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Sergei Lukyanenko, The New Watch

In .Inicio, Crítica on 20 mayo, 2020 at 4:10 PM

Definitivamente lo mejor de la saga Night Watch fue al comienzo.  La propuesta era genial y parecía crear un escenario para todo tipo de aventuras y de historias.  Yo lo suelo comparar con la saga de Isaac Asimov de robots.  Asimov definió un universo: humanos viviendo en la Tierra hacinados saliendo a explorar el espacio y colonizarlo, luego de lo cual se llegan a crear hasta tres facciones que están en conflicto; en ese mundo hay robots que están sujetos a las famosas tres reglas de la robótica.  Cada historia que Asimov escribía en ese mundo giraba alrededor de descubrir cómo se pudo hacer algo o cómo se podría hacer algo con los robots, si es que tenían esas tres reglas infranqueables.  Genial.  En ese mundo Asimov escribió cuentos y novelas y casi todas ellas son bastante interesantes.

No pasa eso con el mundo creado por Lukyanenko para su serie de novelas y cuentos.  Aquí también tenemos un escenario bien definido: la Rusia post-Unión Soviética que está buscando redefinirse.  Los individuos no saben qué son y en muchos casos retornan a sus tradiciones anteriores al comunismo.  En otros casos, hay una devoción a la burocracia que había durante la Unión Soviética.  Se trata de una sociedad en transición, con mucha confusión y muchos problemas.  Ahí Lukyanenko cuenta la historia de “los Otros”.  Unos seres sobrenaturales que pueden hacer magia en la medida en la que se relacionan con la Penumbra, una especie de dimensión encima de la nuestra.

La Penumbra tiene reglas muy definidas.  Por eso lo relaciono a Asimov.  En el mundo de Lukyanenko, hay Otros buenos y hay Otros malos.  Alguna vez estos dos bandos se pelearon entre ellos usando poderes inimaginables y estuvieron a punto de destruirlo todo.  Así que para prevenir otro conflicto potencialmente apocalíptico, se estableció una serie de reglas.  Para empezar, que los Otros buenos serían regulados por los Otros malos y viceversa.  Así nacieron la Guardia Nocturna (de buenos regulando a los malos) y la Guardia Diurna (de malos regulando a los buenos).  Ambas Guardias están supervisadas por una entidad superior que tiene acceso a poderes mayores, la Inquisición.

Entonces, si soy malo y quiero usar mis poderes para ascender en mi oficina, tengo que solicitarlo a través de un proceso burocrático que debe ser aprobado por ambas Guardias.  Si la Guardia Diurna te lo aprueba, se lo pasa a la Guardia Nocturna, que lo aprueba a cambio de que la Guardia Diurna apruebe un acto mágico bondadoso, como lo podría ser curar a alguien que está por morir.  Así la lucha entre el bien y el mal termina reducido a una lucha administrativa por tener ventaja sobre el otro, mientras que la Inquisición revisa que no se violen las reglas y que todo se mantenga equilibrado.

Hasta ahí básicamente estamos en las dos primeras novelas, Night Watch y Day Watch.  Hasta ahí genial, porque se ha tomado un set estricto de reglas y se tiene personajes creativos y astutos encontrando maneras de darle la vuelta a todo.  Encontrando la manera de sacarle provecho al sistema.  En el medio de esto, el personaje principal, Anton Gorodetsky, un analista de la Guardia Nocturna que no es de los hechiceros más poderosos, pero es inteligente y astuto y encuentra la manera de resolver crisis a pesar de ello.  Muy buen personaje.

En las siguientes dos (Twilight Watch y Last Watch) se comienza a doblar las reglas.  Ahora resulta que hay maneras de ascender de nivel como hechicero, hay formar de hacer que humanos normales sean Otros, que ahora existen también hechiceros absolutos que están más allá del sistema de niveles, etc, etc.  No digo que sean malas historias, sino que rompen con el universo que tan inteligentemente había definido en las primeras dos novelas.  Para cuando comienzas a leer New Watch, la quinta, ya nada te importa, porque sabes que a lo largo de la historia el autor sacará un conejo de debajo de la manga que explica todo y listo.  Siguiente aventura.  Lukyanenko se nos puso Rowling.

En la Twilight Watch Anton pasó a ser un hechicero supremo, quitandole mucho del atractivo que creo que tenía como personaje.  En Last Watch, no pasa nada relevante.  Hay un misterio, se resuelve, muere alguien que luego será retomado (como cualquier otro personaje que Lukyanenko podría haber agarrado de todos los que anda matando) y ya.

En New Watch tenemos una nueva trama que tuerce las reglas.  Como las novelas anteriores, la novela está compuesta de tres historias independiente que terminan contando un gran arco.  En realidad, en esta novela es que se inicia el comienzo del fin.  Aquí es que se introducen los cambios que harán que la saga se acabe una novela después.

Se introduce al Tigre, una especie de manifestación de la voluntad de la Penumbra.  Ahora resulta que esta energía tiene voluntad propia y que ésta se puede manifestar a través de un persona con poderes ilimitados, porque tiene conexión directa a la Penumbra, que es la fuente.  Este Tigre aparece solamente cuando la Penumbra misma está siendo puesta en peligro y no va a parar ante nada hasta que la amenaza sea eliminada.

La introducción de este nuevo elemento es poderosa, porque es un poder que está por encima de la Inquisición, que hasta ahora era a la que había que temer.  Sin embargo, es un elemento que está por encima de las reglas.  O sea, sabe dios lo que podrá hacer y sabe dios cómo lo van a vencer.  Al final se le vence por un tecnicismo.  No es spoiler.  Es mala narrativa.

Después la forma como vencieron al Tigre trae un par de consecuencias que son atendidas por Anton y listo.  Eso es.  Siguiente novela.

Sergei Lukyanenko, Last Watch

In .Inicio, Crítica on 25 septiembre, 2019 at 6:27 AM

The Last Watch es la cuarta parte de una serie de novelas.  Se le considera la secuela a la trilogía Night Watch, porque es la primera que escribió Lukyanenko después de que cerrara un arco con las primeras tres de la serie.  En Night Watch, que comento en este enlace, se presenta a la Guardia Nocturna, un grupo de humanos buenos con poderes -llamados Otros- que controlan a los Otros malvados.  En la segunda, Day Watch, que comento en este otro enlace, se presenta a la Guardia Diurna, compuesta de los Otros malvados encargados de controlar a los Otros buenos.  En el mundo de estas novelas hay un equilibrio sagrado que no se puede romper.  Si, por ejemplo, aparece un Otro bueno extremadamente poderoso, el universo se encarga de que aparezca un Otro malo que compense la situación.  Y para velar por ese balance, existe una tercera organización, los Inquisidores.  Su punto de vista es expuesto en Twilight Watch, que comento en este otro enlace.

Y listo, con eso se cerraba el arco.  Se había recorrido un mundo entero y no quedaba mucho más que explorar.  Y es que el mundo que crea Lukyanenko es muy sólido, pero muy restringido.  Las reglas que lo rigen son muy claras.  Es algo así como las tres leyes de la robótica de Asimov, pero para brujos.  Y tiene sentido y todo cuadra.  De hecho, parte de la gracia de estas historias es descubrir cómo es que tal personaje pudo hacer algo, si es que todos sabemos que no se puede romper una regla en particular.

Como en todas las novelas anteriores, Last Watch está dividido en tres relatos.  Cada uno tiene su propio tema y su propia trama, pero los tres juntos forman una gran historia.  En la primera historia Anton, el personaje principal de la saga, es enviado a Edimburgo para investigar el caso de un asesinato, el cual se comienza a complicar y termina involucrando la posibilidad de darle acceso a la Penumbra a todos los seres humanos vivos.

La Penumbra es lo que le da sus poderes a los Otros.  No obstante, tiene una voluntad propia que se manifiesta de maneras misteriosas.  Esta segunda trilogía va a girar alrededor de eso.  Al final del primer relato queda el misterio de una corona mágica que Merlín ha escondido en alguna parte.  Por eso en la segunda historia Anton tiene que viajar a Uzbekistán a buscar a un Otro que conoció a Merlín, a ver si él tiene alguna idea acerca de los alcances de este artefacto y en dónde podría estar.

Un detalle novedoso dentro de la serie es que recién en Last Watch uno puede ver que los humanos que no son Otros se pueden organizar para protegerse de estos seres superiores que aparentemente pueden hacer lo que les da la gana con la gente normal.  Y no solo eso, sino que además pueden colaborar con algunos Otros para alcanzar distintos objetivos.

En la tercera historia de Last Watch  todo se resuelve.  Incluye una bomba atómica, un personaje del pasado de Anton que llega a participar de la trama y la verdadera interpretación de lo que hará la corona de Merlín.  Como ya nos tiene acostumbrados este autor, el final es genial.

En general es una novela que mantiene el nivel de las anteriores.  Es muy dinámica, muy movida y muy bien contada.  Los nuevos personajes que se introducen son bastante interesantes, como el vampiro oscuro que ayuda a Anton en Edimburgo o la mujer lobo que envían de Moscú para protegerlo.

Quizás el único problema que le encuentro a Last Watch es que es un intento de Lukyanenko de internacionalizar la serie.  Las anteriores novelas transcurren casi en su totalidad en Moscú y eso le daba un aire bastante particular.  Eran pesadillas urbanas sobre reguladas.  Era un buen escenario para la burocracia y las reglas inexplicables dentro de las cuales se mueven sus personajes.  Pero Edimburgo es otro asunto completamente.  Y Uzbekistán otro más.  Ahí no cuadra tan bien la metáfora.

Serguei Lukianenko, Guardianes del Día

In .Inicio, Crítica on 8 agosto, 2017 at 3:30 PM

Éste es el segundo libro de una saga que comencé a comentar en este otro enlace.  La premisa de este mundo es muy original y potente: Aquí hay seres humanos con poderes, llamados Otros.  Estos Otros pueden ser buenos o malos.  Para que el conflicto entre estas dos partes no termine destruyendo a todos, se ha definido una serie de reglas.  Básicamente, los buenos están organizados en la Guardia Nocturna y vigilan que los malos no se excedan.  Y los malos están organizados en la Guardia Diurna y hacen lo mismo, pero con los buenos.

El personaje principal sigue siendo Anton Gorodetsky, un Otro de la Guardia Nocturna que no es particularmente poderoso.  Su dominio de las fuerzas sobrenaturales no son sobresalientes.  No obstante, este tipo es inteligente.  Es astuto y tiene un talento natural para hacer que las situaciones difíciles funcionen a su favor.  Es un personaje muy interesante y me imagino que muy difícil de escribir.  No obstante, parte del atractivo de estos libros es su análisis crítico y frío de los problemas en los que se meten.

Al igual que el libro anterior, Guardianes del día está dividido en cuentos que supuestamente son independientes uno del otro, pero que en realidad tienen una relación sutil al final, que revelan una intriga que podrías haber reconocido si estabas atento.

Este libro lo leí hace varios años y aún ahora recuerdo bastante bien su primer cuento.  Alisa Donnikova es una Otra oscura.  Una especie de equivalente de Anton, pero del lado de los malos.  Ella incluso ha sido pareja de Zabulon, que es el jefe de la Guardia Diurna.  Y claro, Anton no es pareja del jefe de la Guardia Nocturna, pero desde que fue reclutado como Otro, han desarrollado una amistad bastante peculiar.

Esta historia es bien interesante porque permite ver cómo es que los Otros del otro bando la pasan.  Mientras que Guardianes de la Noche muestra cómo es la vida de los Otros buenos, Guardianes del Día se supone que se enfoca más en los Otros malos.  Esto sin obviar a Anton.

El segundo relato tiene que ver con el proceso por el cual un humano que recién descubre sus poderes -un nuevo Otro- es reclutado en la Guardia Diurna.  Como todo en el universo de esta novela, es un proceso burocrático.  Pero, nuevamente, como todo en este universo, es parte de una gran intriga de consecuencias cósmicas.

En este libro, además, comenzamos a conocer más de la organización que regula a las dos guardias: la Inquisición.  En la segunda historia del libro, intervienen.  Pero además, se descubre que algunas de las intrigas que Zabulon y Gesar (su rival en la Guardia Nocturna) tienen que ver con forzar a la Inquisición a hacer algo en particular.