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Arthur Conan Doyle, The adventures of Sherlock Holmes

In .Inicio, Crítica on 4 julio, 2018 at 12:16 AM

Arthur Conan Doyle inventó el genial personaje Sherlock Holmes.  Escribió una novela con él y su inseparable compañero el doctor Watson, A study in scarlet, que comento en este enlace.  Éste funciona en buena medida por la novedad del personaje, de su método, de la forma como resuelve el caso.  Después escribió The sign of four, que comento en este otro enlace.  Aquí empiezan los problemas, porque me parece que ahí va quedando claro que el personaje y el método no funcionan con casos largos.  O sea, no funciona con un misterio que se debe mantener por toda la novela.

No es Agatha Christie, que desarrolla historias adicionales muy bien y te mantiene interesado o que va dando descubrimientos parciales para que el lector acompañe al detective en los descubrimientos.  No, el método de Sherlock es llegar, ver lo que ha pasado, levantar data y después, al final, vomitar su conclusión que por supuesto que es una sorpresa impresionante.  Pero no termina de funcionar en una novela larga.

Por eso The adventures of Sherlock Holmes es exactamente lo que necesitaba Conan Doyle para retomar la buena senda.  Este libro está compuesto de doce casos cortos, cada uno de los cuales es un clásico.  Algunas de estas historias han evolucionado a formar cánones de la literatura de misterio.  El estilo que usa el escritor para estos casos es ligeramente distinto.

En esta oportunidad las historias están vinculadas, pero bien podrían ser leídas por separado y en desorden.  No es eso lo que importa.  Lo importante es el planteamiento de lo que ha pasado, el recogimiento de pistas por parte de Sherlock y la exposición final de lo que ha pasado.  Todos los casos mantienen la misma estructura y podría sonar repetitivo, pero no lo es.

Es en estos casos cortos en los que realmente podemos ver brillar al detective.  Ver su forma de vida y apreciar su relación con Watson.  Ni qué decir del hecho de que la resolución de los casos puede resultar sorprendente, incluso hoy en día.  No todos, por supuesto.  Pero sí algunos.

No sólo eso, sino que en estos casos se introducen algunos elementos que hoy en día son considerados implícitos a la figura de Sherlock Holmes.  Por ejemplo, en el primero de los casos, A scandal in Bohemia, se presenta a Irene Adler.  Pareciera que es colocada como una némesis natural al detective.  No obstante, todos sabemos que este puesto será en realidad llenado por el profesor Moriarty, otro personaje introducido en uno de los casos de otro libro, dicho sea de paso.

En Adventures se juega más con asuntos disparatados.  Con situaciones extrañas relacionadas a un misterio que son tan raras e inexplicables, que solamente un genio como Holmes puede llegar a darse cuenta de lo que realmente está pasando.

Por ejemplo, que haya una Liga de Pelirrojos que en el mundo le da trabajo a los pelirrojos que no lo tienen.  Es una locura.  O que un hombre pueda fingir ser otra persona lo suficiente como para comprometerse con su hijastra y hacerle prometer que lo va a esperar, asegurándose así que ella nunca se case.

El estilo de narración es adecuado.  Hoy en día quizás no resulte muy novedoso, pero es el correcto para este tipo de historias.  Se trata de supuestos pasajes en el diario de Watson, quien nos cuenta las aventuras de su amigo desde su punto de vista.  El hecho de que Watson no sea particularmente brillante es perfecto, porque obliga a Holmes a tener que explicarle todo, lo que nos permite a nosotros los lectores enterarnos de lo que pasa dentro de la cabeza del detective.

De los tres libros, definitivamente éste es el mejor.  Y se puede leer sin haber pasado por A study y The sign.

Arthur Conan Doyle, A study in scarlet

In .Inicio, Crítica on 11 abril, 2017 at 5:49 PM

Yo leí este libro hace mucho, mucho tiempo.  Una tía me prestó el ejemplar que tenía y lo devoré durante un viaje.  Quedé fascinado con la idea de este personaje que con solo mirar a una persona podía sacar una serie de conclusiones que primero enumeraba y recién después justificaba.  Cuando lo leí, eso fue lo que más me impresionó.  La historia estaba bien.  Los demás personajes también, supongo.  A excepción de Watson.

El segundo elemento que me impresionó de A study in scarlet fue el personaje de Watson.  Este compañero que pareciera que es el único que lo entiende.  El único que lo aguanta.  Cuando se lo presentan, le dicen que es un pesado.  De hecho, el detalle de que Sherlock sea un antipático es algo que luego se pierde en las adaptaciones al cine.  La versión de Basil Rathbone, que creo que es la que definió la imagen de Sherlock Holmes para muchos años, era de un genio bonachón incomprendido, pero no uno antipático.

En todo caso, un tercer elemento que me llamó mucho la atención de esta novela es que en cierto punto Watson pone a prueba los conocimientos de Sherlock.  Resulta que el detective intencionalmente había dejado fuera de su cabeza grandes áreas del conocimiento humano.  La astronomía, por ejemplo.  Según él, no necesita tener esa información distrayendo su cerebro, si él sabe que cuando necesite un dato podrá consultarlo de una enciclopedia que tiene a la mano.  Qué post-moderno de su parte.  Y qué adelantado a su época.

Otro elemento inesperado para alguien que conoce la tradición de Sherlock Holmes es la segunda parte del libro, en la cual el asesino explica las razones por las cuales cometió el asesinato.  Cómo la narración se remonta a otro continente y se cuenta una especie de flashback largo.  No es algo que Conan Doyle vuelva a hacer muy seguido.  Aunque en algunos de los casos cortos que escribiría luego usaría el mismo recurso, aquí mete esto que a mí personalmente me rompe el esquema.  Será que en ese entonces los cánones de las novelas de misterio y de detectives no estaban aún definidas.  Quizás en ese entonces fue bien visto como un recurso novedoso.  A mí, por lo menos, me descuadra.

La razón es sencilla: Aquí el plato de fondo es Sherlock Holmes.  Sus diálogos, sus deducciones, sus observaciones.  Uno no lee A study in scarlet para saber más sobre las colonias en Norte América.  Está bien, entiendo que no hace daño que me metan algo de cultura, pero como el mismo Sherlock expone, se puede tener demasiada información y a veces eso no es bueno.  En el caso de esta novela creo que no es bueno que te humanicen tanto al asesino.

Como no es bueno tampoco que el caso sea tan largo.  He intentado leer el material original de Sherlock Holmes como se recomienda: Comenzando por este libro.  Después una novela más y eventualmente su primera colección de casos cortos.  Déjenme decirles que la dinámica de los casos cortos es muy superior.  Ahí es que Conan Doyle realmente se luce.  En novelas la lógica de este personaje alocado y obsesivo que entra a un lugar y saca quince conclusiones sobre las personas que encuentra se pierde un poco.

Así con todo, A study in scarlet hizo magia en mí cuando lo leí hace mucho tiempo.  Y eso fue cuando estaba en el colegio.