Mildemonios

Algo que ayudaría mucho y que nos falta

In .Inicio, Crónica on 4 mayo, 2012 at 4:46 PM

El amigo MVLL publicó su libro en el que propone una variación en la dinámica como funciona la alta cultura hoy en día y varias personas han arrancado a hablar de ese asunto y a criticar su libro o a adorarlo.  Yo solamente voy a hacer una acotación a ese rollo, mencionando un asunto que muchos cuando hablan de esas cosas olvidan: Hoy los peruanos tenemos más plata para gastar en cultura.

Éste es un rollo que en el teatro se nota con bastante claridad.  Hoy en día la gente ya no tiene tantas urgencias económicas como en los noventas, lo que les permite darse el lujo de gastar un poco más de dinero en cultura.  Esto es algo que algunos productores de teatro han sabido aprovechar, ofreciendo un nuevo tipo de obra con una mucho mayor inversión, algo que hace un par de décadas era imposible ofrecer en el mercado nacional.  Hace unos meses escribí este artículo para la revista Perú Económico al respecto.

Ésta es una tendencia que no creo que se esté aprovechando en otras artes.  Por ejemplo, los cineastas peruanos, en vez de preocuparse por seguir ese camino, están más preocupados en hacer lobby para que salga una ley orientada a que los mantengamos todos nosotros para que hagan películas que no necesariamente nos tienen que gustar.  Ni qué decir de que la temática que tratan no necesariamente se ha adaptado tampoco a los nuevos tiempos.

En literatura no tengo claro el panorama.  Uno de los editores con los que he hablado en estas semanas en mi búsqueda de una editorial que quiera publicar la novelita que terminé de escribir el año pasado me decía que en el Perú hoy en día debajo de cada piedra uno encuentra dos poetas.  Y todos quieren publicar, pero un poemario de unas cuantas páginas, lo cual no sale a cuenta económicamente.  Si saca un libro entero con toda una recopilación de poemas buenos y el poeta en sí mismo es conocido o reconocible, es un proyecto editorial que puede salir a cuenta.  Una alternativa son los fondos editoriales que no buscan redituar la inversión.  No obstante, cada fondo editorial tiene sus criterios de selección, los cuales no necesariamente favorecen el descubrimiento de nuevos valores.

Esto me hizo recordar a hace unos años, cuando estaba por sacar El heraldo en el muelle y me puse a inverstigar cómo fue que los autores que yo más admiro fueron descubiertos o consiguieron contratos con editoriales grandes que les permitieron vivir de su literatura, que encontré unas cuantas tendencias.  Por ejemplo, Isaac Asimov, Edgar Rice Burroughs, Robert E. Howard y otros muchos hicieron nombre primero publicando cuentos en populares revistas dedicadas a la ciencia ficción o a la fantasía.  Para cuando se lanzaron a la aventura de escribir una novela, los editores ya podían ver constatablemente que se trataba de autores que tenían cierto impacto y que tenían segudiores (no, no de Twitter…).

Quizás sea eso algo que falte aquí.  Un medio para que nuevos autores vayan probando lo que le gusta a la gente y lo que no le gusta, así como técnicas de narración que puedan ir desarrollando de a pocos a punta de prueba y error.  Pero tienen que ser medios que lleguen a la gente, que sea distribuído bien.  Y que además mantenga constancia.  Digamos, que sea mensual o bimestral o qué sé yo.  Pero que mantenga siempre la misma frecuencia.  Y que sea exigente.  Que el editor se meta a darle sugerencias al autor, porque la rompe.  Que desarrolle una relación como la que cuentan estos autores famosos que desarrollaron con esos maestros que los orientaron y les dijeron lo que funciona y lo que no funciona.  Todo esto desde un punto de vista práctico y pragmático.  Porque para enseñarte a imaginar y a alucinar tienes talleres de creación narrativa.  Eso abunda.  Lo otro es lo que nos falta.

O no.  Quizás esté desvariando.  O quizás ya lo haya y no me he enterado.

(Dibujito de arriba: http://javimontes.posterous.com/)

  1. Me has hecho acordar del libro El péndulo de Foucault, donde la editorial se financiaba a través de obras de temas más de moda (como esoterismo) para poder así luego meterle plata a libros en teoría menos rentables.

    Y, pensando en lo que decías, sobre lectoría. ¿No se agotaron los dos libros editados por Carlos Meléndez, Anticandidatos y Postcandidatos? Eran los dos libros escritos por gente de ciencias sociales, politólogos y sociólogos, y volaron de las librerías. Es decir, lectores hay. Y de buen material. Claro, no eran libros densos, pero era mucho más que la “lectura promedio”.

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