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Terry Practhett, Reaper Man

In .Inicio, Crítica on 30 diciembre, 2016 at 4:31 AM

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A muchos de los fans de Terry Pratchett les parece que éste es el primer libro con el cual este autor se comenzó a poner serio.  Nunca dejó de ser irónico, por supuesto.  Nunca dejó de ser burlón y sus libros nunca dejaron de ser muy graciosos.  Pero con esta novela, dicen, la serie Discworld comenzó a abordar temáticas más adultas y más profundas.  O por lo menos, eso dicen varios de los seguidores de Pratchett.

Yo no estoy de acuerdo.  Pero vayamos en orden.

Reaper Man es protagonizada por la Muerte.  En el mundo de Pratchett, la Muerte es un personaje insensible y objetivo.  No obstante, a lo largo de las novelas en las que es incluída, comienza a cambiar a tener sentimientos.  Esto no puede ser permitido por el grupo de seres que supervisan su labor, por lo que deciden pasarlo al retiro y reemplazarlo, lo cual es un proceso gradual.

La parte del reemplazo es la gradual.  Eso de que lo pasan al retiro es inmediato.  La Muerte, entonces, decide irse a ser jornalero en una granja y llevar una de las vidas más simples y poco sofisticadas que puede conseguir.  El punto aquí es que solamente en ese ambiente libre de complicaciones y de distracciones es que la Muerte comienza a entender varios asuntos de fondo sobre la vida misma.

La Muerte es uno de los personajes más icónicos de Discworld.  Junto con Rincewind es el que más se repite en las novelas de esta serie (creo).  Aparece por primera vez en la primera novela, The colour of magic.  Después vuelve a aparecer esporadicamente, pero es en Mort que se le da una verdadera personalidad.  Hasta entonces había sido simplemente una especie de fuerza de la naturaleza que estaba cumpliendo con una labor y que la comentaba.  Punto.  En Mort las cosas cambian, algo que a mí personalmente no me termina de gustar, aunque la novela sí me parece interesante (la comento en este otro post).  La Muerte me gustaba más como algo que se movía en las sombras y que no era completamente explicado.  Después de Reaper Man ya lo entendemos mucho mejor y hasta podríamos vencerla si es que viviésemos en Discworld.

Además, como decía al comienzo, discrepo con que ésta sea la novela con la cual Terry Pratchett se pusiera serio.  Equal Rites, que es la tercera de la serie, es muy graciosa, pero además aborda el tema de la discriminación de género de una manera muy efectiva y directa.  La comento en este otro post.  De hecho, Equal Rites es la que hasta ese punto me parece la más lograda de este autor.  Me parece que tiene una historia mucho más concreta y concisa.  Reaper Man, en cambio, tiene varios detalles que resultan arbitrarios.  Empezando con el final, la manera como la Muerte regresa a ser la Muerte.

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Un punto adicional que hay que tomar en cuenta es que Reaper Man viene después de la lamentable Moving Pictures, que para entonces me parecía la más baja de la serie (mis razones las expongo en este otro post).  Esta última es simplemente una secuencia de elementos arrancados de la cultura hollywoodense y pegados a modo de crítica a cómo Hollywood es vacía y superficial.  Pero no llega más allá de lo obvio.  Reaper Man, en cambio, es mucho más profunda y tiene muchos elementos simbólicos escondidos.  Por ejemplo, el hecho de que la Muerta jubilada siga siendo él mismo: Un esqueleto que habla sin usar el sonido, sino algo más que nunca se explica.

Y a pesar de eso, los humanos que lo conocen y lo ven como tal y no se espantan o le preguntan qué hace alguien que se ve como la Muerte cultivando el campo.  Pero los niños sí lo ven como lo que es.  La manera como lo expone Pratchett diera a entender que en la vida, todos sabemos que la muerte está encima de nosotros y sabemos que vamos a morir, pero elegimos ignorarlo para poder seguir con nuestras vidas, algo que cuando somos niños sí nos desconcierta.

En fin.  Reaper Man sí es harto recomendable y no requiere haber leído nada antes para ser entendida.

Terry Pratchett, Guards! Guards!

In .Inicio, Crítica on 9 julio, 2015 at 3:52 PM

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Guards! Guards! es la octava novela que escribió Terry Pratchett que transcurre en el alocado mundo de Discworld.  Como sus predecesoras, es una buena novela, graciosa, llena de situaciones hilarantes, pero también pretendiendo abordar temas profundos.  En el caso de este libro en especial, es algo así como una novela policial ambientada en una ciudad fantástica con dragones, magos y esas cosas.  No obstante, como suele ser el caso en la obra de este autor, los personajes tienden a ser una sarta de incompetentes que no entienden nada de lo que está pasando.

En Guards! Guards! se muestra cómo es que se pretende mantener el orden en la ciudad de Ankh-Morpork, que es el escenario central de varias de las novelas de la serie.  Se introduce así una nueva institución en este mundo, la Night Watch.  Así como en Colour of Magic se introduce la Unseen University para burlarse del mundo académico y en Equal Rites se introduce a la hermandad de las brujas para burlarse de la intolerancia, en Guards! Guards! se introduce la Night Watch para burlarse de la policía y de las autoridades que deberían guardar el orden en una ciudad.  Y es que básicamente la Night Watch no sirve para nada.  Nadie cree en ellos y son en la práctica una pérdida de tiempo y de recursos.  No obstante, la mantienen porque en fin, hay que proyectar la imagen de que algo se está haciendo por controlar el crimen, que hace lo que quiere en Ankh-Morpork.

Guards! Guards! me gustó bastante por varias razones.  Primero, porque nos introduce a las intrigas políticas que manejan a la ciudad.  Sí, en novelas anteriores de Terry Pratchett ya se ha hablado de cómo se manejan las esferas de poder en este mundo.  Pero aquí lo hace de manera distinta, más profunda.  Es más pragmático y urbano, mientras que en Wyrd Sisters, por ejemplo, es más una aproximación de fantasía.

Segundo, porque la Night Watch con todos sus tropiezos es una mancha de patas que funciona.  Es como una pandilla.  Está compuesta del Capitán Sam Vimes (de quien hablo en el próximo párrafo), el Sargento Frederick Colon, el Cabo John Nobbs y Carrot Ironfoundersson.  Cada uno tiene su rollo y después de un periodo de ajuste y de que se conocen bien, terminan siendo una mancha de patas que colaboran para poder resolver una amenaza a la ciudad.  Obviamente no son los Magníficos, pero es divertido leer sus conversaciones y cómo coordinan las cosas.  Lo digo porque hasta ahora el único equipo que hemos visto funcionar bien y sin pisarse entre ellos en Discworld son las brujas de Equal Rites, que después aparecen en Wyrd Sisters.  Mientras que las brujas tienen más una dinámica de familia, la Night Watch tienen una dinámica de patas.

Segundo, porque el héroe no es un incompetente total.  Esto ya lo comenté cuando hablaba de la novela anterior, Pyramids.  Y es que cansa leer novelas de una serie en la que todo se explica por la incompetencia y la idiotez del personaje principal.  Pyramids era hasta refrescante en ese sentido: El personaje principal, Teppic, es un asesino entrenado con las habilidades de un ninja.  Y cuando no está tratando de hacer política, sino ejerciendo su verdadera profesión -la de asesino- sabe exactamente qué está haciendo.  En Guards! Guards! sucede algo similar.  Tenemos al Capitán Sam Vimes, que es lo que en inglés se llamaría un badass.  Un tipo duro que ha estado en la ciudad por mucho tiempo y se las sabe todas.  Malhumorado, rudo, alcohólico… Es un personaje excelente.  Y el hecho de que vuelva a aparecer en otras novelas luego es algo que me emociona mucho más que la constante aparición del desesperante Rincewind, el mago que no da una y que es el favorito de tantos otros fans de Terry Pratchett.

(Dibujito de arriba: http://sharksden.deviantart.com/)

Terry Pratchett, Wyrd sisters

In .Inicio, Crítica on 9 marzo, 2015 at 5:06 PM

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Para cuando Terry Pratchett había llegado a escribir Wyrd sisters,  su sexta novela de la serie de Discworld, ya estaba bien cerca de descubrir la fórmula.  Su estilo estaba mucho más definido y ya había avanzado mucho en intuir lo que funciona y lo que no funciona.  O por lo menos ésa es mi impresión.  Wyrd sisters es mucho más audaz, pero a la vez mucho más segura de sí misma.  Es más, está tan segura de sí misma, que en cierto momento llega incluso a textualmente decir que -por si no te habías dado cuenta- se está burlando de Shakespeare y de sus clichés.  Esto a diferencia de, por ejemplo, Sourcery, que por lo menos a mí no me queda claro qué tiene como tema de fondo.

Wyrd sisters es el arremetimiento de Pratchett contra Shakespeare.  Aquí él se burla de cómo para algunos éste es un autor intocable y cuyos textos se supone que son perfectos y de cómo se supone que sus obras tienen un impacto cósmico en la vida de la gente.  Una parte importante de la trama tiene que ver con un grupo de artistas que viajan interpretando obras, como alguna vez lo hizo Shakespeare.  Y este grupo de artistas en cierto momento se instalan en Ankh-Morpork -la ciudad que es central para la serie Discworld-, en un teatro llamado el Dysk Theatre, en una obvia referencia al teatro The Globe, en donde Shakespeare presentaba sus obras.

Ésta es la segunda novela de Pratchett protagonizada por sus brujas.  En Equal rites nos las presenta como una antítesis de los hechiceros y de sus costumbres.  Mientras que los hechiceros están altamente institucionalizados y burocratizados, las brujas viven como quieren y en paz con todo el mundo.  Mientras que los hechiceros se valen de la reputación para hacerse respetar, a las brujas eso les tiene sin cuidado.  O en todo caso, usan el tema de la reputación de otra manera.  En Wyrd sisters, las brujas no tienen conflicto con los hechiceros, sino con la nobleza.  Y si bien en Equal rites, el resultado era una meditación sobre la discriminación de las mujeres, en este caso es en cierta medida una meditación sobre la aristocracia.

Si bien éste es un libro con un tratamiento más profundo del tema, me pareció personalmente que era menos gracioso.  Para que se hagan una idea: No tengo ningún problema en recordar elementos cómicos de la primera novela, The colour of magic o de la cuarta Mort.  Esto no me pasa con Wyrd sisters.  No recuerdo que me haya parecido particularmente graciosa.  De hecho, es más seria que las demás, lo que no quiere decir que no tenga secuencias absurdas.  Por ejemplo, esto de que las brujas detienen el tiempo por 15 años en un país entero es una payasada y no tiene mucho sentido.  Ni siquiera dentro del universo de Discworld.  Pero en fin.  Sirve para plantear el escenario en el que se está desarrollando la historia.

En resumen, me parece que con Wyrd sisters el autor Terry Pratchett está afinando su método y su estilo.  Es un producto mucho más sólido que algunas de sus novelas anteriores, pero en el proceso, pierde algo de su chispa irónica y oscura que lo había hecho conocido.  Pero no se preocupen, que con su siguiente novela lo recupera completamente.  Pero eso es tema de otro post.

(Dibujito de arriba: http://sharksden.deviantart.com/)

Terry Pratchett, Mort

In .Inicio, Crítica on 5 marzo, 2014 at 6:43 PM

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La única novela de la serie Mundodisco escrita por Terry Pratchett que hay que leer en un orden especial es la primera, The colour of magic.  Es la única que tiene un orden especial: Tiene que ser la primera que leas.  Después, la segunda, The light fantastic, la puedes obviar tranquilamente.  Es una mala extensión de la primera.  Y la tercera, Equal rites, es sencillamente excelente e indispensable.  Uno de los mejores detalles de ésta es que se olvida momentáneamente de tanta pastrulada que se inventó y que funcionó tan bien en la primera, para pasar a proponer nuevos personajes, nuevos escándalos y nuevos problemas.  Con la cuarta, Mort, Pratchett regresa un poco a la línea que plantea en The colour of magic, pero sin pasar a ser repetitivo como con The light fantastic.  Es una buena cuarta novela, aunque me parece que está por debajo de Equal rites.  Muy por debajo.

Mort explora la vida de uno de los personajes que más llamaron la atención en las novelas anteriores de Mundodisco: la Muerte.

Las conversaciones que tiene la Muerte con Rincewind en The colour of magic no solamente son hilarantes -bajo el supuesto de que los hechiceros en el Mundodisco pueden ver a la Muerte y conversarle-, sino que tratan temas que tienen sentido.  Le dan un toque absurdo a la historia que cuadra perfecto en la forma como Pratchett cuenta las cosas.  Pero funciona porque está en pequeñas dosis.  Porque no es el centro de la historia, sino que es algo casual que entra y sale de la atención del lector.  En ninguna de sus intervenciones él es necesario para que la narración se siga desarrollando.  Es algo así como un espacio para refrescar la situación o para estirar el suspenso.

En Mort la Muerte es casi el personaje principal.  O en todo caso, está buena parte de la novela siendo el foco de la atención.  Al comienzo es gracioso, por supuesto.  Pero después de un rato cansa.  La Muerte no solamente se las sabe todas -es una especie de sabio conocedor del universo que tiene una respuesta para todo- sino que tú sabes que tiene todas las de ganar: Incluso los dioses mueren.  Después de un tercio de la novela, uno está ya cansado del personaje.

El personaje principal, por su lado, es el típico héroe de Terry Pratchett: Un chico que pasaba por ahí y que se debe enfrentar a circunstancias cósmicas que son mucho más grandes de lo que él puede controlar.  Mort es contratado para ser el asistente de la Muerte, sin saber que el plan es que lo reemplace eventualmente.  No obstante, Mort es humano y mientras la Muerte está disfrutando de su retiro, mete la pata.  La Muerte debe regresar a ordenar todo.

El rollo de Pratchett esta vez es la inevitabilidad de algunas cosas.  Todos vamos a morir, no importa quiénes seamos.  Todos vamos a jubilarnos en algún momento.  Mort trata de estirar tal o cual cosa, pero termina empeorandolo todo.  Parte de su trabajo es aceptar que hay cosas que son inevitables, una condición que es muy poco humana.  Pratchett plantea (y me parece que éste es el detalle que salva a la novela) que los humanos por naturaleza hacemos todo lo posible por evitar lo inevitable.  Y que en ese proceso somos capaces de las atrocidades más terribles, pero también e los inventos más geniales.

En resumen, Mort no es excelente, pero pasa.   Y tiene partes muy graciosas.

(Dibujito de arriba: http://mythwood.blogspot.com/)

The Colour of Magic, Terry Pratchett

In .Inicio, Crítica on 7 octubre, 2011 at 3:12 PM

Para los que me conocen no es ningún secreto que soy un fanático declarado de Terry Pratchett.  Se trata de un escritor que no es muy conocido en el Perú, pero que en el Reino Unido es un importante autor de literatura de fantasía.  Recientemente fue diagnosticado con Alzheimer, lo cual a mí me dio mucha pena.  No obstante, en su página web oficial me he enterado que la enfermedad en su caso se encuentra en un estado muy poco avanzado.

En todo caso, Pratchett ha escrito más de 40 novelas y hasta que llegara J.K. Rowling con su aprendiz de mago disfuncional, era el autor británico de fantasía vivo más leído.  La mayoría de las obras de Pratchett transcurren en un mundo fantástico llamado Mundo Disco, que es una versión retorcida y cachosa de Tierra Media.  Y es que Pratchett no solamente es un autor bien imaginativo, sino que además es un burlón de miércoles.  Cada una de sus novelas es una burla directa de algo en especial.  Sus primeras novelas son burlas irónicas de la saga del Señor de los Anillos.  Pero luego, por ejemplo, Wyrd Sisters es una burla de los clichés en las obras de Shakespiere.  O si no, Interesting Times es una burla del mundo del periodismo.

En todo caso, acabo de terminar de leer una de Pratchett -de quien debo alardear tengo una novela autografiada- y se me ocurrió no comentar ese libro en especial, sino el primero de la serie del Mundo Disco, The Colour of Magic.

Se trata de la historia de Rincewind, un hechicero fracasado que ha sido expulsado de la Universidad Invisible para magos.  Pero hay una contradicción con este tipo.  Es a la vez, el mago más poderoso del Mundo Disco, porque a su cabeza se ha metido uno de los ocho hechizos originales de la creación del universo.  Si dice el hechizo, arranca el proceso de la creación de otro universo, lo que implica la destrucción de éste.  Es decir, si Rincewind se descomputa, puede destruir la galaxia.  Pero a la vez, es un hechicero fracasado, porque ese hechizo, que tiene vida propia, es tan poderoso y grande, que no deja espacio en su cabeza para ningún otro hechizo.  Por ello no puede hacer ni siquiera la magia más sencilla.

A Rincewind se le presenta Twoflowers, lo que nosotros describiríamos como un turista, y lo contrata como su guía por esa región de Mundo Disco.  Y durante los viajes que harán les pasará de todo y se cruzarán con todo tipo de personajes cliché.  Desde un héroe de acción tan acostumbrado a siempre ganar -porque los héroes de acción buenos siempre ganan y se llevan a la princesa- hasta un pirata que busca alcanzar la inmortalidad por medio de un método con el que está experimentando y que él mismo describe como revolucionario: evitar morir.

En fin.  Cuando leí The Colour of Magic me enamoré de Mundo Disco y me propuse leer las novelas de esa serie en el orden en el que Pratchett las escribió.  Estoy a medio camino y sorprendentemente las publica más rápido de lo que las leo.  Acaba de publicar una nueva: Unseen Academicals.  A este paso estimo que la leeré cuando yo esté en el asilo.

(Originalmente publicado en Economía de los Mil Demonios, 13/11/2009)