Mildemonios

El misterio de la loma amarilla, José Güich

In .Inicio, Crítica on 20 enero, 2012 at 4:35 PM

Cuando uno habla de literatura peruana de fantasía, el nombre de José Güich es una referencia inevitable.  Es quizás el único nombre que los círculos de crítica convencional reconocerá de un autor peruano que esté vivo y activo y que se haya aventurado a publicar textos que exploran este prácticamente desconocido género para las editoriales relevantes del mercado nacional.  Ésta es una aclaración relevante al aproximarse a la que creo que es su novela con elementos fantásticos más promocionada, El misterio de la loma amarilla.  Esto porque, por razones que comentaré a continuación, me parece que es una novela novedosa para ser peruana, una novela buena en términos generales y una no tan buena novela dentro del género de fantasía que debería ser promocionada como novela de aventuras antes que como novela de fantasía.

Primero, para ser una novela peruana cumple.  Cumple con mostrar elementos de la vida cotidiana de no una, sino de dos épocas de la historia reciente peruana.  La historia transcurre en paralelo en dos momentos distintos de un mismo personaje: Su primera aventura de joven y su vejez recordando detalles de su primera aventura para una entrevista por venir.  Esto último no transcurre en el presente, sino en en los años setenta.  De esta manera, sus críticas al sistema político y a la prensa terminan siendo, además, más elementos que convierten a El misterio de la loma amarilla en una buena obra literaria peruana, recomendable para todos aquellos acostumbrados a leer a narradores peruanos y quizás latinoamericanos.

Además, cuenta con el valor agregado de incluir a figuras históricas reconocidas como personajes relevantes en la trama.  Así, por ejemplo, el personaje principal es amigo personal de un joven Luis Alberto Sánchez, quien lo ayuda en sus investigaciones por momentos.  Esto tiene su gracia y estoy seguro que a más de uno le va a parecer muy ameno.

Segundo, en términos generales es una buena novela.  La trama se narra de manera dinámica.  Hay saltos en los momentos adecuados.  Quizás el final es demasiado precipitado para ser una historia de aventuras.  Las descripciones de las dos épocas son bastante buenas.  Me encanta el detalle de que el romance entre el personaje principal y la hija de su benefactor no se desarrolle realmente, sino que se muestre en su etapa incipiente en las partes que transcurren en el pasado lejano y que luego se muestre en su etapa madura en las partes que transcurren en el pasado más cercano.  Una manera novedosa de tratar el aspecto romántico dentro de una novela de aventuras que no sea el clásico romance de boy meets girl.

Pero hay dos cosas que me parece que no funcionan aquí.  Uno, los diálogos.  Por momentos los diálogos son demasiado pesados y elaborados.  La gente no habla así y menos aún en los años veinte.  Por momentos son hasta fingidos, sobre todo en los primeros capítulos de la novela.  Dos, el desperdicio de la trama paralela en el pasado más cercano.  O sea, que se detenga a mostrar a Pablo Teruel -el personaje principal- en su vejez tiene sus usos: permite construir suspenso en momentos específicos de la trama principal deteniendo la narración para mostrar algo que no viene al caso, permite jugar con la expectativa del lector al dejar en claro que va a sobrevivir a su aventura -pero sin decir cómo lo va a hacer, sino hasta el final-, etc.  No obstante, en muchas de las intervenciones del viejo Teruel pareciera que se está llenando espacio, que no hay nada que decir o que se está deteniendo la trama principal apenas para detenerla, sin realmente aportar nada a la historia.  De hecho, en algunas de las ocasiones me cansé y simplemente me las salté para luego seguir leyendo lo que pasaba con el Teruel joven y no sentía haberme perdido de nada.

Tercero, como novela de fantasía no es tan buena.  En el género de fantasía contemporáneo la causalidad es muy importante.  De hecho, la causalidad es una de los principios básicos.  Y en El misterio de la loma amarilla la causalidad es muy débil.  El final se habría dado independientemente de la habilidad de detective de Teruel.  De hecho, el final -por más imaginativo y novedoso que sea-, deja el mensaje de que Teruel nos ha estado haciendo perder el tiempo con suposiciones que no se cumplen y con investigaciones que no llevan a nada.  El hacendado que contrata a Teruel pudo haber contratado en su lugar a un plomero que dé vueltas por la loma y el final habría sido el mismo.  No hay causalidad.

Además, el final rompe con una de las reglas básicas de una novela de fantasía que está definiendo sus propios límites de realidad: Infringe las normas internas que se han estado armando a lo largo de la novela misma.  Por ejemplo, imagínense que Sherlock Holmes no puede averiguar quién es un asesino porque resulta de pronto que éste era un extraterrestre que desapareció a vivir a otra dimensión.  No funciona porque rompe con las reglas básicas impuestas por el autor para las historias de Sherlock Holmes: Todo se puede explicar con lógica y deducción.

Algo similar pasa aquí.  Durante toda la novela el personaje principal y el narrador imaginario se la pasan insistiendo en el poder del método científico y cómo las supersticiones ocultan verdades y que aplicando análisis científico se puede descubrir lo que sea.  El mismo Teruel cuenta cómo aplicando ciencia descubrió cómo un caso que fue presentado como sobrenatural terminó teniendo una explicación natural.  Genial.  Y de pronto, hacia las últimas diez páginas de la novela, resulta que el misterio de la loma amarilla se resuelve con elementos totalmente ajenos a las reglas que se han estado estableciendo y que el lector jamás habría podido deducir por su cuenta que ésa era la explicación.

Es como que la pandilla de Scooby Doo no pueda descubrir al que se disfrazaba de fantasma para asustar a los nuevos habitantes de una granja porque resulta que sí era un fantasma de verdad.  No, pues.  En una historia de Scooby Doo se resalta siempre que aplicando métodos de deducción se puede descubrir supuestos casos sobrenaturales como estafas o engaños (en una versión infantil, porque después de todo Scooby Doo es un dibujo animado de Hanna Barbera, que muy elaborados no eran).  Que de pronto uno termine siendo un caso sobrenatural habría roto con las reglas establecidas.

O en todo caso, si vas a romper con las reglas que tú mismo como autor has definido, tienes que hacerlo de una manera más natural.  HP Lovecraft lo hace en El túmulo, por ejemplo, en donde un personaje pragmático y excéptico investiga una loma con atributos supuestamente paranormales, para descubrir algo bastante similar a lo que Teruel descubre en la loma amarilla.  No obstante, Lovecraft le dedica mucho más espacio a explorar las implicancias del descubrimiento del personaje principal.  En El misterio de la loma amarilla queda mucho en el aire y no de la manera adecuada para dejarte pensando.  La causalidad es débil nuevamente, en el sentido en el que un descubrimiento de este vuelo debería tener consecuencias mucho más impactantes por lo menos en el personaje principal, lo cual no se da.

De hecho, al comienzo de la novela, el Teruel anciano tiene problemas para recordar cuál fue su primera aventura.  Por dios.  Si yo descubriera eso debajo de la hacienda de un amigo de la familia me quedaría estudiando esos fenómenos de por vida. ¿Cómo es posible que Teruel de joven haya hecho semejante descubrimiento y esto no haya afectado su vida profundamente? Entiendo que tenga razones para no revelar su descubrimiento al mundo, pero internamente tiene que saber que lo que ha encontrado cambia por completo lo que la humanidad piensa de sí misma.  Algo así tiene que afectar a una persona, sobre todo si la persona es joven. ¿Y luego de eso Teruel se va a ser un mundano periodista local? Nuevamente: Causalidad débil.

Finalmente, el final define que ésta no es una novela de fantasía, como se le promociona, sino una novela de ciencia ficción o de aventuras.  Lo que está haciendo al final Güich es especular científicamente acerca de “qué sería si…”.  Y eso es ciencia ficción en su definición más clásica.  No obstante, si en la literatura de fantasía contemporánea hay mucha causalidad, en la ciencia ficción clásica es la regla primordial.

Aún así.  A pesar de esto creo que es una buena lectura.  Es novedosa, cumple con mostrar Lima en dos momentos distintos de su historia republicana.  Está bien narrada.  Además, Güich es claramente un autor que le dedica mucho tiempo a pensar cómo sería tal o cual cosa.  Es obvio que las explicaciones científicas dentro de la novela no son improvisadas, sino que las ha consultado con textos o con científicos.  Esto le da un valor agregado muy importante que no es común en obras litrarias peruanas.

  1. […] mi blog Mildemonios Cultural también he colgado una crítica a la novela peruana de fantasía El misterio de la loma amarilla de José Güich.  Para analizarla mejor es entenderla como tres […]

  2. […] También están Jeremy Torres, autor de El camino del Aegeti, que hablará el viernes en la tarde, José Güich, autor de El misterio de la loma amarilla, que expondrá el viernes en la noche, y José Balta, autor de De lunes a marte, que hablará el […]

  3. […] Luis Freire (de quien recientemente comenté El caballero de los delirios), José Güich (de quien comenté hace tiempo El misterio de la loma amarilla), Daniel Salvo (a quien nos referimos todos nosotros como el Faraón de la Ciencia Ficción, porque […]

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