Mildemonios

Posts Tagged ‘Feria Internacional del Libro de Atacucho’

Réquiem por Lima en la Feria Internacional del Libro de Ayacucho

In .Inicio, Crónica on 22 julio, 2019 at 8:43 PM

Hace un par de años me invitaron a participar de la primera versión de la Feria Internacional del Libro de Ayacucho.  En esa ocasión el país invitado fue Uruguay y debo decir que la pasé genial.  Hablé dos veces al público, conocí a varios autores uruguayos, paseé por la ciudad y pasé mucho tiempo con otros autores peruanos.  Fue una bonita experiencia.

Por eso cuando me propusieron participar de la tercera edición de la feria, acepté de inmediato.  En esta ocasión estuve en los primeros días.  La experiencia fue mucho más afinada que la vez pasada.

Primero, hubo una relación mucho más directa con la prensa local.  Quizás la prensa nacional ni cuenta se dio de que este evento estaba sucediendo.  Pero no importa, porque no era para todo el país.  Era para la gente de la ciudad de Ayacucho.  Y ellos sí tienen que haberse dado cuenta.  La feria era en la plaza de armas, había mucha propaganda por toda la ciudad y había muchas menciones en prensa.  A mí específicamente me entrevistaron en dos canales de televisión local y me mencionaron en dos artículos de periódicos locales.  No me puedo quejar.

Segundo, la estética de la feria misma era impecable.  Hace dos años llamó la atención que cada uno de los stands tenía forma de retablo ayacuchano.  No obstante, había algunos problemas prácticos con este diseño.  Por ejemplo, que cuando llovía el agua se filtraba, por lo que los expositores tenían que poner unos plásticos azules en los techos que rompían con la imagen.  Este año eso ha sido resuelto, al igual que otros asuntos menores.  El resultado era una feria mucho más bonita que, si bien aún tuvo algunos problemas menores, se veía mucho más formal que la del primer año.

Tercero, la calidad del material ofrecido en la feria fue definitivamente superior.  Había más editoriales y distribuidoras formales, hubo incluso un stand dedicado a un solo autor local.  Y los precios no estaban mal.  De hecho, había gente todo el día.  Se suponía que la feria era hasta las nueve de la noche, pero el viernes eran las once y aun había stands abiertos y gente revisando libros.  Y no solo miraban, como en otras ferias, sino que estaban comprando.

En resumen, fue una bonita experiencia.  Nuevamente conocí autores y pude conversar con personas vinculadas a la industria editorial.  Ojalá esta feria siga mejorando.