Mildemonios

Mark Gatiss, Doctor Who: The unquiet dead

In .Inicio, Crítica on 16 mayo, 2020 at 4:29 AM

La serie británica Doctor Who había sido transmitida por mucho tiempo.  Había iniciado en 1963 y había pasado por varias etapas hasta que terminó en 1989.  En todo ese tiempo tuvo que variar su tono muchas veces.  Una serie que comenzó siendo un claro instrumento de educación (un ser sobrenatural viaja en el tiempo conociendo seres históricos y se los exhibe a dos profesores de colegio y a una estudiante) pasó a ser una serie de ciencia ficción (con invasiones y amenazas de otros planetas), para luego ser una serie cómica y luego una serie de terror y luego perder el rumbo.

Es decir, la serie Doctor Who es muy versátil.  Lo que necesitas es saber qué es lo que pegaría en un momento en particular y explotarlo.  Si sabes hacer click, Doctor Who puede volverse una marca imbatible.  Si no entiendes lo que la gente quiere ver, puedes echar a perder una franquicia de más de medio siglo.  Ejemplo de esto último es lo que está pasando actualmente con la serie, en mi opinión.  Los que están a cargo de la serie no han entendido lo que hoy quiere la gente y cómo.

En ese sentido, cuando relanzaron la serie en 2005, Russell T. Davies tenía una buena idea de lo que pegaría.  Pero se demoró una temporada en experimentar con distintas opciones e irse adaptando en lo que fue un fenómeno mundial unos años luego.  Russell T. Davies venía de escribir guiones para muchas muchas muchas series para la televisión británica.  Tenía una sólida experiencia como base para iniciar ese proceso de experimentación.

El capítulo The unquiet dead es apenas el tercero de esta nueva temporada y es uno de los que incluye más elementos clásicos de la serie anterior.  Para empezar, incluye como personaje y compañero de aventuras del Doctor a un personaje histórico emblemático de la cultura británica, en este caso Charles Dickens, el brillante autor, interpretado para este episodio por Simon Callow (que ya había hecho de Dickens en una película).

Otro detalle importante es la ambientación victoriana.  Por momentos, la serie clásica en general tenía muchos elementos victorianos: Los trajes, el sentido de la aventura de la literatura de esa época, etc.  En The unquiet dead se retorna un poco a este escenario, a pesar de que el Doctor no viste adecuadamente.  Sin embargo, su acompañante Rose sí lo hace.

Otro detalle importante que se retoma de la serie clásica es el terror.  Los dos primeros episodios habían sido más bien de ciencia ficción y con mucha comedia.  Eso está bien.  Después de todo, la serie clásica había tenido periodos en los que se había apoyado mucho en el disparate y lo absurdo para generar humor.  The unquiet dead se acerca más bien a las etapas de la serie clásica con capítulos que daban miedo.

Aquí unos seres de otro mundo buscan habitar los cadáveres de humanos recientemente fallecidos para poder sobrevivir, lo que genera una imagen bastante similar a la que se podía ver en las películas de zombis de ese entonces.  Consideren que este episodio se emitió en el 2005.  28 days later de Danny Boyle es del 2002 y Dawn of the dead de Zach Snyder es del 2004.  Los zombis estaban de moda.

No sólo eso.  Este capítulo lo escribe Mark Gatiss, quien también venía de escribir varios guiones para la televisión británica.  Es decir, era otro veterano con conocimiento de lo que funciona y lo que no funciona.  Gatiss escribiría este episodio, que busca insertar a los zombis (uno de los monstruos emblemáticos del cine de terror actual) a la mitología de Doctor Who.  Le sale bastante bien.

Gatiss escribiría luego un episodio por temporada de la serie.  Para la segunda temporada escribiría The idiot’s latern, en la que la televisión a mediados del siglo pasado se revela como parte de un plan para dominar el mundo.  Después escribiría Victory of the Daleks (en la que el Doctor se encuentra con Winston Churchill), Night terrors (una historia de terror clásica, con personajes que desaparecen y niños que saben más que los adultos), Cold War (otra historia clásica ambientada en un lugar alejado y congelado con un monstruo que termina siendo el monstruo), The Crimson Horror (que busca introducir al mismo Doctor como una especie de monstruo de Frankestein), Robots of Sherwood (en la que el Doctor se supone que se cruza con Robin Hood), Sleep no more (que transcurre en una nave espacial que hay que ir descubriendo, muy al estilo de Aliens) y Empress of Mars (que es nuevamente aventura victoriana en el espacio).

The unquiet dead funciona, es efectiva, tiene personajes sólidos y una buena trama.  La amenaza es también efectiva, el Doctor cumple con tener discusiones con los demás sobre asuntos morales (¿qué tiene de malo regalarle cadáveres a esta raza de extraterrestres que se está extinguiendo?).  Pero lo más importante es que ayudó a definir elementos que se quedarían en la serie y que ayudarían a que crezca.  Lástima que sean lecciones que se arrojaran por la borda para las dos últimas temporadas.

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