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Rian Johnson, Star Wars: The Last Jedi – La Jedi

In .Inicio, Crítica on 27 diciembre, 2017 at 2:23 PM

En otro post comentaba que es distinto gustar de una película que encontrarla buena o mala.  A mí, por ejemplo, no me gustó Last Jedi.  Independientemente de eso, no me parece buena.  En este otro post explicaba lo que para mí era el principal problema, el cual para mí tiene que ver con el planteamiento mismo de la trilogía de la cual forma parte.

En su defensa saltan varios diciendo que ése no es el punto.  Que el mayor fuerte de Last Jedi tiene que ver con el desarrollo de sus personajes.  Está bien, hablemos de ellos.

Primero, la línea Luke – Rey.  Varios insisten en que ésta es la película en la que el manto del mesías pasa de Luke a Rey.  Ambos tienen orígenes humildes, ambos sorpresivamente son potenciales Jedi, ambos tienen maestros imperfectos.  Pero hay una diferencia crucial.

La evolución de Luke es gradual.  En A New Hope apenas tiene contacto con la Fuerza.  Obi Wan Kenobi le explica lo que es, le comienza a enseñar cómo usar el sable, le habla desde el más allá cuando están atacando la Estrella de la Muerte.  En la siguiente, Empire Strikes Back, ya sabe algunos trucos, pero se le aparece Obi Wan para mandarlo con un maestro de verdad, Yoda.  Con él pasa un tiempo frustrante en el que entrena para ser Jedi de verdad y se pone a prueba de distintas maneras.  Su prueba de fuego es enfrentarse directamente con  Darth Vader, una batalla que pierde.  De esa caída es que surge el héroe que será en la siguiente.

En Return of the Jedi ya es un caballero Jedi.  Se luce enfrentándose con Jabba The Hutt y su gente.  Tiene otra pose.  Otra forma de hablar.  El ciclo se ha cerrado.  Ahora está listo para ir a enfrentarse a Palpatine.

Rey, en cambio, tiene todo de inmediato.  Desde la película anterior debemos asumir que ella ha recibido alguna clase de entrenamiento, porque ya es una maestra con el sable láser de inmediato.  Además de que pilotea como un as y de que es una experta mecánica (seguro que también domina el arte del zurcido invisible y toca ocho instrumentos).  En un enfrentamiento directo con Kylo Ren, que se supone que es el más brillante de su generación, lo vence y lo deja marcado.

De la nada.  Sin entrenamiento.  De inmediato.  Sin desarrollo.  Sin progresión.  Luke por lo menos la sufrió antes de su primer enfrentamiento con un Sith Lord.

En Last Jedi llega donde Luke y de inmediato siente a la Fuerza.  De inmediato tiene técnica con el sable láser.  De inmediato se puede comunicar con Kylo Ren a la distancia (algo que Luke podía hacer con mucha difícultad y sin video, solo con audio… Leia apenas lo puede oír al final de Empire Strikes Back).

Rey se va a salvar a sus amigos (como Luke en Empire Strikes Back) después de tres días de entrenamiento, no más.  Luke estuvo en el pantano con Yoda más tiempo.  Un tiempo indeterminado, pero estuvo más tiempo.  Además de que fue progresando de a pocos desde la película anterior, como mencionaba al inicio de este post.  Rey no.  Ella listo, de inmediato se va y vence.

Tomen nota.  Cuando Luke lo intentó, se fue y fracasó.  Perdió a su amigo Han Solo y perdió la mano y perdió su identidad. ¿Rey? Ella no.  Ella lo tiene todo al toque y sin mayor esfuerzo.

Luego se da una vuelta, levanta múltiples rocas con el pensamiento y salva a los rebeldes.  Resulta que ya puede mover objetos múltiples con la Fuerza.  De inmediato.

Yo sé la defensa que estás pensando.  Sí, pues, ella es una natural con más potencial que Luke.  Quizás incluso tiene un entrenamiento oculto de cuando era niña.  Pero todo es revelado de golpe.  Eso es mal storytelling.

Recuerdo a George R. R. Martin en una entrevista diciendo que sorprender a la audiencia es fácil.  Eso no es en realidad problema.  En algún momento decía que si lo que quería era sorprender, podía termina una de sus novelas diciendo “y de pronto bajaron ovnis a Westeros y revelan que ellos estaban a cargo de todo”.  Sorpresa asegurada.  Pero, ¿buen storytelling? Definitivamente no.

Una buena historia tiene que adelantarte elementos para que las sorpresas no sean gratuitas.  En Sixth Sense, si estabas atento podías darte cuenta tú solo que ése que ya sabes estaba muerto y que el niño lo sabía.  En Fight Club, si estabas atento podías darte cuenta quién era realmente Tyler Durden.  Esto es porque la historia está diseñada para ser una buena historia.  Te revelan cosas, te hacen pensar y si estabas atento, la sacabas.

No en Last Jedi.  Ahí ella de pronto resulta que puede comunicarse a distancia de Kylo Ren.  No de a pocos.  De inmediato.  Puede mover objetos múltiples con la Fuerza.  No de a pocos.  De inmediato.  Puede muchas cosas.  Todas ellas sorpresivamente.  Y claro, el fan dirá que es alucinante, que qué sorpresa tan impredecible.  Yo diré que es mal storytelling.

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Rian Johnson, Star Wars: The Last Jedi – El contrincante

In .Inicio, Crítica on 22 diciembre, 2017 at 5:06 PM

Recuerda, aquí nadie te está cuestionando porque te haya gustado Last Jedi.  Eso lo comento en este otro post.  Lo que quiero comentar ahora es un problema que creo que tiene Last Jedi de planteamiento.  Se me ocurren otros varios que tienen que ver con el arco que se ha planteado.  Aquí ni siquiera estoy entrando a comentar contradicciones internas en la narración de ésta y la película anterior.

Hablemos del enemigo.  Si uno los tiene que categorizar, son básicamente lo mismo que la trilogía anterior (episodios VI, V y VI), solo que más peor.  Esto me parece un problema.  Es como en Walking Dead, cuando Rick ya venció al Governor y luego, en vez de enfrentarse a nuevos y desafiantes enemigos, se enfrenta a Negan, que es básicamente el Governor, pero más peor.

¿No sería mejor poner a Luke y Leia y los nuevos personajes contra algo distinto, más interesante? Por ejemplo, en la serie de novelas New Jedi Order (que ahora ya no son canon, pero qué demonios, siguen siendo buenas historias), tenemos a nuestros héroes conocidos y a nuevos personajes contra una nueva amenaza, los Yuuzhan Vong.  Un imperio de seres con tecnología desconocida y con un odio particular por los Jedi.  Lo comento en este post.

Es algo completamente distinto a las historias anteriores.  En ese sentido, interesante.  Porque ya hemos visto lo que se hace contra un imperio fachista militarizado.  Punto, listo.

En su defecto, incluso las novelas de Zahn plantean un enemigo que incluso siendo un resto del Imperio, el Gran Almirante Thrawn, es algo completamente distinto: Un genio militar que Darth Vader no pudo controlar.  Es un conflicto distinto.  Esto lo comento en este otro post.

En Last Jedi tenemos todo igual a lo que ya hemos visto, pero más peor.  El líder supremo Snoke es básicamente el emperador Palpatine, pero más peor.  Con los mismos poderes, los mismos ademanes, las mismas tácticas.  Kylo Ren es básicamente el mismo Darth Vader, pero más peor.  Más joven y con otros cuestionamientos, pero el mismo traje, las mismas tácticas y cuestionamientos internos bastante parecidos a los que ya hemos visto.  El general Hux es básicamente cualquiera de los oficiales de alto cargo que hemos visto en la trilogía original, peor más peor.  Más joven, más petulante y con más sentido de la moda.

¿En serio eso no les molesta? A mí me parece terriblemente conformista.  Como fan de Star Wars me merezco algo mejor.

Incluso en términos de acción, esto presenta consecuencias negativas.  La secuencia casi final es básicamente la misma que la casi final de Return of the Jedi, pero más peor: Tres tramas paralelas que se desarrollan afectándose entre ellas.  En la sala del trono están Kylo Ren y Rey en duelo a distintos niveles contra Snoke, en el espacio están Poe y los demás rebeldes sobreviviendo, en una instalación imperial Finn y un par más están tratando de sabotear al imperio.  Ah, y con seres tiernos en el camino, por supuesto.  Porque los porgs son como los ewoks, pero más peores.

Al final de Return of the Jedi teníamos a Luke y Vader con Palpatine en una sala del trono, a Lando y Ackbar con la flota rebelde en una batalla estelar y a Han Solo con Leia saboteando una instalación militar.  Una fórmula que funciona, pero que ya hemos visto.

En fin, si eso es lo que les gusta, ni modo.  Yo soy un poco más ambicioso.  Considerando las maravillosas cosas que Hollywood a veces nos produce, desde la increíble Star Wars: Rogue One (que comento en este otro post) hasta Captain America: Civil War (que comento en este otro post), me parece algo miope considerar que la historia que nos presenta Last Jedi es lo mejor que nos pudieron dar.

Y ni siquiera estoy considerando los maravillosos cómics con geniales tramas o las novelas de ciencia ficción o fantasía que últimamente nos están sorprendiendo.  Lo siento, señores, hay que admitirlo.  Last Jedi es un ejercicio mediocre para satisfacer a las masas.  El hecho de que les haya funcionado me empuja a ser terriblemente pesimista con la tercera entrega y con la nueva trilogía que Rian Johnson estaría preparando.

Rian Johnson, Star Wars: The Last Jedi – La discusión

In .Inicio, Crítica on 20 diciembre, 2017 at 6:11 AM

¿Se han dado cuenta cómo la gente está cada vez menos abierta a cuestionar sus posiciones? No lo digo solamente por la polarización en la arena política.  También se nota en las conversaciones sobre nuestra películas favoritas.  Recuerdo antes, cuando salía una película largamente esperada, como por ejemplo, Star Wars: The Last Jedi.  Salía y todos nos poníamos a discutir sobre las cosas buenas y las cosas malas.

Quedaba claro -antes- que teníamos dos niveles de discusión distintos.  Primero, si te gustaba o no te gustaba.  Eso es indiscutible.  A mí, por ejemplo, me gustan las películas de la franquicia Transformers.  Lo siento, por alguna razón personal las veo y me emociono y sé que son una basura indefendible.  Pero ni modo.

Segundo, si es buena o es mala.  En este segundo nivel se espera que uno pueda argumentar o dar razones que sean discutibles.  Este nivel sí está abierto al debate.  El anterior no.  Si a alguien le gusta o no Last Jedi no es sujeto de discusión.  Tú estás en derecho de gustar lo que te dé la gana.  Pero si dices que tiene buena historia o que es coherente, ahí sí estamos en problemas, porque Last Jedi ni tiene buena historia ni es coherente.

Pero de eso podemos hablar en otro post.  Espero que me alcance el tiempo para escribirlo.

En todo caso, ya lo había notado cada vez más en mi timeline.  En la gente que sigo en redes sociales.  Hay cada vez más un discurso de “es buena, punto, se acabó, si no estás de acuerdo conmigo es porque no la entendiste”, lo cual es una lástima por varias razones.

Primero, porque te cierras al debate.  A mí me gusta discutir y si alguien en una discusión se pone faltoso, ni modo, hay que trollearlo.  Así son las reglas de sobrevivencia de las redes sociales.  Pero si de entrada te pones en el plan incuestionable, lástima.  Te pierdes ampliar tu espectro.

Segundo, porque es petulante.  Esa posición parte del supuesto de que tienes la razón, punto, se acabó.  Es fatal, pues, porque trasladas esa misma lógica a otros aspectos de tu vida y la vas a pasar mal.  Porque no, no necesariamente tienes la razón.

Tercero, así no aprendemos a ser exigentes con lo que vemos.  No se quejen, pues, cuando llega La Paisana Jacinta y barre con la taquilla y nuestros amigos críticos se arrancan los pelos sin entender cómo ese pésimo producto es aceptado por tanta gente.  Es como en la democracia.  El momento de hacer política no es solamente en los pocos meses de las campañas políticas.  Es todo el tiempo.  Y si te cierras a defender con razones una película que consideras que es buena, ante gente que no necesariamente maneja todos los criterios que tú sí, porque tienes todos los años posibles de estudio de audiovisuales y análisis semiótico, después no te quejes.

Habiendo dicho esto, Last Jedi ni me gustó, ni me parece buena.  No me ha gustado porque he leído un montón de cómics y novelas de la franquicia Star Wars y he visto las series y todas las películas y no siento que esta última entrega me dé nada nuevo.  Son pedazos de otras muchas historias mal pegadas juntas.  Y no me parece buena por razones que expondré en otro post.  Espero me alcance el tiempo para escribirlo.

Isaac Asimov, Second Foundation

In .Inicio, Crítica on 1 diciembre, 2017 at 4:13 PM

El título de la novela puede ser engañoso, pero éste no es el segundo libro de la serie.  Es el tercero.  El primero, Foundation, debe ser el mejor libro de ciencia ficción que he leído en mi juventud.  El segundo, Foundation and Empire, está bueno también.  Toma el universo creado en el primer libro y lo lleva al siguiente nivel lógico.  El tercero libro es cuando las cosas empiezan a decaer.  Second Foundation no es tan original o sorprendente como me habría gustado.

La “segunda fundación” del título se refiere a un misterioso mito dentro del mundo desarrollado en la novela.  La “primera fundación” sería Terminus, la sociedad que estableció Hari Seldon en la primera novela en un planeta alejado de la capital del imperio.  Ahí se ha desarrollado liderada inicialmente por académicos y siguiendo las guías que dejó Seldon incluso después de muerto.  Con el pasar de los siglos, Terminus ha podido establecerse como dominante en una galaxia que pudo haber caído en el caos después de la caída del imperio.

La única amenaza que queda para que Terminus sea la definitiva nueva capital de una nueva sociedad galáctica, que permita que la humanidad se siga desarrollando sin guerras internas y sin conflictos, es esta extraña “segunda fundación” que se supone que existe, pero de la cual nadie tiene pruebas.

Como fue el caso con las dos novelas anteriores, Second Foundation está compuesto de dos relatos.  Ninguno de los dos entra en detalles acerca de la misteriosa segunda fundación, así que eso es frustrante.  Pero no desesperar.  En una de las siguientes novelas sí se le dará más atención.

La primera historia trata de una expedición encargada por el Mulo, un mutante que puede alterar las emociones de las personas y que ha logrado instaurar un imperio (por encima de Terminus), pero que ve en la Segunda Fundación una amenaza.  Envía a dos oficiales en una nave a buscar esta Segunda Fundación.  Los resultados de esta expedición serán desastrosos y poco menos que traerán un final para el dominio del Mulo en la galaxia.

En lo personal esta historia es algo hueca.  Su utilidad pareciera que es encausar la continuidad en una dirección interesante después de los sucesos de Foundation and Empire.  Aún así tiene su gracia, supongo.  Pero no es algo que recomendaría leer así no más.

La segunda parte de este libro transcurre muchos años después de que el Mulo muera de causas naturales.  Su imperio ha caído, debido a que sus súbditos ya no están bajo su control mental.  La existencia de la Segunda Fundación es ahora conocida y la opinión con respecto a esto está dividida.  Algunos consideran que es una bendición y que se asegurará de que el plan de Hari Seldon se cumpla, guiando a la Primera Fundación por su evolución a un siguiente Imperio Galáctico.

Sin embargo, otros consideran que esta misteriosa organización es de temer.  Que seguramente tienen poderes síquicos como los que tenía el Mulo y que por eso hay que ver la manera de destruirlos.  Lamentablemente lo único que tienen para buscarla es una referencia dejada por Seldon: Que la Segunda Fundación está ubicada en el extremo opuesto de la galaxia que la Primera Fundación.  Eso es todo lo que tienen.

Esta historia es mucho más interesante en el sentido en el que es una comunidad dejándose llevar por el pánico y apelando a lo que saben hacer bien para protegerse.  Creen que la Segunda Fundación ha seguido desarrollando las ciencias mentales, lo que los ha llevado a ser telépatas.  Pero saben que la Primera Fundación ha desarrollado las ciencias duras, llevándolos a inventar armas físicas.  Así es que inventan un aparato para protegerse de telépatas y causarles daño físico.

En esta historia es que aparece Arkady, uno de los personajes célebres de Isaac Asimov.  Arkady es escritora e historiadora y aventurera.  Quizás Asimov se estaba proyectando un poquito.

Arthur Conan Doyle, The Sign of Four

In .Inicio, Crítica on 10 noviembre, 2017 at 3:11 PM

Después de leer esta novela me quedó claro que el personaje Sherlock Holmes y su método funcionan muy bien para cuentos y narraciones más cortas, pero no para novelas.  La primera novela, A study in scarlet (que comento aquí), es una explosión de datos sobre el detective, sus métodos, su mundo, el mismo doctor Watson, etc.  De hecho, es en A study in scarlet en donde Watson y Sherlock se conocen y se hacen amigos.  Si uno es fan de las aventuras de este detective, es casi casi lectura obligatoria.  Fue la primera vez que Arthur Conan Doyle escribió sobre este par y es en donde define varios detalles que se irán retomando a lo largo del resto del material que irá publicando.

Sin embargo, me da mucha pena decirlo, pero la segunda novela es una decepción.  Está muy por debajo de la primera en muchos sentidos.  El misterio mismo no da para tantas páginas.  Luego, cuando lea sus libros de casos cortos, como The adventures of Sherlock Holmes, caería en cuenta de que este personaje funciona mucho mejor con historias cortas que con novelas largas.  En The sign of four pareciera que Arthur Conan Doyle está luchando por momentos para llenar material.  Hasta el punto en el que Watson en esta novela conoce a quien sería su esposa, se enamoran y terminan decidiendo casarse.  Todo en lo que toma resolver un caso y en paralelo, como si fuera una historia añadida que poco aporta a la historia principal.

Además, me da la impresión de que Conan Doyle en la novela quería aprovechar para demostrarnos que Holmes es lo máximo.  Que no solamente tiene un poder deductivo sorprendente, sino que además tiene buena condición física, sabe pelear, sabe usar armas, etc, etc.  Por lo menos a mí no me gustó que todo fuera tan completo.  Dale espacio para desarrollarse al muchacho.

Por último, el caso mismo es complejo por las puras.  Mientras que los casos cortos son concretos y directos (o suelen serlo, en todo caso), esta novela involucra la rebelión en India, un pacto secreto, un tesoro escondido, entre otros elementos que se van sumando y sumando conforme la historia va avanzando.  Nuevamente, es como si Conan Doyle se hubiera quedado con hojas en blanco y comenzó a poner intriga sobre intriga para terminar el libro.

Al final no lamento haber gastado mi tiempo en haberla leído.  Peor habría sido una pedrada al ojo.  Pero no es un libro que recomendaría a cualquiera.  Tienes que ser fanático del personaje y del género para realmente disfrutar The sign of four.

Además, tiene el detalle de que habiendo leído esta novela, entenderás mejor uno de los capítulos clásicos de The Simpsons.  Eso debe valer algo.

Lois McMasters Bujold, The mountains of mourning

In .Inicio, Crítica on 19 octubre, 2017 at 2:49 PM

Como ya he mencionado en los posts en los que comento esta serie, Lois McMasters Bujold escribió las novelas en desorden.  En ese sentido, hay dos órdenes en los que podrías leerlos: En el orden en el que las publicó o en el orden de la cronología interna de la historia.  Yo me decidí por la segunda opción.  Por eso me tocó leer Mountains of mourning después de haber leído la decepcionante Warrior’s apprentice.

Warrior’s apprentice me había parecido decepcionante después de la impresionante Barrayar.  De hecho, estas dos novelas son bastante distintas en paso y en tono.  Y Mountains of mourning es distinta a las anteriores también.  Mientras que en las anteriores historias teníamos personajes como Cordelia o Milo, que se las sabían todas y siempre caían parados, en esta oportunidad tenemos una trama mucho más social en la que tener la respuesta correcta no es tan fácil.

En ese sentido, Mountains no es que sea mala, sino que es distinta.  En las historias anteriores había un enfrentamiento en el que habría un ganador y habría un perdedor.  Y haciendo uso de su intelecto y de su racionalidad, el personaje principal salía victorioso.  En esta oportunidad no hay buenos y malos.  Hay simplemente un problema social que hay que afrontar.  Y dependiendo de lo que se aplique, habrá gente insatisfecha y habrá gente beneficiada.

Miles, el protagonista principal de Warrior’s apprentice e hijo de Cordelia, quien a su vez fue protagonista de las dos novelas anteriores a ésa, es noble y tiene una serie de responsabilidades.  Su padre es un héroe de guerra y un miembro influyente de la aristocracia de su planeta.  Y si bien Miles ha heredado la inteligencia y la astucia de su madre, tiene un grave problema: Como consecuencia de los sucesos de Barrayar, nació con una estructura ósea débil y con malformaciones.  Esto, en un planeta orientado a la excelencia militar, es una peligrosa discapacidad.

En la última novela Miles estaba luchando por ingresar a la academia militar, dada su condición.  Ahora se ha graduado y está de regreso en las tierras de su familia.  Debe decidir qué hará con su vida.  Mientras están en esa discusión, llega una mujer al palacio.  Ha caminado por tres días enteros para ver directamente al Conde Vorkosigan, el padre de Milo, para demandar justicia por el asesinato de su bebé, un crimen que la autoridad local de su pueblo no piensa tomar en serio.

En las novelas anteriores el Conde era Piotr, el abuelo de Miles.  Un noble chapado a la antigua, muy apegado a las tradiciones de Barrayar.  Aral, su hijo (y padre de Miles), es un reformista, el cual se ha estado enfrentando al ala conservadora del gobierno.  En Mountains, el Conde ya es Aral.  Piotr ya ha fallecido.  Y Miles tiene que demostrar su valor más allá de la academia.

Es por eso que Aral manda a su hijo Miles a atender el asunto del bebé asesinado en calidad de su representante con todo el poder que eso lleva.  Mountains se enfoca en eso.  En un caso de asesinato en un contexto muy pobre.  La mujer vive en una zona montañosa en donde la población sufre mucho y a donde las reformas de Aral no han llegado aun.

La historia, entonces, no es una de guerra o de grandes proezas bélicas.  Es una en la que Miles se enfrenta a algo que nunca antes había tenido que enfrentar: la realidad social.

Ahora bien, esto es una novela de ciencia ficción, recuerden.  Así que la solución final al problema es más bien intelectual.  Miles soluciona el caso y descubre al culpable, pero no solo eso, sino que además debe decidir la pena.  De hecho, antes de irse tiene que imponer un par de cambios para tratar de abordar varios de los asuntos que aquejan a esta comunidad.

En el proceso, Miles descubrirá qué quiere hacer ahora que se ha acabado la academia.  Él la tiene difícil, porque no solamente es hijo de un héroe de guerra y de una figura política relevante en su planeta, sino que además es noble y tiene un cuerpo frágil en una sociedad militarizada.

Nosotros sabemos que él es capaz.  En la novela anterior lo vimos ser un excelente oficial en el espacio, dirigiendo una flota improvisada de naves en batalla.  Es en la tierra que tiene problemas.  No es muy difícil deducir qué será de su vida ahora.

Andy Muschietti, It

In .Inicio, Crítica on 29 septiembre, 2017 at 3:02 PM

La película It es una propuesta muy valiente en distintos aspectos.  El más obvio tiene que ver con la adaptación de una de las novelas de terror más celebradas de las últimas décadas.  El libro de Stephen King, publicado en 1986, es inmenso.  Dependiendo de la edición puede tener entre mil y mil cien páginas, así que ya se pueden ir haciendo una idea de lo detallada que es.  No obstante, It cubre dos periodos de tiempo, separados claramente.  Cada uno de ellos tiene su trama y su desarrollo.  La primera va de 1957 a 1958.  La segunda de 1984 a 1985.  En la primera los personajes principales son niños.  En la segunda, son adultos y padres de familia.

La película que han estrenado este año cubre solamente los sucesos de la primera parte.  Sin embargo, los ubica en la década de los ochenta.  No en los cincuenta.  Esto por sí solo ya es una movida arriesgada, porque hay mucho del sentimiento original que se pierde.  Sin embargo, es reemplazado por una nostalgia más fácil de reconocer para el público actual.  En mi opinión, por lo menos, creo que esto ha sido manejado bien.

Otro asunto.  Como suele ser el caso de las novelas de Stephen King, It contiene material bastante fuerte.  Desde una orgía hasta una violación.  En su momento King debe de haber sido muy valiente o muy tonto para sacar algo así.  En todo caso, la apuesta le salió favorable.  It es uno de sus libros más vendidos.

Esto representa un problema para los encargados de adaptar el material al cine.  Hoy en día Hollywood tiene pies de plomo para estas cosas.  No puede poner abiertamente una orgía entre niños.  Las audiencias se le voltearían.

Sin embargo, algo tienen que hacer, porque de lo contrario se pierde la esencia de la historia.  En algunos casos la adaptación es bastante valiente al mostrar imágenes fuertes que podrían generar traumas a un niño que entró a ver la película sin saber lo que era.  Por otros lados ha sido cuidadoso en no mostrar demasiado.  Pero bien que lo sugieren.

Finalmente hay que comentar el payaso.  Todos sabemos que It es un payaso, el payaso Pennywise.  Si el payaso no fuese escalofriante, toda la película no tendría sentido.  De hecho, en la versión de 1990 una de las cosas que no me permitieron engancharme con la miniserie fue justamente que el payaso no me infundía miedo.

Los payasos por sí solos pueden dar miedo, sí.  Pero ese Pennywise no me parecía impactante.  Lo que decía sí me daba miedo.  Pero el payaso mismo no.

En la versión de 2017 Pennywise sí que da miedo.  Desde que aparece por primera vez y cobra su primera víctima queda claro con lo que estamos tratando.  Su astucia queda establecida desde el comienzo.  Éste no es un monstruo casual o un objeto que hace cosas.  Este Pennywise es una entidad malvada que goza con el sufrimiento de niños.

Me sigue fastidiando que nunca se explique de dónde salió Pennywise (que es algo típico de Stephen King).  Que nunca digan si es un demonio o un extraterrestre.  No obstante, en la manera como está planteada la película, esto no es crucial.  Funciona y eso es lo importante.

Autores varios, En loor del amigo que se va

In .Inicio, Crítica on 22 septiembre, 2017 at 6:58 PM

Como escritor debo dar las gracias a alguna fuerza superior por haberme permitido ingresar a la familia altazoriana.  La editorial Altazor no solo publica con pasión géneros que otras editoriales dejan pasar, como ciencia ficción y terror, sino que además se la traga entera.  En el tiempo que he sido adoptado por ellos, he sentido el esfuerzo que hacen por formar una comunidad de autores, ilustradores y editores.

En ese sentido, es mucho más que una mera editorial.  Es algo así como una casa club en la cual nos encontramos cada cierto tiempo para hablar de eso de lo que no puedes hablar con nadie más.  No quiero ponerme snob, pero hay detalles que me encantaría comentar sobre el proceso creativo detrás de mi siguiente novela, pero no puedo hablar de eso con mucha gente que digamos.  En cambio, hay otros autores de Altazor que entienden exactamente a lo que me refiero.

Es por eso que no debe sorprender que haya vínculos muy fuertes entre varios de los miembros de este club.  En otro post ya comenté sobre el muy emotivo regalo de cumpleaños que le hicimos al escritor y editor extraodinaire José Donayre.  Esa clase de cosas uno no las hace por cualquiera.  Las hace por gente especial.  Y José Donayre ciertamente se lo merece.

Pues bien, este colectivo se activó nuevamente cuando llegó la noticia de que uno de los suyos, Miguel Angel Vallejos, se iba a España a hacer un postgrado en lo que sea.  El mismo José Donayre nos convocó y nos pidió que cada uno de nosotros escribiésemos un microcuento a modo de despedida.

El resultado es el librito En loor del amigo que se va, que quizás es un título demasiado dramático, considerando que los planes de Miguel Angel incluyen regresar al Perú.  Pero vale.

Ya lo leí y debo confesar que Pater Putativus, el libro que compusimos para José Donayre, es una lectura más independiente del contexto, en el sentido que uno lo puede leer sin conocer a José Donayre y podrá disfrutar la mayoría de los cuentos.  En el caso de Loor, es bien poco probable de que se sepas de qué se tratan los microcuentos sin conocer a Miguel Angel.  Y conocerlo bien, además.

Aún así vale la pena hacer una mención especial al microcuento de Eugenio Oliveira ( El primer día) y el de Carlos Rengifo (Las gotas).  El mío, por si acaso, (El murciélago y el chino) está en la página 55.

Lemony Snicket, The bad beginning

In .Inicio, Crítica on 29 agosto, 2017 at 3:55 PM

Se me había pasado comenzar a comentar las novelas de esa serie, que es una sencilla genialidad.  A series of unfortunate events ha sido adaptado ya dos veces desde que fue publicado en el año 1999.  Una vez en una película, con Jim Carrey haciendo del Conde Olaf -el villano de la historia-, y otra en una serie exclusiva de Netflix, con Neil Patrick Harris haciendo ese papel.  Esto no es casualidad.  Esto es porque se trata de una excelente saga.

La historia misma no es el jale.  La historia del primer libro de la serie, The bad beginning, está bien, pero no es lo realmente impactante.   No es lo que te captura de inmediato.  En lo que realmente sobresale Lemony Snicket (seudónimo del escritor Daniel Handler) es en la forma como se narra la historia.

Por ejemplo, el detalle de que el escritor mismo esté introducido dentro de la trama quizás no sea muy original.  Lo que sí es novedoso es la manera cómo lo hace.  Tanto así, que en la versión fílmica Lemony Snicket es interpretado ni más ni menos que por Jude Law y en la versión de Netflix por Patrick Warburton (en lo personal prefiero la de Warburton, no por la interpretación sino por la decisión de ponerlo en el guión hablando directamente a la pantalla).

Antes de seguir permítanme dejar algo bien en claro.  Éste es un material para niños.  La inocencia de los planteamientos, la forma como se describen las situaciones e incluso las amenazas están orientadas a un lector que es niño y a quien los adultos nunca le creen nada.

En la primera novela esto se deja en claro en varios momentos.  Los niños Baudelaire han perdido a sus padres en un terrible incendio y son asignados a vivir con un pariente lejano, el Conde Olaf.  Éste resulta que solo está interesado en la fortuna Baudelaire, para lo que tiene planeado casarse con Violet, que aun es menor de edad, en un plan que no tiene ninguna clase de sentido si uno se sienta unos minutos a pensarlo.

Pero sí en el mundo de un niño, que no entiende realmente cómo es que funciona esto de los matrimonios y por qué es que los adultos nunca toman en serio a los niños, aun cuando estos tienen todo mucho más claro.  Esto se caricaturiza constantemente con la relación que tienen los tres jóvenes Baudelaire con el encargado del banco de velar por su seguridad, el señor Poe.

Hay mucho más que se puede decir de estos libros, pero me quedo con eso por el momento.  The bad beginning hace un muy buen trabajo en introducir a los Baudalaires, a los adultos que tendrán alrededor y al Conde Olaf y su banda.

El Conde Olaf es un excelente personaje, también.  Pero de él puedo hablar cuando comente otra de las novelas de la serie.  Son doce y todas son muy buenas.  Algunas mejores que otras, pero el nivel es realmente alto.  Valen la pena.

Doctor Who: El décimo tercer doctor

In .Inicio, Crítica on 15 agosto, 2017 at 4:44 PM

Otra vez estoy llegando tarde a una fiesta, pero es que me ha tomado todo este tiempo meditar sobre el tema.  Me refiero al anuncio de que la siguiente encarnación del Doctor, personaje principal de la serie británica Doctor Who, será mujer.  Este anuncio es histórico, aunque no lo parezca.  Después de todo, estamos hablando de una serie que tiene más de 50 años en el aire y que ha ido evolucionando con el tiempo.  Analizar el contenido de la serie es analizar cómo la sociedad misma ha ido cambiando.

Así, por ejemplo, hay razones por las cuales el noveno Doctor (Christopher Eccleston) no viste de manera tan formal como los anteriores.  Fíjense cómo todos los anteriores siempre visten elegante, con terno o frac o algún atuendo aristocrático, mientras que el noveno anda en casaca de cuero, polo y botas negras que bien podrían ser marca Bata.  Tiene que ver con la percepción de lo que un héroe de acción debía ser y de lo que los productores entendían que a la audiencia británica de ese momento (este Doctor fue lanzado en el 2005) sentiría cercano.  Los Doctores anteriores apelaban a un ideal, no a algo cercano.  Pero ese ideal no era gratuito, era a lo que la audiencia aspiraba.

Ni qué decir del elemento de los acompañantes.  Porque el Doctor siempre anda con acompañantes, los cuales cambian aún más que el Doctor mismo.

Para los que no lo saben, la serie Doctor Who tiene como protagonista a un ser de otro planeta que cada cierto tiempo puede morir y regenerarse con otra personalidad y con otra cara, lo que le permite a los productores cambiar al actor que lo interpreta.  Esto, a su vez, les permite redireccionar la tónica de la serie cuando hace falta.  No obstante, desde su inicio hace más de 50 años, el Doctor siempre había sido hombre.  Nunca se había planteado dentro del universo de la serie la alternativa de que pudiese regenerarse en una mujer.  Aunque tampoco se había negado la opción.

Se sabía que había Time Lords mujeres.  Eso sí que no era novedad.  Un caso reciente era River Song, que no es técnicamente de la misma raza que el Doctor, pero podría calificar.  Otra era la hija del Doctor, que tampoco es técnicamente una Time Lord, sino más bien un clon del Doctor.  E históricamente el primero de los casos podría ser la nieta del Doctor, de la primera temporada de la serie.  Aunque nunca queda claro si efectivamente es una Time Lord o si es alguien a la que le agarró cariño el Doctor y a la que simplemente está criando.

Pero el caso más obvio y que quizás fue introducido como experimento para ver cómo reaccionaba el público fue Missy, la última regeneración del Master.  El Master es un amigo de infancia del Doctor que se volvió villano.  Un Time Lord con la misma habilidad de irse regenerando.  Su interpretación anterior la hizo John Simm.  Murió cuando el Doctor era interpretado por David Tennant y se suponía que ésa era su última regeneración.  De pronto apareció como mujer hace un par de temporadas muy bien interpretada por Michelle Gomez.  Así que ahí ya se había introducido la idea de que un Time Lord podía saltar de género de una regeneración a otra.

Hay mucho que comentar con respecto a esta decisión y de hecho ya mucho se ha comentado en todos lados.  Yo solo quería hacer notar un detalle: ¿Es realmente relevante el sexo del actor? Porque me parece que el Doctor es ligeramente andrógino, ¿no les parece?

Piensen en esto.  El décimo segundo doctor (Peter Capaldi) tranquilamente podría haber sido interpretado por Helen Mirren con los mismos guiones.  Corre, salta, bromea de una manera bien particular, pero, ¿son todos esos gestos y forma de hacer las cosas y características de su personalidad propias de un hombre? ¿O son más bien neutro?

Lo mismo me parece que pasa con el doctor anterior (Matt Smith).  De hecho, este actor ya es algo femenino, ¿no les parece? Piensen en cualquiera de los capítulos de esta etapa y reemplacen mentalmente a este actor por, digamos, Kate McKinnon.  Que sea un ejercicio posible ya dice un montón.  O si no saben quién es Kate McKinnon, piensen en alguna otra comediante que pueda mantener ese nivel de energía y vitalidad.

Incluso el capítulo en el que este Doctor se encuentra con una supuesta esposa (el Tardis reencarnado en el cuerpo de Suranne Jones, en un episodio que recibió el premio Hugo, dicho sea de paso, escrito por Neil Gaiman), la relación entre Matt Smith acelerado y energético y Suranne Jones también acelerada y energética bien podría haber sido al revés: Con un Doctor mujer y un Tardis hombre.  Los diálogos habrían sido casi casi los mismos.

David Tennant, el Doctor número once, sí rompe mi propuesta.  Él sí es claramente masculino y los guiones que le tocaron interpretar lo dejan en claro.  Su relación con Rose (Billie Piper) sí es mucho más típicamente hombre-mujer, con ella cumpliendo el papel de la damisela en peligro en varias oportunidades.  Es más, después de su separación buena parte de la serie se dedica al vacío romántico que siente él porque ella está fuera de su alcance.  E incluso el final del personaje de Rose, en otra dimensión con una especie de clon del Doctor, es bastante de pareja hombre-mujer.  Algo similar pasa con el décimo Doctor.

Pero si continúan hacia atrás, verán que los doctores anteriores son mucho más andróginos de lo que uno pensaría a primera vista.  El War Doctor (John Hurt) tranquilamente habría podido ser interpretado por Judi Dench.  El noveno Doctor (Paul McGann) incluso podría ser reemplazado por Madame Vastra (la reptilesca investigadora victoriana que luego sale en la serie).

De las reencarnaciones más viejas, el único que sí era claramente masculino fue el quinto (Peter Davison).  Todos los demás eran relativamente andróginos, un detalle que era una decisión explícita de los productores.  Al igual que la idea de que el  Doctor constantemente está rodeado de potenciales acompañantes, también estaba la idea de que el Doctor está por encima de esos sentimientos mundanos como el romance, lo que lo alejaba de una interpretación muy masculina.

Esto queda un poco más claro cuando se lee las novelas que se sacaron en distintos momentos del medio siglo en el que ha existido esta franquicia.  En un mundo como éste, el que este personaje sea de pronto interpretado por una mujer no es realmente mayor problema.  Por lo menos no lo es en la consistencia interna narrativa de la serie.  No debería serlo, en todo caso.

Todo esto funcionaría a favor de la serie si es usado astutamente y con guiones inteligentes, como espero que sea el caso, considerando que el nuevo show runner es Chris Chibnall, que es mucho más profundo e intelectual que sus dos antecesores inmediatos.  Estimo que él la tiene clara.  Y que llevará el programa por este camino.  Es decir, que el décimo tercer Doctor será también relativamente andrógino y no tendrá intereses románticos en la serie.