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Charles Huamaní, Historias de guerrilla Z

In .Inicio, Crítica on 10 octubre, 2014 at 3:10 PM

Nixinox

Historias de guerrilla Z debe ser el primer libro de verdad escrito en el Perú por un peruano publicado en el Perú y que narra un apocalipsis zombie ambientado en el Perú.  Está escrito por un médico cirujano y hasta donde puedo ver ésta es su primera obra literaria, aunque ya ha publicado textos académicos.  La presentación es impecable, como ya nos tiene acostumbrada la Editorial Altazor.  La ilustración de la portada es insuperable y en general la impresión es muy buena.  Todo bien.

Pues bien, yo tengo dos problemas con este libro.  Primero, es demasiado corto.  Tiene poco menos de 100 páginas y deja muchas historias en el aire.  De hecho, cada capítulo es bastante corto, por lo que hace poco más que introducir una situación, los personajes y lo que sucedió, pero no se mete muy profundo.  Segundo, es un claro “homenaje” a World War Z.  Habiendo dicho esto debo añadir que Historias de guerrilla Z está muy bien escrito, es muy creativo en presentar situaciones nuevas a un género que ya está sobre explotado (el del apocalipsis zombie) y que los diálogos son bastante convincentes, en el sentido en el que cada personaje tiene su propia voz.

Veamos.  Este libro incluso pareciera que pretende existir en el mismo universo que World War Z, algo que no tiene nada de malo.  El problema es que el genial autor de ese libro, Max Brooks, prácticamente se ha inventado una forma propia de contar la historia: Cada capítulo es una entrevista a un personaje distinto que sobrevivió la epidemia zombie.  De a pocos y a través de estas entrevistas (cada una de las cuales es totalmente distinta a las demás: una es a un piloto de helicóptero, otra es a un médico clandestino, otra es a un funcionario israelí…) uno se va enterando cómo es que la epidemia se apoderó de todo el mundo, de cómo se pretendió luchar contra los zombies y de cómo finalmente la humanidad vence.  En este enlace comento la película de Brad Pitt que pretende adaptar el libro y en este otro enlace comento otro libro de Max Brook que expande el universo que creó en World War Z.

Aquí el problema es que cada capítulo de World War Z es prácticamente una obra completa.  Recorre la situación, presenta al personaje, explica exactamente qué es lo que pasó.  En cambio, en Historias de guerrilla Z, cada capítulo es apenas una introducción a algo que podría haber sido genial, pero que se queda ahí.  Insisto en que aun así me entretuvo, porque sí cumple en presentar situaciones y personajes novedosos.  No obstante, siento que se pudo hacer mucho más.

Hay un detalle adicional que me llama la atención de Historias de guerrilla Z: Es optimista.  Mientras que World War Z es pesimista e se apoya en el hecho de que el ser humano es egoísta y ambicioso y que por eso se da la catástrofe, el libro de Huamaní es, por el contrario, positivo.  Apela a que el ser humano (o el peruano, por lo menos) es bueno y creativo y valiente y solidario.  Y que a la hora de la verdad, sale lo mejor de él.  En ese sentido, es un quiebre total de la obra de Max Brooks.  En lo personal no me disgusta, porque Huamaní lo argumenta bien y lo justifica de una manera satisfactoria.

Aún así es un libro histórico, como dije al comienzo.  Es el primer libro peruano de verdad de zombies.  Eso por sí solo ya es un mérito.  Además, me dejó con ganas de saber más del doctor Gutierrez y de toda la gente que se le une para luchar contra la amenaza zombie.  Sería chévere saber que Huamaní está preparando una segunda publicación y que esta vez será más larga.

(Dibujo de arriba: http://rustymunkey.blogspot.com/)

Zombies: Por qué da miedo el zombie

In .Inicio, Crónica on 13 agosto, 2014 at 4:06 PM

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Entonces, ¿por qué algunos monstruos son más populares por momentos? Bueno, pues, porque cada monstruo simboliza algo y ese algo es más pertinente por momentos en la sociedad.  Ahora, el que haya estado atento se debe de haber dado cuenta de que en años anteriores estuvieron de moda los zombies.  Y como que ahora ya no tanto, ¿no?  Entonces, ¿es que acaso lo que simboliza el zombie nos ha dejado de asustar?

Un detalle importante es que la razón por la cual el zombie nos hacía tenerle miedo ha cambiado.  Inicialmente era la idea de que al ser infectado efectiva o simbólicamente, uno perdía su voluntad y era controlado por alguien más o por algo más.  Esto, en el contexto de la guerra fría, era un temor bastante fuerte en la sociedad norteamericana, en donde se presentaba a la libertad como un valor que los distinguía de la alternativa (la Unión Soviética).  En ese entonces la imagen de un típico norteamericano siendo dominado por un médico brujo o por una fuerza extraterrestre o por un hambre tan fuerte que te convertía en otra persona era bastante atemorizante.

Luego llegó Romero y cambió el juego.  Para Romero el inicio de la epidemia no es importante.  Tanto así que en ninguna de sus tres primeras películas se explora eso.  Lo que se hace es definir las reglas: Te contagia si te muerde, son lentos, solo mueren si les destruyes la cabeza.  Y en su momento, las películas de zombies dan miedo por otra cosa: Por el temor a ser comido.  Si se fijan, hay una contradicción en ese detalle.  Si los zombies te quieren comer, ¿cómo es que después aparece la víctima caminando con ellos? ¿No se lo deberían de haber comido entero? Esto es porque los cineastas de esa ola le dedican mucha atención al acto de ser devorado por los muertos vivientes y la sangre y el gore y los intestinos, que es lo que da miedo.  Pero si luego esa misma víctima no se para y anda en búsqueda de más carne viva, la película se acaba pronto.

Y después llegó Max Brooks.  Y con él la cosa es distinta.  En los libros de Brooks, lo que da miedo es algo más.  Es algo que se toma a la perfección para la serie Walking dead y que también está presente en películas post-modernas memorables de zombies como Shaun of the dead.  Me refiero al temor a no ser útil.  En los libros de Brooks, no importa que seas un gran abogado o un analista financiero millonario… Cuando lleguen los zombies más te vale saber de mecánica o de plomería, porque eso es lo que va a importar.  A nadie le importa lo que hayas sido antes de la epidemia.  No importa cuánta plata tenías o qué puesto tenías.  Lo único que importa son tus habilidades y tu utilidad.  Si no sirves para algo concreto en el mundo real, despídete de este mundo, porque no vas a durar.

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Vivo, me refiero.  No vas a durar mucho vivo.

Si se dan cuenta, esta tercera etapa cuadra con la crisis financiera.  Esos años vivimos un ambiente en el cual podías ser un gran gerente o lo que sea, pero la posibilidad de tu empresa quebrara o te tenga que despedir estaba latente (estoy hablando de los Estados Unidos, por supuesto… En el Perú no se vivió el ambiente de inseguridad laboral que hubo allá).  Este sentimiento de “¿qué voy a hacer si me despiden?” cuadra con la propuesta de Brooks acerca de qué es lo que debemos temer de una epidemia zombie.

(Dibujito de arriba: http://www.coverjunkie.com/)

David Wellington, Zombie island

In .Inicio, Crítica on 13 febrero, 2014 at 2:32 AM

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Compré este libro casi por casualidad y me lo terminé de leer por puro impulso.  Vayamos al grano: No es bueno.  No se lo recomendaría a nadie que no sea fanático del género de zombies.  E incluso en ese caso, lo haría con una serie de advertencias: Aquí hay zombies que piensan, hay una serie de elementos poco novedosos que ya hemos visto en otros lados (como por ejemplo, World War Z) y hay evoluciones de personajes total y completamente inexplicables.  Ya, está bien, entiendo que en una situación extrema -como un apocalipsis zombie- la gente se comporta de maneras inexplicables.  Pero aún así, que un pacifista de la ONU que se niega a dispararle incluso a muertos vivientes de pronto se convierta en un líder táctico de un grupo de sobrevivientes o que un militar que ha estado luchando por meses por salvar civiles decida matar inocentes porque ya qué importa, como que rompe con la estructura que el mismo autor ha estado construyendo. O por lo menos, ésa es mi impresión.

¿Por qué leí el libro hasta el final, te preguntas? Creo que podríamos llamarlo interés metaliterario. Resulta que comencé a leer el libro y no me terminaba de llamar la atención, pero el nombre del autor me parecía conocido.  Lo busqué en internet y llegué a su web oficial.  Entonces me acordé de dónde había visto su nombre.  Se trata de un autor que va colgando su material de a pocos en su web.  Pone un capítulo cada cierto número de días.  De hecho, Zombie island, originalmente publicada como Monster island en su web, está disponible entera ahí, pero en inglés, tal como la publicó la primera vez en 2004.  También están enteras la continuación Monster nation y Monster planet, así como 13 bullets (de vampiros, que es el título por el cual conocí a este autor), Plague zone y Frostbite.

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Podría parecer como una locura colgar el material gratuito en internet, para después imprimirlo en papel y venderlo, cuando ese mismo texto está disponible gratis en su web.  Pero de eso no se trata.  El plan de Wellington es levantar base de fans colgando sus historias por partes, de tal manera que cuando saca la novela ya hay una mancha de gente que la conoce y le gusta y la quiere en impreso.  Es una estrategia que aplica porque tiene una considerable confianza en que su material le va a gustar al público.  O a *un* público, en todo caso.

Pero hay un costo a esta jugada.  El texto al final, impreso y empastado, se nota extraño.  Los capítulos tienen cliffhangers demasiado forzados en algunos casos.  Hay descripciones que se repiten bastante.  Hay introducciones que se hacen una y otra vez.  Pero por encima de todo eso, Wellington no está enamorado del género.  No es un fan de los zombies.  Eso se nota a leguas, cuando comienza a romper las reglas y eso luego se le voltea.  El final requiere más explicación de la que da, porque como está no quedan claras varias cosas.  Y no estoy hablando de un final abierto.  Estoy hablando de un final que no tiene sentido dentro del universo que ha construido con otras reglas y otras restricciones.

Independientemente de esto, hay un detalle que me parece novedoso.  Una forma de sobrevivir un ataque zombie que no se me había ocurrido o que no había visto en otro relato.  En cierto momento dos personajes se visten con trajes aislantes diseñados para protegerse de armas químicas.  Con eso, caminan entre muertos vivientes que no los reconocen como humanos vivos, porque no los pueden oler.  Buena idea. No obstante, como decía al comienzo, no es una novela que se la recomendaría a nadie que no sea fanático del género o a nadie que no sea narrador y que está buscando nuevas maneras de hacer conocido su material.

(Dibujito de arriba: http://mondocanard.blogspot.com/)