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David Wellington, Zombie island

In .Inicio, Crítica on 13 febrero, 2014 at 2:32 AM

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Compré este libro casi por casualidad y me lo terminé de leer por puro impulso.  Vayamos al grano: No es bueno.  No se lo recomendaría a nadie que no sea fanático del género de zombies.  E incluso en ese caso, lo haría con una serie de advertencias: Aquí hay zombies que piensan, hay una serie de elementos poco novedosos que ya hemos visto en otros lados (como por ejemplo, World War Z) y hay evoluciones de personajes total y completamente inexplicables.  Ya, está bien, entiendo que en una situación extrema -como un apocalipsis zombie- la gente se comporta de maneras inexplicables.  Pero aún así, que un pacifista de la ONU que se niega a dispararle incluso a muertos vivientes de pronto se convierta en un líder táctico de un grupo de sobrevivientes o que un militar que ha estado luchando por meses por salvar civiles decida matar inocentes porque ya qué importa, como que rompe con la estructura que el mismo autor ha estado construyendo. O por lo menos, ésa es mi impresión.

¿Por qué leí el libro hasta el final, te preguntas? Creo que podríamos llamarlo interés metaliterario. Resulta que comencé a leer el libro y no me terminaba de llamar la atención, pero el nombre del autor me parecía conocido.  Lo busqué en internet y llegué a su web oficial.  Entonces me acordé de dónde había visto su nombre.  Se trata de un autor que va colgando su material de a pocos en su web.  Pone un capítulo cada cierto número de días.  De hecho, Zombie island, originalmente publicada como Monster island en su web, está disponible entera ahí, pero en inglés, tal como la publicó la primera vez en 2004.  También están enteras la continuación Monster nation y Monster planet, así como 13 bullets (de vampiros, que es el título por el cual conocí a este autor), Plague zone y Frostbite.

13_bullets_cover

Podría parecer como una locura colgar el material gratuito en internet, para después imprimirlo en papel y venderlo, cuando ese mismo texto está disponible gratis en su web.  Pero de eso no se trata.  El plan de Wellington es levantar base de fans colgando sus historias por partes, de tal manera que cuando saca la novela ya hay una mancha de gente que la conoce y le gusta y la quiere en impreso.  Es una estrategia que aplica porque tiene una considerable confianza en que su material le va a gustar al público.  O a *un* público, en todo caso.

Pero hay un costo a esta jugada.  El texto al final, impreso y empastado, se nota extraño.  Los capítulos tienen cliffhangers demasiado forzados en algunos casos.  Hay descripciones que se repiten bastante.  Hay introducciones que se hacen una y otra vez.  Pero por encima de todo eso, Wellington no está enamorado del género.  No es un fan de los zombies.  Eso se nota a leguas, cuando comienza a romper las reglas y eso luego se le voltea.  El final requiere más explicación de la que da, porque como está no quedan claras varias cosas.  Y no estoy hablando de un final abierto.  Estoy hablando de un final que no tiene sentido dentro del universo que ha construido con otras reglas y otras restricciones.

Independientemente de esto, hay un detalle que me parece novedoso.  Una forma de sobrevivir un ataque zombie que no se me había ocurrido o que no había visto en otro relato.  En cierto momento dos personajes se visten con trajes aislantes diseñados para protegerse de armas químicas.  Con eso, caminan entre muertos vivientes que no los reconocen como humanos vivos, porque no los pueden oler.  Buena idea. No obstante, como decía al comienzo, no es una novela que se la recomendaría a nadie que no sea fanático del género o a nadie que no sea narrador y que está buscando nuevas maneras de hacer conocido su material.

(Dibujito de arriba: http://mondocanard.blogspot.com/)

Mis lecturas del 2013, porque no me queda otra

In .Inicio, Crítica on 2 enero, 2014 at 5:47 PM

Cervantes

Una buena proporción de blogs dedicados a comentar películas o libros o similares han sacado en los últimos días del 2013 su post repasando lo que han leído y -si es que hay suficiente material-, proponiendo un ranking.  Yo hasta donde recuerdo nunca había hecho algo así, pero supongo que para todo hay una primera vez.  Pero la verdad es que el 2013 ha sido un año con muchos altibajos.  Así que no creo que me sienta en posición de hacer un ranking de lo mejorcito que he leído durante este año.  Pero algo hay que sacar, así que aquí mis categorías personales.

Mayor decepción personal del 2013: Bitter seeds de Ian Tregillis.  Sí, sí.  Ya sé que es un libro de años atrás, pero es que recién lo leí durante el año que se fue.  Me lo conseguí porque en internet leía a varios echarle hartas flores y comparar a su autor con George R. R. Martin.  La verdad, me decepcionó muchísimo.  La idea original es bastante buena: Durante la segunda guerra mundial los nazis han desarrollado a unos cuantos super hombres que tienen poderes síquicos, mientras que los británicos por su lado aprenden a utilizar demonios a su favor.  Pero el desarrollo de la historia es insufriblemente predecible.  Una pena.  Ya apenas pueda escribiré un post al respecto.

Mayor descubrimiento personal del 2013: Ender’s game de Orson Scott Card.  Sí, pues.  No lo había leído.  Supéralo.  A raíz de que se venía la película me interesé por este clásico de ciencia ficción y por casualidad entré a una librería y lo estaban ofreciendo y me lo compré.  Y desde que lo comencé a leer no lo pude dejar.  Es excelente.  Una joya.  En este post le echo flores y en este otro post le sigo echando flores.  La ciencia ficción se inventó para especular sobre qué pasaría si sucediese *algo*.  Ender’s game es un excelente ejemplo de cómo es que se hace. ¿Cómo? ¿Que es una historia fachista? Sí, retrata una sociedad extrema, pero justamente es una advertencia de lo que sucede cuando se relajan algunos principios sobre los cuales está construída la sociedad actual.

Mayor descubrimiento metaliterario personal del 2013: Zombie island de David Wellington.  Como novela de terror deja mucho que desear.  Como novela de zombies no es nada nuevo.  Como novela en general está ahí no más.  Pero este libro tiene un detalle interesante del que ya escribiré luego.  Se trata de una historia que Wellington fue escribiendo en entregas semanales y que fue colgando en una página web.  Hoy este autor tiene su propia web y cuelga material gratuito que usa para promocionar sus publicaciones.  Un modelo que para el Perú es novedoso, pero que en otros lados han estado usando desde hace tiempo.  Wellington encontró la fórmula para escribir lo que le gusta y vivir de eso, a pesar de que grandes editoriales no estuvieron dispuestas a apostar por él.

Mayor placer culposo personal del 2013: Death Troopers de Joe Schreiber. ¿Cómo es que recién en esta década a alguien se le ocurre combinar zombies y el universo Star Wars? En todo caso, a esta novela no le he dedicado uno, sino tres posts.  Y es que como novela de Star Wars está en algodón.  Pero además, como novela de zombies tiene varios elementos novedosos que la hace interesante.  Ahora, no la recomendaría abiertamente, porque como novela de terror tiene algunos problemas.  Igual, más allá de que Marco Aurelio Denegri la destruiría en quince segundos, a mí personalmente me gustó un montón porque combinaba varias cosas que me gustaban cuando era un lector más inocente y no analizaba todo.

Más sentimientos encontrados del 2013: The once and future king de T. H. White.  Tenía planeado dedicarle un post próximamente.  Este clásico de la fantasía no lo había leído tampoco y recién lo conseguí durante el 2013.  En las librerías de Lima por alguna razón nunca lo tenían.  En todo caso, esta historia alucinante que comienza con Merlín educando a Arturo cuando éste aún es jóven para que luego, cuando descubra que es heredero del trono, sea un buen rey es amena, tiene personajes sólidos y pasajes que son excelente.  Mis preferidos son los capítulos que narran a Merlín convirtiendo a Arturo en algún animal o insecto, para que aprenda sobre los extremos a los que pueden llegar algunas sociedades (las hormigas en una sociedad en donde no importa el individuo -¿su analogía del comunismo?-, las aves en una sociedad altamente militarizada, etc).  Pero no me terminó de capturar.  Supongo que porque hay pasajes largos que no tienen sentido y que no llevan a nada y que no me queda claro para qué los metió el autor.  No es un mal libro.  Es bueno y te va a llevar a meditar sobre muchas cosas, si es que se lo dejas.  Pero no sé.  Algo le faltó para que me capturara.

(Dibujito de arriba: http://castellanoscomics.blogspot.com/)