una salvación.

Pero ninguna historia de terror no está completa sin la joven idealista inocente.  En Death troopers la tenemos en la forma de una médico de familia acomodada que ha aceptado ser doctora de la nave prisión como forma de rebelarse contra lo que su familia espera de ella.  Claro, la pataleta le saldrá cara cuando la gente comience a morir y ella no pueda explicarlo.  Luego, cuando los cadáveres se levanten, ella no se espantará del hecho de que muertos vivientes vienen por ella, sino del aspecto oscuro del asunto.  Como explicaba en uno de los posts anteriores, los zombies en esta novela tienen un origen medio místico y eso es lo que le da miedo a la joven doctora.

Hay unos cuantos personajes relevantes más por ahí.  El oficial imperial desalmado, el criminal vengativo, etc.  Y un par de personajes cuya sola aparición son una sorpresa, pero que son relevantes para la historia y hacen que ésta gire en otra dirección completamente.

En general debo decir que: 1. Death troopers es recomendable para fans de los zombies y de Star Wars. 2. Me voy a conseguir la segunda parte apenas pueda. 3. No pienso escribir una reseña por partes como ésta nunca más en mi perra vida.

(Dibujito de arriba: http://adambaines.blogspot.com/)

Más sobre Death troopers

In .Inicio, Crítica on 7 agosto, 2013 at 9:21 PM

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En  un post anterior comencé a comentar la novela Death troopers de Joe Schreiber.  Y ahí me enfoqué solamente en el aspecto de la novela que tenía que ver con el hecho de que transcurre en el universo Star Wars.  En este otro post quería enfocarme específicamente en el elemento zombie.  Después de todo, se trata de una novela del género zombie que casualmente transcurre en esa galaxia far, far away.

Schreiber se preocupa por describir un zombie que cumple con las reglas de un zombie clásico.  Es una amenaza que se transmite por mordida, el infectado muere y después es reanimado, etc, etc.  Sin embargo, hay algunas diferencias importantes.  Por ejemplo, el zombie en Death troopers no busca agarrar vivos para simplemente alimentarse.  Lo que pasa es que hay una especie de mente colectiva que está compuesta por todos los infectados y su objetivo en la vida es infectar cada vez más gente para crecer.  En ese sentido, usa a los cadáveres reanimados para expandir la infección.

Otro detalle importante es que estos zombies corren.  Sí, sí, ya sé que eso no es novedad desde 28 days later, pero Schreiber los pone de cierta manera que deja en claro casi siempre que se trata de cuerpos en decadencia, en descomposición.  Se preocupa de plantear situaciones en las cuales es realmente espantoso lo que está pasando.  En ir al detalle de lo que el personaje está viendo y con qué lo relaciona.  No es simplemente una descripción al detalle del gore del asunto.  Después de todo, uno de los personajes es una doctora y tiene experiencia abriendo cadáveres.  No le da miedo que uno e esos cadáveres se pare y la persiga.  No obstante, el aspecto de lo que le da miedo de todo el asunto no es que ella reconoce que hay una entidad malvada superior que podría estar en control de todo.  O por lo menos eso es lo que cree.

Un último aspecto chévere es que la infección afecta distinto a los distintos tipos de seres que hay a bordo.  A los humanos los convierte en básicamente zombies, pero a los wookies les genera un efecto distinto.  Y así con las demás.  De esa forma se introduce un elemento de incertidumbre más: Si no eres humano y eres mordido, no sabes si te convertirás en uno más o si tienes esperanza de soportar la infección.

Finalmente, hay una parte en la que nadie sabe qué es lo que está pasando a bordo de la nave, pero la gente está muriendo extrañamente.  Pero no solo eso, sino que los cuerpos están desapareciendo.  Schreiber no estira esta parte de la novela, pues sabe que los que la están leyendo están al tanto de que se trata de una historia de zombies y están esperando a que aparezcan y arranque el quilombo.  Pero además, en esa parte de la historia es que se balancean las cosas para que, a pesar de transcurrir en un escenario futurista, todo tenga sentido.

Me refiero a que en las películas hemos visto que en Star Wars la gente anda armada con blasters que serían bastante útiles en una epidemia zombie.  En esa parte inicial es que se equilibran las cosas para que la amenaza de los zombies sea más tétrica.

(Dibujito de arriba: http://dc-concept.blogspot.com/)

Necesitamos más editores que la vean (2): Más evidencia… Los encuentros en vivo

In .Inicio, Crónica on 17 agosto, 2012 at 4:33 PM

En un post anterior estaba comentando cómo es que en el Perú sí hay un mercado creciente para comics y otros productos parecidos.  Y que debería ser cuestión de tiempo antes de que eso se traduzca a una mayor oferta de historietas y novelas de fantasía editadas en el Perú y hechas por peruanos… Si es que editores / productores / promotores / representantes la ven, por supusto.  De que hay demanda a mí no me queda ninguna duda.  Otro ejemplo que podemos citar como evidencia son los eventos que se organizan para fans y que desbordan asistentes.

Ok, sólo me voy a referir a tres eventos en Lima, porque eso es lo que he podido ir a presenciar.  Voy a mencionar unos cuantos, solamente.  Siéntanse libres de añadir más a la lista.  Y si tienen fotos o enlaces, también compartirlos.

Los Zombiewalks. Si mal no recuerdo, ha habido hasta ahora dos.  Uno en el 2010 y otro en el 2011.  La convocatoria para el primero fue bien caleta, más que todo por Facebook.  Un grupo de chicos querían replicar en Lima una tradición que hay en otros países: convocar a aficionados al género zombie en un lugar en especial, disfrazarse de muerto viviente y caminar como tal por un tramo de la ciudad, dando la impresión de que por fin llegó la epidemia que tantos tememos.

Yo fui con mi camarita digital para tomar fotos a los que -pensaba- buenamente aparecerían ahí disfrazados.  Grande fue mi sorpresa cuando llegué al parque en el que se había convocado y había miles de miles de personas. ¿Manyan ese parque que está frente al Ministerio de Justicia, en Miraflores? Pues estaba lleno de gente.  Y la gran mayoría estaba disfrazada.  Y uno no se disfraza a menos que no sea fanático.

    

Caminamos por la Arequipa hasta el óvalo de Miraflores, en donde se suponía que acabaría el asunto (tengo entendido).  Pero había tanta gente y había tantas ganas de seguir haciendo algo, que seguimos por toda la avenida Larco.  En el parque que está encima de Larcomar nos quedamos un rato bastante largo.  Fue ameno.  Y muy revelador: Hay un mercado cautivo de productos relacionados al género zombie.  Como ya he comentado en un post en mi otro blog, esto ha estado siendo aprovechado por distribuidoras de películas, que han traído filmes caletas de otros países con contenido de muertos vivientes.  Películas que se mantienen en la cartelera más que las películas peruanas que tienen el total apoyo del Ministerio de la Cultura.

El Zombiecon.  Animados por esta movida, la gente de Editora Vuk decidió adquirir los derechos del comic The Walking Dead (que es más o menos la punta de lanza de la moda de los zombies en el mainstream) para publicarlo en Lima.  Pero no sólo eso, sino que además estuvieron probando suerte con Pride and Prejudice and Zombies y un par de libros más.  Por motivo del lanzamiento del primer número de este comic, se organizó el Zombiecon, una pequeña ocasión en la que se cerró el centro de capacitación La Moneda (una propiedad en la que se organizan cursos y reuniones al costado de la Alianza Francesa) para convocar a todos aquellos que venden cosas relacionadas a zombies (por ejemplo, los amigos de Perro Muerto Produxiones, que sacan comics hechos por peruanos).  El resultado fue una brutalidad de convocatoria, nuevamente.

     

No me queda claro quién organizó el Zombiecon (a lo mejor alguno de ustedes me lo explica)… Si fueron los mismos de la Editora Vuk o si fueron los del Zombiewalk o qué sé yo.  Pero cuando llegué la casa estaba tan llena, que no dejaban entrar a nadie a menos que saliese alguien.  Y la cola para entrar le daba la vuelta a la cuadra.  Y no es una cuadra pequeña.  Es la cuadra que incluye a la Alianza Francesa.  O sea, es inmensa.  Y si no hubiese sido porque me encontré con un amigo que a su vez se encontró con otro amigo, jamás habría entrado.

Adentro había puestos de venta de distintas cosas, había una zona en la que estaba una mancha con juegos de mesa, atrás había cursos de cómo maquillarte de zombie, etc, etc.  E insisto: Repleto de gente.  En ese sentido, bien por Editora Vuk que ha entendido este mercado y que no se está quedando solo en los zombies.  Ya ha anunciado que va a sacar nuevos títulos y por lo pronto está con Hellboy.

Yo quiero zombies en Lima.  En otro post de este blog comentaba cómo un grupo de jóvenes cineastas se han organizado para filmar una película de zombies, Lima Z.  Y como en esos casos lo más complicado son los extras, no tuvieron mejor idea que apelar a esta movida para conseguirlos.  Estos patas postean en facebook cuándo grabarán más escenas y la gente llega.  Simple y sencillo.  Los maquillan y les indican qué hacer y etc, etc.  Pero son los fans los que espontáneamente se aparecen porque quieren salir de zombie en una película del género que tanto les gusta.

  

O sea, no se trata solamente de que es un mercado que comprará lo que sea que saques (que de hecho, sí lo harán si sacas algo bien hecho y alineado con el género en cuestión), sino que además son una comunidad bastante espontáneamente establecida.  Me parece lo máximo.  Y si bien yo personalmente considero que la onda de zombies ya está en muere y que pasará a su estado natural de género de culto pronto, el género del terror aún está bien vivo y coleando.  Y que así como está esta movida de los zombies, hay otras tantas que se podrían aprovechar tranquilamente.

Nuevamente, se trata de que los editores la vean.  Hay mercado, hay escritores y hay artistas.  Se trata de que alguien una los puntos y saque provecho… Algo de lo cual todos nos beneficiaremos.

(Dibujito de arriba: http://www.skottieyoung.com/)

Lima Z, Cinestesia

In .Inicio, Crónica on 9 marzo, 2012 at 2:25 PM

Por si no lo saben, hay un grupo de jóvenes entusiastas que han estado viendo la manera de sacar adelante una película de zombies que transcurre en Lima.  Inicialmente se iba a tratar de cuatro historias independientes que se estaban grabando por separado, pero ahora el plan es que sean solamente tres.  Han tenido algo de rebote en prensa.  Por ejemplo, los han mencionado en Somos en noviembre del año pasado (después de lo cual me imagino que efectivamente hacer la película es completamente accesorio).

Buena parte del motor detrás de este proyecto es el entusiasmo de los fans limeños del género de los zombies, que quieren que haya una película ambientada en Lima y que muestre a muertos vivientes yendo por ahí comiéndose a peruanos promedio.  De hecho, la convocatoria a los extras se hace por medio de un espacio en Facebook, Yo quiero zombies en Lima.  Por ahí también crean eventos para indicar los lugares y los momentos en los cuales harán sus grabaciones, para las cuales necesitan extras que hagan de cadáveres andantes.  Me llamaba la atención que los comentarios en Facebook fuesen tan entusiastas y que la gente fuese con tantas ganas a interpretar a un muerto.  Yo habría supuesto que los papeles más codiciados eran los de los sobrevivientes.  Pero resultó que no.

La semana pasada fui a la convocatoria que hicieron para el sábado 3 de marzo.  Citaron en el parque que está frente al Estudio 4 de Barranco, para de ahí llevar a la gente al local de Cenfotur que está a unas cuadras de ahí.  En ese lugar habían separado varias aulas para llevar a cabo tomas y escenas.  Y en una estaban haciendo el maquillaje.

Aquí la estrella claramente es el maquillaje.  No sé quién será el pata encargado de eso, pero era alguien que sabía lo que hacía.  Como verán de las fotos aquí abajo, el resultado era bastante bueno.  Los asistentes se emocionaban cada 15 ó 20 minutos que salía otro extra maquillado con un corte en el medio de la cara o una mordida en el cuello.  Aunque, claro, en realidad el maquillaje se hacía en paralelo entre varias personas.  Pero había uno que era el que la rompía, lo que no quiere decir que los demás maquilladores no estuviesen a la altura del reto.

Lo que me llamó la atención fue que la grabación se hacía sin guión.  No sé si el proyecto en general no tendrá guión, pero por lo menos lo que se grabó ese día no tenía.  La cámara era digítal y no se prestó total preocupación a la iluminación o al sonido.

Para mayores detalles vayan a este enlace.  Se trata del blog oficial de Cinestesia, el grupo detrás de este proyecto.

    

La horde, Yannick Dahan

In .Inicio, Crítica on 28 octubre, 2011 at 2:55 PM

El domingo fui a ver La Horde, una película francesa de zombies. Me interesaba porque en varios foros mencionaban que era original, a pesar de tratar un tema que ha sido abordado por montones de películas antes: La sociedad se ve amenazada por una plaga que convierte a la gente en cadáveres andantes que buscan comer carne humana viva.  O sea, la amenaza zombie, como se plantea desde el primer film de George Romero en 1968.

La Horde efectivamente es original en el sentido en el que muestra cómo reacciona gente que es básicamente amante de la violencia.  Usualmente las películas de zombies muestran cómo reacciona la gente común y corriente.  Dawn of the dead, Night of the living dead, 28 days later, etc… Las principales películas de muertos vivientes que le podría venir a uno a la mente cuando piensa en el género suelen tener como protagonistas a camarógrafos, comerciantes, vendedores de tiendas, maestras, etc.  O sea, es poco común que sea protagonizada por alguien que ha sido entrenado para la violencia.  Quizás la excepción sean los filmes de la franquicia Resident evil… Pero La Horde es distinta en el sentido en el que los protagonistas aquí no solamente son versados en la violencia, sino que la aman.

La película comienza con una incursión de cuatro comandos de la policía que ingresan a un edificio viejo en el que saben que se refugia una banda de criminales para ejecutarlos.  La incursión sale mal y los policías son capturados por los criminales.  Y entonces llegan los zombies.

La reacción de los criminales y de los policías es mucho más ofensiva que la típica reacción defensiva de los protagonistas habituales de las películas de zombies.  Ni qué decir de la reacción de algunos de los vecinos del edificio en el que transcurre todo, los cuales están habituados a la violencia y saben lo que tienen que hacer.  Entre ellos sobresale René, un veterano de guerra gordo que adora cada momento de la situación, porque le permite regresar a la acción.

Hay harto de Dobermann en La Horde.  Estos tipos son básicamente unos salvajes y están dispuestos a las brutalidades más indescriptibles para sobrevivir.  Pero además, como decía arriba, les gusta la violencia, así que por momentos ni siquiera necesitan excusas para arrancar con la carnicería.  La tensión en ese sentido es, me parece, bastante bien lograda, porque si bien todos tienen que colaborar para poder sobrevivir, son enemigos naturales: criminales, policías y vecinos oprimidos.  Tampoco está ausente la crítica social.  El reiterativo mensaje aquí es que la sociedad es la que genera a estos especímenes y que luego no debe quejarse si no hace nada al respecto.

Hay unas cuantas escenas que se estiran demasiado.  Por ejemplo, una en la que René dispara con una metralleta pesada contra zombies en un pasillo.  Los zombies siguen viniendo y siguen viniendo por lo que parece demasiado tiempo, mientras uno de los criminales y una policía están tratando de abrir una puerta. O la secuencia en la que salen al techo del edificio y ven lo que está pasando con la ciudad.  Se estira demasiado en tomas de las caras de los protagonistas para, luego de varios minutos, recién mostrar una toma de lo que están viendo.  Para el espectador estas secuencias pueden resultar algo tediosas.

Pero por otro lado, hay secuencias que son memorables.  La del policía que se sube al techo de un carro para pelear con una multitud de zombies desde ahí es perfecta: la música, los giros de la cámara, las caras del policía y de los zombies, etc.  Y el final.  No se los voy a arruinar, vayan a verla (aún está en cartelera en horarios que ya habría querido tener Las malas intenciones en su segunda semana).  Pero estén atentos a la última bala que se dispara en toda la película.  Es un final cantado y que se ha adelantado de varias maneras, pero aún así sorprende.  Muy bien hecho.

Actualización 28/10: En Facebook me hacen recordar que cuando colaboré con Voten Camotes recomendando diez películas de zombies, no incluí La Horde y ésta me fue recomendada por Carlos Saldívar.  Eso es correcto.  Si no hubiera sido por su recomendación, sabe dios si hubiera ido a verla al cine.