Mildemonios

Hergé, Tin Tin

In .Inicio, Crítica on 7 enero, 2013 at 9:54 PM

tintin

Cuando era chiquillo las aventuras de Tin Tin me parecían lo máximo.  Podía agarrar uno de los tomos y volverlo a leer y volverlo a leer y volverlo a leer.  Me encantaba.  Las historias del periodista belga que viajaba por el mundo investigando todo tipo de intrigas en un tiempo en el que viajar de un país a otro era realmente una angustia, me resultaba increible.  Claro, la inocencia con la que trataba los conflictos políticos de los distintos lugares a los que iba Tin Tin ahora que estoy más grandecito me parece evidente.  Pero cuando era niño me parecían increibles.

Mucho tenía que ver con el cuidado que le aplicaba Hergé a cada tomo que sacaba.  Es legendaria la preparación que le dedicaba Hergé a cada uno.  Si se trataba de una historia en la que Tin Tin viajaría a China, se entrevistaba con personas que hubiesen viajado a ese país, se conseguía fotos, leía al respecto, etc, etc.  Realmente se tomaba su tiempo en hacerlo bien.  Sólo para que se hagan una idea, La isla negra fue publicada en 1938 (recién en 1943 fue publicada a colores) en blanco y negro.  Recién al año siguiente, en 1939, publicó la siguiente aventura, El cetro de Ottokar.  Y dos años después, en 1941, la siguiente, El cangrejo de las pinzas de oro.  Cada una de estas tres transcurre en un ambiente completamente distinto: La isla en Gran Bretaña, El cetro en Alemania y Praga, El cangrejo en el norte de África.

Hergé en sí mismo era todo un personaje.  Belga que sufrió la ocupación nazi.  De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial siguió publicando las aventuras de Tin Tin.  Conforme el conflicto se incrementaba, se puede notar un cambio en su estilo y a tramas más escapistas, más de aventura pura.  De fantasía, incluso.  Ya no se la pasa tanto hablando de la situación política de tal o cual lugar.  Que a mí, sinceramente, me parece mejor, porque no creo que Hergé realmente entendiese lo que pasaba en el mundo.  Por ejemplo, es sabido que Tin Tin en el Congo tuvo que ser adaptado luego para que sea políticamente correcto, dado que incluía una visión colonialista belga de Africa.  Hay algunas viñetas que tuvieron que ser cambiadas.  De hecho, después de que Bélgica se librase de la ocupasión nazi, Hergé fue acusado de colaboracionista.

Pero sus aventuras-aventuras son lo máximo.  Ni qué decir de los personajes secundarios.  Su perrito Milú y su apreciación básica de las cosas.  El Capitán Haddock y cómo malinterpreta todo.  El Profesor Tornasol y su aproximación científica inútil a los problemas.  Lo que me gusta de ellos es que van evolucionando conforme van pasando los años.  El Capitán Haddock de La estrella misteriosa no es el mismo que visita el Perú en El templo del sol.  Es alguien que ha crecido y ha madurado mucho.

Tin Tin, Asterix y El Cuy fueron los tres personajes gráficos que cuando era chiquillo me hicieron alucinar un montón acerca de viajes a países lejanos.  Estamos hablando de aventureros del estilo antiguo, con moral inquebrantable y que no puede quedarse sentado cuando ven una injusticia.  Ya no hay de esos.

(Originalmente publicado en Economía de los Mil Demonios, 30/03/2010, Dibujito de arriba: http://jake-paperlife.blogspot.com)

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