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Serguei Lukianenko, Guardianes del Día

In .Inicio, Crítica on 8 agosto, 2017 at 3:30 PM

Éste es el segundo libro de una saga que comencé a comentar en este otro enlace.  La premisa de este mundo es muy original y potente: Aquí hay seres humanos con poderes, llamados Otros.  Estos Otros pueden ser buenos o malos.  Para que el conflicto entre estas dos partes no termine destruyendo a todos, se ha definido una serie de reglas.  Básicamente, los buenos están organizados en la Guardia Nocturna y vigilan que los malos no se excedan.  Y los malos están organizados en la Guardia Diurna y hacen lo mismo, pero con los buenos.

El personaje principal sigue siendo Anton Gorodetsky, un Otro de la Guardia Nocturna que no es particularmente poderoso.  Su dominio de las fuerzas sobrenaturales no son sobresalientes.  No obstante, este tipo es inteligente.  Es astuto y tiene un talento natural para hacer que las situaciones difíciles funcionen a su favor.  Es un personaje muy interesante y me imagino que muy difícil de escribir.  No obstante, parte del atractivo de estos libros es su análisis crítico y frío de los problemas en los que se meten.

Al igual que el libro anterior, Guardianes del día está dividido en cuentos que supuestamente son independientes uno del otro, pero que en realidad tienen una relación sutil al final, que revelan una intriga que podrías haber reconocido si estabas atento.

Este libro lo leí hace varios años y aún ahora recuerdo bastante bien su primer cuento.  Alisa Donnikova es una Otra oscura.  Una especie de equivalente de Anton, pero del lado de los malos.  Ella incluso ha sido pareja de Zabulon, que es el jefe de la Guardia Diurna.  Y claro, Anton no es pareja del jefe de la Guardia Nocturna, pero desde que fue reclutado como Otro, han desarrollado una amistad bastante peculiar.

Esta historia es bien interesante porque permite ver cómo es que los Otros del otro bando la pasan.  Mientras que Guardianes de la Noche muestra cómo es la vida de los Otros buenos, Guardianes del Día se supone que se enfoca más en los Otros malos.  Esto sin obviar a Anton.

El segundo relato tiene que ver con el proceso por el cual un humano que recién descubre sus poderes -un nuevo Otro- es reclutado en la Guardia Diurna.  Como todo en el universo de esta novela, es un proceso burocrático.  Pero, nuevamente, como todo en este universo, es parte de una gran intriga de consecuencias cósmicas.

En este libro, además, comenzamos a conocer más de la organización que regula a las dos guardias: la Inquisición.  En la segunda historia del libro, intervienen.  Pero además, se descubre que algunas de las intrigas que Zabulon y Gesar (su rival en la Guardia Nocturna) tienen que ver con forzar a la Inquisición a hacer algo en particular.

 

 

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Serguei Lukianenko, Guardianes de la noche

In .Inicio, Crítica on 29 marzo, 2017 at 2:59 PM

Hace tiempo en otro blog comenté esta novela.  Pero es tan buena, que la voy a comentar de nuevo.  Y es que esta novela me encanta, así que no hay problema.  Y cuando digo que esta novela me encanta no solamente digo que me gustó a un nivel personal, porque toca temas que personalmente me afectan, sino que además considero que es una patada a un género que estaba quedándose estancado.  Guardia nocturna es una maldita genialidad por donde la veas.  Inicia una serie de novelas que no serán tan buenas como esta primera novela (a mi parecer, por lo menos).  Pero esta primera es una genialidad.

La premisa es excelente.  Los humanos a veces nacen con habilidades sobrenaturales.  La potencia de esas habilidades se irá descubriendo de a pocos: Luego te ordenarán por niveles.  Así, puedes ser un brujo nivel dos o un vampiro nivel tres.  Eso no es problema.  Tampoco el hecho de que la naturaleza de los poderes de estos distintos humanos mágicos es distinta.  Así, puede haber una bruja cuyo poder es curar, como puede haber otro hechicero cuyo poder es ver el futuro.  O quizás eres un Otro con poderes más generales.  Todo esto resulta, pues, en un gran desastre.  Porque por encima de todo eso está el hecho de que puede haber Otros buenos y Otros malos.  Y esto hay que regularlo.

En el pasado los conflictos entre los Otros buenos y los malos llevó a la humanidad al desastre.  Así que se organizaron de la siguiente manera.  Si eres bueno, estás supervisado por al Guardia Diurna, una especie de policía malvada.  Si eres malo, estás supervisado por la Guardia Nocturna, una agrupación de Otros buenos que revisa que los Otros malos civiles no se excedan.  Solo así se puede garantizar el equilibrio necesario para que los Otros no se maten entre ellos y arrastren a la sociedad humana en el proceso.

No obstante, los Otros malos son malos, pues.  Y los buenos son buenos, ni modo.  Así que si un vampiro quiere salir a cazar, puede hacerlo, pero previamente tiene que pedir permiso a la Guardia Nocturna.  Y ésta, en un proceso burocrático puede dar el permiso o no.  Si lo da, le da margen a la Guardia Diurna a un permiso similar a un Otro que quiere hacer algo bueno.  Por ejemplo, una sanador a curar a su vecina de cáncer.  Esto asegura que los dos bandos están constantemente cancelándose mutuamente, lo que asegura un equilibrio de poderes.

La novela contiene tres relatos supuestamente independientes, que están unidos por un gran arco.  Pero, ¿saben qué? La trama de estos relatos no son lo importante.  Lo realmente importante es el mundo que el autor ha creado, los excelentes y sólidos personajes que lo habitan y cómo estos relatos supuestamente intrascendentes terminan siendo de relevancia cósmica.

Por ejemplo, en el primero de estos relatos Anton -el personaje principal de toda esta saga- descubre a una joven que tiene el potencial para ser la Otra más poderosa de su generación.  Es inocente, no sabe qué es lo que pasa y sin querer está poniendo en peligro todo Moscú.  Esta joven, Svetlana, terminará siendo terriblemente poderosa en las historias por venir.  Y fue Anton el que la salvó.  Un Otro de luz de bajo nivel.

Éste es otro detalle que me encanta de la saga en general.  El personaje principal, Anton, es un hechicero de bajo nivel.  Se codea con poderosos Otros, reta a villanos que podrían desaparecerlo con la mirada, pero aún así va a hacerles frente.  Y es que Anton no tendrá grandes poderes mágicos, pero es una persona muy astuta.  Sabe navegar en este mundo de reglas y procedimientos burocráticos e instituciones que regulan a instituciones.  Anton encuentra la manera siempre.  Es una especie de MacGyver en un mundo habitado por hombres lobo y vampiros y brujas.

Es fantasía urbana como nunca antes la había leído y como nunca después la he encontrado.  Incluso las demás novelas de la serie, que están buenas, pero no al nivel de ésta.

Night Watch, Sergei Lukyanenko

In .Inicio, Crítica on 1 julio, 2011 at 9:14 AM

Seguiré el ejemplo de los bloggers habituales para comentar lo que estoy leyendo.  Pero como yo soy apolítico hasta donde biológicamente me lo permita Aristóteles, no pienso hablar de lo últimito en libros denuncia de periodistas, ni la última publicación de algún gremio pidiendo a gritos reformas económicas.  Voy a comentar nada más inofensivo que una novela de fantasía escrita en otro continente.

Se trata de Night Watch, la primera novela de la serie escrita por el ruso Sergei Lukyanenko. A lo mejor han visto la película del 2004 basada en el primer capítulo de su novela.  El film también se llama Night Watch y está en algodón, pero no es para nada la obra compleja de arte que es el libro.

La historia transcurre en una Rusia post-perestroika, en proceso de ajuste político.  En crisis y en desorden.  En el Moscú de ese periódo difícil de su historia viven los Others, seres humanos que han descubierto que tienen poderes.  Todos los Others tienen poderes que tienen que ver con su relación con la Twilight, una especie de dimensión paralela cósmica que se manifiesta de distintas maneras.

Hay Others buenos y hay Others oscuros.  Los buenos están organizados en la Night Watch, una especie de policía nocturna que vigila la ciudad de noche, chequeando que los Others oscuros no rompan las reglas.  Por ejemplo, un vampiro puede salir a cazar… si tiene licencia y si previamente ha pedido permiso por escrito.  Si un miembro de la Night Watch descubre a un vampiro sin licencia cazando humanos, tiene que atraparlo y entregarlo a una autoridad superior llamada The Inquisition o matarlo en el intento.

De igual manera, los Others oscuros están organizados en la Day Watch.  Ellos vigilan de día la ciudad asegurándose que los Others buenos no intervengan en la vida de los humanos, inclinando la balanza a su favor.  Por ejemplo, un Other bueno tiene la capacidad para reformar a un drogadicto con un toque de sus poderes.  Pero para hacerlo tiene que pedirle permiso a la Day Watch, lo cual obviamente ellos negocian a cambio de favores.

En todo este contexto está el programador Anton Gorodetsky, otro ruso en la peor de las miserias, como otros tantos, que descubre que tiene poderes a una edad muy avanzada.  Anton no está destinado a ser un gran hechicero y nunca tendrá acceso a poderes muy fuertes.  Pero igual es un agente clave de la Night Watch, porque es una persona que actua bajo presión y que piensa de manera estratégica, cuando sus compañeros actúan de manera impulsiva.

El libro cuenta las complicadas intrigas en las que se enfrentan la Night Watch y la Day Watch en Moscu y cómo afecta eso la vida de Anton.  Muy bien narrado, muy original y muy crudo.  Quizás una cosa que me incomodó es que además de los cinco o seis personajes principales, todos los demás se parecen demasiado.  Llega un punto en el que ya no sabes si tal nombre ruso es de un personaje bueno o malo.

Pero el uso de toda la trama fantástica para mostrar a una Rusia que no funciona y que frustra a sus habitantes es genial.  Además de mostrar un drama romántico bastante deprimente, cuando Anton inicia una relación con Svetlana, una joven que está destinada a ser la hechicera más poderosa de su generación… y que por lo tanto poco a poco se irá distanciando de él naturalmente.

No puedo esperar a terminarlo para conseguirme la segunda novela, Day Watch.

(Originalmente publicado en Economía de los Mil Demonios, 10/09/2009)