Mildemonios

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Hablando desde el meche: Adaptando a Tolkien

In .Inicio, Crítica on 18 febrero, 2015 at 4:24 PM

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La otra vez me quedé atorado en el tráfico (por enésima vez el último mes).  Estoy hablando de horas de atraco.  Por supuesto, esto fue un viernes en la noche, cuando la ciudad de Lima se convierte en algo peor que Atlanta en Walking Dead.  Y como tenía mi celular a la mano y en éste había instalado un app para grabar entrevistas, pensé que podría hacer algo productivo grabándome a mí mismo hablando de lo que sea.  Después de varios intentos (y con el tiempo disponible que tenía), grabé lo que les cuelgo a continuación.

Es sobre el proceso de adaptación de Tolkien a la pantalla grande, sobre la experiencia de las seis películas que ya tenemos en cartera.  Escúchenlo y me cuentan qué opinan.

(Dibujito de arriba: http://anthonyvanarsdale.blogspot.com/)

Lois McMaster Bujold, Falling free

In .Inicio, Crítica on 12 enero, 2015 at 4:01 PM

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Hace muchos años… Antes de que hubiera blogs, antes de que hubiera listas de interés, antes de que hubiera foros.  En los inicios de internet… Un amigo me pasó la dirección electrónica de una página web (cuando las direcciones electrónicas eran códigos que el ser humano común y corriente no entendería jamás) de un listado de las mejores sagas de fantasía de la historia.  Me refiero a series de novelas del género de fantasía.  Cada usuario podía entrar y votar.  Era un listado de como 500 títulos.  Recuerdo haber visto los primeros 10 y haber pensado que me faltaba mucho por leer.  En primer puesto, por supuesto, estaba Lord of the rings, que sí he leído.  Y por ahí estaba Dune y por ahí estaba Discworld.  Pero la gran mayoría se escapaban a lo que en ese entonces había leído.  Y me propuse comenzar a conocerlos en la medida de lo posible.  Hice lo que pude por unos años y después esa lista se perdió y en internet por supuesto que aparecieron otras.  Pero siempre me quedé con las ganas de algún día retomar la lectura de lo que esa lista dictaba.

Pues bien.  Hace unos meses encontré la lista en una caja (la había impreso) y busqué cuál sería la siguiente saga que me tocaría leer según ese ranking.  Se trataba de la Vorkosigan Saga.  Yo personalmente no sabía nada al respecto y no había oído hablar de su autora tampoco, Lois McMaster Bujold.  Pero en fin, era la siguiente en la lista, así que decidí que valía la pena darle una oportunidad.  Busqué en su web oficial -la autora aun está viva- y resultó que la primera novela que escribió de la saga no es la primera novela en términos de la historia contada en la saga.  Me refiero a que Falling free es la primera novela que hay que leer, porque narra sucesos que son cronológicamente anteriores, pero no es la primera que McMaster escribió.  Así que me pedí ésa.

Y pucha que no me arrepiento.  Es una excelente novela.  Ciencia ficción de la que me gusta.

El ingeniero veterano Leo Graf es llamado a una estación espacial lejana para enseñarle a su personal técnicas avanzadas de soldado en el espacio.  Cuando llega resulta que todos los que viven en esa estación son producto de un experimento genético para crear humanos que sean más eficientes en ambientes de gravedad cero, los quaddies.  Una de las alteraciones más notables es que tienen cuatro manos y no tienen piernas.  Mientras el ingeniero esté con ellos comenzará a haber complicaciones externas que terminará con una rebelión de los quaddies que obligará a Graf y a otros humanos que se ven atrapados en el conflicto a tomar bandos y a tratar de solucionar la situación.

La novela me encanta por varias razones.  Primero, transcurre dentro del caos de una gran corporación, con todos sus papeleos y sus jerarquías y sus decisiones basadas en qué es lo más costo efectivo.  Pero además, una corporación compuesta por personas que tienen sentimientos, frustraciones, aspiraciones, etc.  En ese contexto, el genio mecánico Leo Graf sobresale por lo pragmático de sus métodos y por las soluciones que termina implantando para los distintos problemas que van surgiendo.

Mientras tanto, los quaddies, que han sido creados y criados por personal de la empresa para que sean los perfectos empleados, tienen que aprender lo que dignifica ser libre y responsable de tus propios actos.  Esto sin grandes divagaciones filosóficas, sino con el pragmatismo de una serie de situaciones en las cuales una decisión equivocada puede llevarte no solo a ti, sino a toda tu comunidad a la perdición.

Falling free es exactamente el tipo de ciencia ficción que me gusta: Ésa en la que un grupo de personas ordinarias tienen que enfrentarse a situaciones extraordinarias con las habilidades con las que cuentas.  Me alegra mucho saber que hay otras varias novelas de esta autora que parten de aquí para construir todo un universo.

(Dibujito de arriba: http://ambient-design.tumblr.com/)

Heraldo 03: El protagonismo en grupo

In .Inicio, Crónica on 13 enero, 2012 at 3:13 PM

Alguna vez leí que una de las razones por las cuales la primera película de Star Wars tuvo tanto éxito en 1977 fue porque manejaba adecuadamente el concepto del protagonismo en grupo.  Es decir, el protagonista principal no es necesariamente una persona, sino que lo es el grupo de personas que ves corriendo de un lado para otro, colaborando por momentos y discutiendo entre ellos, etc.  Esto se hace más evidente en las siguientes dos películas. ¿Es el protagonista personal de la saga Luke Skywalker? No necesariamente.  Hay quienes afirmarían que lo es Han Solo.  O incluso Darth Vader.  La verdad es que hay un equilibrio entre la importancia que tienen los tres “más principales” (Luke, Han y Leia) con sus soportes (R2-D2, C3PO, Chewie, etc).  Al final, el protagonista termina siendo un grupo de personas, que por momentos están juntos, por momentos separados y por momentos pareciera que se pierden.  Pero desde el comienzo hasta el final están ahí, interactuando.

El mismo criterio se aplica a otros productos mediáticos de masivo éxito intergeneracional.  Por ejemplo, la Liga de la Justicia (JLA). ¿Quién es el personaje principal de ese comic, serie de televisión o película? No lo es el correcto de Superman o el pragmático de Batman.  Tampoco lo es el excesivamente poderoso Green Latern o la exhibicionista de Wonder Woman.  El protagonista en la JLA es el grupo.  El mayor interés -por lo menos para mí- es la interrelación entre estos personajes que tienen que negociar sus posiciones en distintos momentos.  Las partes más memorables de, por ejemplo, Kingdom Come son las discusiones entre Superman y Wonder Woman o Batman. ¿O no?

Lo mismo pasa con The Goonies, por ejemplo.  O con Lord of  the Rings.  Y de hecho, con varias de las novelas de Isaac Asimov y de Michael Crichton, dos de mis autores favoritos.  Pero no solamente es un recurso bastante útil para cierto tipo de trama, sino que además sirve para que el lector se identifique mejor con la historia.  Si no te identificas con uno de los personajes principales, quizás te identifiques con otro.  Piensa en Star Wars, por ejemplo.  Quizás Luke no te genere mucha empatía, porque sacrifica demasiado o porque a partir de cierto punto de la historia es presentado como una especie de monje que busca el equilibrio.  Entonces quizás te sientas más a gusto con el impulsivo Han Solo.

Pero hay un detalle.  Introducir el protagonismo en grupo es complicado.  Y mantenerlo lo es más aún.  Para la novela que quiero publicar en el 2012 lo estoy tratando de hacer y es realmente un problema.  La necesidad de mantener un equilibrio entre los distintos personajes por momentos es un impedimento para que la trama fluya de la manera que habría querido que vaya o que los sucesos se den en la secuencia que me haría todo más simple y directo.  Por el otro lado, esta clase de obstáculos hacen que tenga que pensar salidas distintas, lo que a su vez, considero, me está llevando a plantear resoluciones más creativas.  Elementos que no habría introducido de otra manera y que creo que aportan mucho.

En El Heraldo en el Muelle el protagonista principal era claramente uno solo, el cual tenía dos personajes que lo acompañaban.  En El Heraldo en la Barca el protagonismo ya es más compartido, pero ahí lo que traté de meter fue más bien una transferencia de protagonismo.  Que el protagonista principal comenzaba siendo uno, para que luego termine siendo otro.  Eso resultó ser todo un reto, pero un rollo distinto y no estoy seguro de que me haya ligado.  Esta vez, para El Heraldo en la Casa, estoy experimentando con el protagonismo en grupo.  A ver qué sale.  Ya cuando salga me dirán si funcionó o no.