Mildemonios

Archive for the ‘Crítica’ Category

Lois McMaster Bujold, The warrior’s apprentice

In .Inicio, Crítica on 16 junio, 2017 at 3:38 PM

Esta escritora fue uno de mis descubrimientos más celebrados de hace un par de años.  Una escritora de ciencia ficción con una visión práctica y pragmática de las cosas, con una evidente intención de cuestionar prejuicios de nuestra sociedad colocándolos en un mundo futurista creado por ella.  Pero por encima de todo eso, que ya es bueno, sus personajes son muy queribles y simpáticos.  Sin mencionar que los protagonistas de sus novelas tienden a ser astutos e inteligentes, buscando siempre la salida creativa e intelectual a los problemas en los que se meten, antes que la violencia.

Louis McMaster Bujold ha sabido crear un universo creíble y funcional.  Lamentablemente este universo lo ha creado a lo largo de la publicación de novelas que no han salido en el orden interno cronológico de la historia que está contando.  Así, la lectura de su obra tiene dos posibles órdenes: Las puedes leer en el orden en el que las publicó o en el orden de la historia que está contando dentro de las novelas.  Yo escogí la segunda opción.

La última que comenté fue Barrayar, que es la que más me ha gustado hasta ahora.  Ahí la tensión política y las intrigas que afectan la vida de los dos personajes principales era insuperable.  Warrior’s apprentice es la que le sigue.  Lamentablemente el nivel es muy inferior.  Sigue siendo una buena novela, interesante e inteligente.  Pero no llega al nivel de Barrayar ni de lejos.

Warrior’s Apprentice sucede varios años después de Barrayar.  Milo, que es el bebé alrededor de cuyo rescate suceden tantos asuntos de impacto global en la novela anterior, ha crecido y se ha preparado para ingresar a la academia de oficiales.  Después de todo, en la sociedad en la que vive se sobrevalora a las fuerzas armadas y él es hijo de un conde.  Es de esperarse que vaya a la academia y sea un oficial ejemplar.  Pero hay un problema.

Milo fue dañado antes de nacer y salvado milagrosamente con tecnología extraña a Barrayar.  Su cuerpo es más frágil de lo normal, aun cuando su mente sea tan fina como la de su madre.  Previo a su ingreso a la academia, es enviado a Beta Colony, el planeta de su familia materna, en donde poco a poco las cosas se comienzan a complicar, hasta que Milo demuestra a todos estar preparado para ser oficial, cuando termine siendo el jefe de una flota de mercenarios en el medio de una guerra civil estelar.

La historia está bien, pero el personaje principal, Milo, es demasiado.  O sea, es como Tyrion de Game of Thrones, pero a mil por hora.  Se las sabe todas.  Para todo tiene una respuesta.  No hay crisis que no pueda resolver.  Y lo que es peor, todo le sale bien.  A excepción de una tragedia que tiene por ahí, todo es puro éxito con este tipo.  A partir de cierto punto ya no es interesante, porque sabes que todo le va a funcionar.

Por momentos se nota que ésta fue la primera novela de esta autora en ser publicada.  Incluso antes que Shards of honor, que introduce los conflictos que dan pie a los sucesos de Warrior’s Apprentice.  Como ya comenté, Shards tampoco es de lo mejor de la saga.  Aún  así tiene a su favor que mucho en la novela es novedad.  Warrior’s Apprentice no tiene ni siquiera eso.

La super astucia de Milo llega a cansar.  Es como una versión desatada y sin sustento científico de su madre, Cordelia.  Es una pena, porque como planteamiento promete mucho.  Lamentablemente no llega a cumplir.

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Patty Jenkins, Wonder Woman

In .Inicio, Crítica on 5 junio, 2017 at 7:36 PM

Saquemos del medio lo más obvio.  Sí, es una buena película.  Sí, le da mil vueltas a Superman versus Batman.  Sí, las secuencias de acción están muy bien hechas.  Sí, Gal Gadot es una excelente Diana Prince.  Sí, tiene un bonito y cumplidor mensaje en contra de la violencia y a favor de la igualdad de género.  Sí, toma muchos elementos cruciales del cómic para adaptarlo correctamente.

Pero lo siento, darle 94% en Rotten Tomatoes es una exageración.  Espera, espera, espera.  Tranquilo.  Respira tres veces y suelta el teclado, dejando tu comentario de odio por no amar absolutamente esta película y su mensaje de equidad de género (que como ya dije, me parecen excelente).  Sólo piensa lo que esto significa.

¿Es realmente mejor que Captain America: First Avenger (80%), una película de la que toma mucho? Es más, ¿mejor que Captain America: Civil War (90%), una de las mejores películas de superhéroes que creo que se ha hecho hasta el momento?  De hecho, ¿está al nivel de The Dark Knigth (94%), esa genialidad de Christopher Nolan? Solamente considera esto: Después de la película de Nolan los cómics han tenido que adaptarse presentando al Joker de manera distinta, mientras que el cómic de Wonder Woman no va a tomar nada de esta película, porque no plantea nada nuevo dentro de la mitología del personaje.  O casi nada, en todo caso.

Habiendo dicho eso, quería comentar un punto concreto de la película Wonder Woman.  Estoy seguro que todo lo demás lo van a analizar a morir en todos lados.  Pero había un asunto que me dio pena.  Incluye un SPOILER menor, así que si no la has visto, mejor no sigas leyendo.

Tiene que ver con Ares.  Durante buena parte de la película Diana está bajo la impresión de que el dios de la guerra es el que está detrás de todo y que si va al frente de batalla se encontrará con él y que venciéndolo acabará con la guerra.  Y ésta es, pues, una visión inocente del asunto.  Tiene sentido que Diana crea eso, porque ella es inocente.  Está descubriendo cómo es realmente el mundo de a pocos.  Genial.

Todo excelente hasta que mata al general alemán y… no pasa nada.  La guerra continúa.  En ese momento la película pudo haber aprovechado para dar una sobresaliente lección sobre el tema.  Comunicar que las guerras no son culpa de “alguien más” o de “el otro”, sino que es culpa de todos nosotros.  Y que la solución es mucho más compleja que simplemente caminar en línea recta a la batalla y matar a un dios que -encima de todo- te está esperando.

Pero no.  En ese punto la película decide ir por el camino fácil.  Una pena.

Solamente piensen lo decepcionante que habría sido The Dark Knight si al vencer al Joker, todo el caos en Ciudad Gótica se hubiese esfumado y que Harvey Dent, fuera de la influencia del otro loco, hubiese liberado a su rehén.  No tiene sentido.  Rompe con lo que la película está queriendo comunicar: Que esa clase de crisis es culpa de todos nosotros, no solamente del que te lo indica con su dedo.

Y lo que es peor: Una vez que Ares está muerto, los alemanes se sacan la máscara de gas y se abrazan con los infiltrados norteamericanos.  Lo siento.  Me parece que este detalle le quita mucho.  Wonder Woman podría haber sido una película mucho más potente y profunda.  Pero toma la decisión de quedarse en la superficie.

Esto no quita, por supuesto, que esté a años luz de la anterior del DCU, Suicide Squad.  Wonder Woman podría ser el punto de quiebre en la racha de desastres de Warner.  Ahora que ya se deshicieron de Zack Snyder, podrían apuntar a competir con Marvel realmente.

Terry Brooks, Star Wars: Episode I – The phantom menace

In .Inicio, Crítica on 12 mayo, 2017 at 9:07 PM

Tranquilo, aquí nadie va a defender la película The phantom menace.  Sí, ya sé que en mi comentario a mis lecturas del 2015 mencioné que The Force awakens me pareció tan mala que me hizo revalorizar The phantom menace y concluir que TAN mala no era. Pero la película me sigue pareciendo mala. Lo que ahora sucede es que valoro que por lo menos George Lucas se tomara el riesgo de intentar cosas nuevas, a diferencia de J. J. Abrams que nos presentó una película que no era más que parches de las películas anteriores que ya hemos visto.

Pero eso es la película.  La novela es otra nota.  Sigue siendo la misma historia y sigue teniendo varios de los problemas de la película.  Pero hay algunos detalles que cambian e información adicional que hace que la historia tenga mucho más sentido.  Empecemos por comentar que la novela oficial de The phantom menace la escribió Terry Brooks.  Si el nombre te suena es porque se trata de uno de los autores de fantasía actual más importantes.

Terry Brooks es el autor de la serie de novelas de Shannara.  Quizás ese nombre te suene también.  Se trata de una serie que se inició con The sword of Shannara y que ya lleva varios libros y trilogías. Empezó en 1977 y desde entonces se ha establecido como uno de los autores de fantasía más relevantes.  A mí, por lo menos, me llamó mucho la atención en su momento que alguien con esta trayectoria atracara escribir la novelización de una película como The phantom menace, dado que no es fantasía y dado que no es su historia.  Pero supongo que el cheque debe de haber sido cuantioso, porque ahí está el producto final.

Y la verdad es que no es malo. Si algo hay que reconocerle a la película The phantom menace, como comentaba en mi post sobre Rogue One, es que intenta cosas nuevas con la franquicia.  No todas son buenas, pero por lo menos lo intenta, a diferencia de The Force awakens que es lo mismo de siempre.  Pero el problema de fondo es que la historia misma de la película The phantom menace no funciona.  Esto por muchas razones, siendo dos de ellas que la intriga política y económica de fondo es inentendible y por los personajes ridículos como Jar Jar Binks.

Estos dos detalles son limpiados en el libro.  La intriga de fondo es bastante bien explicada, de tal manera que las aventuras que ésta genera tiene mucho más sentido.  Eso por un lado.  Por el otro, Brooks trata a los personajes ridículos de manera distinta que en la película, en donde pretenden ser una especie de comic relief permanente.  En la novela cumplen una función.  Brooks es un narrador profesional con trayectoria.  Él sabe cómo se hace eso.

Pero un detalle que hizo que me gustara la novela es el cambio en el enfoque del personaje principal.  En la película, el personaje principal es Qui Gon Jinn.  Todo sucede por él.  Él es el que arrastra a Obi Wan Kenobi a la acción, él es el que encuentra a Anakin, él es el que convence al Consejo de que lo dejen entrenar a Anakin, etc.  Todo gira alrededor de él.  Si no me crees, tómate un momento para pensarla.  Es por eso que luego de la pelea con Darth Maul y esa resolución, la película se siente tan vacía.

En la novela el enfoque es otro.  El personaje principal no es Qui Gon, sino más bien Obi Wan Kenobi.  Muchas cosas son narradas desde su punto de vista, no el de su maestro.  Éste me parece un cambio muy positivo, porque Qui Gon es básicamente un superhéroe con el que es difícil sentirse identificado.  Para todo tiene una solución y no tiene inseguridades y tiene una larga trayectoria que no conocemos.  En cambio Obi Wan es un joven padawan que está tratando de darle sentido a todo con nosotros, al mismo tiempo que la audiencia está explorando este nuevo universo.

Además, Obi Wan está fuera de las intrigas.  Qui Gon no es parte del Consejo, pero sabe cómo se mueve, tiene información que nosotros no.  Obi Wan, en cambio -por lo menos en esta entrega-, no sabe en dónde está parado.  En la novela nos enteramos de sus razonamientos y eso por sí solo ya es bastante interesante.

Los demás cambios sutiles entre la película y la novela no me interesan.  Los pueden consultar en alguna web de fanáticos.  Hay varios.  Yo la leí como una unidad, como una sola cosa sin conexiones al resto del universo Star Wars.  En este caso es mejor así.

Lev Grossman, The magician’s land

In .Inicio, Crítica on 30 abril, 2017 at 6:28 AM

Éste es el tercer libro de la trilogía de Grossman, la última novela de la saga.  La primera me gustó mucho (la comenté en este enlace).  La segunda también, aunque es distinta (la comenté en este otro enlace).  La tercera sigue siendo buena, pero me gustó un poco menos.  Tiene sus buenas partes, pero a estas alturas todo el rollo ya me pareció un poco repetitivo.  Además, mientras que en las dos primeras había alguna especie de estructura, en esta tercera no pareciera que la hay.

Por los acontecimientos de la segunda novela, Quentin se ve obligado a regresar a la Tierra.  Esto puede parecer un poco cruel y efectivamente lo es.  Después de todo se ha pasado toda la primera novela añorando ir a vivir a Fillory y toda la segunda novela celebrándolo.  Que ahora no lo dejen regresar es una reverenda crueldad.  Su primera reacción es regresar al ambiente que mejor conoce: Brakebills.  No obstante, Quentin ya no está en edad de ser un alumno, así que consigue ser contratado como profesor.

No voy a decir que es aburrida esa parte.  Es interesante, porque Quentin tiene la oportunidad de definir varias cosas.  Para empezar, cuando él se graduó lo hizo sin definir una especialidad, algo que todos los demás sí habían hecho.  Por alguna razón los procedimientos que tiene Brakebills para orientar a un alumno a que encuentre su especialidad no habían funcionado en la primera novela.  Ahora que regresaba como profesor se le revela cuál es.  La especialidad que le asignan es curiosa e inesperada, pero tiene mucho sentido si uno lo piensa retrospectivamente: Quentin nunca fue realmente un chico físico.  Los que sabían hacer magia física a la perfección eran otros.  Él simplemente estaba ahí con ellos.  Pero esto nuevo que se le revelaba tenía mucho más sentido.

Eventualmente Quentin es expulsado de Brakebills por culpa de una alumna, Plum.  Como consecuencia de eso termina trabajando para un ser mágico que necesita que un objeto sea robado, en una proeza que parece imposible.  Para esta labor han juntado a un equipo de magos y seres -entre los cuales está Plum y un personaje más de la novela anterior- con distintas habilidades que se complementan y que en conjunto elaboran el plan perfecto.  No obstante, como es obvio, el plan sale mal y todo se desbarata.  En todo este proceso lo genial es cómo Quentin ha madurado.  Pero además, cómo aspectos de su etapa inmadura están presentes en el personaje de Plum y de un joven talentoso que participa del robo (personaje nuevo del que me gustaría saber más).  Mientras los demás están emocionados y nerviosos, Quentin está tranquilo.  Él ya se ha enfrentado a situaciones terribles, ha terminado mutilado en la batalla contra la Bestia en la primera novela, ha frenado a dioses en la segunda.  Es un tipo que ya ha visto el mundo y eso lo convierte en alguien maduro y mesurado.

Quizás lo mejor de The magician’s land es eso.  Pareciera como que la evolución de Quentin ya terminó al inicio de la tercera novela y todo el libro es una demostración de lo maduro que es ahora.  Los que están evolucionando aquí son los demás: Plum, Eliot (que pasa por un proceso parecido al que vimos en el libro anterior con Quentin), Janet.  Incluso los dos dioses creadores de Fillory tienen un arco muy interesante.  Y el más emocionante de todos y el que termina siendo el central de la novela: El de Alice.  Spoiler alert: Alice no estaba muerta.

De hecho, al final de la primera novela queda claro que ése es el caso.  Por los acontecimientos de The magicians, Alice termina convirtiéndose en un ser de pura magia, un niffin.  Éste es un ser de pura magia, pero también de puro odio y resentimiento.  En el caso de Alice, su odio es hacia Quentin, por lo que hizo en la primera novela.  Así que cuando éste descubre en The magician’s land que existe la posibilidad de traerla a la vida, invierte todo el tiempo y los recursos que puede en ese proyecto.

A partir de cierto punto de la novela todo gira alrededor de eso y de las consecuencias del éxito o fracaso de esa iniciativa.  Hay una amenaza mayor y hay un sacrificio inmenso que hay que hacer, pero esto termina siendo secundario.  Hacia el final de la novela lo importante es Alice y cómo salvarla y cómo devolverle su humanidad.  Además de su relación con Quentin en el nuevo contexto.  Cuando ella se volvió un niffin, él era un chiquillo irresponsable e inmaduro.  Ahora es un hechicero hecho y derecho, héroe para muchos. ¿Cómo reaccionará Alice ante este nuevo Quentin? ¿Lo seguirá odiando? ¿Volverá a quererlo? No lo sabemos.  Y la manera como lo vamos descubriendo es lo mejor de esta novela, creo.

Buen cierre a la trilogía, aunque está muy por debajo de la primera y de la segunda.  Pero no me quejo.  Sigue estando entretenida y profunda.  Además de que, claro, me da pena que con esto se cierre la saga.

Arthur Conan Doyle, A study in scarlet

In .Inicio, Crítica on 11 abril, 2017 at 5:49 PM

Yo leí este libro hace mucho, mucho tiempo.  Una tía me prestó el ejemplar que tenía y lo devoré durante un viaje.  Quedé fascinado con la idea de este personaje que con solo mirar a una persona podía sacar una serie de conclusiones que primero enumeraba y recién después justificaba.  Cuando lo leí, eso fue lo que más me impresionó.  La historia estaba bien.  Los demás personajes también, supongo.  A excepción de Watson.

El segundo elemento que me impresionó de A study in scarlet fue el personaje de Watson.  Este compañero que pareciera que es el único que lo entiende.  El único que lo aguanta.  Cuando se lo presentan, le dicen que es un pesado.  De hecho, el detalle de que Sherlock sea un antipático es algo que luego se pierde en las adaptaciones al cine.  La versión de Basil Rathbone, que creo que es la que definió la imagen de Sherlock Holmes para muchos años, era de un genio bonachón incomprendido, pero no uno antipático.

En todo caso, un tercer elemento que me llamó mucho la atención de esta novela es que en cierto punto Watson pone a prueba los conocimientos de Sherlock.  Resulta que el detective intencionalmente había dejado fuera de su cabeza grandes áreas del conocimiento humano.  La astronomía, por ejemplo.  Según él, no necesita tener esa información distrayendo su cerebro, si él sabe que cuando necesite un dato podrá consultarlo de una enciclopedia que tiene a la mano.  Qué post-moderno de su parte.  Y qué adelantado a su época.

Otro elemento inesperado para alguien que conoce la tradición de Sherlock Holmes es la segunda parte del libro, en la cual el asesino explica las razones por las cuales cometió el asesinato.  Cómo la narración se remonta a otro continente y se cuenta una especie de flashback largo.  No es algo que Conan Doyle vuelva a hacer muy seguido.  Aunque en algunos de los casos cortos que escribiría luego usaría el mismo recurso, aquí mete esto que a mí personalmente me rompe el esquema.  Será que en ese entonces los cánones de las novelas de misterio y de detectives no estaban aún definidas.  Quizás en ese entonces fue bien visto como un recurso novedoso.  A mí, por lo menos, me descuadra.

La razón es sencilla: Aquí el plato de fondo es Sherlock Holmes.  Sus diálogos, sus deducciones, sus observaciones.  Uno no lee A study in scarlet para saber más sobre las colonias en Norte América.  Está bien, entiendo que no hace daño que me metan algo de cultura, pero como el mismo Sherlock expone, se puede tener demasiada información y a veces eso no es bueno.  En el caso de esta novela creo que no es bueno que te humanicen tanto al asesino.

Como no es bueno tampoco que el caso sea tan largo.  He intentado leer el material original de Sherlock Holmes como se recomienda: Comenzando por este libro.  Después una novela más y eventualmente su primera colección de casos cortos.  Déjenme decirles que la dinámica de los casos cortos es muy superior.  Ahí es que Conan Doyle realmente se luce.  En novelas la lógica de este personaje alocado y obsesivo que entra a un lugar y saca quince conclusiones sobre las personas que encuentra se pierde un poco.

Así con todo, A study in scarlet hizo magia en mí cuando lo leí hace mucho tiempo.  Y eso fue cuando estaba en el colegio.

Glauconar Yue, Crónicas del templo negro

In .Inicio, Crítica on 4 abril, 2017 at 5:00 PM

Éste es el segundo libro de Glauconar.  El primero, El empalador, me gustó un montón, pero es muy distinto a éste.  Quizás por eso fue que me invitó a hablar en el evento de lanzamiento de Crónicas del templo negro.  Me compré un ejemplar semanas antes de la presentación en la Casa de la Literatura y lo comencé a leer.  Y la verdad es que es una joyita.  Aunque, al igual que El empalador, es un libro que no es apto para cualquiera.

Vayamos uno por uno los puntos que mencioné en la presentación.

Primero, ésta no es una novela ni una recopilación de cuentos.  Es una especie de recopilación de crónicas que el autor supuestamente ha recogido y ha juntado.  Les ha dado sentido y nos la presenta como un repaso de lo que pasó en este templo negro: Quiénes lo fundaron, cuál es su origen, cómo crece, por qué entra en crisis, etc.  En ese sentido, es una narrativa distinta a lo usual.

Segundo, lo mejor de este libro es la creación de una mitología propia.  Esto no es solamente la presentación de ciertos personajes sobrenaturales con un origen incierto, sino todo el marco que se genera.  Desde las citas hasta las especulaciones del narrador imaginario sobre distintos elementos del universo en el que la historia transcurre.  Esto incluye, además, un estricto código de conducta por parte de estos personajes, que tendrá que irse adaptando a las circunstancias.  No obstante, -y aquí lo genial- cada personaje lo irá adaptando a su manera, de tal manera que se irá creando de a pocos un conflicto que nadie ve venir, ni siquiera el recopilador de las crónicas.  Pero sí el lector, si es que éste está atento.

Tercero, los personajes de estas crónicas son seres sobrenaturales que fueron creados y liberados al mundo, pero que tienen que pasar por todo el desarrollo de la personalidad por su cuenta.  Así los tenemos primero curiosos con respecto al mundo como un niño, después poco a poco su entendimiento del mundo es cada vez más estructurado y lo logran dominar, descubren lo que es tener pareja, etc, etc.  Es como el desarrollo humano de una persona, pero a través de narraciones concretas e inocentes, porque estos seres no son malintencionados.  Todos están obrando como creen es correcto, pero desde su punto de vista.  Este detalle de Crónicas del templo negro es genial.

Cuarto, mientras eso sucede, hay un desarrollo en paralelo a otro nivel.  Me refiero a la creación de una sociedad con sus reglas y sus instituciones y sus líderes.  Conforme estos seres van creciendo, también van creando el templo negro con sus códigos.  En las crónicas van explicando el origen de cada regla y su sentido.  Pero a pesar de ser seres que idolatran la libertad, poco a poco algunos de ellos van inclinándose por lo contrario y van definiendo cosas por los demás.  Al final, éste es el nivel que genera el embrollo que deberá ser resuelto en el desenlace del libro.

Serguei Lukianenko, Guardianes de la noche

In .Inicio, Crítica on 29 marzo, 2017 at 2:59 PM

Hace tiempo en otro blog comenté esta novela.  Pero es tan buena, que la voy a comentar de nuevo.  Y es que esta novela me encanta, así que no hay problema.  Y cuando digo que esta novela me encanta no solamente digo que me gustó a un nivel personal, porque toca temas que personalmente me afectan, sino que además considero que es una patada a un género que estaba quedándose estancado.  Guardia nocturna es una maldita genialidad por donde la veas.  Inicia una serie de novelas que no serán tan buenas como esta primera novela (a mi parecer, por lo menos).  Pero esta primera es una genialidad.

La premisa es excelente.  Los humanos a veces nacen con habilidades sobrenaturales.  La potencia de esas habilidades se irá descubriendo de a pocos: Luego te ordenarán por niveles.  Así, puedes ser un brujo nivel dos o un vampiro nivel tres.  Eso no es problema.  Tampoco el hecho de que la naturaleza de los poderes de estos distintos humanos mágicos es distinta.  Así, puede haber una bruja cuyo poder es curar, como puede haber otro hechicero cuyo poder es ver el futuro.  O quizás eres un Otro con poderes más generales.  Todo esto resulta, pues, en un gran desastre.  Porque por encima de todo eso está el hecho de que puede haber Otros buenos y Otros malos.  Y esto hay que regularlo.

En el pasado los conflictos entre los Otros buenos y los malos llevó a la humanidad al desastre.  Así que se organizaron de la siguiente manera.  Si eres bueno, estás supervisado por al Guardia Diurna, una especie de policía malvada.  Si eres malo, estás supervisado por la Guardia Nocturna, una agrupación de Otros buenos que revisa que los Otros malos civiles no se excedan.  Solo así se puede garantizar el equilibrio necesario para que los Otros no se maten entre ellos y arrastren a la sociedad humana en el proceso.

No obstante, los Otros malos son malos, pues.  Y los buenos son buenos, ni modo.  Así que si un vampiro quiere salir a cazar, puede hacerlo, pero previamente tiene que pedir permiso a la Guardia Nocturna.  Y ésta, en un proceso burocrático puede dar el permiso o no.  Si lo da, le da margen a la Guardia Diurna a un permiso similar a un Otro que quiere hacer algo bueno.  Por ejemplo, una sanador a curar a su vecina de cáncer.  Esto asegura que los dos bandos están constantemente cancelándose mutuamente, lo que asegura un equilibrio de poderes.

La novela contiene tres relatos supuestamente independientes, que están unidos por un gran arco.  Pero, ¿saben qué? La trama de estos relatos no son lo importante.  Lo realmente importante es el mundo que el autor ha creado, los excelentes y sólidos personajes que lo habitan y cómo estos relatos supuestamente intrascendentes terminan siendo de relevancia cósmica.

Por ejemplo, en el primero de estos relatos Anton -el personaje principal de toda esta saga- descubre a una joven que tiene el potencial para ser la Otra más poderosa de su generación.  Es inocente, no sabe qué es lo que pasa y sin querer está poniendo en peligro todo Moscú.  Esta joven, Svetlana, terminará siendo terriblemente poderosa en las historias por venir.  Y fue Anton el que la salvó.  Un Otro de luz de bajo nivel.

Éste es otro detalle que me encanta de la saga en general.  El personaje principal, Anton, es un hechicero de bajo nivel.  Se codea con poderosos Otros, reta a villanos que podrían desaparecerlo con la mirada, pero aún así va a hacerles frente.  Y es que Anton no tendrá grandes poderes mágicos, pero es una persona muy astuta.  Sabe navegar en este mundo de reglas y procedimientos burocráticos e instituciones que regulan a instituciones.  Anton encuentra la manera siempre.  Es una especie de MacGyver en un mundo habitado por hombres lobo y vampiros y brujas.

Es fantasía urbana como nunca antes la había leído y como nunca después la he encontrado.  Incluso las demás novelas de la serie, que están buenas, pero no al nivel de ésta.

Lois McMaster Bujold, Barrayar

In .Inicio, Crítica on 11 marzo, 2017 at 5:15 AM

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Barrayar es lo mejorcito que he leído de ciencia ficción en mucho tiempo.  Como ya comenté en un post anterior, esta novela es la tercera en la serie de Lois McMaster Bujold que podrás encontrar en la red como la Vorkosigan Saga.  No obstante, si bien es la tercera en la línea narrativa, no es la tercera que escribió, sino la sétima.  Y se nota.  Es una obra maestra.  Si Falling Free captó mi atención y Shards of Honor me entretuvo solamente, Barrayar es la novela que necesitaba para trazarme como meta a largo plazo leerme todas las novelas de esta colección.

En Barrayar comenzamos a ver los cambios sociales que nos han prometido en la novela anterior.  Barrayar es un planeta chapado a la antigua, con una fuerte tradición militarista y con familias nobles que controlan el gobierno.  Un emperador muy astuto que ha sabido mantener el poder a pesar de las intrigas y los intentos de derrocarlo.  Pero no solo eso.  Siendo una sociedad militarizada, necesitan estar en constante conflicto con alguien.

En este contexto llegó Cordelia, una oficial de ciencia de Beta Colony, en la cual la sociedad es mucho más racional y liberal.  Dado que la novela es narrada desde el punto de vista de ella, el choque de culturas será constante.  A Cordelia le llamará la atención muchas de las cosas que hagan los que están a su alrededor y tratará de darle sentido o de retarlo.

Éste es el contexto en el que se comienzan a dar las intrigas políticas a las que arrastrarán a Cordelia y a su esposo Aral Vorkosigan, a quien conoció en la novela anterior.  Su padre es un conde y tiene una posición en el gobierno.  Pero además, Aral es un héroe de guerra y un militar con una carrera bastante recta.  No sorprende, pues, que el emperador le pida ser el regente mientras su nieto tiene la edad suficiente para gobernar.

Cuando el emperador fallece es que arrancan las intrigas.  Éstas son interesantes en sí mismas, porque muestran una sociedad llena de tradiciones y prejuicios, pero además en necesidad urgente de reformas para poder progresar.  Como decía, siendo una sociedad militarizada muchos consideran que necesitan estar en constante conflicto para poder desarrollarse.  Aral y su facción consideran que no y que necesitan aplicar varios cambios urgentemente.  Esto no le cae bien a algunos.

Por un lado está eso.  Por el otro el conflicto que tiene Cordelia dentro de su casa (o su palacio, mejor dicho).  Ella quiere imponer sus principios a los que se relacionan directamente con ella.  En algunos casos tiene éxito, como con su guardaespaldas Drou.  En otros no tanto, como con el padre de Aral, el conde Piotr Vorkosigan.  Las discusiones y cuestionamientos a este nivel son de lo mejor y terminan siendo el perfecto complemento a la intriga política de más alto vuelo que comentaba.

En todo este embrollo, por momentos Cordelia -que se supone que es una intelectual- tiene que tomar cartas en el asunto.  Esas secuencias son lo máximo.  Y la mejor de todas es la ilustrada en la portada de la novela que pongo al inicio.  La manera como está contada es totalmente natural.  El personaje de Cordelia es único.  McMaster Bujold es muy buena para presentarla y explicar sus motivaciones y por qué hace las cosas.  De tal manera que cuando la misma Cordelia lleva el asunto a las últimas consecuencias, es consistente dentro del mundo que nos han estado describiendo.

Lo que es más interesante, las consecuencias de esas acciones son aceptables.  Básicamente todas las novelas de la saga que vienen después de ésta son consecuencia de esa última secuencia que estoy mencionando.  Es crucial que haya sido escrita de una manera tan dinámica y convincente.  Que lo es, así que los siguientes libros los tengo en mi lista de espera.

R.A. Salvatore, Star Wars: The New Jedi Order – Vector Prime

In .Inicio, Crítica on 21 febrero, 2017 at 4:31 PM

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Ya lo he comentado un par de veces en este blog.  Hubo un tiempo en el que todo lo que teníamos para saber qué había pasado después de que Luke Skywalker mató al Emperador era una serie de novelas que sacó la editorial Del Rey.  Algunas eran buenas, otras malas, otras muy buenas o otras para el tacho.  El problema era que todas eran parte del canon.  Entonces, si dejabas de comprar una o dos de las trilogías que sacaba tal o cual autor, de pronto retomabas y Han y Leia ya estaban casados o Luke ya tenía su propio aprendiz.  Fue recién en 1999 que Del Rey y Lucasfilms decidieron organizarse y sacar las novelas en paquetes coordinados.

El primero de estos experimentos fue la serie New Jedi Order.  La serie completa son 19 novelas escritas por 12 autores distintos.  Algunos de estos son desconocidos, pero otros eran nombres relevantes.  Por ejemplo, James Luceno venía de escribir guiones como el de la película The Shadow, que digan lo que quieran pero a mí me pareció excelente.  Troy Denning, por su lado, venía de ser co creador de Dark Sun, el juego de rol.

La primera novela de la serie, Vector Prime, es escrita por R.A. Salvatore, que no es un autor cualquiera.  Para cuando recibió el encargo, ya había estado escribiendo novelas para la franquicia Forgotten Realms con bastante éxito.  También había estado escribiendo su propia serie, Demon Wars.

En Vector Prime recibe el difícil encargo de iniciar toda una nueva etapa en el universo Star Wars.  Como contaba en el otro post, todo lo que él hizo para New Jedi Order hoy en día ya no es canon, por decisión de Disney.  Así que el único atractivo de esta novela es su contenido narrativo.  Que es, dicho sea de paso, como debería ser.

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Vector Prime inicia varios años después de Return of the Jedi.  Incluso varios años después de Heir to the Empire (para los que saben a lo que me refiero).  Luke ya se casó con Mara Jade.  Han Solo y Leia ya tienen tres hijos, todos ellos en entrenamiento para ser Jedis.  Lando Calrissian ya es un empresario influyente en la galaxia. La Nueva República está en manos de un Senado que está en constante pugna política entre distintas partes.  Y de otra galaxia llega una amenaza: Una sociedad de reptiles que han desarrollado toda su tecnología con una base mucho más orgánica que mecánica, que es lo que nosotros vemos que usan nuestros héroes.

En ese sentido, el enfrentamiento entre los Yuuzhan Vong y la Nueva República es una confrontación a distintos niveles.  No solamente su tecnología es completamente distinta, sino que además ellos son dictatoriales.  Los Yuuzhan Vong son un imperio totalitario, en el cual el máximo honor es morir en batalla por el imperio.  Ellos ven la democracia que está queriendo crear la Nueva República y se ríen.  Para ellos es una señal de debilidad.

Toda es aparte de la novela ya es interesante en sí misma.  Salvatore le dedica mucho espacio al razonamiento de los invasores.  A explicar por qué piensan así y por qué desprecian a su enemigo y en particular a los Jedi.  Pero ése no es el jale de la historia.  De lejos lo mejor es la relación entre los personajes del otro lado.

Han Solo es padre de tres seres sobrehumanos capaces de las más asombrosas proezas.  Dos son adolescentes y uno es pre puber.  A ver cómo los crías.  Sobre todo si tomas en cuenta que eres un ex aventurero sin ataduras a nada.  La dinámica de la familia Solo Skywalker es muy muy muy interesante.

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Sobre todo porque los tres chicos, Jacen, Jayna y Anakin, tienen sus propios conflictos.  El principal tiene que ver con cuál es la relación entre el uso de la Fuerza y las habilidades que debe desarrollar un Jedi independientemente.  Por ejemplo, Jayna es una piloto sobresaliente.  Parte de eso tiene que ver con que ella naturalmente es buena piloteando naves, porque ha estado desde pequeña a bordo del Millenium Falcon.  Pero además tiene también que ver con que su aproximación a la Fuerza va por ese lado.  Jacen y Anakin discuten mucho sobre esto y no lo tienen claro.

En el universo de New Jedi Order, hubo una Academia Jedi que no funcionó completamente.  Luke ha estado pensando cuál es la mejor manera de preparar a la siguiente generación de Jedis, pero no lo tiene claro tampoco.  Al final decidió que la mejor manera es tener un modelo de un Maestro Jedi por un aprendiz.  Esto hace que todo sea más lento, pero más seguro.  Sin embargo, por el otro lado permite que cada Maestro Jedi se dispare por su lado.  En la novela muestran casos de Jedis que están haciendo básicamente lo que creen que es lo correcto, sin coordinar con nadie.  Aquí no hay Consejo Jedi ni nada que se le parezca.  Luke está pensando en iniciar uno, pero Jacen le insiste en que eso es un error.  En que la Fuerza se encargará de indicarle el camino a cada uno.

Todo esto está muy bien desarrollado.  Salvatore es muy bueno para presentar estas discusiones y debates y confusiones.  Lamentablemente la parte de la acción es un poco deficiente.  No es que moleste, pero no es completamente convincente.  Quizás es demasiado detallada, pero no me pareció bien narrada.

Robert Kirkman & Jay Bonansinga, The road to Woodbury

In .Inicio, Crítica on 30 enero, 2017 at 7:30 PM

cliffside

Antes de empezar debo decir que ésta es la segunda novela en una serie de libros que sacaron Robert Kirkman -el creador del comic y de la serie de Walking Dead– y el escritor Jay Bonansinga.  La primera la comenté en este enlace y por alguna razón que no entiendo, en ese otro post puse el título mal.  Ya lo puse bien, por si acaso.

En todo caso, The road to Woodbury es la segunda novela.  Astutamente los autores decidieron cambiar el protagonista.  En esta oportunidad la historia no está contada desde el punto de vista de Philip, quien luego será el villano de la serie de televisión The Walking Dead.  El personaje principal en esta oportunidad es Lilly.

Como comenté en el post sobre la novela anterior, la trama no me parecía muy buena, pero los personajes sí y el estilo con el que se contaba la historia también.  En este segundo libro corrigen eso.  La trama es mucho más interesante, mientras que los personajes y el estilo se mantienen en un buen nivel.

Todo se inicia en una especie de campamento de sobrevivientes.  En alguna parte de Georgia se han juntado varias familias y están tratando de salir adelante juntos.  No obstante, Lilly se da cuenta pronto que ahí no hay futuro.  Que es cuestión de tiempo antes de que una horda más grande de zombies llegue y se los coman a todos.  Así que se junta con un par más de sobrevivientes y se van a probar suerte deambulando por su cuenta.

Si bien la primera parte de la novela -la que transcurre en el campamento- es básicamente todo felicidad, hasta que llega la temida horda y sucede lo que tenía que pasar, la segunda parte es toda negación.  Los habitantes del campamento no son tontos, es que realmente ésa es su mejor opción.  La están tratando de hacer funcionar y creen que eventualmente será algo seguro y sostenible.  Lilly reconoce pronto que nunca lo será.  Que es un plan con demasiadas fallas.

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Pero el tono cambia completamente en cuanto Lilly y sus amigos se van.  Ahí pasan a un nivel de sobrevivencia mucho más tribal.  La pequeña banda se organiza y generan una dinámica que si bien poco a poco se distancia del canon de los que es civilizado, funciona en ese nuevo mundo.

Y de pronto llegan a Woodbury.  Ahí las cosas realmente comienzan a deteriorarse.  Y es que para entonces, Philip ya está comenzando a tomar el control de todo y requiere ser detenido.  Lilly participa en una especie de conspiración para deshacerse de él, pero todo sale mal.

La novela funciona bien como una historia en etapas y permite hacer una serie de comparaciones interesantes.  Pero por otro lado, es muy interesante poder apreciar la dinámica de Woodbury con Philip al mando desde el punto de vista de un tercero.  Lilly llega a este pueblo como una mujer dependiente y débil.  Termina siendo dura e independiente.  Eso es lo que hace Woodbury a la gente.

Pero no con todos.  Un par de los que llegan con Lilly a Woodbury no progresan, sino que por el contrario, caen y caen cada vez más hasta prácticamente dejarse destruir.  Uno de ellos sobrevivirá hasta la siguiente novela y tendrá un papel relevante.  Pero aquí es interesante ver cómo mientras Lilly crece y se establece, los otros se dejan llevar.  Aunque, claro, el destino final de Lilly es quizás el peor de todos.