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Lois McMasters Bujold, The mountains of mourning

In .Inicio, Crítica on 19 octubre, 2017 at 2:49 PM

Como ya he mencionado en los posts en los que comento esta serie, Lois McMasters Bujold escribió las novelas en desorden.  En ese sentido, hay dos órdenes en los que podrías leerlos: En el orden en el que las publicó o en el orden de la cronología interna de la historia.  Yo me decidí por la segunda opción.  Por eso me tocó leer Mountains of mourning después de haber leído la decepcionante Warrior’s apprentice.

Warrior’s apprentice me había parecido decepcionante después de la impresionante Barrayar.  De hecho, estas dos novelas son bastante distintas en paso y en tono.  Y Mountains of mourning es distinta a las anteriores también.  Mientras que en las anteriores historias teníamos personajes como Cordelia o Milo, que se las sabían todas y siempre caían parados, en esta oportunidad tenemos una trama mucho más social en la que tener la respuesta correcta no es tan fácil.

En ese sentido, Mountains no es que sea mala, sino que es distinta.  En las historias anteriores había un enfrentamiento en el que habría un ganador y habría un perdedor.  Y haciendo uso de su intelecto y de su racionalidad, el personaje principal salía victorioso.  En esta oportunidad no hay buenos y malos.  Hay simplemente un problema social que hay que afrontar.  Y dependiendo de lo que se aplique, habrá gente insatisfecha y habrá gente beneficiada.

Miles, el protagonista principal de Warrior’s apprentice e hijo de Cordelia, quien a su vez fue protagonista de las dos novelas anteriores a ésa, es noble y tiene una serie de responsabilidades.  Su padre es un héroe de guerra y un miembro influyente de la aristocracia de su planeta.  Y si bien Miles ha heredado la inteligencia y la astucia de su madre, tiene un grave problema: Como consecuencia de los sucesos de Barrayar, nació con una estructura ósea débil y con malformaciones.  Esto, en un planeta orientado a la excelencia militar, es una peligrosa discapacidad.

En la última novela Miles estaba luchando por ingresar a la academia militar, dada su condición.  Ahora se ha graduado y está de regreso en las tierras de su familia.  Debe decidir qué hará con su vida.  Mientras están en esa discusión, llega una mujer al palacio.  Ha caminado por tres días enteros para ver directamente al Conde Vorkosigan, el padre de Milo, para demandar justicia por el asesinato de su bebé, un crimen que la autoridad local de su pueblo no piensa tomar en serio.

En las novelas anteriores el Conde era Piotr, el abuelo de Miles.  Un noble chapado a la antigua, muy apegado a las tradiciones de Barrayar.  Aral, su hijo (y padre de Miles), es un reformista, el cual se ha estado enfrentando al ala conservadora del gobierno.  En Mountains, el Conde ya es Aral.  Piotr ya ha fallecido.  Y Miles tiene que demostrar su valor más allá de la academia.

Es por eso que Aral manda a su hijo Miles a atender el asunto del bebé asesinado en calidad de su representante con todo el poder que eso lleva.  Mountains se enfoca en eso.  En un caso de asesinato en un contexto muy pobre.  La mujer vive en una zona montañosa en donde la población sufre mucho y a donde las reformas de Aral no han llegado aun.

La historia, entonces, no es una de guerra o de grandes proezas bélicas.  Es una en la que Miles se enfrenta a algo que nunca antes había tenido que enfrentar: la realidad social.

Ahora bien, esto es una novela de ciencia ficción, recuerden.  Así que la solución final al problema es más bien intelectual.  Miles soluciona el caso y descubre al culpable, pero no solo eso, sino que además debe decidir la pena.  De hecho, antes de irse tiene que imponer un par de cambios para tratar de abordar varios de los asuntos que aquejan a esta comunidad.

En el proceso, Miles descubrirá qué quiere hacer ahora que se ha acabado la academia.  Él la tiene difícil, porque no solamente es hijo de un héroe de guerra y de una figura política relevante en su planeta, sino que además es noble y tiene un cuerpo frágil en una sociedad militarizada.

Nosotros sabemos que él es capaz.  En la novela anterior lo vimos ser un excelente oficial en el espacio, dirigiendo una flota improvisada de naves en batalla.  Es en la tierra que tiene problemas.  No es muy difícil deducir qué será de su vida ahora.

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Lois McMaster Bujold, The warrior’s apprentice

In .Inicio, Crítica on 16 junio, 2017 at 3:38 PM

Esta escritora fue uno de mis descubrimientos más celebrados de hace un par de años.  Una escritora de ciencia ficción con una visión práctica y pragmática de las cosas, con una evidente intención de cuestionar prejuicios de nuestra sociedad colocándolos en un mundo futurista creado por ella.  Pero por encima de todo eso, que ya es bueno, sus personajes son muy queribles y simpáticos.  Sin mencionar que los protagonistas de sus novelas tienden a ser astutos e inteligentes, buscando siempre la salida creativa e intelectual a los problemas en los que se meten, antes que la violencia.

Louis McMaster Bujold ha sabido crear un universo creíble y funcional.  Lamentablemente este universo lo ha creado a lo largo de la publicación de novelas que no han salido en el orden interno cronológico de la historia que está contando.  Así, la lectura de su obra tiene dos posibles órdenes: Las puedes leer en el orden en el que las publicó o en el orden de la historia que está contando dentro de las novelas.  Yo escogí la segunda opción.

La última que comenté fue Barrayar, que es la que más me ha gustado hasta ahora.  Ahí la tensión política y las intrigas que afectan la vida de los dos personajes principales era insuperable.  Warrior’s apprentice es la que le sigue.  Lamentablemente el nivel es muy inferior.  Sigue siendo una buena novela, interesante e inteligente.  Pero no llega al nivel de Barrayar ni de lejos.

Warrior’s Apprentice sucede varios años después de Barrayar.  Milo, que es el bebé alrededor de cuyo rescate suceden tantos asuntos de impacto global en la novela anterior, ha crecido y se ha preparado para ingresar a la academia de oficiales.  Después de todo, en la sociedad en la que vive se sobrevalora a las fuerzas armadas y él es hijo de un conde.  Es de esperarse que vaya a la academia y sea un oficial ejemplar.  Pero hay un problema.

Milo fue dañado antes de nacer y salvado milagrosamente con tecnología extraña a Barrayar.  Su cuerpo es más frágil de lo normal, aun cuando su mente sea tan fina como la de su madre.  Previo a su ingreso a la academia, es enviado a Beta Colony, el planeta de su familia materna, en donde poco a poco las cosas se comienzan a complicar, hasta que Milo demuestra a todos estar preparado para ser oficial, cuando termine siendo el jefe de una flota de mercenarios en el medio de una guerra civil estelar.

La historia está bien, pero el personaje principal, Milo, es demasiado.  O sea, es como Tyrion de Game of Thrones, pero a mil por hora.  Se las sabe todas.  Para todo tiene una respuesta.  No hay crisis que no pueda resolver.  Y lo que es peor, todo le sale bien.  A excepción de una tragedia que tiene por ahí, todo es puro éxito con este tipo.  A partir de cierto punto ya no es interesante, porque sabes que todo le va a funcionar.

Por momentos se nota que ésta fue la primera novela de esta autora en ser publicada.  Incluso antes que Shards of honor, que introduce los conflictos que dan pie a los sucesos de Warrior’s Apprentice.  Como ya comenté, Shards tampoco es de lo mejor de la saga.  Aún  así tiene a su favor que mucho en la novela es novedad.  Warrior’s Apprentice no tiene ni siquiera eso.

La super astucia de Milo llega a cansar.  Es como una versión desatada y sin sustento científico de su madre, Cordelia.  Es una pena, porque como planteamiento promete mucho.  Lamentablemente no llega a cumplir.

Lois McMaster Bujold, Barrayar

In .Inicio, Crítica on 11 marzo, 2017 at 5:15 AM

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Barrayar es lo mejorcito que he leído de ciencia ficción en mucho tiempo.  Como ya comenté en un post anterior, esta novela es la tercera en la serie de Lois McMaster Bujold que podrás encontrar en la red como la Vorkosigan Saga.  No obstante, si bien es la tercera en la línea narrativa, no es la tercera que escribió, sino la sétima.  Y se nota.  Es una obra maestra.  Si Falling Free captó mi atención y Shards of Honor me entretuvo solamente, Barrayar es la novela que necesitaba para trazarme como meta a largo plazo leerme todas las novelas de esta colección.

En Barrayar comenzamos a ver los cambios sociales que nos han prometido en la novela anterior.  Barrayar es un planeta chapado a la antigua, con una fuerte tradición militarista y con familias nobles que controlan el gobierno.  Un emperador muy astuto que ha sabido mantener el poder a pesar de las intrigas y los intentos de derrocarlo.  Pero no solo eso.  Siendo una sociedad militarizada, necesitan estar en constante conflicto con alguien.

En este contexto llegó Cordelia, una oficial de ciencia de Beta Colony, en la cual la sociedad es mucho más racional y liberal.  Dado que la novela es narrada desde el punto de vista de ella, el choque de culturas será constante.  A Cordelia le llamará la atención muchas de las cosas que hagan los que están a su alrededor y tratará de darle sentido o de retarlo.

Éste es el contexto en el que se comienzan a dar las intrigas políticas a las que arrastrarán a Cordelia y a su esposo Aral Vorkosigan, a quien conoció en la novela anterior.  Su padre es un conde y tiene una posición en el gobierno.  Pero además, Aral es un héroe de guerra y un militar con una carrera bastante recta.  No sorprende, pues, que el emperador le pida ser el regente mientras su nieto tiene la edad suficiente para gobernar.

Cuando el emperador fallece es que arrancan las intrigas.  Éstas son interesantes en sí mismas, porque muestran una sociedad llena de tradiciones y prejuicios, pero además en necesidad urgente de reformas para poder progresar.  Como decía, siendo una sociedad militarizada muchos consideran que necesitan estar en constante conflicto para poder desarrollarse.  Aral y su facción consideran que no y que necesitan aplicar varios cambios urgentemente.  Esto no le cae bien a algunos.

Por un lado está eso.  Por el otro el conflicto que tiene Cordelia dentro de su casa (o su palacio, mejor dicho).  Ella quiere imponer sus principios a los que se relacionan directamente con ella.  En algunos casos tiene éxito, como con su guardaespaldas Drou.  En otros no tanto, como con el padre de Aral, el conde Piotr Vorkosigan.  Las discusiones y cuestionamientos a este nivel son de lo mejor y terminan siendo el perfecto complemento a la intriga política de más alto vuelo que comentaba.

En todo este embrollo, por momentos Cordelia -que se supone que es una intelectual- tiene que tomar cartas en el asunto.  Esas secuencias son lo máximo.  Y la mejor de todas es la ilustrada en la portada de la novela que pongo al inicio.  La manera como está contada es totalmente natural.  El personaje de Cordelia es único.  McMaster Bujold es muy buena para presentarla y explicar sus motivaciones y por qué hace las cosas.  De tal manera que cuando la misma Cordelia lleva el asunto a las últimas consecuencias, es consistente dentro del mundo que nos han estado describiendo.

Lo que es más interesante, las consecuencias de esas acciones son aceptables.  Básicamente todas las novelas de la saga que vienen después de ésta son consecuencia de esa última secuencia que estoy mencionando.  Es crucial que haya sido escrita de una manera tan dinámica y convincente.  Que lo es, así que los siguientes libros los tengo en mi lista de espera.

Mis lecturas del 2016, porque ya pues

In .Inicio, Crítica on 13 enero, 2017 at 4:37 PM

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Hace unos años me percaté que era una especie de norma finalizar un año haciendo un repaso de lo que uno había leído en esos doce meses.  Me refiero, por supuesto, a blogs de personas relacionadas a la literatura o columnas de gente que quiere frotarnos en la cara que ellos tienen tiempo para leer como cancha, pero nosotros no.  Como me parecía algo pedante hacer ese recuento, consideré prudente usar apenas cinco categorías, las cuales están más abajo.  Así cumplo con la norma de hablar de lo que he leído este año sin caer pesado.

Por supuesto que las categorías son las que me cuadran a mí porque me dan la gana.  Y la justificación que doy a cada uno de los libros seleccionados es altamente antojadiza.  Es más, si eres de la crema y nata de la sociedad literaria peruana seguramente estarás en desacuerdo conmigo y tendrás una razón más para odiarme (como si necesitaras).

Así que aquí están, sin ningún orden en particular.  O quizás sí, no sé.  En este enlace está la primera vez que hice esto en el 2013.  En este otro enlace la segunda vez en 2014.  Y en este otro, las del 2015.

La mayor decepción personal del 2016: Hace un tiempo descubrí el maravilloso mundo de la autora de ciencia ficción Lois McMaster Bujold.  Ella tiene una serie de novelas que transcurren en un universo en el cual la colonización de las estrellas por parte de la raza humana se hizo en desorden y en caos, lo que siglos después trajo conflicto entre las distintas sociedades que se desarrollaron en distintos planetas.  Había leído que el mundo que crea para sus historias es genial, más allá de que los personajes de sus novelas son muy profundos y queribles.  En su website personal encontré un texto en el que ella recomendaba leer las novelas no en el orden en el que las escribió, sino en el orden cronológico de los sucesos que narra.  Así comencé con una de las últimas que ella escribió, pero que es la precuela a toda su saga, Falling free.  Como comento en este post, me pareció lo máximo.  Me capturó por completo.  Esto fue hace un par de años.

La siguiente novela de la serie es Shards of honor, que escribió mucho antes.  Y está bien, pero no es sobresaliente.  La comento en este otro post.  Pero la que viene luego es un ladrillo a la cabeza.  Es buenísima.  Todo lo que una buena novela de ciencia ficción debe ser.  Me refiero a Barrayar.  Es excepcional y en parte eso se debe a que la escribió mucho después.  La que viene después de eso, Warrior’s apprentice, cumple pero no es tan impactante.  Y la que leí recientemente, The mountains of mourning, una novela corta que narra un momento crucial en la vida de uno de los personajes centrales de la saga, era una historia necesaria para mantener la saga en movimiento, pero qué mala que es.

Mala del verbo mala.  El final es arbitrario, los cuestionamientos sociales son bastante forzados, el personaje principal se las sabe todas porque se las sabe todas.  Quizás la más baja de la saga hasta ahora.  Espero que la que viene después, The Vor game, levante.  No me importa que The mountains of mourning haya ganado todos los premios.  No me parece que esté a la altura de Barrayar.  Ni de lejos.

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El mayor descubrimiento personal del 2016: Ya sé que es una novela muy vieja, pero yo recién la he podido tener en mis manos.  Y la manera cómo la he podido conseguir fue bastante anecdótica.  Verán, hace un tiempo tengo planeado escribir una novela que tenga que ver con posesiones y he estado haciendo alguna pruebas, escribiendo pasajes para ver si logro captar la esencia de ese tipo de relato.  En paralelo en el 2016 he estado haciendo visitas a colegios y haciendo presentaciones en distintos lugares sobre mi novela de terror Réquiem por San Borja.  En ese proceso me invitaron a visitar Huancayo.

La segunda vez que fui, Carlos Calle, con quien coordiné un año antes mi presentación en la Feria del Libro de Huancayo, me preguntó en qué estaba trabajando y le conté sobre este proyecto mío y cómo estaba teniendo problemas para plasmar en el papel algunas cosas.  Al día siguiente dejó en el hotel de regalo un ejemplar de El Exorcista, de William Peter Blatty.

Pues bien, meses después me senté a leerla y tuve que dejarla por otros pocos meses.  La novela es demasiado fuerte.  O demasiado fuerte para mí, en todo caso.  William Peter Blatty sabe perfectamente lo que hace.  Sabe muy bien cómo causar impacto, cómo manipular al lector, cómo presentar los hechos para mayor efecto.  En ese proceso, me ha dejado preocupado.  Muy buena novela.

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El mayor descubrimiento metaliterario del 2016: Este año esta categoría tiene que ver con Star Wars.  George Lucas sacó A New Hope, The Empire Strikes Back y The Return of the Jedi.  Y listo, eso era todo.  Pero luego comenzaron a sacar novelas contando qué fue de la vida de nuestros personajes favoritos después de la Batalla de Endor.  Esto ya lo comenté en otro post.  Todo ese universo que crearon distintos escritores de a pocos eventualmente fue borrado de la continuidad por Disney.  Así que ahora oficialmente no hay Mara Jade.  No hay Jacen y Jayna Solo Skywalker.  No hay Academia Jedi.  No hay ninguna de las genialidades que fueron saliendo de a pocos.

No obstante, a pesar de que estas novelas ya no son parte de la continuidad oficial, siguen existiendo.  Aún las puedes comprar por Amazon y aún las puedes leer.  De hecho, lo recomiendo, porque algunas de ellas son excelentes.  Y si se comparan con el bodrio que es The Force Awakens, no hay pierde (aquí justifico por qué independientemente de si te haya gustado o no, tienes que aceptar que es una mala película).  Hasta un escupitajo en la pared tiene más creatividad que esa película.

El caso es que recién en el 2016 descubrí que entre los años 1999 y 2003 se hizo el esfuerzo por ordenar este proceso.  La editorial Del Rey trabajó en conjunto con Lucasfilms para juntar a doce escritores y todos juntos contar una gran historia: Cómo en el caos que vino después de la caída del Imperio, entre otras muchas cosas, se estableció un nuevo Orden Jedi.  Más allá de que sea el universo desechado de Star Wars, el proceso me parece increíble.  He comenzado a leerlo en orden (y me imagino que me voy a tomar décadas en terminarlo, pero en fin) y por el momento está bien.  Ya lo comentaré en un post en su momento.

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El mayor placer culposo del 2016: Debo aceptar que en mi afán de buscar autores distintos o novedosos a veces termino con un fiasco entre mis manos.  Y como hoy en día hay tanto disponible para leer (a diferencia de cuando yo era chico, que era difícil conseguir lo último en fantasía o ciencia ficción en el Perú), tengo la regla de que si un libro no me captura en su primer capítulo, lo dejo.  Lo siento mucho.  No puedo estar perdiendo mi tiempo en una novela mediocre o que no fue escrita para el segmento del mercado al que pertenezco.

En ese proceso a veces me cruzo con libros que claramente son cualquier cosa.  Que son predecibles, que tienen personajes cliché, que tienen diálogos forzados… pero que aún así me gustan por alguna razón personal o sicológica o qué sé yo.  Las sigo reconociendo como malas, pero las sigo leyendo por el puro placer culposo de saber cómo acaba o para seguir un poco más la vida de un personaje que me ha llamado la atención.

Ésta es mi mejor justificación de por qué terminé de leer Lockwood & co.  Además de la hermosa presentación, por supuesto: La portada, los diseñitos internos, etc.  Este libro lanzado por la editorial de Disney -que también lanzó el libro en el que está basada la franquicia Descendants– se supone que es la piedra angular sobre la que se basará otro de los imperios de esta corporación.  Y tiene varios problemas como novela.  Los comento en este enlace.

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El mayor sentimiento encontrado del 2016: Como mencionaba en este otro postLas pequeñas aventuras de Juanito y su bicicleta amarilla es un problema.  Este libro infantil no es solamente un libro infantil.  Es más bien una franquicia que se ha armado alrededor del libro infantil.  Así, tenemos la obra de teatro, el disco de música, presentaciones en vivo de las canciones contenidas en ese disco, el libro mismo, las ilustraciones contenidas en el libro.  Lamentablemente, de todo este universo de productos, el que menos se defiende es precisamente la piedra angular del sistema: El libro.

Las presentaciones en vivo son de lo mejor.  De hecho, creo que en lo que a shows para niños es de lo mejor que se puede conseguir en esta ciudad.  Esto no le quita mérito a otros pioneros de este género como las Hermanas Paz o José Luis Dammert.  La música misma, el manejo de los niños mismos, los props, etc.  Me parece que es de lo mejorcito y espero que de ahí se evolucione a algo más sofisticado pronto.

Las ilustraciones son excelentes.  La obra de teatro -que no he tenido la oportunidad de ver- me dicen que fue muy buena.  Pero como insisto, ya no estamos en los ochentas.  Un libro con un cuento infantil tiene que estar bien hecho.  Ya no se puede presentar cualquier cosa.  Considero que la historia contenida en el libro es bastante pobre.  Una pena.

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(Dibujito de arriba: http://inhasa.tumblr.com/)

Lois McMaster Bujold, Shards of honor

In .Inicio, Crítica on 24 junio, 2016 at 2:57 PM

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Ésta no es la mejor de las novelas de esta serie, pero sigue siendo buena.  Es la segunda en la Vorkosigan Saga.  La primera es Falling free, que me parece una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído en mi vida.  Así que cuando comencé Shards of honor estaba emocionado, porque esperaba algo al mismo nivel.  Lamentablemente ése no fue el caso.

Luego me enteré que la autora escribió las novelas en desorden y que Falling free fue una de las últimas que publicó, a pesar de que en la cronología de Vorkosigan Saga transcurre al comienzo.  Éste no es un dato trivial.  Explica también por qué la siguiente, Barrayar, es la mejor de todas (en mi opinión, hasta ahora).

Shards introduce a los dos personajes que darán inicio a todo el conflicto de las novelas siguientes.  Se trata de Cordelia Naismith del planeta Beta Colony y Aral Vorkosigan del planeta Barrayar.  Cada uno ha terminado varado en un planeta recientemente descubierto en donde se conocerán.  Pero cada uno ha sido varado por una razón distinta.

En el universo en el que transcurren estas novelas cada mundo tiene su propio gobierno y sus propios principios y valores.  En ese sentido, Beta Colony y Barrayar no podrían ser más distintos.  Beta Colony es liberal, cree en las libertades y en la democracia.  Tiene una particular preocupación con la ciencia.  No son guerreros, sino más bien individualistas.  Se defienden si los atacan, pero no consideran correcto estar invadiendo otros planetas, básicamente porque respetan sus derechos.

Barrayar, en cambio, es una sociedad militarizada.  Su sociedad tiene una estructura vertical.  Para hacer carrera en política uno tiene que ser oficial del ejército.  No obstante, Barrayar es una monarquía.  Tiene un emperador, quien a su vez alrededor tiene a familias nobles y consejeros y espías.  En ese sentido, Barrayar está mucho más sujeta a la política como la conocemos hoy que Beta Colony.

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En Beta Colony todo es un gran caos.  No hay un verdadero gobernante, sino que la sociedad se está gobernando a sí misma.  Eso es bueno y a su vez malo.  Para cuando Cordelia pueda regresar a su planeta y enfrentar las consecuencias de lo que ha hecho quedará claro que ésta no es una sociedad perfecta, sino que ese individualismo y preocupación extrema por la ciencia tienen sus consecuencias negativas.  Y por este detalle -que recién se explora en los últimos capítulos de la novela- es que Shards me gusta tanto.  Cuando lo lean entenderán a qué me refiero.

Aral, por su cuenta, es un Vor.  Es miembro de una de las familias nobles.  Su padre es un conde y cuando éste muera, Aral heredará el título.  No obstante, él es una especie de rebelde dentro de una sociedad altamente conservadora.  Por supuesto que lo que él considera actos de rebeldía para Cordelia, que viene de una sociedad con poco respecto por las reglas, es risible.

Los hechos mismos de la novela no son importantes.  Shards es una gran discusión entre Cordelia y Aral, detrás de la cual van pasando cosas: Motines, batallas, negociaciones diplomáticas, etc.  Aquí lo importante es el choque de dos culturas a través de dos de sus más finos representantes.  Después de todo, Cordelia es una científico.  Capitán de una nave que está en una expedición científica.  Aral, en cambio, es un brillante militar con una carrera sobresaliente, pero temido por otros.

Shards está bien.  Las largas discusiones entre Cordelia y Aral me hacían recordar a las novelas de Michael Crichton, que tanto me gustaban.  Pero después de un rato ya comienzan a cansar.  Y las cosas que pasan mientras tanto no son tan interesantes.  Lo podrían ser, pero algo le falta.