Mildemonios

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Presentación de Epitafio

In .Inicio, Crónica on 22 septiembre, 2020 at 6:13 AM

Si siguen la movida zombi en el Perú seguramente han escuchado de Luis Apolín.  Y si no lo han hecho, deberían.  Este autor huaracino ha sido mencionado por el académico Elton Honores como el mejor escritor peruano del género de zombis y yo estoy largamente de acuerdo con él.  Ha sacado hasta el momento dos libros de cuentos: Teztimonio (que comento en este enlace) y Hermano (que comento en este otro enlace).

Por otro lado, tenemos a la Pandemonium Editorial, relativamente nueva editorial que está enfocada a sacar material de terror.  Si bien sacar un proyecto empresarial como éste siempre es un reto y es loable que esté saliendo adelante, la aparición de Pandemonium refuerza mi hipótesis de que la promoción del género de terror ya no tiene como cuello de botella a las editoriales, sino al siguiente nivel en la cadena, la distribución y la promoción.

Pues bien, los amigos de Pandemonium decidieron reeditar Testimonioz y Hermano en un solo tomo y añadirle material inédito de Apolín y sacarlo con el nombre de Epitafio.  Y ése es el libro de cuentos que presentamos esta semana.  Cuando ya esté disponible lo podrán adquirir en el portal de Ethereal Bookstore, en donde además tienen mis tres libros de Réquiem más el Zomos Zombis.  Digo, no más.

Mis lecturas del 2018, ni modo

In .Inicio, Crítica on 25 enero, 2019 at 5:16 AM

Hace unos años noté que había blogs que hacían crítica y comentarios de libros que una vez al año sacaban una lista de lecturas favoritas o ránkings aplicando cualquier criterio.  Así que en el 2013 yo mismo comencé a hacer mi post anual.  Pero como me daba flojera hacer un recuento de todo lo que había leído durante todo el año (yo leo un montón), seleccioné solamente cinco categorías que me parece que son representativas.

La primera vez que hice este experimento está en este enlace.  La versión para el 2017 está en este otro enlace.

Y sin más preámbulo, aquí mi selección.

La mayor decepción personal del 2018

Los cómics eran un éxito, la serie la estaba rompiendo, así que por qué no sacar novelas de la franquicia Walking Dead.  El genio detrás de toda la marca, Robert Kirkman tuvo la genial idea de escribir un libro que iba en paralelo con la historia que ya conocíamos.  Se trataba de la historia de cómo el Governor, villano de uno de los arcos de la serie de televisión y de los cómics llega al pueblo Woodbury (esto se cuenta en la primera novela) y va evolucionando hasta el líder de esa comunidad para luego dirigirlos contra el grupo liderado por Rick en los cómics y la serie.

La idea es buena y la ejecución brillante.  El último libro de ese arco (que comento en este otro post) es excelente.  Hasta ahí todo bien.  El problema viene después.  El siguiente libro de la serie, Descent, es un reverenda basura.  Predecible.  Obvia.  Llena de sorpresas convenientes para llevar la historia hacia donde la quieren llevar.  Mala.

El asunto aquí es que los libros anteriores los escribieron Kirkman con Jay Bonansinga.  Descent lo escribe Bonansinga solo.  Por lo que veo, el zapato le quedó grandísimo.

El mayor descubrimiento personal del 2018

Los dos libros de este excelente autor huaracino ya los hes comentado en este enlace y en este otro.  Lo descubrí gracias a que yo mismo he escrito novelas de zombis y de alguna manera llegué a su obra.  Muy recomendable, señores.  Lo único que hay que advertir es que, a pesar de ser muy bueno y muy profundo y muy bien pensado, son historias altamente negativas, en las que el ser humano está en lo peor de sí mismo.

Lo que sí me da pena es que la industria literaria en el Perú no tenga los mecanismos para descubrir a un talento como el de Apolín.  Le falta su padrino con premio nobel en literatura o su compañero de pupitre congresista.  En todo caso, gracias a dios por las editoriales independientes que sí hacen ese esfuerzo.  Felicitaciones a editorial Killa por arriesgarse con este autor y comenzar a darle la atención que se merece.

El mayor descubrimiento metaliterario del 2018

Ya he comentado antes cómo Welcome to Night Vale es un podcast que vale la pena seguir.  Lo que uno escucha semana tras semana es supuestamente al locutor de la radio comunitaria de un pueblo olvidado y alejado en Estados Unidos.  Lo particular es que en este pueblo conviven muchos fenómenos inexplicables paranormales y surreales.  Es de terror, pero con mucha comedia.  Es excelente.  Una combinación muy difícil de lograr, pero que sus autores Joseph Fink y Jeffrey Cranor y el locutor Cecil Baldwin han sabido encontrar.

Como podcast funcionaba muy bien.  Y sabía que tenía una novela impresa que transcurre en ese mundo y otra más por llegar.  Pero recién en el 2018 he caído en cuenta del inmenso potencial que tiene esta franquicia.  Leí su primera novela, Welcome to Night Vale, y he estado siguiendo otros podcasts que transcurren en ese mismo mundo, así como sus shows en vivo.  Es la locura.

Desde hace tiempo había leído del potencial que tiene el transmedia para nuevas propuestas narrativas.  Nunca antes lo había visto explotado de una manera tan inteligente.  No desde el lado comercial, quizás J. J. Abrams sea el que se lleva ese premio.  Me refiero más bien al lado narrativo.  Toda esta maraña de productos en distintas plataformas están contando una sola historia.

Mayor placer culposo del 2018

En varias oportunidades en este blog ya me he lamentado de la terrible decisión de Disney de sacar de la continuidad oficial todas las novelas que habían estado publicando en los años entre el lanzamiento de Return of the Jedi y Phantom menace.  Hasta antes del estreno de esta última, yo había estado siguiendo estas novelas y me había estado comprando algunas en la medida de mis posibilidades.  No obstante, Phantom menace resultó tan mala que me quitó todas las ganas de seguir la historia de la familia Skywalker y sus aliados.

Años después llegó la película Force awakens, que es más mala aún.  Es tan tan tan mala que me hizo revalorar Phantom menace.  Y me hizo recordar con nostalgia esas novelas que fueron contando lo que pasaba con nuestros personajes favoritos años después de los sucesos de Return of the Jedi.  Así que busqué los títulos en el Kindle y resulta que los tienen relativamente baratos.  Los he estado leyendo.

En el 2018 me enfrasqué en la saga de novelas New Jedi Order, la primera de las cuales comenté en este post del 2017.  Sí, ya sé que el 2017 no es el 2018.  Lo que sucede es que esta primera novela, Vector Prime, no es particularmente buena.  Cumple, pero deja mucho que desear.  En cambio, la segunda y la tercera son otra cosa completamente.  Escritas por otro autor, Michael Stockpole, tienen su enfoque en los personajes y en su evolución.  Leer el conflicto interno de, por ejemplo, el arrogante Jedi Ganner Rhysode, es un placer culposo por donde se vea.

El mayor sentimiento encontrado del 2018

He comentado varias de las novelas de esta serie aquí.  Sin embargo, hay un detalle que es importante para entenderla.  La autora, Lois McMaster Bujold, no las escribió en orden.  Por ejemplo, la primera novela de la serie -si te guías por la historia que están contando- es Falling free, que comento en este post.  Esta novela fue la quinta en ser escrita.  Para cuando la autora se sentó a producirla, ya tenía la experiencia de cuatro previas.  Ya sabía qué funciona, qué le gusta al público, etc.  Esto hace que Falling free sea considerablemente superior a la segunda de la serie, Shards of honor, que comento en este otro postShards fue la segunda en ser escrita y se nota.

Las tres últimas novelas que he leído de esta serie no me han gustado.  Me parecen muy procedimentales, muy obvias y con un personaje principal al que todo le sale bien porque todo le debe salir bien porque es muy astuto, pero todo le sale bien porque todo le sale bien.  Mientras que en Falling el personaje principal todo el tiempo nos está demostrando por qué se supone que él es el más inteligente en el cuarto (está solucionando problemas, está discutiendo con otros personajes, etc), en Vor Game todo se alinea para que todo salga de manera ideal, que comento en este post.  Eso a mí me aburre.

Si fuera otra serie, ya la habría abandonado, que es lo que voy a hacer con Walking Dead.  Pero en este caso es distinto, porque la que me toca es una que fue escrita después de Barrayar, que es la que más me ha gustado hasta ahora de la saga.  En fin, le voy a dar una oportunidad más, pero creo que va a ser la última.

Luis Apolín, Teztimonio

In .Inicio, Crítica on 18 septiembre, 2018 at 4:59 PM

Como ya lo había comentado en otro post, Luis Apolín debe ser uno de los mejores escritores peruanos que tenemos escribiendo sobre zombis.  Ha agarrado el género y lo ha elevado a otra cosa.  Y tal como lo comentaba en el otro post, que no sea más conocido es muestra de que en general los medios y la crítica no están típicamente interesados en darle una oportunidad.

En un país con una industria editorial de verdad, Apolín ya habría sido descubierto por una editorial mayor y estaría viviendo de escribir.  Pero vivimos en el Perú, así que ayudemos a promocionarlo desde donde se pueda.

En Hermano, Apolín nos traía cuentos que transcurrían en un Perú rural post apocalíptico, consecuencia de una epidemia de lo que bien podrían ser zombis, pero que nunca se especifica.  Sin embargo, nosotros sabemos que son zombis.

Dos cosas llamaban la atención en ese primer libro.  Primero, lo crudo que es.  Segundo, lo negativo del mensaje.  Para Apolín el ser humano es algo bajo que es incapaz de colaborar consigo mismo ante la alternativa de la extinción.  Y no digo que esto sea algo malo.  Es la propuesta de este autor, la cual es presentada de manera convincente en ese libro.

En Teztimonio lleva ese mensaje al siguiente nivel.  Estos cuentos son realmente profundos y realmente llevan hasta las últimas consecuencias el análisis de lo que es capaz de hacer un ser humano para sobrevivir.  Y en algunos casos, todo lo contrario: ¿Qué hace falta para que un ser humano sacrifique su humanidad y se rebaje al nivel de eso a lo que está combatiendo?

Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos cuentos son el siguiente nivel.  Esto es lo que se lee cuando las historias de zombis convencionales ya no te dan miedo o ya no te generan preocupación.  Esto no es algo con lo que se empieza.  De hecho, el libro debería venir con una advertencia.  Es más, debería venir con muchas advertencias.

Como decía más arriba, son historias realmente oscuras y con mensajes algo negativos.  Esto no es malo.  Es solo que te vas a deprimir al leerlas, lo que no quita que sean historias muy buenas.  Igual te deprimes cuando ves telenovelas mexicanas, así que no creo que haya mucho problema por ahí.

Un detalle adicional que me gusta del estilo de Apolín es que estos cuentos son independientes.  Sucede cada uno por su lado, pero está claro que están relacionados.  Tienes que estar atento para darte cuenta, pero cosas que pasan en un cuento tienen efecto en otro.  Esto le da un nivel adicional de complejidad.  Bien por este autor, que incluso en este detalle se ha arriesgado.

Particularmente interesante me parece el cuento en el que nos describe lo que pasa al interior de una universidad en la cual se resguarda un grupo grande de gente y lo que va sucediendo conforme se van quedando sin comida.  Es repugnante, pero narrativamente muy bien hecho e impresionante.

En otro cuento, llega el ejército y éste no es lo que esperaban.  Ni siquiera se parece a nada que se haya narrado del ejército en historias de zombis.  Novedoso y perturbador al mismo tiempo.

Ojalá Apolín siga produciendo y nos siga deslumbrando con estas historias.  Lástima que conseguir sus libros en Lima sea tan difícil.

Luis Apolín, Hermano

In .Inicio, Crítica on 23 enero, 2018 at 4:52 PM

El género del terror en el Perú está muy, muy vivo.  Y no solo eso, sino que además está desarrollándose un montón.  Artistas peruanos muy creativos se están luciendo con cuentos y novelas y otras obras de horror. ¿Cómo? ¿Que por qué no has escuchado nada de esto? Bueno, eso debe ser porque los medios convencionales prefieren comer vidrio molido antes de comentar algo que se salga de sus parámetros usuales.  Pero créanme, está ahí.

Muestra de eso son estas joyas que uno encuentra cada cierto tiempo dando vueltas, pero sin recibir la atención que debería.  Luis Apolín Montes vive en Huaraz y escribió este libro de cuentos de terror que transcurren todos ellos en un mundo post apocalíptico infestado de zombies.  Así es, en un contexto en el que los zombies ya pasaron de moda, Apolín se arriesga y publica un libro que se enmarca en ese sub género.

Hay varios detalles relevantes en los cuentos de Apolín.  Primero, todos transcurren afuera de la ciudad, en el campo.  Probablemente en la sierra peruana, pero no necesariamente.  No está hablando de un lugar en especial, lo cual es extraño en las historias de zombies.  La mayoría de historias de zombies de otros autores tienen al escenario casi como un personaje más.  En el caso de los cuentos de Apolín no lo son.  El foco está en los personajes.  Eso es interesante y refrescante.

Segundo, a pesar de ser claramente un libro con cuentos con zombies, el autor nunca menciona la palabra «zombie».  Tampoco dice que son muertos vivientes.  Nunca explica las reglas.  que si te muerde te contagia, por ejemplo.  A pesar de ser historias con zombies clásicos, el autor confía en los lectores, lo cual es ameno.

Tercero, las historias son sobre los protagonistas.  Éstas no son historias de humanos huyendo de zombies o de zombies persiguiendo humanos o de soldados y la raza humana en su último momento.  No, éstas son historias sobre una niña que está por perder a su madre o de un hombre procesando el que la mujer que ama está con otro.  Son historias que transcurren inconvenientemente en un mundo en el que ha habido una epidemia zombie, ni más ni menos.  Pero no son sobre ese mundo o sobre los zombies.  Y eso es excelente.

La única queja que tendría con respecto a Hermano es lo difícil que es conseguir un ejemplar.  El que yo tengo me lo mando el mismo autor por correo, pero tengo amigos que han sufrido para conseguir una copia.  Mal por la editorial, que tiene un diamante en la mano y lo trata como un pedazo de carbón.