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Mis lecturas del 2018, ni modo

In .Inicio, Crítica on 25 enero, 2019 at 5:16 AM

Hace unos años noté que había blogs que hacían crítica y comentarios de libros que una vez al año sacaban una lista de lecturas favoritas o ránkings aplicando cualquier criterio.  Así que en el 2013 yo mismo comencé a hacer mi post anual.  Pero como me daba flojera hacer un recuento de todo lo que había leído durante todo el año (yo leo un montón), seleccioné solamente cinco categorías que me parece que son representativas.

La primera vez que hice este experimento está en este enlace.  La versión para el 2017 está en este otro enlace.

Y sin más preámbulo, aquí mi selección.

La mayor decepción personal del 2018

Los cómics eran un éxito, la serie la estaba rompiendo, así que por qué no sacar novelas de la franquicia Walking Dead.  El genio detrás de toda la marca, Robert Kirkman tuvo la genial idea de escribir un libro que iba en paralelo con la historia que ya conocíamos.  Se trataba de la historia de cómo el Governor, villano de uno de los arcos de la serie de televisión y de los cómics llega al pueblo Woodbury (esto se cuenta en la primera novela) y va evolucionando hasta el líder de esa comunidad para luego dirigirlos contra el grupo liderado por Rick en los cómics y la serie.

La idea es buena y la ejecución brillante.  El último libro de ese arco (que comento en este otro post) es excelente.  Hasta ahí todo bien.  El problema viene después.  El siguiente libro de la serie, Descent, es un reverenda basura.  Predecible.  Obvia.  Llena de sorpresas convenientes para llevar la historia hacia donde la quieren llevar.  Mala.

El asunto aquí es que los libros anteriores los escribieron Kirkman con Jay Bonansinga.  Descent lo escribe Bonansinga solo.  Por lo que veo, el zapato le quedó grandísimo.

El mayor descubrimiento personal del 2018

Los dos libros de este excelente autor huaracino ya los hes comentado en este enlace y en este otro.  Lo descubrí gracias a que yo mismo he escrito novelas de zombis y de alguna manera llegué a su obra.  Muy recomendable, señores.  Lo único que hay que advertir es que, a pesar de ser muy bueno y muy profundo y muy bien pensado, son historias altamente negativas, en las que el ser humano está en lo peor de sí mismo.

Lo que sí me da pena es que la industria literaria en el Perú no tenga los mecanismos para descubrir a un talento como el de Apolín.  Le falta su padrino con premio nobel en literatura o su compañero de pupitre congresista.  En todo caso, gracias a dios por las editoriales independientes que sí hacen ese esfuerzo.  Felicitaciones a editorial Killa por arriesgarse con este autor y comenzar a darle la atención que se merece.

El mayor descubrimiento metaliterario del 2018

Ya he comentado antes cómo Welcome to Night Vale es un podcast que vale la pena seguir.  Lo que uno escucha semana tras semana es supuestamente al locutor de la radio comunitaria de un pueblo olvidado y alejado en Estados Unidos.  Lo particular es que en este pueblo conviven muchos fenómenos inexplicables paranormales y surreales.  Es de terror, pero con mucha comedia.  Es excelente.  Una combinación muy difícil de lograr, pero que sus autores Joseph Fink y Jeffrey Cranor y el locutor Cecil Baldwin han sabido encontrar.

Como podcast funcionaba muy bien.  Y sabía que tenía una novela impresa que transcurre en ese mundo y otra más por llegar.  Pero recién en el 2018 he caído en cuenta del inmenso potencial que tiene esta franquicia.  Leí su primera novela, Welcome to Night Vale, y he estado siguiendo otros podcasts que transcurren en ese mismo mundo, así como sus shows en vivo.  Es la locura.

Desde hace tiempo había leído del potencial que tiene el transmedia para nuevas propuestas narrativas.  Nunca antes lo había visto explotado de una manera tan inteligente.  No desde el lado comercial, quizás J. J. Abrams sea el que se lleva ese premio.  Me refiero más bien al lado narrativo.  Toda esta maraña de productos en distintas plataformas están contando una sola historia.

Mayor placer culposo del 2018

En varias oportunidades en este blog ya me he lamentado de la terrible decisión de Disney de sacar de la continuidad oficial todas las novelas que habían estado publicando en los años entre el lanzamiento de Return of the Jedi y Phantom menace.  Hasta antes del estreno de esta última, yo había estado siguiendo estas novelas y me había estado comprando algunas en la medida de mis posibilidades.  No obstante, Phantom menace resultó tan mala que me quitó todas las ganas de seguir la historia de la familia Skywalker y sus aliados.

Años después llegó la película Force awakens, que es más mala aún.  Es tan tan tan mala que me hizo revalorar Phantom menace.  Y me hizo recordar con nostalgia esas novelas que fueron contando lo que pasaba con nuestros personajes favoritos años después de los sucesos de Return of the Jedi.  Así que busqué los títulos en el Kindle y resulta que los tienen relativamente baratos.  Los he estado leyendo.

En el 2018 me enfrasqué en la saga de novelas New Jedi Order, la primera de las cuales comenté en este post del 2017.  Sí, ya sé que el 2017 no es el 2018.  Lo que sucede es que esta primera novela, Vector Prime, no es particularmente buena.  Cumple, pero deja mucho que desear.  En cambio, la segunda y la tercera son otra cosa completamente.  Escritas por otro autor, Michael Stockpole, tienen su enfoque en los personajes y en su evolución.  Leer el conflicto interno de, por ejemplo, el arrogante Jedi Ganner Rhysode, es un placer culposo por donde se vea.

El mayor sentimiento encontrado del 2018

He comentado varias de las novelas de esta serie aquí.  Sin embargo, hay un detalle que es importante para entenderla.  La autora, Lois McMaster Bujold, no las escribió en orden.  Por ejemplo, la primera novela de la serie -si te guías por la historia que están contando- es Falling free, que comento en este post.  Esta novela fue la quinta en ser escrita.  Para cuando la autora se sentó a producirla, ya tenía la experiencia de cuatro previas.  Ya sabía qué funciona, qué le gusta al público, etc.  Esto hace que Falling free sea considerablemente superior a la segunda de la serie, Shards of honor, que comento en este otro postShards fue la segunda en ser escrita y se nota.

Las tres últimas novelas que he leído de esta serie no me han gustado.  Me parecen muy procedimentales, muy obvias y con un personaje principal al que todo le sale bien porque todo le debe salir bien porque es muy astuto, pero todo le sale bien porque todo le sale bien.  Mientras que en Falling el personaje principal todo el tiempo nos está demostrando por qué se supone que él es el más inteligente en el cuarto (está solucionando problemas, está discutiendo con otros personajes, etc), en Vor Game todo se alinea para que todo salga de manera ideal, que comento en este post.  Eso a mí me aburre.

Si fuera otra serie, ya la habría abandonado, que es lo que voy a hacer con Walking Dead.  Pero en este caso es distinto, porque la que me toca es una que fue escrita después de Barrayar, que es la que más me ha gustado hasta ahora de la saga.  En fin, le voy a dar una oportunidad más, pero creo que va a ser la última.

Robert Kirkman & Jay Bonansinga, The fall of the Governor – Part 2

In .Inicio, Crítica on 18 enero, 2018 at 3:30 PM

Esto es lo que habíamos estado esperando.  Kirkman lo sabe perfectamente.  Cuando comenzó a sacar novelas sobre el camino que llevó a Philip a convertirse en el Governor y luego a enfrentarse a la comunidad que lidera Rick (que lo hemos visto en la serie de televisión y en los cómics desde la perspectiva de éste último), sabía perfectamente que lo que todos queríamos leer era el encuentro final desde la perspectiva de los que apoyaban a Philip.  La batalla que llevaría a que el Governor muera -no es spoiler… ¡todos hemos visto la serie o los cómics!- y a que la cárcel que Rick y su gente habían habilitado para que sea su nuevo hogar sea volada en mil pedazos.

Kirkman lo estiró lo más que pudo.  Primero nos presentó Rise of the Governor, que comento en este post.  Es la historia de cómo este personaje pasa por varias penurias con un par de familiares y dos amigos cercanos para llegar al pueblo de Woodbury.  Luego de eso viene Road to Woodbury, que comento aquí, protagonizada por Lily, un personaje distinto que Kirkman y Bonansinga astutamente introducen para narrar la historia desde su punto de vista.  Su evolución es retomada en Fall of the Governor – Part I, que comento aquí.

El final de esa novela es el quiebre total a varios niveles.  Hay personajes relevantes que mueren.  Philip es transformado más allá de toda recuperación físicamente, pero sicológicamente también.  Y la comunidad de Woodbury que había estado progresando lentamente gracias a un esfuerzo conjunto de varios personajes, no solamente Philip, queda encausada a apostarlo todo por el enfrentamiento total contra la gente de Rick.

Éste es el inicio de Fall II.  Philip es un maestro manipulador, eso ya lo hemos visto en las novelas anteriores.  Hace uso de ese talento para poner a todos contra Rick.  Incluso a Lily, que en algún momento intentó matar a Philip y que cuestionaba su liderazgo.  Ella es básicamente la segunda al mando del asalto a la cárcel.

Y dios, la secuencia del asalto a la cárcel es una obra maestra.  Créanme que es algo bastante logrado.  Narrado desde el punto de vista de Lily y sus hombres de confianza, lo que muestra es una comunidad de personas normales y ordinarias enfrentadas a una banda de especialistas.

Después de todo, los soldados con los que cuenta Philip son personas ordinarias.  No son guerreros entrenados.  Han llegado a Woodbury como han podido.  Justamente el poder de Philip radica en que tiene debajo una población que ya no quiere saber nada de violencia y le han delegado a él esa tarea.  A él y a su pandilla.

En cambio, en la prisión casi todos son guerreros entrenados.  Han pasado por mucho y pueden ser muy violentos.  Desde Rick hasta Michonne.  Esto hace que la historia por el lado de Lilly sea terrorífica, porque ella ha visto de lo que es capaz esa otra loca con su katana.

La tensión va creciendo hasta el desenlace que ya sabemos que viene, pero que es contado de una manera convincente.  De las novelas de Walking Dead, ésta es definitivamente la mejor.  Muy buen trabajo.

Robert Kirkman & Jay Bonansinga, The road to Woodbury

In .Inicio, Crítica on 30 enero, 2017 at 7:30 PM

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Antes de empezar debo decir que ésta es la segunda novela en una serie de libros que sacaron Robert Kirkman -el creador del comic y de la serie de Walking Dead– y el escritor Jay Bonansinga.  La primera la comenté en este enlace y por alguna razón que no entiendo, en ese otro post puse el título mal.  Ya lo puse bien, por si acaso.

En todo caso, The road to Woodbury es la segunda novela.  Astutamente los autores decidieron cambiar el protagonista.  En esta oportunidad la historia no está contada desde el punto de vista de Philip, quien luego será el villano de la serie de televisión The Walking Dead.  El personaje principal en esta oportunidad es Lilly.

Como comenté en el post sobre la novela anterior, la trama no me parecía muy buena, pero los personajes sí y el estilo con el que se contaba la historia también.  En este segundo libro corrigen eso.  La trama es mucho más interesante, mientras que los personajes y el estilo se mantienen en un buen nivel.

Todo se inicia en una especie de campamento de sobrevivientes.  En alguna parte de Georgia se han juntado varias familias y están tratando de salir adelante juntos.  No obstante, Lilly se da cuenta pronto que ahí no hay futuro.  Que es cuestión de tiempo antes de que una horda más grande de zombies llegue y se los coman a todos.  Así que se junta con un par más de sobrevivientes y se van a probar suerte deambulando por su cuenta.

Si bien la primera parte de la novela -la que transcurre en el campamento- es básicamente todo felicidad, hasta que llega la temida horda y sucede lo que tenía que pasar, la segunda parte es toda negación.  Los habitantes del campamento no son tontos, es que realmente ésa es su mejor opción.  La están tratando de hacer funcionar y creen que eventualmente será algo seguro y sostenible.  Lilly reconoce pronto que nunca lo será.  Que es un plan con demasiadas fallas.

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Pero el tono cambia completamente en cuanto Lilly y sus amigos se van.  Ahí pasan a un nivel de sobrevivencia mucho más tribal.  La pequeña banda se organiza y generan una dinámica que si bien poco a poco se distancia del canon de los que es civilizado, funciona en ese nuevo mundo.

Y de pronto llegan a Woodbury.  Ahí las cosas realmente comienzan a deteriorarse.  Y es que para entonces, Philip ya está comenzando a tomar el control de todo y requiere ser detenido.  Lilly participa en una especie de conspiración para deshacerse de él, pero todo sale mal.

La novela funciona bien como una historia en etapas y permite hacer una serie de comparaciones interesantes.  Pero por otro lado, es muy interesante poder apreciar la dinámica de Woodbury con Philip al mando desde el punto de vista de un tercero.  Lilly llega a este pueblo como una mujer dependiente y débil.  Termina siendo dura e independiente.  Eso es lo que hace Woodbury a la gente.

Pero no con todos.  Un par de los que llegan con Lilly a Woodbury no progresan, sino que por el contrario, caen y caen cada vez más hasta prácticamente dejarse destruir.  Uno de ellos sobrevivirá hasta la siguiente novela y tendrá un papel relevante.  Pero aquí es interesante ver cómo mientras Lilly crece y se establece, los otros se dejan llevar.  Aunque, claro, el destino final de Lilly es quizás el peor de todos.

Robert Kirkman & Jay Bonansinga, Rise of the Governor

In .Inicio, Crítica on 23 octubre, 2016 at 9:44 AM

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Juraría que ya había comentado esta novela alguna vez, pero parece que por aquí no lo hice, porque no encuentro post alguno al respecto.  En todo caso, primero déjenme comentar el contexto en el que leí este libro.  Yo soy un fan del género de zombies, pero no soy un seguidor muy intenso de la serie Walking Dead.  Alguna vez compré los comics, antes de que se volviera un fenómeno, hasta aproximádamente la huida de Rick de Woodbury, en cuyo punto consideré que el comic se volvió muy repetitivo y aburrido.  Insisto en que esto fue antes de que la serie se volviese un fenómeno.

Cuando me enteré que además de los comics y la seria, había novelas que complementaban la historia, no me sentí particularmente interesado.  No obstante, en algún momento tuve uno de esos vales para consumo en Crisol y tuve que canjearlo por lo que más me atraía en ese momento y tenía fecha límite, así que en un momento de debilidad, decidí llevarme a mi casa esta novela con otras dos compras de las que no estoy particularmente orgulloso.  Lo comencé a leer más por curiosidad científica que otra cosa.

Habiendo dicho eso, debo decir que la novela no es mala.  Pero tampoco es sobresaliente.  Tiene un par de detalles en los últimos capítulos que la levantan un montón.  No obstante, para llegar hasta ahí y entender por qué se dan esas revelaciones tienes que haberte tragado un libro que no es muy delgado que digamos.

La historia sigue a un grupo de sobrevivientes que dependen de un líder de personalidad muy fuerte y es el que los mantiene unidos y el que toma las decisiones difíciles.  Los seguidores de la serie lo reconocerán de inmediato.  Entre los que lo acompañan están su hermano, que es un cobarde y un inútil, y su hija, que es la representación de todo lo inocente que queda en este mundo infestado de zombies.  El objetivo principal de este líder es básicamente asegurarle seguridad a su hija.  No le temblará la mano a la hora de sacrificar a alguien más con tal de que la hija en cuestión sobreviva.

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La dinámica del grupo de sobrevivientes -que como suele ser el caso en estas historias, va variando conforme algunos son infectados y otros sobrevivientes se unen- es interesante.  Pero no es nada nuevo.  Los personajes también están bien pintados, pero nuevamente no es nada novedoso.  Quizás en lo que sí sobresale este libro en particular es en la acción.

Lo que hacen los personajes, nuevamente, no es muy original que digamos, pero sí la manera cómo se narra.  Cuando uno mata a un zombie de un martillazo en la cabeza, los autores no solamente cuentan qué es lo que pasa, sino que suelen dar una descripción única de cada muerto viviente.  De esta manera queda claro que estos no son solamente monstruos dando vueltas, sino que cada uno fue alguna vez un ser humano con vida y con aspiraciones y con trabajo y con familia.  El efecto es más dramático, porque Philip ya no solamente está matando a un cadáver reanimado, sino que está matando a algo que alguna vez fue alguien.

Esto en particular me llevó a terminar de leer el libro.  Y fue algo bueno, porque, como ya dije, el final tiene un par de giros argumentales que elevan a la novela a otro nivel completamente.  Road to Woodbury es un libro muy recomendable para fans de la serie o del comic.  Pero además, es un buen libro en general para amantes del género de los zombies.  No obstante, si no caes en ninguna de estas categorías, mejor ni te molestes.  Búscate otra cosa.