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Yeon Sang-ho, Train to Busan Presents: Peninsula

In .Inicio, Crítica on 17 abril, 2021 at 7:59 AM

Yo había escuchado de la existencia de la película Tren a Busán de 2016. Recuerdo que en ese entonces se hablaba de que el subgénero de zombis ya estaba de caída. Que lo mejor ya había pasado y que ahora teníamos fórmulas que se repetían y muy poca creatividad. No voy a dar ejemplos, pero recuerdo haber ido al cine a ver todas las que llegaban a Lima y ver todas las que pasaban en cable y la mayoría de las veces me decepcionaban.

Y entonces llegó Tren a Busán, con algunos elementos novedosos, pero además con un tratamiento muy humano del tema. Estos no son solamente personajes que están buscando sobrevivir como sea a la excepcional crisis que les está tocando vivir, sino que además tienen una vida, tienen problemas personales que están tratando de resolver o de dejar pendientes mientras tratan de sobrevivir, pero que luego les pasará la cuenta. Es una película de terror como deberían ser todas las películas de terror: Protagonizadas por personajes que tienen más de dos dimensiones.

El padre ejecutivo tratando de conectarse con su hija, pero incapaz de hacerlo. Durante la crisis lo sacrifica todo por ella. El otro personaje, clase trabajadora, que va a ser padre y que también está dispuesto a todo por un hijo que aun no nace. Es un bonito detalle que al final (Spoiler Alert) los únicos dos personajes que sobrevivan sean la hija de uno y la esposa embrazada del otro. La acción es buena, la idea de que deban tomar control del tren antes de llegar a su destino es excelente. Muy buena película.

Así que me emocionó saber que había una segunda parte. Pero desde el momento en el que esta segunda película explícitamente no es anunciada como una secuela, sino como meramente una película que transcurre en ese mundo, supe que habría problemas. El director es el mismo. Y si bien él co escribió el guión para ambas, su compañero guionista esta vez era otro.

Esto se nota. Peninsula es una historia muy distinta, con un tratamiento muy distinto. La principal diferencia son las secuencias de acción. En Train, las secuencias eran en lugares muy contenidos. Salvo la famosa escena de los zombis sujetándose de un tren en triángulo, todas las demás son bastante humildes. Como que esta película costó apenas US$9 millones. Una inversión rentable, si se considera que hasta el momento ha recaudado más de US$90 millones. Para que se hagan una idea, el remake Dawn of the dead de Zach Snyder costó US$26 millones, que recuperó en su primer fin de semana de estreno.

Como sea, US$9 millones es poco para una película de este vuelo. Entiendo, entonces, que las secuencias sean tan confinadas. Sin embargo, Peninsula tuvo un presupuesto de US$16 millones, casi el doble que la anterior. Y se nota. Esta película es mucho más grandiosa en muchos sentidos. Nada lo deja mejor en claro que las secuencias de persecución en carro, que bien podrían haber salido de la franquicia Fast & Furious.

Peninsula tiene dos secuencias de persecuciones en carro que son tremendamente exageradas y que en buena medida son centrales para la trama. La primera es una secuencia de precisión: Una joven maneja un coche con mucha precisión para poder escapar. Esta secuencia llega a ser cómica por momentos. Como en A-Team, cuando pasan cincuenta cosas, de las cuales veinte eran impredecibles, pero aun así al final resulta que todo era parte del plan. Le quita mucho del espíritu de la película anterior. Ya no estamos frente a personajes profundos y realistas, sino a superhéroes con habilidades irreales a la hora de conducir un carro. Como en Fast & Furious.

La segunda es un despliegue visual inesperado para una película de zombis y funciona muy bien por sí misma, pero no tiene lugar en una película como Peninsula. Esta vez son dos carros manejados para escapar de la ciudad a través de un ferry que los está esperando. Tienen que llegar en un tiempo límite, por lo que deben manejar a altas velocidades por las calles abandonadas con zombis ocasionales, a los que atropellan. No obstante, también son perseguidos por una banda, al mejor estilo de Mad Max.

Y el final mismo es demasiado arbitrario para mi gusto. Pasan demasiadas cosas porque en fin, tenían que pasar, una detrás de otra, para que el resultado sea el que queríamos que sea. Sí, por supuesto que muere tal personaje o tal otro, porque, justamente alguien tenía que morir. Pero al final, se salvan los que desde el comienzo sabíamos que sería demasiado conveniente que se salven.

Les voy a ser sincero, una de las cosas que más me gusta de las historias de zombis en general, es que muestra a personas ordinarias frente a una situación extraordinaria. Train lo hacía a la perfección, por eso nos gustó tanto. El ejecutivo inseguro y el obrero cínico y el joven deportista escolar y los demás. Todos son personajes cotidianos que nos podríamos encontrar en la calle cualquier día. Pero Peninsula no. Lo que tenemos ahora es un comando entrenado y su cuñado delincuente profesional y a la niña corredora de carros y el abuelo soldado en retiro. Todos son personajes muy convenientes para una película de acción. Que puede ser. Pero creo que es menos humana.