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Cheo Hodari Coker, Luke Cage (2016)

In .Inicio, Crítica on 2 junio, 2022 at 9:26 PM

En el año 2016, el MCU estaba floreciendo. Toda la base que se había estado colocando estaba comenzando a rendir. El año anterior ya se había sacado Ant-Man (que comento en este enlace) y Avengers: Age of Ultron (que comento en este otro enlace). Ambas habían sido muy exitosas y jugaban con el cross over de personajes entre películas. Así, en Ultron tenías a todos los Vengadores, algunos de los cuales estaban comentando consecuencias de cosas que habían pasado en otras películas. Thor, por ejemplo, que Jane estaba segura en una estación científica. Captain America con los sucesos de Winter Soldier (que comento en este otro enlace).

Es decir, el público ya estaba bien metido en la idea de que éstas no eran un montón de películas, sino que estaban frente a una franquicia que se estaba desarrollando delante de nuestros ojos película tras película. Genial. Novedoso. Bien hecho. Efectivo.

Además, estaba la expectativa de lo que se venía. En Ultron ya habíamos visto el inicio de los roces entre dos bandos y lo que sabíamos todos que eventualmente sería Civil War (que comento en este otro enlace). Además de otros muchos anuncios de personajes que tendrían sus propias películas y de otras cosas que estaban por salir. El 2016 era un momento muy emocionante para ser fan de Marvel.

Una discusión, sin embargo, era la ausencia de héroes que representaran a un sector de la población que no fuesen hombres blancos. Hasta ese momento, la única diversidad que habíamos visto en las películas del MCU eran en los villanos y en los asistentes de los héroes. Es más, hasta entonces no había habido una película con una heroína mujer en el título. Y ya se comenzaba a notar.

En las series de televisión ya habíamos visto unos primeros intentos. Ya habíamos tenido a Agent Carter (que comento en este enlace) que giraba exclusivamente alrededor del tema de la inclusión, arruinando un poco la fórmula. Con Jessica Jones (que comento en este enlace) aprenden la lección. Ya no solo nos presentan a una heroína mujer al nivel de sus contrapartes masculinas, sino que es una heroína que tiene sus aventuras y sus misiones y que casualmente durante el desarrollo de éstas resulta que se afianza como un personaje empoderado e independiente. No hace falta que todo el rato esté hablando de ello. Mucho más sutil. Mucho más efectivo.

Algo similar pasa con Luke Cage. Esto es antes de la película Black Panther. Incluso antes de la primera aparición del personaje en Civil War. Mucho antes de las producciones más culturalmente coloridas de los últimos años, como Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings o Moon Knight. Luke Cage llegó en un momento en el que se criticaba que el MCU fuese demasiado blanco y que requería más diversidad. Y tenía todo el potencial para ser el Black Panther antes de Black Panther.

Salía de las series de Netflix anteriores, como Daredevil (que comento aquí) o Jessica Jones, las cuales habían tenido éxito. Ahí el personaje cuadraba, porque no lo estaban forzando. Era una de las muchas redes que habían tirado para ver qué funcionaba. Y el público estaba pidiendo más series de Netflix. Y estaban pidiendo más diversidad. Y Luke Cage había sido bien recibido. ¿Qué podía fallar?

Pues que hicieron una serie sobre un tema social, no sobre una historia. Como digo, genial que quieras abordar temas sociales en estas series. Para eso están, en buena medida. Pero tiene que haber una historia. Tiene que haber trama, tiene que haber intriga, tiene que haber drama. En la primera temporada de Luke Cage hay todo eso, pero sometido a un mensaje social. Y así no funciona.

Drew Goddard, Daredevil Temporada 1

In .Inicio, Crítica on 5 mayo, 2021 at 7:13 PM

(Continúo comentando las películas y series del MCU, siguiendo el orden narrativo, no el orden en el que fueron producidas. La última que comenté fue Guardians of the Galaxy Vol. 2. La pueden revisar en este enlace. En esta oportunidad me tocaba una serie que el MCU sacó en exclusivo para Netflix, la primera temporada de Daredevil).

Quizás si uno ve Daredevil hoy no entenderá por qué causó tanto escándalo en su momento. Hay que entender el contexto en el que se lanzó. La primera temporada de esta serie se estrenó en el 2015. El MCU había explotado y estaba en la boca de todos. Ya habían estrenado diez películas de ese universo, que ya incluían la mega popular The Avengers del 2012 (que comento en este enlace) y Captain America: The Winter Soldier del 2014 (que comento en este otro enlace), que puede que no haya sido tan taquillera como otras, pero definía una línea de historias para el MCU que hasta ese momento casi no había sido explorada.

Hasta ese momento, no había habido una película en el MCU que se inclinara más por la trama de espionaje e intriga oscura. Winter Soldier fue la primera y funcionó. Tanto así que abrió una nueva línea en ese universo. Después vendría Civil War en el 2016 (que comento en este enlace) y otras varias películas incluirían elementos de espionaje. No obstante, esto era solo en las películas. El frente de las series recién se estaba abriendo.

La primera temporada de Agent Carter (que comento en este enlace) era novedad. Se suponía que sería una serie de espionaje también, pero perdió el rumbo y fue cualquier otra cosa. Una decepción. Agents of S.H.I.E.L.D. ya había emitido sus dos primeras temporadas (la primera de las cuales comento en este otro enlace) y estaba teniendo éxito. No obstante, ésta era más bien de aventuras. Además, estas dos fueron series de cable. De pronto, llegan las series de Marvel exclusivas para Netflix. Y no me importa lo que digan otros, para mí éstas cambiaron la escena por completo.

Daredevil llegó a satisfacer la ansiedad de los fans que queríamos seguir viviendo las aventuras de los héroes de Marvel entre películas. Agents lo estaba haciendo a cierto nivel, pero Daredevil llegó con una propuesta más adulta. Ahí, donde Agents es infantil e idealista y tremendamente fantástica y optimista, Daredevil es oscura y realista. Y que saliera en exclusivo para Netflix tampoco es casualidad.

Si bien éste había sido el contexto en Marvel, el de Netflix también era particular. Habían tenido éxito con series como House of cards y aun era novedad la idea -que ahora parecen haber abandonado- de que Netflix estaba diseñando series exclusivas sobre la base de la data que habían levantado de sus usuarios. Se suponía que Daredevil fue diseñada partiendo de ese modelo, aunque en entrevistas ellos niegan haberlo hecho. Como sea, las series caras exclusivas de Netflix eran novedad y Marvel se colgó de eso para lanzarla.

Ahora bien, ni Marvel ni Netflix corrieron riesgos y fueron a lo seguro. Para que esté a cargo de la serie llamaron a Drew Goddard, que se había lucido con el guión de Cabin in the woods -una excelente película de terror que deconstruye el género- para la gente de Josh Whedon, con varios guiones de Lost y de Alias para la gente de J. J. Abrams, con guiones para Angel y Buffy también para la gente de Josh Whedon. Es decir, un veterano de la televisión de acción y aventuras y un buen guionista. No había tenido mucha experiencia dirigiendo, pero sí produciendo. Era una apuesta segura para un proyecto como éste.

No escatimaron gastos en nada. Las secuencias de acción son perfectas. Esas escenas largas de peleas entre Daredevil y los criminales son insuperables. El trato de las consecuencias también. Si Matt era golpeado duramente en un episodio, en los siguientes se estaba recuperando. Caminaba cojeando o se le veía curándose.

Tampoco escatimaron gastos con los actores. Todos aquí son reconocibles. Charlie Cox como Matt Murdock / Daredevil es exactamente lo que hacía falta. Carismático, buen actor, serio cuando hace falta, en buena condición física. Con una larga trayectoria para su corta edad, pero quizás más reconocible como Tristan en Stardust de 2007. Ni qué decir del excelente Vincent D’Onofrio como el villano de la temporada, Wilson Fisk. Muy efectivo. Eso es lo que pasa cuando traes a un buen actor a dar miedo como el villano de la historia.

¿Y la historia? La historia no importa. Cuando tienes personajes tan sólidos y tan bien definidos, escenas de acción tan bien armadas, diálogos tan inteligentemente escritos, un villano tan claro… Qué importa la trama. Lo que importa es que en el proceso de la temporada Matt aprende a ser Daredevil, consigue el traje que lo hará famoso y establecerá la oficina con su amigo Foggy.

Anthony Russo & Joe Russo, Captain America: The Winter Soldier

In .Inicio, Crítica on 30 diciembre, 2020 at 5:14 AM

(Ahora que seguimos encerrados, aprovecho para repasar todas las películas y series de la MCU. El último comentario fue Thor: The Dark World. Sigamos avanzando).

Captain America: The Winter Soldier está muy inteligentemente construida. Es fácil reconocer que nos está pavimentando el camino hacia Civil War, pero lo hace bien y aporta un elemento que había estado ausente en casi todas las películas del MCU que hemos visto hasta ahora: la discusión ética moral. Es en Winter Soldier en el que choca la moralidad blanco y negro de Steve Rogers con la justificación gris de Shield para poder seguir haciendo lo que hacen.

Winter Soldier nos trae una profundidad de personaje que podría parecer extraña en una película de superhéroes, pero que está tejida de una manera sutil. Steve Rogers, el Capitán América, es un espécimen de otra época. Él viene de un tiempo en el que Estados Unidos estaba en guerra contra la maldad pura: Alemania Nazi. Él se sacrificó por esa causa, lo tiene claro. Para él no hay grises. La cosa es simple: En el mundo puedes hacer el bien y puedes hacer el mal. Si decides hacer el mal, te las ves con él.

Por supuesto que esa moralidad era aplicable a mediados del siglo pasado. Para el presente eso ya no es práctico. Aun así, Rogers, fiel a su moralidad blanco y negro, se mantiene firme a sus principios. Porque eso es lo que hace alguien con esa moralidad. Tiene su superior, Nick Fury, el espía de espías. Fury no es es tan extremo, pero encuentra útil el fanatismo de Rogers. Lo usa y lo canaliza, pero no lo comparte. Como dicen en Avengers, los secretos de Fury tienen secretos. Un espía producto de la Guerra Fría como él tiene que haber cedido. Pero ve a Rogers y lo entiende.

Algo parecido pasa con Black Widow. Ella es compañera de Rogers en esta película. Por lo que sabemos de Avengers y de Iron Man 2, es una espía que opera bajo las órdenes de Fury. Es de su escuela. No obstante, hemos visto que ella se quiere redimir. En esta película ella comienza siendo cínica, pero sacrificándolo todo por Rogers. Su moral vale la pena.

Y luego tenemos los nuevos personajes, muy bien planteados para darle tonalidad a este conflicto. Primero, Sam Wilson aka The Falcon. De los cómics sabemos que Falcon es uno de los superhéroes del universo Marvel más cercanos a Rogers. Aquí lo introducen como un fan de Rogers, idealista de otra época. Si Rogers se enroló a la guerra norteamericana más idealista de todas, la Segunda Guerra Mundial, Wilson viene de guerras menos obvias más recientes. Es más, no fue a la guerra y ya. Se ha quedado trabajando con los veteranos, con un grupo de ayuda. Para todo efecto práctico Wilson es el Rogers del futuro. Por eso cuando la acción comienza, Wilson no tiene ningún problema en abandonarlo todo y ayudarlo.

Segundo, el interés romántico de Rogers en esta película, la agente Kate. Los que hemos leído los cómics sabemos en qué se supone que va a acabar eso, pero aquí la vemos como otra actualización de los ideales de Rogers. En este mundo cínico y gris, resulta que hay más personajes idealistas y fieles a sus principios de lo que parecía. Kate es una agente secreta que desobedece órdenes, porque Rogers la convenció de que eso era lo correcto. Parece un personaje extraño en semejante mundo, hasta que uno se entera que Kate es sobrina de Peggy Carter. Por ahí es que se infectó de la moralidad férrea de Rogers. Hacia el final de la película Kate será relevante para vencer a la amenaza. Y en películas venideras también.

Tercero y más importante, el personaje brillantemente interpretado por Robert Redford, ni más ni menos, Alexander Pierce. Nuevo director de Shield, representa todo lo que está mal con el sistema, todo a lo que se opone Rogers. Es la consolidación de la filosofía del fin justifica los medios. Para él hay un objetivo y no importa lo que se haga para alcanzarlo. Es un producto de la guerra fría, todo lo que Black Widow quiere dejar de ser.

Para Pierce es una sorpresa que Fury y Black Widow se le volteen. Esperaba que Rogers se oponga, porque todos saben que él no negocia sus principios. A sus compinches le sorprende, también, que se volteen los técnicos de mando medio de Shield. No se supone que ellos piensen, en su visión guerra fría del conflicto. Cada quien sigue órdenes, punto. Que un técnico de terminal se niegue a ejecutar una orden es algo que simplemente no había previsto.

Y todo esto es dejando de lado al personaje del título, el Soldado del Invierno. Bucky Barnes con el cerebro lavado y un brazo mecánico. Meh. Estándar como antagonista. No me parece tan interesante como todo lo demás.

Joe Johnston, Captain America: The First Avenger

In .Inicio, Crítica on 10 junio, 2020 at 3:30 PM

Hace un tiempo he comenzado a ver todas las películas del MCU en orden narrativo, no en orden cronológico.  O sea, las estoy viendo en el orden dictado por la historia que se está contando, no en el orden en el que fueron hechas.  En ese sentido la primera sería Captain America: The First Avenger, que fue estrenada en 2011, después de Iron Man (2008), The Incredible Hulk (2008), Iron Man 2 (2010) y Thor (2011).  De éstas, tres ya habían definido los parámetros de lo que sería el MCU, el estilo del humor, el estilo de la acción y otros detalles.  Iron Man fue la gran precursora, que encontró el equilibrio sobre el cual se construyó todo un universo.  The Incredible Hulk había definido todo lo que no lo sería, todo lo que quedaría fuera.

Con Iron Man se definió que el MCU sería más colorido y optimista.  Es decir, que no se seguiría el ejemplo de DC, que había optado por llevar a su héroes por una senda más oscura y pesimista y adulta.  The Incredible Hulk fue la constatación de que esa línea, que tan bien había funcionado para Batman, no era algo que iba a funcionar para los héroes de Marvel Comics.  Este contexto es importante, porque explica más de la mitad de las decisiones que se tomaron cuando se hizo Captain America.

Ésta es una película que va a lo seguro.  Recuenta la historia del origen del superhéroe sin mayores sorpresas.  Todo lo que sabes que tiene que estar ahí está ahí.  Desde su origen en un programa experimental durante la segunda guerra mundial hasta su desaparición en una zona helada que lo mantendrá congelado por medio siglo.  Desde el origen de su uniforme hasta su rivalidad con Red Skull.

Quizás su mayor aporte sea el replanteamiento de algunos personajes que a partir de esta película serán relevantes para todo el MCU.  Algunos de estos, como la agente Peggy Carter, eran personajes que ya existían en los cómics y que los adaptaron para que sean más interesantes.  De hecho, con Peggy Carter hicieron un tan buen trabajo, que sale en varias de otras películas, aunque siempre como personaje secundario: Captain America: The Winter Soldier en 2014, en Avengers: Age of Ultron en 2015, en Ant-man en 2015 y en Avengers: Endgame en 2019.  Es más, tendría su propia serie de dos temporadas, Agent Carter, que no me gusta tanto.  Nada mal para un personaje que en los cómics es completamente cliché y bidimensional.  La Peggy Carter de la pantalla es mucho más interesante, independiente, inteligente y motivada.

Otro personaje relevante que salta de esta primera película es Bucky, el cual también es fuertemente cambiado para que cuadre.  En los cómics Bucky es poco más que el Robin del Capitán América.  Es un compañero de menor edad.  En los tiempos actuales pensar que un superhéroe idealista como Steve Rogers andaría por ahí con un adolescente teniendo aventuras y poniéndolo en peligro es impensable.  Así que se replanteó a Bucky como el amigo de infancia del Capitán, el cual logró entrar al ejército cuando Steve Rogers aun no era aceptado.  Durante esta película se supone que muere, pero luego el personaje reaparecería transformado.  Bucky sale en Winter Soldier, en Captain America: Civil War (2016), Avengers: Infinity War (2018) y en Endgame, además de cameos en otras películas.  No sólo eso, sino que Bucky está en el medio de la intriga de Winter Soldier y es el detonante del conflicto en Civil War.

Otros personajes que se replantean en esta película y que serían retomados en el MCU son Howard Stark -el padre de Tony Stark-, Red Skull -que en los cómics es el némesis eterno de Steve Rogers-, Zola -otro villano que es replanteado- y el Tesseract, que no es propiamente dicho un personaje, sino un objeto.  Pero tiene un arco interesante que para nosotros como espectadores se inicia aquí.

El resto cumple, como una buena película saliendo de la maquinaria que ahora es Marvel Studios.  La acción es buena, el humor es equilibrado, la música es nostálgica, la ambientación es adecuada, las actuaciones son aceptables.  Pero no es por eso que vas a ver una película como ésta.  Uno la va a ver porque es parte de algo más grande y porque quieres saber cómo se va a mover la trama del MCU hacia adelante.  Con el pasar de los años me imagino que cuando la gente se refiera a la película del Capitán América, se va a imaginar Winter Soldier, no First Avenger.

La siguiente película en el MCU es Captain Marvel, que comento en este enlace.